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Francisca Martín-Cano Abreu
Uno de los campos en los que corrobora la exactitud de nuestra interpretación de la sexualidad de la mujer prehistórica (libre, promiscua y a elección femenina), es el estudio de los rituales sagrados arcaicos, celebrados exclusivamente por mujeres hasta bien entrada la época histórica.
En principio los rituales sagrados de las más arcaicas religiones mistéricas de todos los continentes se caracterizaban por ser exaltadores de la voluptuosidad y la impudicia femenina. Y con ellos conminaban a la Diosa, la Madre Naturaleza para que lloviera, o para que enviara los fenómenos que hacían madurar la cosecha, o les demandaban su protección en la sequía y en la enfermedad, o que les enviara el embarazo, o les exigían otros logros.
Los ritos consistíen en: Orgías (masturbación) y en ritos libertinos con animales (cunnilingus).
Después con la evolución de las creencias y el politeísmo, las mujeres realizaban actos sexuales sagrados con varones. Y consistían en: hierogamias sacras y en promiscuidad ritual / festiva / sagrada o bacanales.
Además las mujeres realizaban ritos religiosos con animales machos, verdaderos actos de bestialismo con carácter sagrado. Las orgías se llevarían a cabo tanto con la mano como con esculturas fálicas. Nos basamos para afirmarlo en hallazgos arqueológicos que lo evidencian y en el hecho de que existen gran cantidad de símbolos fálicos (bastones) que fueron tallados desde el Paleolítico.
Muchos de estos falos / dildos / consoladores eran llevados en cestas o ceñidos a la cadera por Falóforas en los Misterios históricos mientras danzaban en fiestas religiosas. Y lo más lógico es pensar que serían usadas en los rituales secretos posteriores, aunque por la "obscenidad" del rito gran parte de los historiadores prudentes y pudibundos no se hayan atrevido a explicitarlo.
Estos rituales con falos en época de la siembra se celebraban de forma similar en muchas regiones, según informan diferentes fuentes escritas desde hace al menos 4.000 años y se extendieron a todos los rincones del universo. Y han permanecido similares en festivales agrarios primitivos hasta hace poco, según se puede ver en foto africana (de hace unos 30 años).
Ilustra a una Falófora en un rito agrícola celebrado en honor de la Diosa Maramba o de Mebeli, de la colonia Ubanghi-Chari (frente a Bazainville en el puesto militar de Mobaya Bubú Dagha, antiguo Congo Francés).
Al lado mostramos cómo serían atados a la cadera los bastones paleolíticos con agujeros. Serían usados como falos en ceremoniales orgiásticos (de manera semejante a cómo lo llevaba la mujer primitiva hace unos 30 años, que evidencia que se conservó el ritual orgiástico 32.000 años).
Las orgías colectivas consistirían tanto en la automasturbación con los falos como la estimulación de los genitales entre compañeras. Esta sexualidad en grupo tendría una función aún más importante que la de esperar una respuesta mágica: estrechar los lazos entre mujeres cuando la vinculación horizontal era la fuente de su poder.
Nuestra presunción se basa en el hecho de que entre hembras adultas de bonobas (cuya conducta sexual da idea de la de nuestras remotas antepasadas prehomínidas), el sexo es una estrategia para establecer fuertes vínculos y cohesión dentro del grupo y como eficaz lenitivo de conflictos. Gracias a la conducta homosexual entre hembras bonobas y la consecuente fuerte unión entre ellas no se dejan intimidar por ningún macho y si alguno lo intenta todas se agrupan para ahuyentarlo.
En la sociedad humana, mientras estuvo exclusivamente en manos femeninas los rituales de la religión sensual a la Diosa (durante los últimos 40.000 años de la Prehistoria antes de la Edad del Bronce), que alentaba la sexualidad femenina y el contacto orgiástico entre mujeres, no se dejaron avasallar por los varones. Entonces permanecían fuertemente unidas por las ventajas que les reportaba el poder presentar un frente unido en caso de necesitarlo.
Con la formación de la pareja varón-mujer y el alejamiento femenino de las funciones religiosas en la Edad del Bronce, las mujeres se separaron y perdieron los lazos que las unían con sus compañeras. Su aislamiento les hizo fracasar en la defensa de sus derechos y perdieron la posibilidad de unirse, establecer contactos orgiásticos y alianzas en el futuro para recuperar su antiguo ascendiente.
Mientras en las sociedades de transición (como la griega) se alentaron los contactos homosexuales entre varones, sobre todo la pederastia, lo que les permitió crear fuertes vínculos y les proporcionó la posibilidad de aliarse frente al poder femenino. Gracias a ello y a otros factores consiguieron vencer y reprimir la sexualidad femenina. Y las mujeres aisladas tuvieron que enfrentarse solas a las prohibiciones o leyes que a los intereses del dominio patriarcal interesaba, y dada su indefensión y soledad, les lograron imponer].
Si la mujer buscaba el placer sexual, tanto a solas como con parejas masculinas o femeninas, cuando se le antojaba, lejos del instinto de otras especies de animales mamíferos y de gran parte de los primates, excepto de las hembras hembras bonobas que son promiscuas y cuya conducta homosexual daría además fundamento biológico a la promiscuidad femenina y a la homosexualidad humana, y evidenciarían que la utilización del sexo se desvincularía de la procreación: sólo busca el placer sin limitaciones, volvamos a recuperarla.
Ampliar ideas en http://galeon.com/culturaarcaica/orgiabaston.htm
ARTÍCULOS de MARTÍN-CANO
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