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Indice
Biografía / Carlos López Dzur
Carlos López Dzur y la Generación del '70

Cartas Recibidas
Carta a los pepinianos
Berkeley y yo / Index
Teth, mi serpiente
Eva y la Tierra Prometida
El Zorro y sus carlancas

El corazón del monstruo / Adquirir
Meiker del mapoe y el tocuen
Yo soy la muerte
Pintores y artistas de San Sebastián del Pepino
Orígenes del Pepinito
Teicu
Tlaco
Homenaje a Martin Heidegger
Berkeley y yo / Index

Comevacas
y Tiznaos / Adquirir
Convocatoria al Estudio de la Historia Pepiniana
La etnia cultural pepiniana
Indice de las Partidas Sediciosas
Indice / USA
Index / España
Lope de Aguirre y los paraísos soñados / libro completo
Las zonas del carácter / poemario
Estéticas mostrencas y vitales / poemario
Mantillita / Tipos Populares
Cuentos
Cuentos y leyendas histórico eróticas
Como una amazona / a Luisa Bottari
La vulva mística
Megillah de la ovación
Don Juan y el reloj orgánico
Amplificación incestuosa
El sacamantecas
El azote de los pecadores
El loco de la casa
Mi araña predilecta en el congal
El filósofo machista
El corazón del monstruo
El exhibicionista
El tentador
El guabá
La paliza
Crucito el feo
El naufragio
El acto de Cobita
El ultimo adiós
Mantillita la Beata
Como una amazona
El motín
Narcisimo
Lot y el esquizoide
La violación de Eulalia
Monografías
En Charkito
Cartas sobre Pepino
Comevacas y Tiznaos: Las Partidas Sediciosas en el Pepino de 1898
San Sebastián de las Vegas del Pepino: Los Padres de los Confirmados
Epica sobre El Pepino
Notas sobre el magisterio en Pepino
desde principios del Siglo XIX al XX
Artistas Plásticos y Artesanos
de San Sebastián del Pepino
Textos sueltos
Santa Necesidad
Jacinta
La Tertulia fde la Central
El tentador
Meditar el ser
Homenaje a Hebe
Letralia
Jacinta
Las esfinges
Las prostitutas
A Merecedes / Apartamentos prestados
Te comprendo cuando chozpas
Santa Necesidad
Consolaciones de Agar
¿Quién habitará el canto?
Nuevo paradigma
Tantralia / Completo
Cingulum
La última fase
Kaddish
En la muerte de Chato, mi hermano
Los peces
Bendición de la zorreada
La muerte
El hombre quieto y pobre
Destinación
Antología / Heideggerianas
Lo idílico
El vacío
La casa donde llegas
Elegía a mi madre
Nihilismo nocturno
Las nalgas de Maruxa
El filósofo machista
Elegía a mi madre
El guabá
Crucito el Feo
Homenaje a Hebe
Tijuana
Heideggerianas (1)
Heideggerianas (2)
Heideggerianas (3)
Heideggerianas (4)
Mantillita
Tantralia (1)
El hombre extendido
Las goteras
Heidegger (6)
El hombre extendido, análisis en torno a López Dzur
Apartamentos prestados
Crucito el feo
Memoria del ultraje de Floris
Lot y el esquizoide
La violación de Eulalia
La bruja de la torre
La traición
Memoria del ultraje de Floris
Mi araña predilecta en el congal
La pianista negra
La marrana
Un niño se devora
La dicha ardua
La selva oscura
Tantralia / Completo
Es más fiel mi perro
Uno es un zorro viejo
Baila, hombre triste
Tantralia
La piedra de unción
Lamentaciones de Agar
A Lord Shelburne
A Enrique Octavo
A Jan Huss
El amor existe
El diosito
Testimonio de la separación
Hijificación de la nada
El solitario que inventaba el ser
Milicias cristianas
El hombre extendido
A Juan Mari Bras
El pez ígneo
El obediente
Fisiología de la excitación
$365.00 a la mano / cuento
Evaristo y la Trevi
Heidegger (6)
Poemarios
Libro de la Guerra (2)
Libro de la Guerra (3)
Libro de la Guerra (4)
Libro de la Guerra (5)
El hombre extendido (1)
Tantralia
Es más fiel mi perro
Uno es un zorro viejo
Baila, hombre triste
Tantralia / 2
Gaitiana
Consejos para la traición perfecta
Hijificación de la nada
El solitario que inventaba el ser
Otras críticas
Milicias cristianas
El hombre extendido
A Juan Mari Bras
El pez ígneo
El obediente
Fisiología de la excitación
Mantillita
El reportero y la diva
Mi araña predilecta en el congal
El hombre que hablaba solo
El guabá
Crucito, el Feo
El filósofo machista
Memoria del ultraje de Floris
Lot y el esquizoide
Evaristo
Las goteras
Crucito el feo
$365 a la mano
Críticas a López Dzur
La Casa / por Luis Cariño Preciado
Interview
El hombre extendido / por David Páez
El hombre extendido / Libro premiado en el Certamen Literario Chicano / Universidad de California, Irvine
El poeta vendido
Fisiología de la excitación
Homenaje a Pan
Homenaje a Hebe
Oir
La sustancia
Nihilismo nocturno
El amor existe
Desocultamiento
Antología del Erotismo
Cuentos
Mantillita
El rapto charro
Los 15 años de Patty
La marrana
Mi araña predilecta en el congal
La diva
Memoria del ultraje de Floris
La violación de Eulalia
Evaristo y la Trevi
El reportero y la diva
Mi araña predilecta en el congal
El hombre que hablaba solo
El guabá
Crucito, el Feo
Las goteras
$365 a la mano
El filósofo machista
Memoria del ultraje de Floris
Lot y el esquizoide
Monografía
Poesía social / A Juan Mari Bras
Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 1)
Partidas Sediciosas de 1898: Campesinos Armados en Pepino (Parte 1 y 2)
Los Tipos Folclóricos Pepinianos
Poetas y Literatos Destacados de San Sebastián del Pepino
La poesía pepiniana y el folclor: Enfoque Heideggeriano
Del Unionismo al Anexionismo
Libro de la Guerra / Presentación
La pintura y las bellas artes en San Sebastián del Pepino
Comevacas y Tiznaos
Tipos folclóricos
Heideggerianas / Libro Completo / Cuarta Parte
Cuentos y leyendas histórico-eróticas
Esperpentia
Marco Antonio y Cleopatra
Bibliografía
Crucito
$365 a la mano
El guabá
El filósofo machista
El hombre extendido (1)
Elegía a mi madre
A una madre joven
Behaviorismo
La fruta saboreada
Los poetas
Ondas / Vibras
El mercader
RELIM
Mondo de Kronhela
Listado de autores
Pepín de la Vega / Blogsite
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2.
La creación del mundo / Nirmankaya
Mahadeva
¿De qué hablan en rigor, Mahaka,
señorazo del Tiempo y el Todo,
quienes no aceptan sus ojos perceptivos
y su curiosidad anhelante?
¿Son así como los míos los ojos
de quien destruye y crea?
si la cara los sujeta, reverentes
y fijos y curiosos para que disfruten
lo viviente y sus distancias...
El Mahadeva, ¿no dijeron? es el crío
del corazón, el niño eterno, la inocencia.
Sin Parvati no puede vivir.
Sin el olor de la tierra su básica realidad
se nos pierde, una mitad de su cuerpo
se escarnece, se aniquila...
¿Para qué tener narices y paladar y voz y oídos
si la vida del mundo fue descrita despiadamente?
Si Dios es el Todo y obsequia el Universo,
por mi pensar y mis sentidos, ¿acaso no me dio
también Su Semejanza, un Ser de lengua azul?
Un tambor para mi danza eterna y tres ojos,
no dos, tres ojos, agua y fuego para abrir
el espacio del Eesaana.
¡Ahora alegan que soy desemejante
en la adorable infinidad de los paisajes!
6-15-1980
*
El tronco
Son muchos los árboles
que vienen a tu ribera a dejar cada hoja,
a enflacarse de otoño, a pedirte amor
y ligamentos y raíces.
Son tan dulces tus costillas unidas
a cualquier tallo, te quieran o no
los comegenes que repudias,
los iguales que aman, los que sueñan
inútilmente parecerse a tí para atraparte.
Si no tienen esa suerte, corazón adentro,
es porque ya andas conmigo.
No hay tonto que replique para su provecho.
No hay tonta que no se trepe
al tronco de nogal y no se mueva hasta sacar
su pulidez y lustre al pardo rojizo.
La voluntad del placer es tan soberana,
tan soberana que traiciona, que separa, que solve...
¡Qué no has hecho por una robusta tranca!
por eso a las mil y quinientas,
sin que amanezca, yo te pregunto
si me quieres más a mí, o más a otros...
Te he buscado como forastero que llega
al templo, como metelón entre vestales...
Donde quiera que sea tu olor de hormona,
pregunto por tu médula adrenal y por las horas tardías,
por tu concha y por la forma de artesa de tus babas...
y, cuando tengo suerte, tu soledad y la mía se hallan...
*
Tu nombre
Aprendido tu nombre, te habré dicho gracias
por primera vez y estaré por admitir
que te he querido a veces, que me has quitado
los mocos, que me has herido el rostro,
que me dueles cuando no me recibes
tanto como me duele que no busques
en mis propios caminos y navas...
No que te quiera mejor como en ollas de Egipto
ni menos que te quiera en andanzas de rogona,
pegostes nomás de adobe
y no que no tengas marmita para cocer el rancho
a la tropa; sí que la tienes y por eso te olvido,
porque los celos hacen daño y mejor no tenerlos;
pero yo no aprendo a recordarte
todo lo bien que mereces
ni te amo todavía lo suficiente
para que no me duelas.
Tu nombre se ha confundido
con muchas cosas, agradables y diarias:
la chava con pantorrillas en alto,
encima y abajo de metecos
y tobillos lujuriosos que ríen,
con boca satisfecha y sonrisa tan amplia.
*
Detalles para más desearte
Has dicho que han nacido guajalotes en las recámaras
aunque, de cierto, que de mole
para esa noche no pasan; nada de lo tuyo
quedará sin lamido, degustado...
el ombligo provocador, el hondo abismo,
los senos tuyos que se mecen,
con ritmo dulce y juvenil de colegiala;
sí... tú eres quien,
al examinar la morondanga
del que viene y va,
inspiras mi recuerdo de hartazgo,
me das para hoy y mañana,
más nunca hartazgo eterno, cósmica abundancia;
nada entregas de este mundo
que carezca de hermosura rutinaria.
Diariamente brutal, eres.
Entonces, pienso que, con tu amor,
mi vida seguirá vacía... y por eso...
lindo ombligo, ricas nalgas, deseo
y nostalgia de amor, ¡eso eres aún!...
¡Es lo que quieres ser; es lo que puedes
y lo que aún deseo cuando me faltas!
*
Me olvidas
No eres loca que coma lumbre,
ni yo tu igual aunque quiera quererte
y sepa que me quieres, si es larga tu ausencia.
Pero no me redimes ni me lloras
porque por cosas mayores te vas al infinito...
Te querré con la misma propiedad
con la que mis ojos te han comido y perdido
en la tragedia cotidiana y natural, que tú me olvidas.
Me has gustado y es injustamente predecible
que te haya olvidado, a veces repitiéndote...
¿Por qué sigo creyendo que el amor puede ser más
que amor y el placer, una puerta y un naufragio?
Si, en el mundo, tus milagros se vuelven
la accidentalidad tras la antigua idolatría,
a penia, miseria de timbal y patarata.
Voy a aprender cuán dura es tu costilla
por causa de que te encuentro para volver a perderte
y fingiré que te amo menos de lo que te amo
para que confíes en tu órbita
y para que me veas como el sol, que se aleja
cuando otro ajeno sistema planetario
está más cerca que mi aliento encima de tus pechos;
pero te voy a seguir, similar ronda del eje,
creeré que te iluminas cuando yo soy oscuro.
Que la Luz por la que giras
como si fuera tu lujo perdido,
irremediable, no soy yo...
Como si fueras una tragedia, un suicidio,
un mal sabor divino,
una blasfemia tracalera,
mi bien amada, te vas, Kali te quitas,
destructora, de mi vida.
2.
Yo sé que te quiero porque eres única.
En el fondo, no me necesitas para nada
y has rechazado de manera igual
toda forma coactiva de externa aproximación
. Me gustan las mujeres como tú:
solipsistas, anárquicas, sin dueño...
Daría algunos nombres para mencionarte;
¿y a quién importaría, después de todo?
El fundamento de cualquier relación
se define desde tí y tu red de autonomia.
Yo me cuelgo de tus escupidos.
Conozco tu miseria de araña
y la supremacía de tu vagina irreverente.
Siquiera tiene la evolución del patrio gobierno...
Hilas mi abismo de plata y soy el suplefaltas
al que sólo has compensado
con besos, distancias y recelos.
El mundo externo se subordina
a la única realidad de tus pelos
y yo recuerdo que sudas tu conocimiento
y se me antoja tu calidez y tu sudor
como lo más bello del torbellino de la historia.
Hemos sabido ser cómplices,
con el susurro del AUM...
