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DBC: (Dynamiische Bremsen
Control). Es el equivalente al BAS de Mercedes. Se
trata de la denominación que da BMW a su sistema
de frenado de emergencia.
Deportivo: Desde el punto
de vista de la conducción, un coche es tanto más
deportivo cuanto menor es el intervalo entre las
acciones del conductor y las reacciones del coche.
Desde el punto de vista de la construcción del
coche, es tanto más deportivo cuanto más
supeditadas estén todas las variables a la máxima
aceleración, estabilidad y capacidad de frenada.
Que un coche sea deportivo es una característica,
no una cualidad, y no implica que su estabilidad
sea buena.
Deriva: Cuando se toma una
curva, un vehículo no sigue fielmente la dirección
que se corresponde con la marcada por las ruedas
directrices, sino que por efecto de las fuerzas
transversales que aparecen en los neumáticos se
desplaza siguiendo una trayectoria que forma un
cierto ángulo con el señalado por la llanta. El
ángulo que forman estas dos trayectorias se
denomina ángulo de deriva. La deriva del neumático
es pues la variación de la trayectoria registrada
como consecuencia de la deformación de la
cubierta. No se debe confundir con pérdida de
adherencia, ni tampoco con derrapaje. Una falta de
adherencia puede provocar un derrapaje, pero eso
nada tiene que ver con la deriva. Depende de la
velocidad, la carga del coche, la presión de
inflado y el perfil del neumático y la anchura de
la llanta.
Desarrollos de la
transmisión: Las vueltas del motor se
convierten en movimiento lineal del coche gracias
a la transmisión. Que un coche avance más o menos
en cada régimen de giro del motor, depende de la
marcha engranada, del grupo diferencial y del
perímetro de la rueda. Entre los tres conforman el
desarrollo de la transmisión. Cada marcha tiene
una relación de cambio diferente, en función de
los dientes de cada piñón que se engrane. Eso
significa que, para un determinado régimen del
motor, las ruedas darán más o menos vueltas según
la marcha que esté engranada. Por ejemplo, con la
primera engranada, las ruedas siempre dan menos
vueltas, a igualdad de régimen de giro del motor,
que con la quinta. Sabiendo las relaciones de
cambio (la relación entre el número de dientes de
los piñones que se engranan) y del grupo
diferencial, se puede calcular lo que giran las
ruedas para un determinado régimen del motor. Si
este último va a 1.000 rpm, para una marcha con
una relación de cambio de 1,8 a 1, el cambio hace
una primera reducción que es 1.000/1,8 = 555 rpm.
Si la relación del grupo diferencial es de 3,7 a
1, la segunda reducción es de 555/3,7 = 150. Es
decir, por cada 1.000 rpm que gira el motor, en
esa marcha, las ruedas giran 125 rpm. Esta
velocidad angular se puede transformar en
velocidad lineal del coche con el perímetro de la
rueda (una rueda de mayor perímetro alarga el
desarrollo, hace que el coche avance más metros
por cada vuelta del motor a igualdad de marcha, y
una rueda menor lo acorta). El resultado,
expresado en km/h, es el desarrollo de la
transmisión en esa marcha y ese régimen del motor
(1.000 rpm). Hoja de cálculo para determinar los
desarrollos, con las relaciones de cambio, el
grupo y la rueda. Sólo hay que rellenar las celdas
sombreadas. En la hoja "Desarrollos" se pueden ver
los desarrollos de transmisión y el salto entre
marchas. En la hoja "Velocidad" se puede ver la
velocidad del coche en cada marcha para un régimen
dado, y el régimen al que queda el motor cuando se
cambia de marcha en el régimen
indicado.
Deslizamiento: Se produce
cuando la velocidad angular o de giro de la rueda
no coincide con la velocidad lineal del coche.
Puede darse el deslizamiento tanto por aceleración
(al arrancar fuerte sobre una superficie
deslizante, las ruedas giran más deprisa de lo que
corresponde a la velocidad del coche) como por
frenada (al pisar los frenos, si se bloquean las
ruedas, giran más despacio de lo que corresponde a
la velocidad del coche).
