Cain es nazionalista

GETXO.- Joseba Markaida, concejal socialista en Getxo, descubría este martes con estupor que el azote de la violencia que golpeaba contra su casa el pasado febrero se encarna en un rostro dolorosamente cercano. Zigor Goikoetxea, detenido como presunto autor del sabotaje, aparece en el álbum familiar sonriente a los 14 años junto a su hijo mayor. En el fondo de la imagen surge la ventana del caserío, la misma ventana en la que con saña habría lanzado cinco cócteles molotov. «Para nosotros, era como un hijo más», recalca Joseba.

Son siete años los que separan ambas escenas, siete años en los que el Zigor hijo y hermano adoptivo de los Markaida se transforma amenazante en el peor de sus enemigos. Un infierno de fuego sorprendía a la familia la noche del 19 de febrero. Entonces la pronta reacción de los presentes evitó cualquier pérdida y limitó los daños al marco de la ventana de la cocina.

Sacudido aún con la resaca de la reciente muerte de su compañero Froilán Elespe, Joseba tiene que digerir la realidad de encontrar a Zigor convertido en su agresor. «Es un asunto muy triste», recalca abatido. No hace mucho tiempo en que el joven pasaba tardes enteras con su familia como todavía recuerda hoy. «Ha estado más con nosotros que en su propia casa», señala. A las dos familias les separan 100 metros escasos y les unía una sincera amistad.

La vinculación de Zigor en los círculos más intransigentes del radicalismo vasco viene de familia. Su hermano mayor, Arkaitz, detenido en la misma operación policial, fue el primero en introducirse en primera línea de batalla. Los Markaida recuerdan a Arkaitz como un joven que exhibía orgulloso su vinculación a toda causa radical. Zigor era otra cosa, su naturaleza tímida le hacía muy apreciado entre los Markaida. «Era un cielo, le queríamos un montón. Era cariñoso y muy majo», señala la esposa de Joseba, Asun.

Joseba y Asun no dudan en señalar a la dominante madre de Zigor como la responsable de su metamorfosis. «Su madre le ha alentado, estaba encantada de sus actividades», señalan. Con el paso del tiempo, Zigor fue relacionándose en ambientes cada vez más cerrados. «Al final son muchos los círculos que les manipulan, es mucha la propaganda subliminal que reciben», señala Joseba. Su ascensión en el entramado violento fue meteórica. En el instituto ya era el delegado estudiantil de los radicales y a los pocos años ya se erigía como el jefe de Jarrai en la zona. «Se aprendió de memoria los cuatro latiguillos que emplean», recuerda Joseba.

Las relaciones entre ambas familias se mantuvieron cercanas en los años siguientes a pesar de que los Goikoetxea hijos habían derivado hacia el entorno radical. «Ellos están en guerra y nos han convertido en enemigos, es un delirio. Se consideran sometidos y ése es un combate que llevan en la cabeza», concluye Joseba.

¿Que pueden meter en la cabeza de un chico para que intente quemar vivos a quienes eran sus mejores amigos?¿Cuantos Caines ha generado la ikastolizacion de la educación por los nazionalistas?


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