3.
No existe más que el yo,
el yo que hierve en resina alcanforada
cuando el amor se vuelve un talismán
es decir, la mujer que filtra el tabonuco,
o sale de cualquier árbol
en que esté metida,
como Filis en el almendro.
4.
¡Qué maravillosas son las mujeres
que entran por los ojos
y que dejan su alcoiris en las pupilas
y los pedazos de estrellas, aunque fugaces,
como olor que no escapa
al tajalán que gruñe hasta las trencas!
¡Qué maravillosas cuando se convierten
en memorias para los dedos
y nos desprecian, a media talla,
porque han visto sus sombras
derramadas sobre el pecho como babas!
(Publicado en la revista Argos (México), Núm. 10, Abril-Julio del 2000,
y en El Perro Andaluz, España, y en Hispanic Culture Review,
Vol. VI, Number 1-2, Verano 1999-Primavera 2000)
*
Homenaje a Hebe
Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
(de cambios y direcciones), aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.
¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.
¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.
Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.
Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato! Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!
2.
Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
-de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!
Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos! Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.
Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!
José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol)
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.
En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.
¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!
Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,
un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.
Otros la culparon ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota (¿y ellos qué saben?)
Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
-supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.
3.
No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?
Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.
Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.
Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.
Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituída de inmediato,
cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»
Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!
Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron!
Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.
Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta
y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué hermosura! ...házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.
4.
Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.
Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma.
¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!
5.
Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.
Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...
(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos,
cantores de puranas.
Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,
derrame contínuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.
Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón que ama y comprende.
Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.
Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca,
al desmadre,
a donde quiera que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.
¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.
1-9-1993. California
*
La lluvia es nueva hoy
Haya llovido o no, llegaron a la orgía.
Y llueve a campo abierto y, en las calles,
para que la gente llene sus calderos.
Desde los cielos
una dulzura, cándida y jugosa, se vacía.
Casi todo corazón, como si fuera excéntrico,
la intuición de las cosas intenta. Las persigue
y, como por leche santa, a todo adjunta
su fuerza y vida.
Ninguno está seguro,
¡pero la intuición les basta!
La lógica, por argumentativa, es tarro de clamores.
Está lloviendo a cántaros.
Las garrafas se rebosan caprichosamente,
llenas de desagravios y empirismos.
La libertad es la sustancia acuosa
tan fresca como pezones pubescentes
y labios y lirios.
2.
La mente funciona esta mañana
sin acierto, sin pegar una,
yendo a las batuecas,
cuando intenta entender la duración,
la experiencia vital en esta madrugada.
La inducción lógica se ha cimentado
en nada, en vacío.
Mala es la generalidad que se valida
sin su raíz en los particulares,
sin estos avatares de agua cristalina.
Acá abajo
el terco como mula
tiene en la mano una jarra
y el más feliz, el bueno,
su vaso de contento.
Desde las cancelas, las niñas averiguan
si el placer las hará conejillos de Indias
yendose al desagüadero de sus calles
(las cuitas informuladas, silenciosas),
río abajo, sin señales...
3.
¿Cuál es la naturaleza de esta lluvia
que reparte viejo amor, con nueva democracia,
por qué azota un dulce trueno, su ánimo de luz
y desaparece, en puntillas,
eyaculándose al parecer sobre el gran cántaro
de los cielos abiertos como muslos?
¡Está lloviendo a cántaros!
El grandioso evento, la lluvia misma,
es nueva hoy, ¿será nueva mañana?
11-9-1997
*
Tu voz, tu mito
Sólo para el corazón
se documentan las estrellas.
Tu Voz como lluvia ha llegado
y el cielo se espacía para Tu Mano extensa.
De las aguas han fluído más fulgores
Relampaguea.
Relampaguea.
Como rayo se levantó
desde su escondite e inercia
y se elevó
y cayó en surcos, como semilla,
y fue energía.
Han temido lo que es, menos por su luz
que por su voz.
Y testifico en Su Nombre,
aún los duros de cerviz,
se llenan de ternura, a breve instante del sollozo
y los que cantan a la alegría, ya consolados,
los más sólidos, fuertes cimientos,
como en molicie de dudas,
renuevan sus memorias
y atacan a castillos sublimes, broza,
y a templos rutinarios sin Shekinah.
¡Los solitarios ya saben sobre el Ser
y se persignan!
La sublime luz coparticipa del agua.
Se bautizan en fuego.
Hay una paz oculta
tras el trueno violento y los vendavales
y una voz que, sin nombre, nos alcanza...
10-4-1988
*
Cit y Kali
Cit me cita y Kali me devora.
Es la puta más negra de mi noche
y nadie, sin embargo, me cita
compasiva, sensual, asesina
como su lengua roja.
Ella no regatea razones a la Maya
Su olor me encanta. Hechiza.
Su yantra es la cumbre más velluda
de Maruxa, su boca es oro-genitalia,
en los montes de lo vivo.
Sus jadeos son los mantras
de mis salmos más íntimos.
Por eso moro en sus montañas
y circulo en sus ríos.
Relámpago soy en sus ojos de lujuria.
Cit me cala cuando me cito
cálidamente en Kali hasta que rajo
sus anhelos y pasiones.
3-10-1992
*
*
Los filósofos del agua
Me veo y me deseo
en los consuelos de estos viejos de ayer
que saben calcular a dónde vamos,
que no tienen infiernos atormentadores
ni destinos de condena.
Escriben su flecha sobre lo más dulce del seno
de la tierra: sus aguas, cambiantes y vivas,
y aún sobre la sangre de las estrellas.
Con amor se designan
y son agua, dijo Tales de Mileto,
y el apeirón es éter; pero la vida se origina
en los mares, en la sed dulce,
en la vibrante fluidez de las moléculas...
En estos héroes yo creo.
Y con las niñas de estos ríos
yo voy y escribo amor y canto.
11-9-1997
*
Sadhana
El amor vibrante de las cosas
se llama regocijo
y se percibe sonoramente transmutado
por la célula y la vibración
que sobrepasa las 20,000 dimensiones
de amplitud que la condensan
por su expansión intensiva en los aires.
El amor galopa en hertzios
en plenas ancas,
con frecuencia vibrante
y timbra la complejidad del conjunto.
Es su estímulo para hacerse un beso
y levantar su polvo entre los ecos.
O un abrazo.
El encuentro cuaja en los vientos.
¡Yo escucho el trote dulcemente!
19-6-1977
*
Eva (frag. 3)
Calentadora de la magma fósil,
hornilla erótica, la mujer
edifica más que el hombre.
A la ausencia, sin duplo, dulcifica.
Saca el placer de la miasma
y del metano nauseabundo.
Los mendrugos coce con el púbis,
multiplica el pescado en las verijas
y redobla la vibración de los escrotos.
Así tiene el Tiempo
su Tambor de Nataraja
e inaugura su tick-tack
el reloj de lo vibrátil.
Ella evayacula, zumo pujadora
lo que Adam petrifica.
Eva todo lo combustiona
mientras Adam se derrite
una vez el Bing Bang
lo dispara con pujadas
a los rumbos inciertos.
El quiere la cobija que ella tiende
porque nació desnudo en los fríos
de cuatro fuerzas desunificadas.
Sueña y se afana por el lecho
donde él tiene que nacer.
Ella, sin él, fabrica la cueva
de su propia muerte
y lo elije por marido
y lo llama Adam, su tierra roja.
La mujer muere en el hombre.
El no tiene otra tumba que ella diga:
Es la mía.
El fue primero punto, coma y línea.
Ella vino después con la forma de piedra
y se hizo círculo y triángulo peludo
y torso, con dos campanas
que parecen volcanes en la Tierra.
Ella dijo el primer ¡Ay!
y huyó por las puntas
del cangrejo, tan lenta y apacible,
como supo ser por no saber mirar el Todo.
Ella camina con sílabas que Adam ignora,
pero que él tiene que aprender,
si de sobrevivir se trata
este aquí y ahora, hic et nunc...
Siquiera es como él cuando ríe,
pero ella es ella
y, como ella, ninguna...
Su voz es dulce
como mordida al caimito jugoso...
Ella nunca bosteza.
El tiene hambre de contínuo.
Tampoco forcejea con sus riñones.
Otros pelean por ella y le prestan los suyos.
Siendo la reina, él es el zángano.
Lo aloja en su colmena.
Las hembras son vampiras adamyuladoras.
Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 560,
7 de abril del 2000
*
Madre de las aguas
A Kali
Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos, Luna en los cielos;
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.
¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso más bello y aquí y ahora;
eres niña y mujer y madre y autora
de los años y sus sabias tormentas.
¡Por eso se te invoca como vírgen y anciana!
por ser tan poderosa, salvaje, independiente,
fundamentadora y promiscua.
En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.
Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres el ibris,
la riqueza visible y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.
¿Ves por qué sólo a tí pido?
4-11-1983
*
Las siete almas
... every animate thing hs a soul:
G. de Purucker
Llamaré alma a tu nombre
porque se dice con sílabas
que imperan sobre la muerte.
Te has ido antes que yo de lo manifestado
y quedó Tu Nombre como bramido del Viento,
como el eco de Indra, armado en el espacio etéreo.
En la intimidad de tu cuerpo,
tu alma de fuego me despierta; te agazapas
como la serpiente más bella de la noche.
Subes como un torno, taladras
con las chispas del udena.
Te derramas y quemas.
En el foro de mis ojos te llamará: Refulgencia ...
porque depositas lo eterno en las cosas,
inclusive en estos huesos que tiras,
que acuestas y enderezas, alma es el agua
donde nací siendo alga, pez, rana, mamífero,
alma el arroyo que deja flores en el limo
y piedrecillas en restinga a la vera de la riba.
Alma soy por causa de tu alma.
En la intimidad, cuando despierto,
el frío huele a lunas de nostalgia,
volvería a tí por soles, por ojas de tu Brahma.
En tu tersura está la carne de gallina.
Se han abiertos tus poros en mil ojillos
que vibran y embelesan a mi tacto...
y la luz azul te sale del ombligo
y comprendo que también hay diosas
con el alma de la Tierra y que me tienes
en regreso en estos montes
que son como el Moriah y el Horeb:
el karma existenciado.
4-11-1992
*
El aliado infiel
A un aliado hay que vigilarlo tanto
como a un enemigo: León Trostsky
Tú, que crees en el amor
y buscas la palabra delicada para
dar su presencia, ¡ten cuidado!
La palabra es signo y señal
y origina sospechas, aunque tengas
el perdón y suaves manos
para quedarte con el poco cotidiano
de este hacer y sentir con los otros.
Aún sedientos de amor, a susurros,
se acercan, fieles a medias,
tiernos a ratos, incoherentes, temerosos.
Ni amar ni odiar es fácil,
menos vivir, sin pausas, amando.
El olvido evoluciona lentamente.
El fardo del dolor, pesadamente, se carga.
La gente se quiere, se alía, se intercede,
tan a plazos que a veces
tarda la raíz en darse asomos
y una flor no es una flor
ni en lo más alto de la rama.
Raíz, flor y tallo son retazos
de lo hermosamente latente, irredimido,
aplazado, ignoto, incomunicado.
¡Lento es el amanecer que se espera
cuando se ama; y no siendo hostil,
ay, como se espera, cómo tarda!
Vigila, pues, amor, la madrugada.
Alguien siempre llega herido como ladrón
sin suerte y ha de morir, quizás, agradecido,
al amparo de tus manos...
17-5-1997
*
Ahamkâra
El que hace el Yo, el ego sucio,
mentiroso, lleno de tradiciones nunca dirá VIDA,
vibra él hasta ver luces en lo oscuro,
ilusión con aspavimientos.
Un poderoso que maldice, un retrógrado
que se individualiza como factor
de prohibiciones colectivas,
decreta según su ley social
«Aquí en el Tiempo mando
y me prohijo y me entronizo»
como Sensorium Commune de Escolásticos
por amor a valores de la chusma
y sus miedos y sus vicios de alma empírica
cagadas en calderos y karanas del espacio.
El ego es el peor de todos los absolutos.
Su labor es mentir.
Engañar la sensación siendo más nobles
las cualidades sensibles de la Jñanendriya:
el oído, el tacto, la visión, el gusto, el olfato...
No creas a los que dictan su Ahamkâra
porque reinterpretan el Eter, sin memoria,
y el aire que es sonoro y táctil,
y el agua que jala y empuja y da sabores.
No les creas, cuando no quieren ver,
tejas abajo, no creas en fuegos fatuos:
el fuego es visible y necesita
del sonoro Akâsha
y del Vâyu, sonoro y táctil.
5-4-1984
*
Invocación del amor
¡Vamos a hablar de amor de otra manera!
ambiciosamente feroces por bocado,
carnalmente comprometidos hasta la médula!
¡Vamos a ser tiernos, pero realistas!
desafiantes más que el cuchillo
y las conspiraciones,
más que el lugar común
y el sentimentalismo.
Sí, hablemos del amor,
del que tiene nacimiento y etapa y destino
y dolor y esperanza.
Amor que es realidad, objetiva presencia
de memoria y proyecto
y coherencia continuada.
