5. Kajino no Shoku o Sute, Ketsui no Jyoukou (Dejo mi trabajo en el casino y decido mudarme)

Para muchos, el cantante es la cara de su banda. Al convertirme en cantante pude comprender esto por primera vez. Por supuesto, el motivo de esto no es que el cantante sea guapo. El cantante es el encargado de hacer llegar los sentimientos de la banda al público desde la primera línea de defensa. Eso es lo que significa “ser la cara” de la banda.

Como vocalista, deseaba con toda mi vida que mis sentimientos llegaran al corazón de la gente. Estaba llegando a un momento delicado de mi vida. Fue probablemente el momento en el que comencé a tomarme en serio la música. Podría haberme dirigido hacia una vida rica materialmente en la industria del entretenimiento, pero la industria dejó en mí una marca, y comencé a pensar que no existía otro trabajo productivo para mí.

Seguí con la música. Acabar las cosas que había empezado era genial. Empecé a sentirlo con fuerza. Las palabras que una vez me dijo una persona a la que debo mucho también me ayudaron a empezar una nueva vida. Él me dijo esas palabras cuando yo todavía era un niño y había oído algo que me había hecho daño.

-“Seguramente podrás aprender algo de esto. Deberías convertirlo en algo tangible y dejar una marca para la posteridad.”

Dejando a un lado todo lo que tenía, la única cosa que podía convertir en algo tangible era la música. Con ella, fui creándome mi propia manera de pensar.

Deseaba saber el significado de mi existencia. Estaba bien que hubiera cosas que otras personas pudieran hacer y yo no. Siempre fui en busca de esas cosas que yo no podía hacer.

Con mi música, quería alcanzar un mundo en el que pudiera expresarme. Conforme este sentimiento se hacía cada vez más profundo en mí, empecé a hablar sobre trabajar en solitario como vocalista.

Podía ser una gran oportunidad. Pero primero me había prometido a mi mismo que debía comprobar lo que era estar en una banda, vivir la experiencia. Sentía que todavía no debía lanzarme en solitario.

Por esas fechas, un amigo me presentó a Mana (el líder de Malice Mizer, que por aquel entonces estaba en un periodo de separación). La persona a través del que le conocí me dijo “sus miembros son sujetos bastante interesantes”. Pude ver sus objetivos para el futuro en la funda de su CD y a mí también me parecieron interesantes. Quería conocerlos.

Fui en coche desde Kioto a Tokio y conocí a Mana en Ikebukuro . La primera vez que le vi, me atrajo. Era un hombre en el centro de la industria del entretenimiento, y su aspecto era tal y como yo imaginaba. Su pelo era largo y lo llevaba atado en una cola por la espalda.

Como en Tokio la gente no usaba el coche y yo iba con mi deportivo y un buen traje, la gente frecuentemente me preguntaba:”¿para que compañía trabaja, señor?”. Siendo Mana el tipo de persona extremadamente precavida, pensé que me haría la misma pregunta. Pero lo que me dijo fue: “No pareces un músico”. Lo cierto es que mas bien parecía un presentador de la tele o un yakuza .

Mana, siendo como él es, iba vestido con un traje de mujer al estilo gótico. Llevaba pantalones largos y sandalias de tacón alto que parecían de madera, y se ocultaba la cara con un ancho sombrero y gafas de sol… Su aspecto llamaba la atención. Los dos juntos dábamos una impresión bastante inquietante. Realmente no tuvimos mucha conversación. Me acuerdo más de lo que hablé con el amigo de Mana con el que fui a verle. Después fuimos a la casa de Kozi (el guitarrista). Cuando le vi también volví a sentir atracción. Tenía el pelo rojo y una creciente barba. Éramos tres personas diferentes. Nuestra conversación estaba parada. Lo único que rompió el silencio fueron las palabras de Kozi:

-“¿Hay algún sitio en Tokio adonde te gustaría ir?”

En aquellos días, cuando tenía algún problema, solía ir a la sede del culto de la Verdad Suprema de Aum en Aoyama . Aunque era ya medianoche, había muchos periodistas fuera.

-“¿Qué hacéis aquí?”

-“No lo sabemos”.

-“¿Os vais a quedar en Tokio?”

-“No sabemos”.

A las 2 de la mañana los tres conseguimos zigzaguear hasta la sede, y observamos a los pesados periodistas aliviados. Después de eso fuimos a casa de Mana y comenzamos a discutir a fondo sobre la banda.

-“¿Qué instrumentos sabes tocar?”

-“Prácticamente todos”.

Les toque el órgano y canté. También les di mi opinión acerca de las canciones de Malice Mizer. No me disgustaba el mundo gótico que Mana quería crear. Pero las cosas que solamente existen con el propósito de ser observadas algún día pierden su belleza. No consiste simplemente en pensar “estoy haciendo esto al estilo gótico”. Tienes que introducir la esencia y la Europa Medieval en todo lo que haces, sino no sirve de nada.

Hablamos de esto durante tres días. Los miembros de Malice Mizer eran personas muy divertidas, pero hablando en términos de habilidad musical, no eran excesivamente buenos. Pero su forma de ser movió mi corazón. Decidí unirme a ellos.

Lo dejé todo y me marché a Tokio: mi trabajo como presentador y negociador del casino, y los grandes ingresos que eso me aportaba. Con mi novia, aunque no estábamos casados, pensé que no tenía por qué cortar con ella porque me mudara a Tokio. Tuvimos una conversación en la que le hablé de irnos los dos a vivir a Tokio juntos. Pero si nos íbamos, no tendríamos dinero. Por un tiempo no pude conseguir que aceptara. Si llevármela conmigo no era una buena idea, entonces era mejor cortar, y hablé con ella de eso.

No había nada que pudiera retenerme. Hubo gente que dijo “se va de su trabajo porque piensa que es demasiado bueno para estar con nosotros”. Como ya me había decidido, si había alguien se me opusiera, simplemente dejaba de irme con esa persona.

Si había algo a lo que me aferraba, tendría que regresar. Para poder regresar a Kioto necesitaría una excusa. Odiaba tener una ruta de escape. Eso anularía completamente mi éxito. Estaba seguro de que encontraría el éxito. No tenía sentido asegurarme garantías a las que recurrir. Mi objetivo era Asia. No era Tokio ni Japón. Iba en serio. ¡Si podía dar forma al mundo de mi imaginación, podría ganarme Asia! Tenía el mundo delante de mis ojos.

Me encantaba la música europea. Pero la música que hago y la música que me gusta son diferentes. Las palabras también lo son. La raza también lo es. Soy asiático. Ser asiático y ganarse a Asia es abrirse una entrada al resto del mundo. ¡Con Malice Mizer podría hacerlo! Esa era la verdad. Después de esto, mis nuevas ideas cambiaron mi modo entero de comportamiento. A partir de ese punto comencé a vivir.

Barrio famoso de Tokio.

Yakuza: Miembro de la mafia japonesa.

Aoyama es un distrito de Tokio en el que se encuentra la sede de este culto religioso. El culto de Aum cuenta con más de 65000 miembros en todo el mundo. Debido a las actividades criminales de este culto (para más información buscar en Internet) fue declarado ilegal en Rusia, reduciendo su número de cultistas, aunque no ha sido así en Japón, donde incluso miembros importantes de la sociedad (ministros, expertos en armas químicas, miembros de la agencia espacial japonesa, periodistas de periódicos importantes...) son del culto. Desconozco si Gackt o Malice Mizer forman parte de él o simplemente fueron a pasear por ahí y tampoco sé de qué va el culto, pero no me interesa.

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