Desmultiplicación de la
dirección: Relación entre el giro del volante
y el cambio de dirección de las ruedas. Está
determinada por dos causas: una, las relación
entre los engranajes del mecanismo de la dirección
(bien piñón y cremallera, o bien un tornillo sin
fin y un rodillo); otra, la relación de palanca en
los elementos que comunica este mecanismo con las
ruedas. Cuando se da una relación de
desmultiplicación (por ejemplo, 12 a 1), lo que se
cita es lo primero, es decir, la relación entre
dos tipos engranajes. A igualdad de todos los
demás factores, cuanto mayor es la
desmultiplicación de la dirección, tanto menor es
el esfuerzo que requiere para moverla. Los
inconvenientes de una dirección muy
desmultiplicada es, primero, que requiere más
movimiento para conseguir el mismo efecto que una
que lo esté menos. Segundo, que disminuye el
efecto que tiene en el volante los esfuerzos a los
que están sometidas las ruedas; por tanto, con una
dirección muy desmultiplicada es más difícil notar
cómo va el coche.
Detonación: La detonación
se produce porque al propagarse la llama en la
cámara de combustión, la dilatación de los gases
inflamados comprime tanto el resto de gases que
pueden llegar a explosionar por sí solos,
provocando una sobrepresión en la cámara de
combustión incluso cuando el pistón todavía no ha
finalizado su recorrido ascendente. Se produce un
golpeteo metálico (se dice entonces que el motor
"pica") y unos esfuerzos muy perjudiciales para el
motor. La detonación es uno de los factores que
más limita la relación de compresión y, por tanto,
el rendimiento del motor. Si consideramos
constante el número de octano de un combustible,
para prevenir la detonación se puede retrasar el
encendido para que la máxima presión se alcance
una vez sobrepasado el punto muerto superior o
reducir la temperatura del aire aspirado por el
motor. La solución inmediata es utilizar una
gasolina con mayor número de octano.
Diámetro: Referido a las
medidas de un motor, es el del cilindro dentro del
cual se desplaza el pistón y que aloja la cámara
de combustión. Esta medida del diámetro, expresada
en milímetros en casi todos los países (en EE.UU.
en pulgadas), sirve para calcular la
cilindrada.
Diferencial: Es un
mecanismo que permite transmitir fuerza de giro,
al unísono, a dos ejes que no giran solidarios. En
un automóvil, los diferenciales cumplen una misión
fundamental: compensar la diferencia de distancia
que recorren las ruedas exteriores frente a las
interiores al tomar una curva. El eje que mueve
cada una de las ruedas, va unido a un piñón
denominado planetario. La fuerza del motor llega
al engranaje principal de la corona del
diferencial, que a su vez cuenta con unos piñones
libres denominados satélites. En línea recta, los
satélites empujan a los planetarios, pero en curva
además giran sobre sí mismos, absorbiendo la
diferencia de giro de los semiejes. El problema
del diferencial convencional es que cada semieje
sirve de apoyo para que el otro haga fuerza
(acción-reacción), por lo que en caso de pérdida
de adherencia de una rueda, toda la fuerza del
motor se escapa por ella sin que el otro semieje
pueda hacer nada. Este problema se soluciona con
los mecanismos de control de tracción y con los
diferenciales autoblocantes.
Diferencial autoblocante:
Es un tipo de diferencial bloqueable en el que
sólo se anula una parte del efecto diferencial, es
decir, limitan la posibilidad de que una rueda
gire libre respecto a la otra según un tarado fijo
predeterminado. Ese tarado se expresa como una
relación entre las dos ruedas en tanto por ciento,
de forma que el cero corresponde a un diferencial
libre, y el 100 a ruedas que giran solidarias, es
decir, con el diferencial completamente bloqueado
(como un eje rígido). Los hay de varios tipos,
aunque tradicionalmente los más utilizados eran
los autoblocantes mecánicos, en los que al
detectar diferencia de giro entre los semiejes la
resistencia de un muelle hace actuar un mecanismo
que aumenta el rozamiento interno limitando el
efecto diferencial. En la actualidad se utilizan
mucho los diferenciales autoblocantes
electrónicos, que utilizan los sensores del ABS y
frenan las ruedas que pierden adherencia (e
incluso limitan momentáneamente la potencia del
motor) para que no se pierda la capacidad de
tracción por ellas. Otros tipos de diferenciales
autoblocantes son los Torsen y los de acoplamiento
viscoso.