Si bien el amor ha sido una palabra vaga
que busca lo anhelado,
todavía es concretamiento prestigioso
y se escurre del chantaje cotidiano
y estremece a la emoción humana.
Yo estoy hasta el hígado en pedazos
por atrapar, ajeno al amor nominalista,
(no su más allá de luces fatuas y empalago
y coqueta menudencia de rituales),
sino su aquí y ahora de estímulos,
su afirmativa certidumbre.
Renuncio a sus formas oscuras
de gesticulaciones
y extravíos, a sus cenizas apagadas,
a sus llantos soterrados
o públicos gemidos de luna timbalera,
a las ínfulas que urden lo mismo que el capricho
a las picardías frívolas, pasajeras, ilusorias
como poca monta y cuenta rendida de corazón,
entrega y sacrificio, al estéril embeleso
de portada y farandulería,
a la mística ovogénesis
o secuencia virtual de saltacama.
¡Me da vergüenza este mero hablar de amor!
Decir soy recto y monógamo
y sólo entre dientes, cálido, amoroso,
llevar flores en mano y en cita de callejón de lobo,
mentir como un locuaz lleno de letras
y vibras de trasnochado lirismo, aprendido,
crédulo de frases gastadas, aún cuando oculto
que soy apasionado y mulo convencido
de que la carne es deliciosamente traicionera.
Tengo el gaznate seco,
sediento estoy por descubrir amanaceres,
y temo que vayan a echar a perder
la noche de mi éxtasis, el parto fértil,
hijo de tu epinefrina,
el ángel de mis péptidos,
el asombro de mis días.
Me dejaría morir en la palabra
diciendo amor, súbitamente, ufano de coraje
y de celo, con auténtica soledad
por falta de mi oyente y aquella igual,
que ya desertó del amor de pose, no verificado,
pero que, de repente, está atrapada salvajemente
de un no sé qué, medular e inmarcesible.
¡Ay, amor de penurias me fastidias
y, con el mismo temor del amor de temporada,
escozor de los séptimos años, me atacas y desvelas
y ella, que es mujer y hembra, ya ni admite alarde,
y maldice al sicko, al amor de panderetas
y de hostias en su más allá de grumos
y tedio tendencioso,
petardos de hueca hombría!
¡Amor de rosas secas,
tiestos plomizos y cursilería,
amor de manos frías, de turba vengadora,
de palabras tímidas, de silencios cobardes,
no te consultaría ni pagado ni gratis,
ni en tabú ni en amuletos,
ni en fiambre de grata mano amiga
ni en monótono déficit de los desalientos!
¡Amor de monoaminos y glucocorticoides,
de carencias hormonales, de pánico y de histeria,
me aburres, me hiedes, me lastimas!
... pero tú, amor discreto,
socialmente lleno de pupilas,
orejita que estudia a los fracasos,
tú que vas y vuelves en friega
negándote a morir a pesar de que el otro
se marcha y se endurece, siempre estás al tiro
y yo a veces solo, te veo y te amo
porque contigo se está siempre acompañado,
aunque no estés presente y se te siente
nutriciamente alerta, rica, cómplice,
sujeta a un mismo padecer que el mío,
invocable como el primer día que el amor
dice: Quiero, soy, me gustas...
¡Vamos a hablar de la realidad
(no de lo que has sido) de lo que puedes ser,
a pesar de todo, lo que eres...
y la distancia afectiva que te burla
y el proceso necesario de ser,
contra la expectativa,
que tiene tu encuentro si la esencia permite
porque ya no hay sombra
ni discurso ni fondo por rebasar
ni sementalidad de simulacro!
Aquí, cuando te nombro, ya existes,
sin interpretatividades
y curas y solves y eres verdad y honra
del ser mío, el ser-acompañante,
aunque siempre hay quien ama más
y alguno que ama menos.
3-4-1989
Publicado en Tertulia de Mizar,
núm. 593, 20 de abril del 2000.
*
Dhiana / Interiorización
Tantra, la doctrina a través de la cual algunos tipos
de enseñanza son extendidos o desarrollados,
la acción contínua de entretejer: Arthur Avalon
Al dios tribal de los altares
lo sacamos; yo soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.
... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.
Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.
Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados de Siva...
... ¡y esa es la muerte!
3-19-1980
*
El libro de la vida
Abran el libro de mi vida.
La carpeta son dos paredes replicadas
que a la célula forman, castillejo para cuerpos
que me llevan al mundo, a la flor y a los mares,
a la fruta, a la bestia, al aroma, al murmullo.
Tengo el lomo de puros leucocitos
y me sanan cuando duermo, temeroso
del naufragio y el abismo.
Y a las orillas, una vez infértiles
y cocidas por envenenados sequedales,
suplico su primitiva humedad de barranqueras.
Busco el hito de velas y de barcos
hasta en remotos hitos de jungla y lodazales.
Cada hoja que se pegue a mí,
que mi cuerpo sea yo solicito.
¡Abridme en volúmenes de antena
con cada palabra hormonal que arranque,
en flote, suspiros de márgenes ardientes.
En densidad, sin vaivenes,
vean mis secretos fondos tan blandos y anhelantes.
Pongan ojos en mí. Esperen mi partida.
O mi llegada. No me dejen sobre resacas rojas.
Abrid mis páginas
porque la sangre es fértil
hasta en el negro escarabajo de la muerte.
Esas miradas suyas que mis nutrientes sean.
Que me toquen en la herida abierta.
Que me sanen en los gritos profundos.
Que escupan sus islotes de ígnea exploración
y ardientes sedes, sombras para el sudor
que está en la rada, en los puertos,
en la simiente posible del pez.
Quizás cosechado en espigas, rencorosamente,
o por amor, por telares en friega,
han de darse, una vez y por siempre,
motores encendidos y manos de cosecha.
Aquí estoy.
Les llamo nubes, aguacero, marisma,
bandera, barcaza, galeones y nada soy sin rescate
de una hélice espiral, mi hermana tierra.
Mi patria es nucleosíntesis, proceso indetenible.
Nada sin voces de ballena,
nada sin ojos de circo solidario.
Nada sin sus arterias al trasfondo linfático
del barro, nada sin su evolución que nombra
al esqueleto mío, al puente que me eleva
al corazón de exploradores, al amor posible
que todo lo llena, lo salva y lo nutre.
Los ojos no se completan
sin saber que me han amado
por las ramas y los soles.
Leed de las más pequeñas letras del grafitti
que tan duramente saqué de lo salvaje,
tiernamente al escribir mi pez en cada molécula.
Un cielo promete, río subido al infinito.
Brutalmente salvo al hombre
que bendecirá con las memorias y escupirá
en sus ojos para entrever su presencia
en cada pared de sótano biológico.
Empujo estas paredes
más allá de mi yo desconocido
y dejo cien trillones de letras con mis cuitas,
unas verdes, azules como algas,
unas tristes, grises como lo ignoto,
unas pestilentes por ser, en tentativas,
unas organizadas para huellas de Soluto.
Lean que dejo al cristal, por pupilas...
casi arena, sílice, gneis de los tiempos.
He mirado en el fondo y la mar me dio olas
y ahora el viento, su universo de polen,
y como barco voy y sin chalupa vengo.
Estoy por otras torres, llovido desde el alma,
por otras perspicuidades, seco en el horizonte.
Estoy en mi genoma, vibrando en albúmina
y cal viva, y tumba de ángel y raíz y espiga.
Aquí dejo mi diario, letras moleculares.
Me transformo y zanjan con sepelios
de sal, y la vida almidona temblores
y este sismo en la voz y estas guitarras
de sol en lo profundo, no sé de qué cielo
me proveen su sangre,
no sé de que ángeles subterráneos,
colocan sus niñas en mis ojos,
aunque las formas sensuales vuelan
y pavimentan amor en mis costillas.
¡Ay, no sé si voy, si vengo,
si me orbito, o me pierdo
en la quietud de la sombra, o el abismo!
Lean, abran el libro de la vida,
el mapa de mi tiempo que se pierde,
la ruta de mi avance,
insinuada de extravío itinerante,
el preciso punto en que me olvido,
el instante de angustia que me encuentra.
La página es de sangre como gloria.
El plasma es tabernáculo,
shekinah de una pasión o su agonía.
Y una dicha goteante me persigue.
Un yo que más que vivir, pervive dando coces,
a poco de llorar y va cantando
su aguijón con alas de mercurio.
Un ser con sus espacios soy,
un ser-uno-con otros,
que se abraza al mundo, se abre
con sus libros a la madrugada.
El Uno es Quién y el yo ontológico,
genoma interrogante.
(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 685, 20 de julio del 2000
y en La Blinda Rosada, España, 9 de julio del 2000)
*
Ritmo
Puede que el mundo lo sepa
(pero quiero decirlo para que no lo olvide):
a la mañana la sigue la tarde
y un día entero tiene forma de mujer,
tiernamente divertida en sus quehaceres,
dulcemente cautivante, aunque esté cansada.
Y la noche es la misma mañana que se pervive.
La tarde es la noche que no quiere acostarse
y el sueño, que al descanso llama como un arpa,
no se detiene, sino para fundar amor,
plácidamente, y acariciar la piel
con la mañana.
8-6-1989
*
Lo Idilico (1)
¿A qué llamaría yo... naturaleza y, al hacerlo,
con mayúscula alegría, Natura mía,
con terca convicción, a qué, o a quién...
si no a mujeres visibles,
niñas en mis ojos, mi realidad,
y a una, en particular,
a tí, tan quieta y frágil
que duermes a mi lado?
A lo que es la sustancialidad que me comulga,
a lo que soy por tu causa, contingente,
el shamán que las amo, uno en todas...
Sustancia apropiada de mis sensaciones,
aquí y ahora, designo y digo: Tengo mundo,
mi mundo eres, mi orden para hallarme
y piso fuerte, sin capricho, ¡existen!
aunque sea el mundo...
el espacio de mi cama.
¡A ellas y por ellas!
por su causalidad, exquisitez conozco y nombro...
¡No hay entelequias ni transmundanerías!
Al pensamiento han dado más que imágenes e iconos.
Este contenido es certidumbre.
Es tacto, carne y hueso,
el aliento suave, tierno, audaz,
erótico y fecundo, preso el mío del suyo...
y ambos realmente satisfechos...
2-3-1997
*
Lo Idílico (2)
Siendo que creo en los árboles y me gustan las palabras
como son rosa y flor y raíces y sol y primavera
y que no sé sobre el por qué me gustaron
las nociones, vegetalmente irruptas,
de lo idílico, debo estar loco:
el mundo es duro
como guayacanes y muros calafateados
y hay los que engañan
con la dulce invocación de rosa,
con fragancia de cielo,
gotas de rocío,
sorbos de aromáticas raíces
y hasta con neumas cordiales
que llegan a ciegos velos,
los ojos al soñar, al creer,
por mirar al infinito.
Adoro a la Naturaleza
y, por igual, a cada criatura que es, no siendo humana.
Y cuando brama la mar bajo los cielos
y cuando brotan las flores y los misterios
de cada semilla, me fascina
Madre Naturaleza: te he personificado
para más creer en tu vínculo conmigo;
si no tienes corazón, tormenta y rayo,
mar bravo, violento ciclón, amargo sismo,
yo te doy uno; pero sé, mujer, madre,
parturienta, amante en celo...
Ya raramente observo al bosque
Tampoco a cielos claros, encendidos,
ni a la gloriosa dimensión del campo abierto...
Vivo en este urbano infierno de los cantos.
¡Pero una mujer a mi lado me devuelve
hasta a los ríos y las junglas,
secretos del esplendor biológico
y a la historia de cada movimiento,
de ciclo de anhelos, me entregan, por igual,
en lo humano y en lo social.
Y con amaños teóricos, lo reclamo todo,
en ovogénesis, en clamor
de Tierra Prometida y entregada!
...y por esas pequeñas semillas
que han sido mis niños, espinosamente traviezos,
los que entran y salen de mi casa como animalitos,
amo a la mujer más campesina, a las indias
del monte, a las hembras de las campiñas,
y a veces descubro, colgados de mis párpados,
por gozo y lágrimas y asombro, lo que pensé
haber perdido en este laberinto urbano.
Al fin, que son dulces como las frutas,
delicados como el alcoiris,
los niños y la mujer,
las criaturas naturales
sobre el mundo
de los vulgares materialistas
y crueles tiranos
con la palabra
Dios
forjando
llanto.
14-9 1992
*
Lo Idílico (3)
Cautivo estoy de este mundo social
que no tiene amor por los pájaros.
Que evita cantar en manantiales.
¡Qué pocos se lavan sus pies en ríos fluyentes,
qué muchos los transidos,
en estanques de balas asesinas
y en sangre de niñez inocente,
sedientos y mojados,
salpicados de cal
y de más amargura que lloviznas!
La armonía, si es el edén de la arboleda,
o si es el amor del paraíso, evoca soledad,
pero, con montes de piel, ninfas,
cortezas de árboles y danzas de silfos, renazco
y entre remolinos de dulzura infantil
se vibran como llama, se purifica el corazón
y somos alcoiris y la boca, agua bebe
de los pozos dulces.
Y la piel brilla como soles
y el alma atrecha
por piadosos escondites
de montes y riachuelos.
