Gracias a su entrenamiento
y experiencia en las técnicas básicas que constituyen el
Taekwondo, los maestros del pasado idearon los ejercicios formales como
patrones arquetípicos de práctica de combate. Su objetivo
era proporcionar un medio de entrenamiento a sus estudiantes y para que
pudiesen efectuar las técnicas básicas en una sucesión
continua, de tal manera que fueran capaces de defenderse contra más
de un adversario y en cualquier dirección, por tanto tiempo como
como fuese necesario sin llegar a cansarse. La práctica de los ejercicios
formales logra equilibrio, precisión, concentración coordinación
y resistencia. Estos elementos son esenciales para la ejecución
del Taekwodo, de manera que los ejercicios formales constituyen los cimientos
del arte. Por eso se dice que sin formas no hay Taekwondo.
Cada categoría
de las formas fue concebida con un punto de vista particular. Las formas
Ki-Cho son las más esenciales, y se ejecutan en un patrón
en H para dar al estudiante práctica en la ejecución de las
técnicas fundamentales de marchas, giros, bloqueo y golpeo en sucesión
continua y en las cuatro direcciones. Principian y terminan en el mismo
sitio, y al efectuarlas, el estudiante deberá recordar el hecho
de que todos nacemos y morimos desnudos, sin traer nada al mundo y sin
llevarnos nada de él. Las formas Tae-Kook son las formas básicas
de combate y constituyen modelos de secuencias de pelea moderna hacia adelante
y atrás, al frente y a la retaguardia. Las formas Pal-Gwe tienen
una significación filosófica profunda. son símbolos
dinámicos de verdades eternas, que se remontan al pensamiento oriental
de los antiguos conceptos chinos del Yin y del Yang.
Las formas Pal-Gwe se
refieren a una filosofía del ser universal, que concibe la verdad
como una constante dentro del fenómeno de un cosmos siempre cambiante.
En este contexto, inherente al concepto de "forma" está la preocupación
de que el universo es infinito e incomprensible, que no tiene lazos aparentes
que lo unan... y, no obstante, alguna fuerza integradora de cohesión
cósmica conserva el orden: movimientos dentro de patrones perceptibles,
energía dentro de la inmovilidad, líneas de fuerza inscritas
dentro de círculos de armonía, que generan una fuerza integral.
La vida, por el solo hecho de existir, es sustentada dentro de esa fuerza.
La constancia de la verdad, y la verdad del cambio constante, están
simbolizadas ambas en las formas Pal-Gwe. En el pensamiento oriental existen
tres "dos" o niveles del ser: el cielo (es decir el universo cósmico),
que es Contenido: el hombre, que es Sujeto; y la Tierra, que es el Mundo
de la Forma Objetiva. Lo que es verdad en el Cielo se refleja en el Hombre
y toma forma sobre la tierra.
El principio de Pal-Gwe
señala que aquel que se conoce a sí mismo y a su ambiente,
y convierte a los tres dos, hallará el camino de la armonía
entre la fuerzas mutables del mundo en que vive y los valores eternos de
la ética humana. Ese hombre actuará efectivamente en el mundo,
sin caer en el error moral. Pal-Gwe significa "Ley, Mandato" y, cuando
el practicante de Taekwondo ejecuta las formas Pal-Gwe, está obligado
a recordar las órdenes recíprocas que estas representan,
que pueden ser traducidas como sigue:
Conócete y está en armonía con el universo.
Sé responsable por ti mismo, y leal con tus compromisos.
Sé respetuoso de tus relaciones; conoce los límites más
allá de los cuales tu libertad se inmiscuye en la libertad de otros.