Diferencial bloqueable: Se
utilizan para evitar que la capacidad de
transmitir movimiento de un conjunto mecánico se
malogre porque una rueda patina. Pueden ser
bloqueables manualmente o autoblocantes. En el
primer caso, el conductor puede, a través de un
mando específico, hacer solidarias las ruedas de
un mismo eje, anulando el efecto diferencial. Al
hacer solidarios los dos ejes, sólo se puede
utilizar el bloqueo manual a bajas velocidades y
cuando las condiciones de adherencia sean
realmente malas, pues de no ser así la transmisión
se vería sometida a esfuerzos que podrían producir
daños mecánicos (En una curva cerrada el eje se
retorcería excesivamente). Este tipo de
diferenciales ya casi no se usa en turismos, y
sólo se monta en algunos vehículos para todo
terreno.
Diferencial viscoso: Es
aquel en el que no existe una unión mecánica entre
los semiejes, sino a través de un fluido de alta
viscosidad. Este fluido baña un cilindro en el que
hay dos juegos de discos intercalados, cada uno de
ellos solidario con uno de los semiejes del
diferencial. Si la diferencia de giro entre estos
dos juegos de discos no es grande -por ejemplo, la
que se produce entre las ruedas de cada lado al
tomar una curva- se mueven casi
independientemente. Ahora bien, a medida que la
diferencia de giro aumenta, los que giran más
rápido tienden a arrastrar a los otros. Si se
trata de un diferencial trasero -por ejemplo- y
una de las dos ruedas patinan, arrastra en alguna
medida a la otra, lo que mejora la tracción. Este
sistema puede estar unido a un diferencial normal,
como sistema autoblocante; en este caso se
denomina "acoplamiento viscoso". El principal
inconveniente del sistema viscoso de transmisión
es que su funcionamiento está muy condicionado por
la temperatura del fluido, que pierde viscosidad a
medida que se calienta.
Dinamo: En muchos
automóviles antiguos es el mecanismo que se
encarga de generar electricidad para recargar
constantemente la batería y mantener el resto del
sistema eléctrico en funcionamiento. Su ventaja
frente al alternador, que es el dispositivo que
más se utiliza hoy en día, es que suministra
directamente corriente continua, y no necesita de
un rectificador. Gira más despacio que el
alternador, pues se calientan mucho antes. Y de
aquí radica su principal desventaja, pues con el
motor a bajo régimen, la dinamo no proporciona
energía suficiente para cargar la
batería.
Dirección asistida:
Mecanismo por el cual se reduce el esfuerzo que
debe hacer el conductor para mover el volante.
Actualmente hay tres sistemas para hacerlo. Uno es
hidráulico, consiste en una bomba movida por una
polea conectada al motor. Otro es
electrohidráulico, en el que un motor eléctrico
reemplaza a la bomba movida por polea, pero que
utiliza líquido para transmitir la presión hacia
la dirección; a diferencia de la bomba movida por
polea, el motor no está girando constantemente. El
tercero es eléctrico, en el que un motor está
directamente conectado al mecanismo de dirección;
la asistencia del motor eléctrico puede variar, de
acuerdo con una programación.
Distancia de confort: Es
la distancia que separa la superficie del pedal
del freno del respaldo del asiento trasero. Esta
distancia es la que mejor refleja el espacio
habitable longitudinal de un coche.
Distribución: Al conjunto
de piezas que se encarga de regular la entrada y
salida de los gases en el cilindro se le denomina
distribución. Suele constar de una correa, cadena
o engranajes de mando que conectan el cigüeñal con
un árbol de levas, encargado de abrir y cerrar las
válvulas que cierran los orificios de los
cilindros. En la actualidad casi todos los motores
tienen los árboles de levas en la culata, y pueden
actuar directamente sobre la válvula a través de
unos empujadores, o hacerlo con válvulas que están
en un plano diferente al del árbol de levas, a
través de unas piezas denominadas balancines. La
holgura en frío entre la válvula y el empujador
(necesaria para que el juego entre ambas piezas a
temperatura de funcionamiento sea el adecuado) se
calibraba en los motores antiguos mediante el
"reglaje de taqués". En la actualidad, se han
generalizado los empujadores hidráulicos, que
cuentan con un conducto conectado con el sistema
de lubricación del motor, de forma que la presión
del aceite compensa la holgura entre válvula y
leva.
