Un coche-bomba compuesto por 40 kilos de dinamita, marca titadine y accionado por un temporizador explosionó hoy a las seis de la mañana frente al Palacio de Justicia de Vitoria, ubicado en la céntrica Avenida de Gasteiz, lo que ocasionó daños materiales que sólo en PUBLICIDAD
el edificio judicial han sido estimados en 200 millones de pesetas.
Sobre las cinco y media de la mañana, la DYA de Gipuzkoa y Radio Euskadi recibían el aviso telefónico de que un artefacto iba a hacer explosión frente a los juzgados vitorianos. Si bien en el primero de los casos se informó de que sería a las seis de la mañana, en el segundo caso se indicó que estallaría las seis y media, circunstancia que ocasionó cierta confusión en un primer momento.
Finalmente, el artefacto explosionó a las seis de la mañana mediante un temporizador colocado en un Renault 19, de color azul. Aunque previamente se había acordonado la avenida de Gasteiz y las calles adyacentes, que evitaron daños físicos, esa circunstancia no impidió los daños materiales en una veintena de vehículos, de los cuales diez quedaron calcinados.
Además, uno de los vecinos de los cinco inmuebles situados frente al Palacio de Justicia tuvo que ser atendido en el lugar de los hechos por cortes y heridas en la cara a consecuencia de la ruptura de cristales.
A pesar de que en el momento en que se produjo la explosión había varias dotaciones de bomberos, estos no pudieron proceder a sofocar el fuego en los distintos vehículos hasta las siete y cuarto de la mañana ante el peligro de que se pudieran producir nuevas explosiones.
Un cuarto de hora antes de que estallara el coche-bomba, la Ertzaintza procedió a dar un pre-aviso a la dirección del hotel Ciudad de Vitoria, próximo al Palacio de Justicia y a una gasolinera que, a esa hora, se encontraba fuera de servicio.
Como consecuencia de la deflagracción, una veintena de coches aparcados a ambos lados de la medidana situada junto al edifico judicial comenzaron a arder, provocando una explosión en cadena.
El edificio del Palacio de Justicia, inaugurado hace siete años y hacia el que, según confirmó el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, iba dirigido el ataque, ha sufrido pérdidas por valor de 200 millones de pesetas, una cantidad que podría aumentar cuando los peritos analicen el interior del inmueble.
Además de los grandes ventanales de la fachada oeste del inmueble, también se vieron afectados las losetas metálicas, marcos de las cristaleras y las oficinas del Palacio de Justicia, por lo que los juzgados no han abierto sus puertas hoy al público, ya que, según los propios funcionarios de Justicia, también se han visto afectados los sistemas informáticos.
Por su parte, Joseba Azkarraga, que se personó en el lugar de los hechos sobre las ocho de la mañana, confiaba en poder restablecer "lo antes posible" el servicio y reanudar la actividad en los tribunales vitorianos, por lo que mañana volverá a abrir sus puertas.
Hasta el lugar de los hechos fueron acercándose numerosas personas que, o bien habían oído la explosión, o bien se interesaban por conocer el estado de sus vehículos estacionados en la zona, a la que no podían acercarse por estar acordonada.
"Yo dejé aparcado el coche anoche junto al supermercado de Eroski, pero, de momento no me dejan acercame hasta allí", afirmaba uno de los vecinos de la Avenida de Gasteiz, que se despertó con el ruido de la explosión, que se escuchó en distintos barrios de la capital alavesa.
Sobre las nueve y media de la mañana, la Ertzaintza abría al tráfico la calle Portal de Castilla, uno de los ejes principales de acceso a Vitoria desde Madrid, y que había sido cortada por el atentado terrorista, si bien mantenía el cordón policial en el perímetro del Palacio de Justicia.
En esta zona, los bomberos continúan retirando cascotes y cristales de los pisos afectados por la explosión para evitar que caigan a la vía públicas. Por su parte, la Ertzaintza sigue investigando y buscando pruebas que puedan servir para esclarecer el atentado.
Se da la circunstancia de que ETA ya atentó contra el mismo edificio en 1996, fecha en la que explosionó un artefacto colocado en una mochila situada en las inmediaciones de la puerta principal que no causó víctimas.
ETA no colocaba un coche-bomba en la capital alavesa desde que el 22 de febrero de 2000 hiciera estallar un vehículo en el campus universitario de Alava, que costó la vida al parlamentario socialista Fernando Buesa y a su escolta, Jorge Díaz. El último atentado mortal en Vitoria tuvo lugar el 22 de octubre del 2001, cuando una bomba lapa colocada en el vehículo particular del funcionario de prisiones Máximo Casado acababa con su vida.