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Por
Javier Vargas.
A la Asociación Nacional de Padres
de Niños Ajedrecistas.
En la infancia domina una ley fundamental: la del juego. Por eso hay que
ocuparse seriamente de este tema. Tras toda actividad lúdica hay un proceso de
aprendizaje. Es misión de padres y educadores contribuir a una óptima formación
de los niños y jóvenes. ¿Hay tarea más delicada y hermosa?
Las principales corrientes pedagógicas establecen que la enseñanza de los niños
debe buscar el desarrollo integral de las aptitudes innatas, es decir, la
actividad motora gruesa, la fina, las funciones cognoscitivas y las afectivas.
Esto les prepara para las etapas siguientes del aprendizaje. Está demostrado
que el ajedrez es uno de los mejores recursos para desarrollar las aptitudes
innatas del intelecto. En países como Rusia, Ucrania o Armenia se le ha enseñado
a partir de los tres años o cuatro años de edad. En otros como España, Cuba o
Canadá, desde los cinco o seis.
En el Colegio inglés Saint Anne''s de Madrid, España, incorporaron el ajedrez
desde 1991. En 1995, la educadora Rosario Carrillo comentaba: "Al mover las
piezas, los
niños descubren las formas, las distancias, los tamaños, la diferencia entre
vertical,
horizontal y diagonal. Además, controlan su agresividad. Los padres están
encantados".
Según una crónica del periodista Leontxo García, del periódico El país, de
España, todas las pruebas realizadas corroboran las "enormes virtudes
pedagógicas del deporte
mental: cientos de miles de niños españoles lo practican en los colegios. Las
experiencias demuestran que el estudio del ajedrez potencia el desarrollo de la
inteligencia y es un arma eficaz contra el fracaso escolar. Y más adelante
agrega: "El ruso Boris Slótnik, doctor en Pedagogía en la Universidad de
Moscú, residente en Ferrol, España, dirigió un programa dedicado a la enseñanza
del juego ciencia: "Después de 14 clases,
la capacidad intelectual de los niños de 7 años se había elevado en un 65%;
la de los alumnos de 5 años, en un 25%, de acuerdo con resultados del test
Ravin, versión 5 A"
La sicología ha establecido que la percepción, el hábito, la memoria, la
atención, el interés, la conceptuación, así como el juzgar y el razonar son
componentes
de una misma realidad psicológica: la inteligencia.
Está demostrado que el ajedrez ejercita la memoria, la capacidad de concentración,
la fantasía, la creatividad, la intuición, la capacidad de síntesis y de análisis,
la aptitud para tomar decisiones, la curiosidad, el respeto por el oponente;
enseña a aceptar derrotas
y victorias, en suma: a pensar antes de actuar. Es más, a diferencia de otros
recursos pedagógicos, el ajedrez tiene la ventaja de que su práctica es amena,
agradable y motivadora en tanto conlleva las virtudes recreativas del juego, la
creatividad de las artes y el sentido agonal de los deportes.
El poeta cubano Eliseo Diego afirmaba: "Así como todo niño es,
fundamentalmente, un artista de hecho, hay también en él ese germen de lo que
más tarde podría orientar su vocación hacia órdenes de la ciencia y la técnica:
ese germen es su insaciable curiosidad, que en cierta etapa de su desarrollo se
manifiesta como una preocupación también insaciable por el juego de causa y
efecto". El ajedrez es un juego de causa y efecto, qué duda cabe. También
la sicología infantil ha demostrado que cuando se estimula la imaginación
favorece el desarrollo de la actividad mental del niño como si fuera una
gimnasia voluntaria progresiva, y se compara con la actividad física intensa de
los primeros años de vida que favorece el desarrollo muscular del cuerpo. También
reconoce en la imaginación un instrumento de conocimiento de sí mismo y del
mundo que le rodea. "La fantasía infantil, dice el psicólogo Lawrence
Averill, no conoce frenos: acá acepta el mundo tal como es, allá lo rechaza,
en otra parte lo transforma. En este mundo que gira alrededor de la personalidad
infantil, las reglas son aburridas o superfluas, el orden, el decoro, la
consideración para los demás, pensamientos secundarios de adultos". Ante
esta realidad, es evidente que el ajedrez sirve como medio de aprendizaje para
actuar según un plan, respetar las reglas, tomar decisiones acertadas, medir
las consecuencias, ir hacia una meta y alcanzarla, todo esto como juego y de
manera intensa y agradable.
Durante el XLV Campeonato Nacional Abierto de Ajedrez, que se disputó el año
1999 en León, Guanajuato, el periódico REFORMA realizó una encuesta a 83 niños
ajedrecistas. Antes, en 1996, había realizado una consulta similar a 80 niños
que jugaron en el campeonato Nacional Abierto de la Ciudad de México.
Las preguntas fueron las mismas para ambos ejercicios. En general, los
resultados fueron
parecidos y sus tendencias coincidieron con las de otros países, como España,
Cuba o Canadá. Son notables los promedios anuales de calificaciones: matemáticas,
9.2, (7.9, en 1996); español, 9.2; historia, 9.3, (similares a 1996). Como se
sabe, según datos oficiales, la media nacional en estas materias es inferior a
6.5 En cuanto a las disciplinas de estudio favoritas, en la segunda encuesta,
matemáticas aumenta como primera mención de un 37 % en 1996, a un 53%. La
segunda es para español, que aumenta de un 15% en 1996, a un 29% en 1999. Otro
resultado revelador es que el 89% de los niños consultados manifiesta que sí
le agrada leer otros libros, además de los textos de la escuela. Esto también
coincide con datos obtenidos en otros países. Incluso hay similitudes con la
media de calificaciones de 12 niños ajedrecistas beneficiados con becas académicas
de la Comisión Nacional del Deporte, según documentos oficiales en poder de la
Federación Nacional de Ajedrez, en ese año. En este caso, el promedio resultó
ser de 9.5. Según consulta telefónica, la Federación Nacional de Ajedrez
ratifica que este promedio de calificaciones de niños ajedrecistas becados se
mantiene invariable. En cuanto a las preguntas relacionadas con la práctica del
juego ciencia, los 83 niños consultados en 1999 manifestaron que jugaban
ajedrez sólo 6 horas a la semana, mientras que lo estudiaban otras siete.
El 38% de los consultados manifestó que Gari Kasparov era su ajedrecista
internacional favorito, seguido de Robert Fischer, con 4%. Un 8% mencionó a
Gilberto Hernández como su ajedrecista nacional preferido y le siguieron
Roberto Martín del Campo, con 6%, Marcel Sisniega, también con 6%, y el
legendario Carlos Torre, con un 5%. Conclusión: el ajedrez es un poderoso
instrumento para que los niños adquieran hábitos de estudio, prendan a
solucionar problemas, piensen antes de tomar decisiones y arriben por sí solos
a metas preestablecidas. Por eso es recomendable que se le incorpore a los
sistemas de enseñanza en escuelas primarias, secundarias, preparatorias,
universidades, así como se le practique en centros culturales, deportivos y
laborales. ¿Hay tarea más interesante y agradable?