Apartado de ecosistemas e instintos naturales,
a pesar de mentiras e hipocresías que se agregan
al esquema de mis relaciones con el mundo,
intrusamente humilde, me remedia la esperanza.
Me nutre, a diario, el vendaval de unos ojos salvajes.
Son los de mi hija, sangre soñadora, que ya duerme,
la diablilla del porvenir que está en su cuna, mi alegría.
Al lado, cómplice del recodo de su nido,
su madre, mi esposa, cuyo torso respira tan suave
y adorablemnte como el primer día,
¡oh, madre dormida, te amo!
Adoro sus túrgidos senos
y me encanta besarlos.
Es que canta su corazón tras lindos huesos
y lo terso de su piel es mi cosmos.
Su montículo de musgos, Su sexo,
es mi Rezo para toda la multiforme diversidad
de la Naturaleza,
el templo al que voy,
apasionado de epicureísmo, es ella
y no voy a creer, con tonto rito,
sino a sentir para creer aún más
de lo que creo.
Me hundo debajo del ombligo más fecundo
y ella me devuelve, célula por célula,
las certidumbres más profundas
por las que me oriento.
A gusto me revuelco en lodo cósmico,
porque creo en sus semillas y en su testimonio:
la Hija que me dio.
En su fe siempre hay frutos,
hijos con porvenir,
continuidades...
19-9-1992
*
Kama
... a substance-principle of which man's constitution is composed.
Kama is the driving or impelling force in the human constitution;
per se it is colorless, neither good nor bad, and it is the seat
of living electric impulses, desires, aspirations,
considered in their energic aspects: G. de Purucker
El alma hay que extraerla sin carencia.
Por eso voy por Coatlicue.
Quizás a la casa de Celeo.
¡Que salga ese kakón y la despierte!
Mi ansiedad de mexitin
da sus frutos en las noches,
pero me falta a Baubo por nodriza:
alguien que me perturbe
en la ausencia de istacoate
cuando mi estera está vacía.
Quiero que a flor de carne amanezca
la serpiente rolliza de alegría.
Que la niña sea una estrella:
y la bragueta sea la cuna
y ella vivaracha, lasciva, salerosa.
15-7-1980
*
Coatlicue
... el apego a los objetos («ragâ») transforma a los objetos
en la perfecta satisfacción o plenitud del Sí-mismo
en aspiración determinada hacia determinados objetos: Javier Rou
Me has querido bien,
paciente, sana, vigorosamente.
Que yo sacara dulzura de la peña
y me lavara en el río
donde te bañas y alimentas
ha sido tu esperanza.
Pensaste que yo doy vida,
pero más vida hay en tí,
depósito silvícola, centinela de kakón.
Te difaman, hígados de indio,
y se equivoca: tú, más candidez
sacrificaste ante el Hades
por los hijos perdidos en la sombras.
Negro luto quemas en rituales
siendo adorable sin saberlo.
Más finos y tersos tus pétalos,
flor oscura, que las de muchas mañanas
y en tu vivir, Coatlicue,
menos arrugas y dolor dejaste.
Han sido tan limpias tus llamas,
fuego purificador, porque litas.
Lo sé porque me has querido
y el altar no miente
en la paciencia que atestigua.
¡Soy el residuo más dulce
que creaste en el carbono!
5-14-1980
*
Putamen
En el poema humano,
el que vuela al espacio después del nacimiento
y deja su nido oscuro, la sustancia negra,
el alimento se almacena en el putamen.
¡Cada estrofa se dopa
como tesoro inagotable de la mina!
y, en lo más externo de la esfera,
se fortalecen las alas,
con cachondo canto, se aprende
la pasión y su delicia activas.
La corteza motora es una danza
y el poema, una gaviota,
y todo sobre la colcha neuronal
es sonoro gorjeo, vuelo germinal,
cielos de Eros electrificado.
3-7-1997
*
El ser
El ser está hogareño cien trillones de veces
en castillo de sangre y proteína.
Entre charcas de nucleótidos, el monarca
pasea, divaga, se estremece.
El horizonte es un soluto amurallado
y su paisaje es infinito en apariencia,
aunque nunca lo sepa
por sus débiles pasos
y su corta existencia.
Todo tiene su réplica de ardides,
poder tortuosamente comprendido,
afán desde los ojos, milenario,
y es querer vivir y, aún morir,
lo que lo explica.
Hay un ritmo preciso de conteo.
La mariposa, temblorosa, su crisálida suelta.
El monarca también su red de pasos
y la vida deviene organizada y él es la vida
y camina y divaga y sufre y muere...
4-11-1992
*
La eternidad presente
¿Qué es el gozo?
¿Una promesa verbalizada meramente?
¿Un discurso en los labios del Hacedor Sublime?
¡Pues linda miseria que hicieron de los gozos,
promesas y promesas y promesas!
Que no haya sublimes labios ni hacedores.
Que se forme la boca.
Que el beso retoñe.
Que las raíces crezcan...
¡A chupar venimos!
a absorber,
a rastrear el camino
vestidos de piel,
desnudos e inmersos
dentro de las charcas de escozores.
Vulvarmente nutricios estamos.
Obesesos por el olor de Démeter...
Que la mujer que ríe
redefina la eternidad con su presencia.
Que el niño hambriento clame por la teta
y chupe y se lacte.
Que el gozo baje de la altura ultramundana.
Que el tedio se quite los calzones.
Que la promesa sea como el rayo que fulmina
y Semele ruede por los suelos
como atrabancada indígena de Cadmos
que pija quiere y caldos a la clueca
dan por cada rumbo.
Que en mil pedazos queden destrozadas
las continuidades contínuas y sistematizadas
por el Uno de lo incógnito.
¡Mal rayo nos porta, una y mil veces!
Y que la Majestad cósmica
también se colapse, que se arreche
el berraco nabo del Vigía
en presencia de legisladores morales
y rateros y rajputas y lesbianas.
El afirmador no cesa de llegar a ser él mismo.
El beso que recién ha nacido
reclma su retorno al instante idéntico.
Se moverá como lengua, golosamente enloquecida.
Y crecido, el beso quiere, yendo al plexo
de los senos calientes, los pezones
y aún más sudarse ha de querer en el carmín,
lamer en grande y, si las manos del deseo
lo permitieran, apretará debajo de las nalgas,
jalará el clotis, se salará con chupetes
y caricias, vivo julepe
con dedos en lo incógnito.
¡Qué rico que, por afirmación,
revienten el sostén, a besos,
los hijos terrenales de Semele,
los guerrilleros de la Gran Madrugada!
Que el escote se prohíba de los senos
y que las manos democraticen sus tersuras
y las repartan a las bocacalles
bajo túneles y sobre las rampas
de las perspectivas...
Que con peplos abiertos,
bragas en las rodillas,
se abran las blusas
las colegialas, las meseras,
las libres y las esclavas,
las dejadas, las viudas
las casadas y solteras...
Que el broche de una promesa nada oculte.
Que el cierre de cremallera nada esconda
porque hoy la eternidad presente como loba aúlla.
La eternidad alborota como gata los tejados.
Su movimiento inestable es uno de pezuñas.
El movimiento del ser quiere rebeliones
y bajo las cobijas se ha vuelto
el coito más cachondo,
la presencia del sexo más caliente:
la afrodisia, la ausencia de nostalgia.
La eternización de lo inmóvil es lápida,
pero esta cama es sudor, olor a semen,
entrega, bija del hibisco,
telares estambrados vulva adentro
por lo infinito temporalizado.
Vivir y pensar se han trenzado
con el lenguaje de la orgía
y con pasos de ménades, el dolor filosofa.
Afirmar el gozo y el dolor es querer
la eternidad con revolcones, se repudia
la trunca linfa, éxtasis de promesa,
la espera que es más fría que los polos
y fraternales sermones o consejas paulinas.
El acto de volver a comenzar está desnudo
y el pene no es una idea, sino un córrele...
y las piernas, aún no cansadas, se agitan
y ese vientre abierto
y sus caderas
son la vida.
5-9-1990
*
El hallazgo tántrico
¡Amé la luz para decir Existo,
pero jamás dije soy
hasta hallarte en el agua
y querer tu cuerpo como pez
servido a mi diario regocijo!
Yo no sé qué es la hermosura.
Aún no. Todavía.
Tus canciones de gibón,
territoriales, de pronto me llamaron.
Te espié largamente.
Eres tersa y hermosa como niña.
Eres linda y hostil,
benévola a veces, violenta
como ninfa del bosque.
En el punto fijo de estética incipiente,
en este azar de solicitud o rencor,
me sorprendiste.
Supe que frotaría con miedo
el gozo de los ojos
y que me encenderías como chavisca
de lámpara en el viento
pues andarías conmigo.
Voy a echarme a las aguas
y agarrarte los senos o las nalgas.
En el manantial, si muero,
(porque nunca lo intenté)
llegaremos al fondo,
a flor de sedimento.
¡Y penetraré en tus algas,
comeré líquenes,
haré sexo contigo!
15-7-1980
*
Eternidad
Brahman is the door. Valakhilyas
La eternidad es siempre sustancial.
Sustancia que no se ve.
Sustancia que en todo está.
Bienvenido a la raíz, abrid
la puerta a otro ser
que el amor ahí está.
Nadie puede fundar el bien-querer.
¡Sólo la eternidad!
13-7-1990
*
Iré
Voy a ir donde jamás
me permití, a olerte de este modo.
Con la curiosidad de una serpiente
morder en lo prohibido.
Me gustará que tengas escamas
y mi tacto será como otros ojos
en lo desconocido.
Cuando digas seré
te habré tomado en cuenta.
Fundarás mi lenguaje.
Me darás otros símbolos.
Sabré más los colores, los sonidos.
Investigaremos tejidos de limo.
Sabré si eres de cristal
como las aguas,
si hay tótem que te prohíba
si te alcanzo,
si eres lo bello
(por mí, desconocido).
¡Te sabré tanto!
Me serás todo
porque tu belleza cimenta
mi ser en tí.
21-3-1980
*
El caldero
Todos los días desde mi sol
porque viene la niña de la noche
pongo lunas y marejadas
en el caldero del Karana.
Voy a abrirla para obtener su alba.
Un cuernillo de plata en su cuarto cresciente
será mi sexo y lo hundiré en su alma.
En el fondo de su piel, refriego sus cebollas.
Lloraré su ciclo de samsara.
La guisaré con mis besos.
Me serviré con su aroma, delicioso elíxir.
Voy a sorberla como un alimento.
A la niña de la noche
que, por cama, ha florecido, diré:
Eres mi Fruto.
La llevaré al interior de la mar
(donde sus muslos cantarán
el monádico oleaje del hallazgo).
La viajaré en mi barcaza
debajo de las colchas de los cielos.
No permitiré que las bardizas
separen su luna de mi sol.
Ni dejaré que, por palabras o gemidos,
huya hacia otro lugar que no sea el mío.
la subiré a peldaños medulares,
a mis brazos, a mis sienes,
y no daré pasos que no sean
su armonía y su cuidado.
Sus pechos alcanzaré con mi boca.
Su ombligo será cómplice de mi vientre.
Como bajocas verdes contaré
las pecas de su carne.
Como aljibe de agua refrescante
beberé sus humedades y el calor de su frente.
Lo mismo haré cada día que venga
a ser amada desde el cuerpo de los dioses.
La echaré en el mágico caldero de Karana.
3-7-1991
*
Lienzo maravilloso
Hay un velo o lienzo maravilloso.
Vibra con el sonido.
Tal parece que como bandera ondea
y amasa el pan con aire.
Por su causa detecto a los amantes,
a los componentes individuales
de mi mundo.
El tímpano da sus pluralidades.
Rescato los gemidos del lamento.
Del bullicio informativo
escarbo lo que quiero
y lo distingo.
Cada voz me entrega
su pureza individuada.
Desde todos los rincones
bajo el cielo lo que entra
en la pinna, tras el velo,
será mi sacerdocio: lo divido.
Lo consagro dentro del hueco
de mi shekinah vibratorio
y hago migas de pan a martillazos
sobre el altar de hueso
y es mi gloria del sendero de Incus
y la ventana oval al Infinito.
2-19-1981
*
Audición tántrica
Una escalera vestibular
me lleva a tu voz, a tu llamado,
a pisadas sonoras.
Tú regresas aunque jamás te has ido.
Me susurras. Me despiertas.
Cuando tocas en la puerta
levanto el velo, te miro.
Ven conmigo, me imploras.
No dormiré en silencio.
El infierno es el sequedal de vibraciones.
Eres mi novia, el sonido.
¿Quién arrebatará mi lira
para siempre, en este túnel
y en tan altos peldaños?
No sé, seguramente nadie.
Chapotearé en axonas bipolares y eferentes
porque iremos al pabellón más puro:
la concha iluminada de tu eco.
En chispas de potasio
te descubriré, equilibrándome
sobre cilios mielinosos.
Me colgaré de un pelo transductivo.
¡Tanto te quiero, Eurídice!
Por oírte, ya verás, seré
martillo, yunque, estribo
e iré caracoleando,
por células ciliadas y perdido
pero cantando amor
entre 20,000 estalactitas de las grutas,
por oírte,
por hallarte,
por quererte.
