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El libro de Apocalipsis se basa en las palabras de Cristo acerca de los eventos del futuro (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21) y una explicación más detallada de ellas. Abunda en expresiones usadas por Jesús, y figuras de Ezequiel y Daniel.
Este libro ES parte de la Palabra de Dios. Algunos no lo consideran profecía inspirada en ningún sentido, nosotros aborrecemos semejante opinión. Creemos que el libro lleva el sello de Su Autor, y que algunos de sus pasajes se hallan entre los más magníficos de toda la Biblia.
Según la bien establecida tradición y la opinión de la mayoría de los eruditos cristianos, el autor fue Juan, el "discípulo amado" y el más íntimo amigo terrenal de Jesús. La idea de que era otro Juan no tiene fundamento. El año cuando se escribió este libro en forma de carta a las iglesias generalmente se le asigna al último año del reinado de Domiciano, el 96 D.C. Algunos le dan una fecha anterior, el 68 D.C., a fines del reinado de Nerón y antes de la destrucción de Jerusalén.
Algunos preguntan :¿Para qué tratar de entender un libro que contiene tantas cosas que no entendemos? Mucho, en todas maneras. Porque también contiene muchas cosas que sí entendemos, y es uno de los libros más prácticos de la Biblia. Adentro tiene algunas de las amenazas más grande hechas al hombre y algunas de las promesas más gloriosas hechas al hombre. Es para el pueblo de Dios un libro de optimismo puro. Nos asegura que estamos bajo la protección de Dios, y que aún cuando tengamos que pasar por el fuego, El nos defenderá de todo mal y nos recibirá por fin en la gloria eterna. Es también el libro de "la ira de Dios", que contrasta el gozo de los redimidos con las agonías de los perdidos.
El libro se escribió a la luz espeluznante de la quema de los mártires. Juan vivió durante las dos primeras de las 10 persecuciones imperiales, y hasta la tercera. En la persecución bajo Nerón, 64 D.C., grandes multitudes fueron crucificadas, lanzadas a las fieras o envueltas en materias combustibles y quemadas, mientras Nerón en persona se reía de los lastimeros gritos de hombres y mujeres incendiados. En aquella persecución habían muerto Pablo, Pedro y posiblemente otros de los apóstoles. Solamente Juan quedaba. En la persecución de Domiciano, habían muerto unos 40,000 cristianos.
Hay muchas interpretaciónes diferentes de este libro. Todos entienden que el propósito del libro es presentar el triunfo de Cristo. Es un canto de victoria antes de la batalla. Pero difieren los intérpretes en cuanto a actitudes y detalles del significado.
En términos generales, hay tres clases o escuelas de intérpretes y en todas ellas hay eruditos capaces y piadosos con grandes variantes dentro de cada una. En los comentarios, estas interpretaciónes generalmente se denominan "preterista", "futurista" e "histórica".
La interpretación preterista (del pasado). Considera que el libro trata principalmente de eventos de sus propios tiempos, y que fue escrito para consolar a una iglesia perseguida, en una clave que la iglesia de aquellos días entendería.
La interpretación futurista (del futuro). Considera que la mayor parte del contenido del libro es del futuro, y sucederá dentro de un corto tiempo inmediatamente anterior a la venida de Cristo.
La interpretación histórica. Esta considera que fue intención de Juan predecir un panorama general de la época entera de la historía de la Iglesia, desde los días de Juan hasta el fin. Presentar una especie de panorama o serie de cuadros en los cuales se delinean los pasos sucesivos y los rasgos prominentes de la lucha de la Iglesia hasta la victoria final. Es la opinión más ampliamente difundida, quizás tanto como todas las demás juntas. Si es correcta, entonces los eventos de nuestros días bien pueden encajar en el cuadro como pasos preparatorios de algunos muy interesantes sucesos mundiales.
A estas pudiera añadirse una cuarta interpretación que sostienen algunos, la "espiritualista", que separa completamente de toda referencia a eventos históricos a la fantasía del libro, y lo considera como una representación visual de los grandes principios del gobierno divino, aplicables a todos los tiempos.
Es posible que parte de los símbolos hayan tenido una aplicación primaria en sus propios tiempos, tener aplicación secundaria a cosas que habían de venir luego o una explicación final del tiempo del fin.
Debido a los peligros que vivía la iglesia para esta época, la Revelación fue escrita en términos crípticos (disfrazadas) para evitar que fuese destruída por los enemigos del pueblo de Dios.
He aquí una pequeña lista de símbolos comunmente usado a través de todo el libro. Su significado ayuda a entender cual era el mensaje que Juan le quiso transmitir al remanente de Dios. Esta lista incluye parte de la Numerología del libro.
Sin embargo no todos los números se ven tan claramente ya que los significados varían y se funden en diferentes pasajes. Por ejemplo el número 40. Aparece casi dondequiera pero no es tan claro su significado (40 días de lluvia, días de ayuno de Moisés y Jesús, y días para Nínive arrepentirse de sus pecados).
Los números son un fenómeno extraño e interesante en las Escrituras. Ciertos números se usan tan extensamente que parecen ser propuestos como idioma en sí mismos. Tienden a transmitir mensajes a los lectores. Por ejemplo el número siete. El siete está presente en toda la Biblia. Desde la creación hasta el final vemos el siete. Por ejemplo en el Génesis el siete aparece en la misma creación, el cuerpo del Apocalipsis consta de siete iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y con interludios y explicaciones. La verdad es que abundan los septetos (grupos de siete) en su Revelación. Existen 17 septetos distintos mencionados por Juan. Algunos son: los 7 truenos, ojos, cuernos, diademas, reyes, montes, bienaventuranzas, cabezas, espíritus y muchos más.
Otros ejemplos de septetos bíblicos son, las siete veces que Naamán se lavó en un río para curar su lepra, siete colores en el arcoiris y siete sacerdotes con siete trompetas durante siete días dieron vueltas alrededor de Jericó y en el séptimo día tcocaron sus trompetas siete veces para deribar los muros de la ciudad.