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Leopardo a 7.000
euros
La Guardia
Civil incauta una piel con cabeza expuesta para su venta en una
tienda de Oviedo
Oviedo
El
servicio de protección de la naturaleza (Seprona) de la Guardia
Civil de Oviedo intervino hace una semana una piel con cabeza de
leopardo que estaba expuesta para su venta en una tienda de
muebles y decoración de la capital asturiana.
Según informó ayer la Guardia Civil, el pasado 24 de noviembre
los agentes del Seprona recibieron una denuncia de la Asociación
Nacional de Animales con Derechos y Libertad (Anadel) en la
que se ponía en conocimiento la venta de la piel de este animal
salvaje en un establecimiento comercial, por un importe de 7.000
euros.
Safari
La dependienta del local, al ser requerida por los agentes del
Seprona para que acreditase la procedencia del animal, manifestó
que la piel provenía de un leopardo que el dueño de la tienda
había abatido en un safari en el año 1990, pero no pudo
aportar la documentación requerida para comprobar la legalidad
de la operación.
Por ello, los agentes del Seprona iniciaron un expediente
sancionador y levantaron la correspondiente acta motivada por la
exposición para la venta de la piel de una especie protegida
por la reglamentación europea, quedando a su vez intervenida la
referida piel de leopardo.
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El Seprona se
incauta de una piel de leopardo en una mueblería de Oviedo
Una mueblería del centro de
Oviedo ofrecía el trofeo por 7.000 euros. El dueño alega que
cazó la pieza en 1990, antes de que se protegiera al animal.
03/12/2006 C. GARCIA
La Guardia Civil retiró de la venta
una piel de leopardo que estaba expuesta en una céntrica
mueblería de Oviedo y abrió un expediente sancionador al
establecimiento por tratarse de un ejemplar catalogado como
"especie protegida".
El Seprona de la Benemérita tuvo
conocimiento de este hecho tras recibir una denuncia del
representante de la Asociación Nacional Animales con
Derechos y Libertad (ANADEL) en la que informaba que un
local ovetense, dedicado a la venta de muebles, ofrecía la piel
y la cabeza de leopardo. El precio que pedían los propietarios
por la pieza ascendía a 7.000 euros.
A raíz de esta denuncia, los
agentes del instituto armado acudieron a la mueblería para
llevar a cabo una inspección. Una vez en el interior,
constataron que, efectivamente, los propietarios tenían a la
venta una piel. En ese momento el Seprona preguntó a la
dependienta la procedencia del ejemplar. Y tal y como informó
la Guardia Civil, la mujer les indicó que la piel provenía de
un leopardo que el dueño de la mueblería había abatido en un
safari en el año 1990. Pero, a pesar de estos datos, la
dependienta no pudo aportar la documentación requerida por los
agentes.
En ese momento, los miembros de la
Guardia Civil que se personaron en el local iniciaron un
expediente sancionador y levantaron el correspondiente acta, de
acuerdo, explican, "a lo establecido en la Ley 12/1995
relativa a las infracciones de contrabando".
En este caso los agentes abrieron el
informe por la exposición de una piel de leopardo para su
venta, una especie que, según explica la Benemérita, "está
protegida por el convenio CITES del Reglamento de la Comunidad
Europea". Después de elaborar el acta de lo sucedido, los
agentes intervinieron la piel.
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El Seprona
interviene una piel de leopardo a la venta en una mueblería del
centro
El precio de la pieza,
perteneciente a una especie protegida, era de 7.000 euros
ANA SALAS/OVIEDO
En 1990 el propietario de una tienda
de muebles del centro de la ciudad participó en un safari y mató
a un leopardo. 16 años después decidió vender su piel, con
cabeza incluida, en su establecimiento. La tenía expuesta para
su venta, pero no la vio la persona apropiada.
Un representante de la Asociación Nacional de Animales con
Derechos y Libertad (Anadel) denunció ante el El Servicio
de Protección de la Naturaleza (Seprona) el particular elemento
decorativo que se podía adquirir en la mueblería por el
precio, nada asequible, de 7.000 euros.
Lo que igual no sabía su dueño era que la 'pantera-pardus', el
nombre científico del felino, es una especie con el máximo
grado de protección que recoge el primer apéndice del Cites,
el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. España se adhirió a él
en 1.986, con lo que la fecha en la que el individuo cazó al
animal fue posterior a esta incorporación. Lo que no se sabe es
de dónde procede el félido. Cuando los agentes del Seprona
pidieron la documentación a la dependienta de la tienda -el
propietario no se encontraba allí en aquel momento-, no pudo
aportarla.
La Guardia Civil hizo pública ayer a través de un comunicado
el decomiso. El Seprona ya ha iniciado el expediente sancionador
que pasará a la administración. Ésta será la encargada de
establecer la pena al presunto infractor.
No tendrá que ir a la cárcel, sino que deberá pagar una multa
«considerable», aunque fuentes de la Benemérita no pudieron
concretar a cuánto ascenderá la sanción.
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