Distribución desmodrómica:
Lo normal es que las válvulas que controlan la
entrada y salida de gases en los cilindros se
abran empujadas por el árbol de levas. Para que se
cierren, se utiliza un muelle helicoidal. Este
muelle debe estar muy bien calibrado y ser muy
resistente, pues si el motor gira muy deprisa debe
ser capaz de cerrar siempre la válvula a tiempo,
para que los pistones no golpeen con ellas y
puedan causar daños graves al motor. En un motor
con distribución desmodrómica, este trabajo no se
encarga a un muelle, sino que el diseño está
pensado para que la propia leva empuje la válvula
hacia abajo para abrirla, y tire de ella hacia
arriba para cerrarla.
Distribución variable:
Cuanto más rápido gira un motor, más difícil
resulta llenar los cilindros, puesto que las
válvulas abren y cierran mucho más deprisa. Lo
ideal es que la válvula de admisión se abra un
poco antes del inicio de la carrera de admisión, y
la de escape un poco antes de iniciarse la carrera
de escape, para ayudar así al vaciado y llenado de
los cilindros. El inconveniente proviene de que el
momento óptimo de apertura de las válvulas es
diferente para cada régimen del motor, por lo que
resulta imprescindible sacrificar rendimiento en
todos los regímenes de giro para obtener un
resultado aceptable también en todos los regímenes
de giro. Lo que hace la distribución variable es
precisamente cambiar el momento de apertura y
cierre de las válvulas en función del régimen del
motor, para aprovechar lo mejor de los dos mundos.
Los sistemas más sofisticados también pueden
controlar el tiempo durante el que la válvula
permanece abierta.
Doble encendido: Técnica,
incialmente usada en aviación, que consiste en que
cada cilindro tiene dos bujías en lugar de una. En
coches, este sistema persigue prender mejor la
gasolina.
Doble embrague: Se trata
de una técnica que ya no tiene sentido en los
coches modernos con cajas dotadas de
sincronizadores, pues se utilizaba para cambiar de
una marcha a otra más corta (reducir) sin ayuda de
los mencionados sincronizadores. Para ello, se
acelera ligeramente el motor con el embrague sin
pisar cuando al cambiar de una marcha a otra se
pasa por el punto muerto. El objetivo es intentar
igualar en lo máximo posible las velocidades de
giro de los piñones que se deben engranar, para en
ese momento desembragar de nuevo e introducir la
nueva velocidad sin que se produzcan rozamientos
ni "rascado" de los piñones.
DOHC: Siglas en inglés de
Double Over Head Camshaft, denominación empleada
para motores con dos árboles de levas en culata,
uno para controlar las válvulas de admisión y otro
las de escape. También se les denomina motores
biárbol.
DSC: Siglas en alemán de
Dynamische Stabilitäts Control, o sistema de
regulación de la estabilidad. Es la denominación
de BMW para su sistema de control de estabilidad y
de tracción.
DSTC: Una de las muchas
siglas para denominar un sistema de control de
estabilidad, en este caso de Volvo.
Dummy: Es el nombre con el
que se conoce a los maniquíes que se utilizan para
simular seres humanos en los ensayos de choque o
"crash-test". Suelen ser muñecos articulados que
imitan personas de diversas tallas y pesos, con
"huesos" de acero y músculos y piel de plástico.
Están dotados de sensores que recogen todos los
datos de la colisión (aceleraciones y
deceleraciones, etc.). Permiten a los ingenieros
biomecánicos evaluar los posibles daños que
habrían sufrido los ocupantes de un vehículo en
caso de una colisión similar a la simulada. Los
más complejos pueden llegar a costar hasta 30
millones de pesetas.
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