A la ventana oval
juntos llegaremos.
Escucharé las notas más tenues.
y más altas de tu canto.
¡Irás a mi cerebro, fluyendo,
misteriosa, y yo al tuyo,
tú y yo, gloriosamente, en el mío!
2-15-1980
*
Teoría del OM
¿Se imagina usted cuando el río,
cualquiera que haya sido su corriente,
apresado estuvo en charcas de metano
y se inventó la voz escarbadora?
¿Cómo habrá fraguado la maña de sus alas,
cómo daría caminos al cauce que la fluye?
¿Qué pirueta del ser la arrancó de lo inmóvil?
Imagino que, al rodar como una gota
inquieta, perturbada desde sí,
temblaría como si supiera de delicias
y de amantes en gozo?
¿Superó la turbia raíz
de madriguera para hallar
al cristalino corazón de lo vibrátil?
¿Inventaría al verso que forja cada rumbo?
¿Su plexo de destino?
Me imagino.
Y yo la habría escuchado, si existiera,
igualmente apetente de mundo.
Su murmullo me habría llamado.
Estallaría lícuamente con ella.
Su voz de vegetal
me daría todavía hogares
en las cuevas, entre poros del humus,
entre resquicios de soles y de estrellas.
Habría regalado mi garganta,
con fe en las sangres capitales y cimeras,
por la grata esperanza albuminoide
y la torre del espacio que me llena.
3-9-1989
*
Aprendizaje visual
Te asomas cuando a veces irrumpes
desde frecuencias del espacio cotidiano.
Llenas mi corazón de arenas dulces
y mi piel se sumerge en la restinga
y así te quiero, pero también
en sucursales donde el agua es sabrosa,
donde fluye la frescura de tu piel en superficie.
No hay que estar en el submundo
de los núcleos geniculados del tálamo
para saberte llena de colores...
... y así te quiero.
Tu carita tiene un brillo de manzana.
Tu boca es una fresa que mis ojos devoran,
pero, sobre todas las cosas, me fascinas
entera, súbita, intuitiva, con alma.
Cuando caminas ante mí
la escena visual es una plaza del córtex
y, racionalmente, te aprendí sin asombro;
pero, de estampia, te vas.
Desapareces.
En la región del corazón,
analizo tu forma de mujer
y el movimiento me recuerda,
puede que vuelva, ya que mis mancebías
te quieren a mi lado... y así te quiero,
con tu presencia y tu ausencia conjugadas.
Te asomas y me gustaría
que pausara el tiempo y cosechara
tu presencia tridimensionalizada
y que mis manos puedan invadir tu silueta
y sentir que tus pies pisan mi camino
y yo mismo pisarte y cubrirte
como el malhojo del follaje porque
eres la dimensión de mi alegría y mi gozo.
Y, aunque así te quiero, te ausentas,
pero no del todo, queda energía en el querer.
Adjuntas como dos pieza de mulas del revezo
tu ser al mío, donde no hay este dolor
de semillas rojas y cundiamor abierto.
7-9-1989
*
Voy a mirarte dos veces
Por amor a mi canción
voy a mirarte dos veces, ninfa
de marejadas curvas y ondulantes pechos.
Una vez, en luz de ausencia.
Deja, pues, que la Luna Llena
la memoria de tu tacto desborde,
tu dulzura vibrante.
Ojos y labios míos, hambrientos,
te añoran, Eurídice,
apasionada hondura de mi canto,
adorable danzante de mis olas.
Tu sensualidad oceánica se escurre.
Mi valor enflaquece si no estás presente.
Pero voy a mirarte otra vez.
Humedécete sobre mi cuerpo,
viaja en mis riesgos, no en lóbregas selvas.
Desde un peldaño triste
de las ansias, te necesito y te llamo.
Soy un Yo que olvidó despedirse.
Y te reclamo porque ya tu voz
es cíclicamente mía
y conozco al cangrejo menos visible
de las tenues penumbras,
el que busca entrar a los túneles vulvares
(los tuyos que se escribieron como engramas
en concha dura de mi lira y se volvieron míos).
Déjame mirarte, iniciar
el regreso, que es meta de mi gozo.
En tus húmedas tinieblas, pesco
y qué fácilmente morderás mi carnada;
te llamo todavía con lengua de fuego
y nadie te acomoda
en la gloria mañanera
como yo.
1-6-1994
*
He visto a los ángeles
Los ángeles más puros,
los que, de veras, se manifiestan
y se asoman a la carne,
y se aferran a las cosas,
son niños.
Nacen, mágicamente,
del vientre de la madre que urdió
su parto en alguna sombra
iluminada íntimamente
de amor y de sexo.
Y no importa que fue más
(si placer, o rutina, o ultraje),
el ángel nace inocente,
terso como una seda y canta,
el dulce salmo de amor:
Te necesito.
Y los deditos del ángel tienden
a hacerse más lindos con el tiempo.
La energía les va dando caricias.
Los niños sólo saben amar
hasta que los daña el desprecio.
Por eso, yo no le quito el rango
a los ángeles que veo.
Les invento jerarquías,
según los voy queriendo y descubriendo
en los patios y en los parques.
Sí. Los ángeles existen y se encarnan
y no los busco en la mitología,
ni los reinvento en milagros
de astrólogos y quimeristas a sueldo.
Los veo todos los días.
2.
Para que haya ángeles,
es decir, alegrías que se vistan
en carne, que agiten alas de vida
en los cielos terrestres,
el niño nace.
Y la mujer es una mano divina
que tiene muchos nombres,
inclusive el de estrella y camino,
vía láctea, centauro, bicha, loba,
pero el ángel no teme.
Para que exista el ángel,
todo en la Tierra es un seno,
el pezón provisor del Gran Regazo,
la geografía sutil del tibio pecho,
y el niño se lacta y vive.
Y el ángel se vuelve denso, saludable,
juguetón, impusivo, cariñoso, y explora
las arrugas y las fantasías, entre agua y fuego,
y texturas y aromas y, con sinestesias,
reinventará los rostros y oscilará en lo ingenuo.
El niño es el consuelo mayor de los consuelos.
Cuando falte al mundo su belleza, él quedará.
Cuando el placer no tenga sentido, son ellos,
los ángeles quienes redimen, y formarán
al amor puro con llama purificadora.
Para que exista la perpetuación
del paraíso, o la sombra posible de utopía,
el querubín tiene el secreto de la espada,
sus dos ojitos tiernos, su piel diáfana,
su voz tan melodiosa que transforma cada verbo.
Para que haya ángeles prestos
a volver a nuestro lado y embellecer al bíos,
al paisaje biológico del mundo,
yo cuido a los niños que conozco:
son alas, sin plumaje,
puro amor en pies humanos.
En fin, los ángeles más puros,
los que, de veras, se manifiestan
y se asoman a la carne
y se aferran a las cosas,
son los niños.
1990
*
Acuérdate
Soy más real que él.
No soy aquel que promete simulacro y delito.
Sí, el amor tiene fundamentos y generosidad.
El mentís a la dicha es vicio de los truhanes.
Visita el interior de los troncos
donde la savia está.
Clávate como si fueses los colmillos
del ansia más profunda
porque allí yo estoy
por si me quieres
y me haré presente,
surgiré cuando me invoques.
Acuérdate quién ha vaciado
más aguas en tus hojas,
quién ha bajado
al manantial de las tuyas
en secreto.
He querido ser agua resfrescante
en tus rincones: las aguas de Hipocrene,
la amiótica grosura que te hizo ninfa
y te dio un corazón para que adores.
Aunque te sumerjan por dañarte
dentro de imágenes vulgares,
flota, inténtalo, guarda tu fruto.
Recibe el sol que te he dado,
las dulces mecidas que te ofrezco
como el vagido de un recién nacido.
He guardado tus lunas en mi cuerpo.
La lealtad de tu cuerpo me alimenta.
El proceso en pleno es nuestro novilunio.
5-4-1984
*
¿Dónde está la vida?
En tí que me oyes
aunque andemos a oscuras:
la potencia de la vida descubro.
Tu voz es vida que señala a la mía.
Yo respondo.
Jadeas y siento el hálito:
¡tu boca debe ser besada!
Hurto de tu aliento el OM de tu brama.
Abierta en rajas, la cama
da clamores, pasión apetece.
Terminará la noche
con nuestros cuerpos tibios, anhelantes.
La naturaleza tiene urgencias en nosotros
porque la vida es Ella, urgencias muy urgidas,
y tú y yo, su espejo, urgencias
en Su Gran Espejo
tras el que está la vida.
2-3-1997
*
El árbol de la vida
Grabé tu nombre en un árbol de piel dura.
Me enamoré de tí, cuchillo en mano,
como el leñador que limpia el monte
y selecciona la salud y fortaleza del madero.
A tu aparición quise llamarla: Fruto.
Jamás volverán a diluirse los recuerdos.
Nos reencontramos, Arbol de Vida.
Ahora de tus sámagos más húmedos
conozco los llantos y sus alegrías.
Te oigo en la savia que fluye,
te huelo en las flores que sueltas
con el viento, te percibo en los trinares
de los pájaros que se esconden en tus ramas.
Y como hay recuerdos tuyos
que persisten en el viento dando voces,
te sigo como hormiga, fiel a tus raíces.
Entro en las cuevas que compartes;
lamo tu savia como elíxir
y ya no hay destierro
de triste despedida.
Te alcanzaré vida tras vida
para bendecirte.
¡Ojalá en otras madrugadas
también me ames en los grabados
agridulces del cuchillo que escribe
su memoria con nostalgia!
¡Ojalá me leas en ensueños perdidos,
en las expansivos infinitos,
o en escondidos hibiscos rojos
de otros patios del tiempo!
¡Ojalá en la sadhana de lo Eterno
crezcamos juntos, abrazados
como serpientes que transmiten
su alegría, en pos de vida
infinitamente continuada
en las cimas de lo Absoluto!
10-3-1998
*
Erotización del alma
Siva se extiende por todo... Todas las emociones y pasiones de la existencia,
los goces sensuales o afectivos, las frustraciones o sufrmientos, pueden
volverse soporte de ocasiones del Despertar: Javier Rou: Vjñana Bhairava Tantra
El alma hay que extraerla
de la mina, de algún hueco
isobólico y profundo.
Shakti solicita el corazón
y ser jalona y tener de las guedejas
al tigrillo que se esconde.
Es la Tullida de Yembé que pide polla,
la señal silvícola del mundo,
áspid que muerde desde el fondo.
Sus pezones con dulzura chupo.
Voy por meche barba,
por carreño en pozo,
por jalea de abejas machiegas
y jimbal, tan timbalero voy
y ¡qué gozo, mialma!
21-3-1980
*
Un quark que habla a los mortales
a Epicuro y los atomistas presocráticos
Si estás vivo, acomoda esta frase en tu alma
Te quiero, cuerpo bendito.
La bendición será reconocer
que tu tallo ha crecido,
que formó su ramaje
y si te has elevado verticalmente
como la honra vibrante
con sed de cielo y de frutos,
pobla con soles huérfanos y pequeños
tus hojas verdes,
tus penachos floridos de lunas
y no te faltará la clorofila del futuro
ni la humedad para el humus
donde habita la ciudad
de tus raíces.
Si estás vivo, yo te daré más que promesas
porque no es una frase tan sólo la que zanja
en tierra feraz y desbrujada
la semilla que huyó de barranqueras
y de vientos ímprobos del mar de los sargazos.
Acomoda esta frase, si estás vivo,
árbol valiente, y si has buscado
esa nutricia soledad que se escarba en lo profundo
con las puntas de tus dedos, hállala.
¡Es tu tierra de alimento!
3-3-1997
*
Nucleosíntesis
El secreto quiso ser inmortal
como un cadáver que se iluminó
en la llama del silencio.
El secreto anduvo en la pira,
nucleosíntesis, y el sol lo llenó de su olvido
limpiándolo con la prebiótica del Ser
en pos de alborada.
El secreto quiso ser pájaro
donde el metano hedía
¡y hoy está muerto y enterrado!
El sol lo sigue quemando
como a una espiga.
9-16-1990
*
Bíos
A veces
para dar el estímulo
que origina el color de las mañanas
y mueve el flujo, la mar de la existencia,
sólo falta una pequeña ola
del matiz terso de la rosa,
la gracia cándida de una niña bonita.
Hay que saber, Kumara,
ya que caminamos por orillas peligrosas,
que son estrellas veloces, nacientes, fugaces,
almas pequeñitas que serán generosas
y entrarán en la mar
y, en lo amargo derramado en ella,
caerán con sus vidas de sal y de dulzura.
Hay que saber hallar una pizca de luz
en lo oscuro, pizca de vida en la muerte.
Solverse con ese ser desconocido
que es el ser-que-se-devela, cotidiano,
transfigurándose en infinitas posibilidades.
Yo, que tantas veces camino entre pendientes,
azotado de salitre y peces muertos,
de riesgo y de dolamas,
ví a la pequeña, entretenida
con sus salticos simpáticos y dulces;
y, cuando dijo adiós
a mi sombra que lloraba,
quitó lo gris al tedio.
