Los
Circos: ¿es verdad tanta magia?
Como todos sabemos, ya llega
una época en el año que entusiasma a "chicos" de
todas las edades. Me refiero, por supuesto, a los circos, esos
espectáculos que conjugan payasos, malabaristas,
equilibristas, magos, animales amaestrados y miles de otras
formas de entretenimiento.
Hablemos primero de su
historia. Ésta se remonta a la época de Grecia Antigua,
cuando las personas se reunían en los hipódromos alrededor
de diversos actos circenses para conmemorar el regreso a casa
de los guerreros. Más adelante en el tiempo, ya en el Imperio
Romano, los circos tomaron impulso. El circo era un edificio público
en el que se llevaban a cabo las carreras de carros
jalados por caballos o las peleas de fieras y gladiadores.
Después de mucho tiempo, los circos pasaron a ser espectáculos
errantes en los que se presentaban a "fenómenos" de
la naturaleza, como gigantes, enanos, personas que padecían
deformaciones, siameses, etc. Y, finalmente, llegamos a lo que
los circos son ahora: un recinto circular con gradas para el público,
generalmente cubierto con una carpa, donde actúan
malabaristas, trapecistas, payasos, animales amaestrados, etc
[1].
La tradición llegó a América
Latina gracias a los españoles. Con el paso de los años, se
convirtió en la diversión típica de Fiestas Patrias. Hace más
de medio siglo que cada año llegan a nuestro país circos de
diversas partes del planeta. Ahora también han aparecido
circos locales, donde personajes de la televisión han pasado
a ser las estrellas.
Definitivamente, los circos
siguen evolucionando. Cada vez, los shows que presentan son más
creativos y utilizan objetos que antes no eran usados, tales
como las motos. También utilizan tecnología de última
generación para crear ambientes alucinantes desde la entrada,
con música, luces, etc. Incorporan el teatro como medio de
expresión fundamental y el vestuario ha pasado a ser parte
primordial de todo circo.
Ante todo esto, me pregunto: ¿dónde
quedan los animales? Aquellos seres que muchas veces son
sacados de sus ambientes naturales o criados en cautiverio
para ser forzados a una vida de trabajo obligatorio. Quedémonos
por un momento en este tema.
Bien, ya sabemos que los circos
se mueven por todo el mundo. Es obvio que no todos los países
tienen las mismas condiciones climáticas, así que, ¿qué
hace un león en Lima (donde hay mucha humedad y frío al que
no está acostumbrado)? Los animales simplemente no son
capaces de adaptarse a todos los climas de los lugares a donde
son llevados, por lo que son propensos a contraer enfermedades
pulmonares, de la piel, etc. Y esto sin contar las
enfermedades endémicas, para las que sus cuerpos no están
preparados.
Esto del movimiento acarrea
otro problema: a un circo no le resulta económico transportar
jaulas de tamaño suficiente en las cuales los animales puedan
viajar cómodos y relajados. A mayor tamaño del
"paquete", mayor costo. Claro está también que sería
ilógico llevar una jaula más chica para el viaje y una más
grande para la estadía en la ciudad, pues sería doble bulto.
Así que lo más simple es que el animal se quede en esta mini
jaula siempre. Los animales que son demasiado grandes para
estar enjaulados son encadenados, así de simple. Un ejemplo
son los elefantes, animales acostumbrados a caminar grandes
distancias con sus manadas de acuerdo a la estación, a los
que les ponen unas cadenas en las patas.
Para aumentar el estrés de los
animales, muchas veces hay un solo animal de cada especie, es
decir, un león, un tigre, un oso, un elefante, etc. Algunos
de estos animales son solitarios cazadores, pero aún así
durante la época de apareamiento están junto a otros de su
misma especie. Pero, ¿y qué hay de animales que sí viven en
manadas? Y regresemos al ejemplo de los elefantes. Sus manadas
están compuestas de hembras y sus crías hasta determinada
edad. Luego, los machos adultos viven en grupos también.
Estos animales son extremadamente sociales y sensibles. Cuando
un miembro de la manada muere, los otros elefantes muestran
comportamientos que parecen indicar que entienden lo que ha
sucedido. Incluso se han dado casos en que manadas de hembras
y crías encuentren en sus viajes a elefantitos que han
perdido a sus madres o que han sido separados de sus propias
manadas y son adoptados por alguna de las hembras. Un animal
que muestra este tipo de sentimientos no puede vivir solo.
Otro tema importante es el del
adiestramiento. Los entrenadores hacen que los animales tengan
comportamientos que no presentan en la naturaleza. ¿Quién iría
a ver a un perro que nada? Pues nadie, pero sí llama la
atención cuando se trata de un grupo de perritos que bailan.
Para lograr este tipo de actos, los animales pasan por largas
horas de trabajo, en lo que no se descarta el dolor como medio
de reforzamiento negativo. Y, para finalizar el día, son
encerrados nuevamente y mal alimentados. Además de que son
obligados a realizar actos que los atemorizan, como el famoso
acto en el que un león pasa a través de un aro de fuego. La
verdad, no creo que los leones hagan esto para demostrar su
valentía.
Con todos estos antecedentes,
no estoy de acuerdo en que se usen animales en los circos.
Además del tema humanitario del bienestar de los animales,
hay ejemplos comprobados de que los circos pueden triunfar sin
usar animales. El circo más reconocido actualmente es el
Cirque du Soleil, que no incorpora a ningún animal en sus
actos. Y se sabe que este espectáculo gana millones de dólares
en todo el mundo y ha llegado a ser más famoso que ningún
otro circo en la historia.
Entonces, ya no les queda
ninguna excusa a los circenses para seguir maltratando seres
indefensos para ganar dinero y, a su vez, entretener a las
familias del mundo.
Paola Macchiavello
Ferradas
Directora | Área de Animales Cautivos y en el
Entretenimiento
AnimaNaturalis Perú
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