Secreto de amor

 

Las centellas del  sol pugnaban por esconderse,

 os percibí , ocultos bajo el ramaje de una alameda ,

macerando  vuestros cuerpos en la mullida hojarasca ,

retozando , sin notar la humedad del suelo en primavera.

 

Estabais inquietos, esperando la penumbra de la luna

que celase vuestro secreto , mientras os llevaba al abismo,

la prudencia la habíais dejado, perdida en un costado,

erais fruta madura, con gajos de un mismo racimo.

 

Como dos leños ardiendo ,en el infierno del fuego ,

crepitaba vuestra sangre acelerada, en las venas,

en la oscuridad pude reconocer vuestros rostros,

y mi corazón dio un volteo, impregnado de pena .

 

Eras caballero de pelo blanquecino, en las sienes,

ella , una niña cándida, con apariencia de mujer ,

en tus puños ,te llevabas  orgulloso ,el aroma tierno,

engañándola ,con simuladas promesas y nada que temer.

 

Mientras la niebla se empeñaba en ocultar vuestro pecado,

crucé mis pupilas incomodas , con las tuyas ,un segundo,

tan solo percibí con desaliento, el gozo recién saciado,

de un cobarde queriendo triunfar  ante el mundo .

 

Después  te marchabas cabizbajo, a tu morada ,

comportándote con tu señora ,como un buen esposo,

limpiando  besos deshonestos, en la comisura de sus labios,

allí ,disimulabas con tus hijos, un padre intachable,

que  solo consigue  la inocencia de un cuerpo hermoso.

 

                                                              Isabel Manzano Vargas

                                                        Enero 2012