Brincó a mi ser
con cuica de alegría,
Escondió mi tristeza con salto de isospín.
Hay que saber que la vida tiene pocos años
y fluye hasta que no queda más onda por vibrar.
La niña pasajera sonríe y dice adiós,
pero te hereda su deliquio
de órbitas que vale por los siglos.
¡Codifican genomas para la eternidad!
2-3-1997
(Publicado en La Blinda Rosada, España,
16 de julio del 2000)
*
Gota de amor
Has nacido como gota de amor
en los pozos del lamento.
Un guisante, leptón,
frágil como luna y despreciado.
Fue llevado
a los fríos polvorientos del espacio
por granizos inmensos.
Hoy vino a la cuna de mis ojos.
Ha nacido como japio
que emite su canto y llora,
según avanza en el rincón más oscuro
de la tierra.
Es la niña del maíz blanco.
Con mis manos recojo ese animalito
a la Kumara, a la niña sazonada de sol,
que sobrevive sordamente
su llamado de gigantes del aire.
Ella se aferra al hongo de mis colmenillas.
Toma por cuna la charca de la copa
que bebemos, tu útero, amada mía.
¡Ha nacido la niña y se mete en el núcleo
como una nueva chispa del beso!
2-15-1980
*
Interferones
Ahora concurro a las fiestas
de los interferones,
vestido de payaso por tu causa.
Intergangliono
con voces de ancianas proteínas.
Desde este bosque de larvas sonreiré.
Tendré que hacerlo porque llegas
y saludas y dices a cuanto es
tu entorno y sombra y abrazo y esfera
que existo, que existimos:
tú, virus que como un beso me visitas;
me preanuncias; yo, por tí, infecto.
9-16-1979
*
El agua tiene pies ligeros
El poeta tiene pies ligeros.
Sí. Los tiene, pero no más que el agua
de una estrofa y sus secuencias,
no más que el agua que alberga
cromosomas de fibras seminales
y rumores y paso de corrientes.
Esa lengua del agua sabe de sed profunda.
Ha lamido cada entidad, cada sustancia
que encuentra en los peldaños entitativos
del posible ser y su concreto aquí y allá.
Cada furioso reducto de caída
¡lo ha conocido el agua con su prisa
y su remanso, con su furor y su calma!
Ha besado a la piel de cada sinalefa.
Ha saltado sobre hiatos del abismo.
Se ha hundido en las sales más negras,
en las venas azules y en los rojos chichos,
en las órbitas de la textura biótica,
en el circonio duro, en neuras minerales,
en siderales alambiques de deseo y el sustrato,
en replicados monstruos de simetrías,
en la raíz sublime desorden que dice:
¡Quiero ser alfa y omega!
El agua tiene sed, hambre de Todo,
y yo la bebo igualmente ambicioso
de hallazgos, por ser poeta
en pies ligeros, transido,
y me la encuentro un paso más allá,
mal perspicuado, un paso aquí,
incompleto y eterno...
7-9-1989
*
El perro manso
Cuando más duele
el espacio inexplorado, vírgen
de las cuevas y la necesidad y el tedio,
gemidos absurdamente cotidianos,
yo soy terco, perro manso,
y lamo en la epidermis de lo vivo
y clavo mi pezuña en el calvario.
Así oscilo en la sustancia terrible de las cosas.
Muerdo por bravío mi propio llanto
y más bajo no puede el yo caer,
yo soy terco, perro manso.
Toco el fondo.
Y después ladro para subir,
ladro, odio mis pulgas,
canto, ladro y canto.
7-2-1986
*
Mutuamente competitivo
dx/dt = (a-by)x
dy/dt = (cx-d)y
Había sido un árbol, quieto y manso.
Un simple ser atractivo.
Y el viento, desde el tiempo,
comenzó a conmoverme,
a empujarme fuera de mí mismo.
Me inventé las palabras repelentes;
me perdí en las fases temporales
de mi propio deseo; raíces de mi calma
se me fueron borrando...
Ahora cabalgo en puntos
de lejanas regiones, eje me falta.
Descubrí los puntos límites del ser
y las bestias me ladran y depredan
en fases de mi espacio.
(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 693,
27 de julio del 2000)
*
Ven a mí, Moab
Y las hijas de Lot concibieron
de su padre: Génesis 19: 36
Como soy el amor que quiero ser
(y aún si no lo fuera)
ese amor que reside en la carne,
que en la soledad se engrandece,
que con placer su aroma va forjando
para que exista grato y delicioso,
si el mundo fuese amargo como la sal de Sara
y la ceniza cubriera la faz de mi horizonte
como un tormento, si yo tuviera
dos hijas hermosas, ávidas, soñadoras
que fuesen el pan de mi vida,
el vino sabroso de mi paladar,
si ellas me dijeran... quiero del amor
que representas en este caos mundano
de Sodoma, en esta cueva gomorreica
sin futuro, yo las tendría
clavadas de besos cada noche
y las abrazaría con la energía
que borda la alborada con hibiscos,
jazmines y geranios
y no estaría embriagado ni un segundo
ni transido con el tedio del lamento.
Sobrio, sobrio y apasionado, yo amaría.
2.
¡Qué afortunado el ser
que con vara de amor produce los renuevos,
el ser que fecunda, que preserva,
que sonríe con el Sí afirmador
del sexo y sus delicias!
¡Qué sustrato de sabiduría
se origina por ese deseo desde el nido íntimo,
compensador, insondable del lingam-yoni in-cestus!
Donde el mandala organiza su orden
y su creación corporiza, donde tañen
las campanas del supremo erotismo
su eterno fundamento,
donde vibra hasta su origen el Hefzibah,
yo seré de buena gana detonante:
padre, protector, marido, amante,
el ser agradecido, el infinito.
3.
Estoy sobrio, hija mía,
y si no quedara varón sobre la tierra,
tuyo soy, marido y guía... ¡por la vida,
por las ondas naturales
del espacio biológico en el tiempo!
No vaciles, pequeña, retoño de mi espiga.
Tuyo será mi pene y sus escrotos.
Tuya mi piel.
Mis huesos, tuyos.
Mi pasión en las interacciones terrenales,
mi aliento, mi calor de sol, mi varonía,
que por tí se rediman.
Venga la mayor.
Yo soy el gusano de Jacob.
Larva para esa mariposa
tristemente breve en el alma de los días,
hermosamente eterna
en la Luz Astral de la Aisha.
5-12 1990
*
En la Cueva de Zoar
Cavaré en la Cueva de Zoar.
Comeré la fruta. Isis celestial
serás para mis manos.
Astarté ardiente serás para mi boca.
Subiré a tus muslos, penetraré los cielos.
Míos serán tus pechos y tus nalgas,
tus curvas deliciosas, mías.
Nunca diré: ¡No te quiero;
o que una ofrenda de fuego te consuma!
Vén, no tengas miedo,
tú, la más pequeña de mis hijas.
La tierra es horno nauseabundo.
Sobre llanura envilecida llovió el azufre.
En esta cueva el anarquista arde
como el custodio que cuida tu hermosura
y rumbo nuevo hallará
más allá de los montes.
Te daré un pueblo
con costumbres adorables: la Utopía
y fecundaré el vientre de tu porvenir
para que haya amonitas en valles
de abundancia y de justicia.
Tendrán tus hijos tu voz dulce
y seductora, mi visión que trasciende
las edades y el golpe de inmundicia
de mis días; pero no me embriagues.
No. Sólo díme: Ben-ammi, y yo iré.
Yaceré contigo.
Serás madre
y en honesta certidumbre nos veremos
a los ojos, orgullosos, rotundos, libres.
Según la costumbre del amante,
provocaré tu emergente progenie,
porque el sexo en amor es la sustancia
más apetecida del anarco, el que no duerme
mientras quede el deber, edificar
el corazón imprescindible, uno
que sepa declarar lo necesario,
lo deseado, lo más libre...
Te quiero, te deseo, te necesito.
Acuéstate conmigo
sobre la estela sideral de la justicia.
5-12 1990
*
Tallo embriónico
El pentagrama, piedra angular
con plenitud de ritmo,
pulsada raíz de todo cuerpo,
punto inicial de su estructura,
se irradia con siete voces
¡y te escuchamos, relámpago!
¡y cómo formas
el blastocisto con luz y trueno!
¿Quién escribe la primera canción
sino tú, gusanito de luces,
brizna sináptica,
en óvulo estremecido? ¿Quién se extenderá
sobre la corteza motora
¡sino tú! ... que aprendíste a danzar
en ríos dopaminados?
Nada sucede sin que surjas en colores
con tu voz actuante y tus moléculas y claves
para el pentagrama que bebe en sangre
mi canto y otro canto, la sombra bipolar
de soles míos que te completan lunas, Ellas!...
30-5-1997
*
A tu árbol
a mamá Julia
Ayer cuando tuve mis ojos
disparados en lo puro y natural
de una mañana, yo ví
el árbol en mi patio
y que salías de él
con tantas hojas y ramas
y siluetas vegetales de abundancia.
Y en esa vida descubrí tu rostro,
tu cuerpecito suave
de huesos duros y adorables.
¡Eras tú, mamá!
¡Y qué bella fue tu salida de los árboles,
tu habitáculo de ninfa,
tu figura con olor de almendras,
tu pulpa de guayaba,
tu corazón de durazno,
tu rojez tibia,
tus ojos cómplices
del azul del cielo,
tu amplitud de brisa,
tu fidelidad fija de raíces
como signo de tierra,
tu mansedumbre aparente
de Tauro / Capricornia!
9-3-1998
*
El ángel
La mano gentil no duerme.
Se desvela.
Ha tocado tus ojos.
Palpará la tristeza.
Se volverá mirada,
presa en tus pupilas.
Rodará, empujada por tu lágrima,
hasta el fondo que define tus mejillas,
pero tan grata será que te bautizará,
te redime, fluyendo a tu catharsis.
Sonríe. Han apretado tu carita
cuando fingías que dormías.
Un ser de nuevos ojos te cuida.
2.
No sabes quién fue.
Y fue una mano gentil,
la que siempre ofrece el horizonte
con dos luceros enormes,
como sol o luna.
Corazón o inteligencia.
La madrugada apenas comienza;
abre la mirada y no preguntes.
Ya se fue. Estuvo el vigía de tus ansias
tan cercano y tan íntimo que tiró
su ancla salvadora,
con sólo darte un beso.
8-9-1996
*
Nostalgia del árbol
... La necesidad («niyati») crea la ficción de espacio
y nos liga a la causalidad, a la inexorable ley del acto («karma»)
que restringe la libertad absoluta y omnipresente
a una limitación dirigida a un objeto determinado: Javier Rou
Entonces, por nostalgia,
me arrojé a abrazarte.
Elegí el árbol más rugoso
cuyas cortezas, años de verticalidad
recuerdan, reciclaje kármicos del humus.
Y supe que soy como tú
nacido para el polvo y el regreso.
La vida es más que tumba y fijación
en la arcilla y el incienso,
breve como es, se salta al infinito.
Contigo está la metamorfosis
que germina, la semilla
de ese Gran Tesoro,
código y cifra plantada
entre chumberas, el fuego eterno
del Sol, hálito de Brahma
entre desbrujos de la terra morta
en el Mediterráneo.
9-3-1998
*
El árbol de la vida
Grabé tu nombre en un árbol de piel dura.
Me enamoré de tí, cuchillo en mano,
como el leñador que limpia el monte
y selecciona la salud y fortaleza del madero.
A tu aparición quise llamarla: Fruto.
Jamás volverán a diluirse los recuerdos.
Nos reencontramos, Arbol de Vida.
Ahora de tus sámagos más húmedos
conozco los llantos y sus alegrías.
Te oigo en la savia que fluye,
te huelo en las flores que sueltas
con el viento, te percibo en los trinares
de los pájaros que se esconden en tus ramas.
Y como hay recuerdos tuyos
que persisten en el viento dando voces,
te sigo como hormiga, fiel a tus raíces.
Entro en las cuevas que compartes;
lamo tu savia como elíxir
y ya no hay destierro
de triste despedida.
Te alcanzaré vida tras vida
para bendecirte.
¡Ojalá en otras madrugadas
también me ames en los grabados
agridulces del cuchillo que escribe
su memoria con nostalgia!
¡Ojalá me leas en ensueños perdidos,
en las expansivos infinitos,
o en escondidos hibiscos rojos
de otros patios del tiempo!
¡Ojalá en la sadhana de lo Eterno
crezcamos juntos, abrazados
como serpientes que transmiten
su alegría, en pos de vida
infinitamente continuada
en las cimas de lo Absoluto!
10-3-1998
*
El originador
Soy el supremo entre los verbos:
la densidad de los quarks.
Dueño de la compresión infinita sobre el punto
de cada singularidad que se dispersa y se ondula,
soy el que condena a la mónada
y la ejecuta sobre sí
y la colapsa como avellana seca
en la mano del Destrizador que habita el Caos.
A las sombras de la impermanencia, desafío.
Al universo quiero como fruta del caimital,
con más blandura que dureza,
con más agua que plasma,
con más canción que lamento.
Cada fruta es dulce para que se hienda
al toque de mis uñas cochambrosas.
