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Artículo de Marina Pérez Botel, junio de 2005
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Las fotografías que están debajo de este muy breve artículo, constituyen la viva imagen de la abolición de las buenas costumbres y el respeto por el patrimonio cultural de una ciudad.
El piano Steinway de media cola que se encuentra desde hace muchos años en instalaciones del Club Ing. Luis. A Huergo de Comodoro Rivadavia es una señal de alarma sobre el poco o nulo interés de las autoridades culturales y políticas de la ciudad sobre el mantenimiento de los recursos y de las infraestrucutras vinculadas al quehacer cultural.
Cuando se quiere dar un concierto de piano, esto es imposible, porque el piano supuestamente municipal que se encuentra en el Centro de Promoción Turística (Ceptur) es inamovible. Al ser trasladado de su original sitio, el Teatro Español de Comodoro Rivadavia, fue golpeado y maltratado, de modo que sufrió averías y luego fue reparado.
Pero el Ceptur no tiene capacidad para más de 100 personas, y si quisiéramos invitar a un concertista de piano no podríamos hacerlo porque entonces no podríamos trasladarlo nuevamente a la infraestructura teatral que la ciudad sí dispone.
Necesitamos urgentemente que el piano Steinway que se encuentra en TI (Terapia Intensiva) sea reparado por manos profesionales, incluso si esto implica trasladarlo a otra ciudad como Buenos Aires para recuperar su antiguo esplendor violentado por manos anónimas y por el olvido de las autoridades.
También necesitamos que la ciudad posea varios pianos de calidad, porque el público merece contar con conciertos de música clásica y de otras expresiones culturales.
La ciudad vive un momento histórico, gracias al auge petrolero e industrial, los ingresos por regalías provenientes del petróleo y los ingresos por recaudación impositiva son más altos que en otras épocas, por ello, está mas que justificado este pedido.
Comodoro Rivadavia, la ciuda más importante de la Patgonia argentina merece una orquesta sinfónica, un conservatorio municipal de educación gratuita. Merece instrumentos bien ciudados, protegidos de los descuidos propios del desinterés y de la apatía y la incompresión de la cultura. Comodoro Rivadavia, merece que nuestras autoridades comiencen a ser sensibles, cultos e idóneos.
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