Yo soy Eros desnudo en búsqueda de espacio,
vibración y cobija, el que invento la forma
con delicia, partícula fundamental de una belleza,
que es mi único sentido, mi sublime miseria.
Canto NO SEA, desaparezca,
deshágase la ostra,
el ataúd temporal de la arena,
y sepárese la hoja del sepulcro
y ascienda a los cielos de los soles.
Levántese el tallo como Lázaro
y muévase en la palanca de lo vivo,
porque yo soy el más secreto NO SEA,
el recuerdo permanente del ser,
el que deshago el olvido de lo sido,
el que aclaro la noche del todavía-NO
y enamoro a las ramas con incendios
y pongo en las hojas su verde fotosíntesis
y en el aire mezo al árbol
con arrullos de geotropismos invisibles.
Yo soy el volcán que no envejece,
el varón ovitesticular desde la sombra acuática.
Un cono monstruoso, fractal de infinita réplica.
Soy el viento sobre los espacios giratorios
y la ventana paradójica, pobladora de la negrez
con cuerdas de agujeros y espirales de luz.
Cuando hierve lo que no soy en la sartén,
yo limpio de levaduras mis propias sílabas,
hojuelas del OM OM OM.
Desciendo hasta los ángeles sin alas,
a cada obrero, a cada fenómeno genésico
y doy los lagares subterráneos
a cada bicho que pelea su vuelo, o su inmersión,
su tiempo subjetivo, su numérico conteo
de ave de paso y animal de presa.
Curvo como a pajas
a lo que quiere flotar bajo mi axila
y gravito a lo que tiene
una ambición de longitud y monopolo.
Lo hago, a pierna suelta
para que se recobre la combez del pecho de paloma
y la cuadratura del orden químico de cristal
y el nervio de mariposa,
que subyace en la crisálida.
Yo me trago por mi gaznate de plutonio
la masa crítica de cada explosiva piedra de tropiezo
y, al inhalar al que vive y colea, es cuando escupo
las partículas más veloces que la luz.
Así se dimensionalizan
los escondites más oscuros del ser.
Yo soy el Vach: la estructura
de la voluntad y el desafío en los inicios
de toda posibilidad ciega o vidente.
Soy su ejercicio de tanteo y empeño.
Al útero de la luz lleno de truenos,
me desfogo en él, sin condiciones,
hasta el último y primero de mis verbos
porque soy quien destruyo
la confianza del polen y del curso de la ola;
pero soy el que afirma a los amores de lo amorfo
y el que vive en la textura vaginal del erotismo
como pez arrimado y marido tránsfuga
con piel de pulcros gases y electrones.
Chupo de las vulvas de los ríos
la sangre de sirenas y nereidas.
Me alimento de los versos húmedos
como carpintero de olas de escozor y sudor bruto
y seco lo que el ajenjo desangra entre las musas
y cicatrizo con purificador aliento
el espacio que sólo se concibe existenciado.
Nada es más amado
que mi secreto desintegrador,
el éxtasis del aire, espaciándose,
el bautizo de relámpagos, comiéndose el carbono
para la apofántica desocultación de los entes.
2. Consolidación
Yo soy el ovum de los verbos,
canción de agua y vitamina,
red de aminoácidos.
Afirmo con las luces del cristal
la melodía incesante del HAGASE.
Soy la mujer ovitesticular de la sombra acuática.
Limpio los manantiales del sedimento oscuro
donde el NO-SER dijo presente y me abandona.
Por las grietas de la noche original,
fluyo como nereida en la hormiga
y hormiga viscosa de las olas,
sirena caprichosa con escamas,
blanca carne, afrodisíaca, con aletas y fotones.
Soy la imaginación líquida de toda espiral iluminada:
la que vive del ovario de las ondas
al amarrar bosones y hadrones que me brinda
el que se fue de mí, sediento de su propia dulzura.
En las curvas del riachuelo está mi talle
y, al paso de las grutas, óvulo.
Como llamas ardientes son mis labios.
Como musas al viento, mis canciones.
Tengo el recuerdo del caos como agonía;
pero mi escondite es lecho de miel
que él algún día vendrá a beber
o a hacerla amarga el que no quiere
la existencia del NO.
Y allí, por cierto es donde descansan
los consuelos endocrinos
y la creación, enamorada y lúbrica,
sin edades, sin referencias, sin voces...
6-7-1989
*
Varón
Volcán que no envejece,
varón ovitesticular desde la sombra acuática,
cono monstruoso, fractal de réplica infinita,
soy el viento sobre los espacios giratorios
y la ventana paradójica, poblada de negrura
con cuerdas de agujeros y espirales de luz.
Cuando hierve la sartén,
yo limpio de levaduras mis propias sílabas,
hojuelas del OM OM OM.
Mi misión es informar
sobre el curso de las ondas.
Desciendo hasta los ángeles sin alas.
A cada obrero, a cada fenómeno genésico,
doy sus lagares subterráneos.
A cada bicho que pelea su vuelo,
o su inmersión,
su tiempo subjetivo,
su numérico conteo
de ave de paso y animal de presa.
¡Pero, siempre,
digo siempre, como ola y onda rediviva
en la mar del espacio, cantaré
a la verdad del tantra!
12-7-1989
*
El primer fauno
Me acerqué como un mendigo,
hambriento de tus formas de árbol.
Tus ramas se abrieron como muslos.
Te observé desde arriba
y me uní a la danza de tu geotropismo.
Acortezado en la silueta de tus lindas caderas,
yo palpé tu montículo, amelcochadas grosuras,
tu vulva, mi alimento.
Mordí allí.
¡Qué dicha haberlo hecho!
Formé un grumo
más profundo que la sombra.
¡Una cicatriz que nos une por los nombres!
Tu agujero me socorrió. Me dio descanso.
Me harté gracias a tu camino simple, sexo.
Otros pasos no llevan a tí.
Sólo la carne.
Mi raíz, que sea
tu hermosura y tu hija,
mi fruto.
Mécete en las ramas
de árboles conocidos.
No temas a los faunos
porque no más diabólico que el mundo
es el verso que ellos silvan con sus labios.
Piénsame como el primer fauno
que hayas conocido.
5-4-1984
*
Soledad
Me dejaste solo.
Recogíste todas las palomas
y las mariposas y los soles diminutos
y las semillas que había en los cielos.
Me dejaste con una espera
que ya no tiene asombro,
sino la sensación de una tierra hendida,
abismada con su propio crujido de volcán.
¡Ya no puede ser peor, ya no resisto!
¿Cómo es la ausencia? ...
¡que no hay posibilidad
de sonreir desde los huesos,
¿cómo es no verte?
... ¡que la tierra me traga y no me espanto!
Tu voz se fue de mis labios
y, ¿para qué decir palabras que el viento dispersa,
que en la pared rebotan?
Me dejaste solo y yo extendí mis brazos
hasta nunca verlos; sin estrecharte,
¿existe el sentido de tu cuerpo y el mío?
En el espejo, como en un recuerdo borroso,
puede que estés como fantasma,
pirueta de un delirio, incoherente, en suspiro,
pero ya no te miro, ya ni tú ni yo existimos,
y prefiero esta complicidad del yermo,
esta geografía de boca callada
y de dolor inverso,
este vacío entre grutas
de lo cotidiano.
Te olvido.
Febrero 1980
*
Cleopatra
Escribir un poema de amor
que se parezca a ti, imaginar tu vida
sin juzgarte cuando, aquí te han descrito
impúdica, antojadiza, casquivana...
es conectarse a frutos espontáneos de tu ser,
sea cual fuere el delta de tu ser
y más allá del desierto del Sinaí,
olvidar la invasión de Carlomagno
y que has muerto, mordida
por un áspid.
Es hallarte en lecho seco, e irse a los wadis
y rehallarte como riachuelo dulce,
e invadir tu boca con el color del ciruelo
y en restinga de tus besos sumergirse en ti
y saberte fértil, cautivante en algún lecho,
intuitivo del alma que formule juicios
sobre tu ser tan cálido y el miedo de perderte
sin la estructura de tu subjetivismo
y la propuesta de tu vida y tu historia.
Es duro no vivir tu sed de ontología
en el amor de los hombres, duro ver
tu muerte en amargo despecho,
en soledad que pierde sus caminos.
¿Será Octavio la causa?
Duro es conocerte en los raseros
de la intriga y las costumbres, que eres egipcíaca
pirámide de sol, carne y espíritu.
Ociaré en tus formas de misterio ardiente.
Imaginaré que disfruto tu boca
como Marco Antonio para enamorarse...
(él, quien te dio tres hijos).
¿A quién seducirás, ha fracasado él en Accio?
¿Quién te habría permitido vivir
más profundamente que todos ellos?...
Ayer murió, con puñalada por saludo,
a la salida del Senado, el padre de ese niño
que se asoma, él tempranamente
te hizo madre; pero Cleopatra,
él ha muerto y te amaba y mucho te amaba
Marco Antonio y mucho la mar y el áspid.
Sin embargo, otras hienas en Roma festejan.
Contentos y triunfantes están
Címbar y Casca, Casius y Brutus...
Ha muerto tu primer amante blanco,
tu Buitre de Occidente, ¡Julio César!
Cuando estuviste casada según la norma
de los Tolomeos y tu hermano más joven
fue tu esposo, dime mujer, ¿lo amaste?
... porque no amar es guerra y muerte
y no ver el sol ni la brisa ni flotar
en el Nilo como una barcaza, no es
pasión desfogada, redimida, en olas perpetuadas.
A él, que sólo te puso en las sombras,
al hermano que despoja y no muestra ternura
siendo esposo, al marido que te da el parentesco,
¿lo habrías amado más que al invasor extraño?
Se quedó sin reino, por querer ignorarte,
y tu ira lo redujo a nada...
César se lo entregó a tu mano (¿lo mataste?)
y te dio por semilla esa pasión romana
que te ha encendido tras el velo.
De Roma a Alejandría se habla
de tu coraje, Reina osada,
y ya lo sabe Marco Antonio y Octavio:
eres hermosa, inteligente, seductora...
... pero ya es tarde, te quedaste en Egipto
por ella cautivado, Marco Antonio.
7-5-1979
*
Discurso aceptatorio
Te tomaría en mis brazos,
hoy en abundancia. Te abrazaría
más que un instante
y que de mi pecho desaparezca
cada residuo que he vivido
al sorber de la escoria malnacida.
¡Lo pasado que pasado sea, Eurídice!
Aquellos cautivos de las horas cantan
y coincido en la tarea de cantar de repente.
Tiene sentido.
El cielo es claro y mis ojos
están abiertos desde sus cortezas.
Ayer me dí por muerto y me desplomé
en tristeza y descarrío
entre demonios contendientes por mi alma.
Nadie dijo lo que aguardé tan en vano:
¡Que descanse en paz tu bienamada!
Pero me desligué de la estúpida lástima.
¿De quién son los huesos deshollejados
como frutos sin gracia?
¿Qué significa esta deshonra?
¡Que no tuve un discurso aceptatorio
para originar tu belleza venidera!
No había contado con tu red de arrastre,
cariñosa, encanto manso de esperanza.
Fuíste y aún eres, aún en la muerte...
atracción por todas partes y has estado
en mi cercanía, pero en la sombra.
Ahora yo resueno por las calles
con la ilusión de buscarte y revivirte.
Un recién llegado soy
de la bien definida raíz de tu alegría
y no había valorado todo ésto:
¡Que eres la estancia radiante de mi gozo!
todo lo que quiero que seas.
Te buscaría, omnipotente, si pudiera,
valientemente, para siempre.
Aún no has muerto en mí.
Eres mi propia vida.
9-9-1993
*
SEGUNDA PARTE
Testimonio de la separación
a mi ex-esposa
Claro está:
¡yo admiro a los fieles
que gravitan por contrato,
ante el altar, sus vidas enteras
diciéndose el amor con mil demonios
hasta sacar ternura de las órbitas,
compensación de los puercos neutrinos
y girones de belleza de los tuétanos radiantes!
Los hay.
¡Pero no somos de esos!
Somos precarios bichos de lo oscuro.
Te conocí como al amor hecho abeja en el Foro Boario
y acepté tus dulzuras de magnetones,
limpio de polvo y paja, ambicioso del beso y la maraña
que prometió tu cuerpo endemoniado.
Fue una noche medieval del espacio que te ví,
bruja con curvas de capricho
y elipsoide maña de panales.
Me propuse ser tu zángano de turno,
a perpetuidad, por 1031 años de aspavientos...
Tú, en mi lomo, tomándome de escoba, trapeándome
el salario para vestir de ángel tus hambrientos antojos.
¡Tan mediocre, vedezuela de bazofia y bambalinas!
Nos horneamos en la mufla de panes desiguales
que se muerden en la gavia del estómago
a pesar de beberse como velámenes de entena.
Zarpamos juntos a la aventura de ir al viento
con la ambición de ser felices
a cuestas, calle abajo,
hacia inciertos puertos
y mares de amor y farándula.
Queríamos volar,
con esta piel atada a la murria de la Urania;
pero, ¿cómo, cazadora de hadron, sí...
vestimos con biotina amarga
y sobre camarotes de chalupas y no vimos
otro sol que dos cuerpos
contra el denso océano de eclipse
y el telón del teatro?
¡Claro está, en la carne, sí fuimos felices!
Tú fuíste el lipocito más sabroso
y, exclusivamente, por eso me gustaste.
Y si el amor es placer, ¡fuimos felices
hasta el día que quisimos un sorbito del dolor
que la pasión esconde,
veta del sol que al amor quema!
Prometíste cien millones
de íntimos momentos angulares
y derramar la horchata en brincos de isospín
y desvanecer sobre mi pecho
tus peras térmicas de abrazo,
puchunguita de helio,
y rozar sobre mí tu vientre y tu ombligo,
tu clítoris que es 18 a la 40 potencia mayor al Amazonas,
es decir, es el protón amado,
al que obsequié electrones
(y así, pensamos, tendríamos hijos de luz,
gusanos con porvenir).
... pero luego hicíste chafaldetas con el ano
porque, ¡eso ni qué! rumbas con sabiduría.
Todo lo tienes en forma de cadera y culo maravilloso.
¡Duras y redondas serán tus nalgas
hasta que, a tontas y locas, se colapsen
entre las espirales del quarkonio y en la candela lipoide
de la danza y el polvo sideral, sin nadie que te aplauda!
... pero, si por algo te amé, fue por tus nalgas,
por tu cuerpo de sirena, por tus duros muslos
y esos tobillos de vedette, bruja del cosmos...
Trajíste a mi vida la Urania en mancebía
y yo me embravecí como una ola
para entrar en pabellones de tu alcance
e intimar con tu útero y carpelo,
tu fragua más sabrosa,
porque eras mujer con olor grato
para labios golosos como los míos.
Yo, el zángano de la chufa,
tuve anhelos volátiles, ab irato,
y una soledad de pocilga soñadora.
Necesité de tí, desesperadamente.
Estuvíste sedienta de espectáculo,
cantante, actriz, modelo, bailarina...
¡Eras la extroversión,
la pirotecnia del lenguaje,
el carnaval de la emoción
y la anarquía del cariño y el juego!
Me enamoraste entonces.
¡Me enamoraste!
Llenaste con deleite mis ojos
hasta el fondo del iris.
Entraste en forma de palabra y, por años,
te quedaste con las cuencas de mi oído
y la raíz de mi voz y las puntas de mis dedos
y mis pezuñas hundidas y mis entrañas...
Los hay.
Habrá quien no quiera más que la atadura
y sea conforme con que tengas la voz suya como tuya
y que sus dedos ya no pertenezcan a sus manos
porque son dedos que han tomado tu espléndida pulpa
y han quedado presos a tu piel, sin escapada.
Una hembra que chozpa como mula lo hace mulo,
ciego, torpe, imberbe, manso, oscuro...
Los hay.
... pero tú y yo no somos de esos
y la promesa del altar se hizo mentira cuando llegó
la sordo-muda sabandija, núcleosíntesis,
y se partió en dos el Jordán y nos perdimos.
Te fuíste por tu cartel de películas baratas
y tus senos se salieron del corpiño
y tu doliente tráfago de bohemia te hizo
querer halagos de otros hombres
y yo me fuí, por mi poema y por mi voz,
por mi aventura y por mis libertades de ladrón.
Sin mi anarquismo, mi dignidad no vale
y nada puedo obsequiarte que me pertenezca.
Tú, por las demencias diminutas
de modelar un tanga, o filmar cinco minutos
de escoria, o desvelarte en egotismo de grandeza
creyéndote una estrella consumada, renunciaste
a todo juramento; pero quisíste lo que menos vale
del pan de trastrigo y los huesos de ferroníquel.
Cada quien haga con su vida
lo que pegue la gana.
No hay loco que coma lumbre
y por eso, en la carne, me gustas todavía;
pero mías son las palabras mientras yo tenga voz,
mías son las orejas mientras te pueda escuchar
sin entenderte, mías son las yemas de los dedos
y las uñas porque te escarbé en aras de tu alma
y me gustó tu lepra cósmica, elemental, de abejorra;
mía es la voluntad con que te dejo
y mía la nostalgia con que te dije adiós.
Claro está: yo admiro a los fieles
que gravitan por contrato
ante el altar, sus vidas enteras,
pero bajaste demasiado a prisa del amor sublime
y tu cuerpo que fue, panal o colmena, se volvió
la tumba del peligro, donde me sepultaste
y no me dejaste subir, supinamente,
cuando tendí mis brazos para retenerte
y alcé mi voz para acusarte
y limpié mis oídos
para oír si me amabas.
4-8-1985
*
Amor in mundus
Antes yo hablaba de amor.
Lo definía.
Lo tenía en la boca como una cuchara.
De pronto me quedé sin alimento
y la palabra amor se quedó en el caldero
con las letras refritas y trilladas.
Las sustancias vacías se secan
en diccionarios viejos.
Sobre el amor, ya no sé ni añado nada
con gesto filosófico.
Queda una sartén
de truncas referencialidades.
Pero, contrario a ayer, ya no me saben
ni una de ellas, exquisitas.
El amor se pudrió sobre una mesa
servida con sublimidades.
Se hizo duro a los labios como sería un mendrugo
que en algún ayer fue pan y ternura.
3-12-1990
*
Amor in mundus (2)
El amor es un féretro hecho de palabras
si a la mujer no se la ama sobre el trigo.
Por eso no te nombro más, Amor,
para amarla hecho una espiga
y echar a la borda teoremas
cuando la beso.
Que no se adorne ni la mínima espesura
de su cuerpo; ya boté cacerolas
llenas de tecnología;
ya me deshice del mantel de los sistemas.
Mi boca está guisando amor sin las recetas.
Mi cuerpo está mordiendo el vientre
con hito de rodillas, sabrosas y brutales.
Está brotando semen por mis poros.
Un cotidiano placer de vuelta y media
se revuelca en tu colcha,
Amor, in mundus.
3-12-1990
*
Ella y yo en silencio
Anoche no perdoné en tí.
No pude. Te ví tan fría, ausente,
inalcanzable a las palabras amorosas,
que te dejé.
Salí a ver estrellas, entonces.
A suspirar con ruidillos de la noche,
bichos escondidos que recuerdan
cómo se canta en lo oscuro
por una migaja minúscula de luz.
Advertí, no imaginé,
que estás más vieja que mis dedos,
más mustia que mis ojos,
¡pero tanta dicha hemos cimentado
con placer, con estímulos,
que están en el vestido que te quitas
y la carne que se exuda con su canción
de gozo primario,
a pesar de reparos lujuriantes!
Hay días así, cuando no sé
perdonarte y nada hicíste que yo
no haya hecho igual, precariamente,
irrazonado, imprudente por querer
apretar cielo y tierra en un puño, desolado.
No olvidé que hemos tenido amor
y aburrimiento y que el espacio nos tiene
por cómplices, nos acomoda, nos tira,
nos induce al filo de navaja, a cruel sendero.
Entre nosotros, empero, han crecido
palabras menos dulces que tus labios
y hemos vuelto a los besos
(que es volver a la boca y al regreso)
y hemos olvidado palabras y lamentos.
¿Cómo será sorber la madrugada
cuando la noche comenzó con tal silencio?
Lo que deseas de mí no lo hablaste
y la noche de anoche, ¿tendrá que repitirse?
... porque el perdón es más que las palabras
y que los besos y que el sortilegio
del tiempo condensado en memoria
de tu piel que ha envejecido,
casi siempre tan fiel y adorablemente mía.
El dolor es exacto
cuando quiere ser dolor
con la vergüenza de los dos.
No te apiadé, ni me apiadaste tú;
por eso hay días,
como ayer y hoy y otros días
ya superados e inútiles,
en que escapamos a la noche
y tajamos con cuchillo de silencio
velo o colcha o mantís, o tenderales,
lo que haya sido: carencia de cobija
o de piel cálida, tu carne...
pero en calles del firmamento,
abro el espacio, uno para los dos.
*
El amor existe
Precisamente, el amor existe para ésto:
para que aprendas qué hermosamente llenas las pupilas.
Que eres la hembra que se adora,
la que colmas la cama de suspiros
y de tu calidez tierna y animal
mientras sudamos, desnudos y apetentes
por vida continuada, por nuevas melodías
de creación in extensa...
El amor es un sueño biológico, divino, misterioso,
plasmado con este material de cuerpos tibios,
orgullosos, erotizados... y tú, mujer,
la mitad más bella de este sueño...
Y yo, el que te despierto
para que sufras la perspicuidad de vida
que escinde al placer original y primario
robándole un pedazo con los años,
el trozo más encantador, no sé...
pero sí debo sugerirlo a fuerzas,
el más egoísta o caprichosamente turbulento
dentro de la piel, el que será mío.
Precisamente, el amor existe para ésto:
para que alguno de los dos recoja el signo
de la responsabilidad, lo imperativo,
el tiempo existencial con sus deberes
(el pago de la casa, manutención, la educación
de los hijos, la ropa, el hospital, las deudas);
las solidaridades:
que se enfermó la vieja,
que enviudó la fulana y tiene cuitas,
despidamos al que se va, lleno de anhelos,
al que no puede más con la penuria, tiende una mano;
dialoguemos con el que tiene arrugas
y su angustia suspira.
Saldemos la cuenta de este amor y su dicha
porque ni tú ni yo somos imponderables
y juramos no sernos mentirosos...
El amor pone entre comillas muchas cosas
y uno imagina que pausa y no es cierto;
sigue eternamente envejeciéndose
en nuestros cuerpos y en nuestras causas
hasta que muestra el refilón
del horizonte óntico
y, en medio de él, perpicuidades.
Precisamente, el amor existe para ésto:
dividir el infinito en momentos de memorias iniciales
y coherencias sociales, sucesivas, de praxis.
El amor no quiere hacerse sencillo como un beso
ni ritual como el abrazo
ni lineal como cruce de miradas
o callado asentimiento
a corta distancia del encanto.
Aún así, existe aunque no haya más
el atractivo cuerpo
ni la inicial esperanza.
Precisamente, el amor existe para ésto:
para estarse juntos, a veces tristes,
confundidos, lerdos, apagados...
para marcar el final y el comienzo
una y otra vez, para entregarse,
a pesar de que nadie sabe
si habrá un mañana de luz, después del sexo,
o una eterna noche con sabor conocido de labios,
o solidaria complicidad de cuerpos...
(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 627,
24 de mayo del 2000)
*
Sin ellas (1)
Sin meseras, intramundanas,
se escribe con minúsculas.
Hay que gritarles en cuita:
¡seres a la mano!
Agasajadas a pupilas,
ellas nos llevan a los astros.
Un sabor que ella guisa no lo sazona nadie.
Son la mejor matemática, la cifra.
Y no existe el cero ni el uso de las tildes
ni la palabra sexo,
nada con plenitud ardiente
de bocado carnívoro.
Sin ellas, el ansia llega tarde.
Se teoriza en bruto sin probarlas,
sin pasarlas del plato a la cuchara,
del paladar a la boca, del espacio al alma.
No digas que eres poeta ni romántico,
me dijeron, si no te llevas esta noche
a una de ellas, noche de rocío,
ninfa vulgar y cotidiana
que bailará contigo
y se llenará con tu sueño,
de tus soledades y tu cama
y de tus gratas propinas
y de tu gesto
y tu olvido.
3-12-1997
*
Sin ellas (2)
En las pantallas de neón,
ah y en los moteles,
no se colman los mediocres gustos y melindres,
miedos o altiveces de la Raza.
Tienes que existir,
trapeadora de propinas del banquete,
barre-energía, aplasta puercos, saltacolcha.
Y, sin tí, se pronuncia en huelga
la hormiga, con sus celos: la culpa.
(Yo no tuve temores como ésos,
tardo soy para ver diablos azules, Rocío).
Pero a marisco me supo el hambre y el querer
y la primera noche con tu causa
en mis dedos, en aras de alimento,
cosechada en la osadía de palpar
tus desnudeces, imitándoles.
Viajé a los botihondos de tus rutas,
en remos de tus brazos sobre fluídos
de tu caldo más sabroso; quise nacer
o vivir de nuevo, como si fueses la raíz
que más se ama, que más busca destino.
(Cocinabas tus deliquios en los los míos).
¡Ay, chiquita, si ya me place lo que ví
si te quise por lo que ví, eras mis ojos;
si me hubieses dicho:
no me busques, poeta,
habría jurado que la poesía eres,
no lo incierto.
Por el deseo más visual y más mediato,
¡ay, ya me tuvíste y me hallaste!
Sin ellas, sin tí, no hay tamboras
ni sirenas ni simulactros
ni lamento de acordeones
ni música norteña;
sin tí, sin ella,
no se hará glande la chiquita,
ni se inflarán las uvas fronterizas.
Al salvaje más absurdo,
lo pescas por sus ojos.
Fundaste pues la presencia de mi sexo.
Fundaste los varones de la tierra.
*
Celos y autenticidad
Gracias, por decir lo que sientes,
seguro que los enmudeces,
seguro que se irán,
a pesar de celos que yo les produzco.
Tú los acuestan y les matas su orgullo |