Castillo de Belvís de Monroy Documento sin título
 
 
 
 
 

CASTILLOS DE
CACERES

 
 
Si dispones de alguna fotografía reciente o antigua que pueda realzar esta página, así como cualquier tipo de información, curiosidad o anécdota de la ciudad, mándalo al siguiente mail:
 
Escudo de Belvis de Monroy. Tomado de la página http:www.vexilologia.com

Belvís viene a significar "Bella Vista", y alude al lugar desde el que se contempla un espléndido paisaje.

Aunque no se han encontrado restos aún que confirmen la presencia humana en la zona, se cree que ya había asentamientos humanos en el Paleolítico, debido principalmente a la cercanía del río Tajo y a las llanuras que abastecían de frutos y de abundante caza.

En el Neolítico aparecen los primeros asentamientos, confirmados con restos de cerámicas. Las tribus de la zona dejan de ser nómadas y se dedican a la agricultura y el pastoreo.

De la Edad de Bronce son las pinturas rupestres de la Cueva de las Palomas, hoy bajo las aguas del Embalse de Valdecañas.

Con la llegada de los romanos, éstos construyen algunas calzadas.

La que une Emérita Augusta con Caesar Augusta pasa por la cercana localidad de Almaraz, por donde cruza el tajo, surgiendo alrededor algunos asentamientos romanos.

De su presencia en la región han quedado abundantes testimonios: vasijas, monedas, tégulas, mosaicos e incluso una estela funeraria con una inscripción.

Los visigodos no levantan poblaciones relevantes en los alrededores, limitándose a seguir utilizando la calzada romana que une Mérida con su capital, Toledo.

711. Se produce la invasión musulmana. La zona es conquistada rápidamente por no tener densidad de población ni zonas estratégicas.

Siglo X. La antigua calzada romana es utilizada con asiduidad para el movimiento de tropas, unas veces como paso obligado en las razzias hacia territorios cristianos, otras para el trasiego en defensa del territorio.

Siglo XIII. Caen las principales ciudades musulmanas cercanas ante el empuje de las tropas cristianas, entre ellas Belvís.

La población es entregada, como todo el territorio conquistado, a los nobles que se han significado particularmente en la conquista.

1284. Sancho IV concede carta de Señorío al caballero Hernán Pérez del Bote de ciertas poblaciones, incluída Belvís, donde alza un castillo para proteger la frontera y defender la zona del azote de los "golfines" (1).

A finales de siglo, con la conquista de Cáceres, Trujillo y Plasencia, la zona goza de una cierta tranquilidad.

1329. El 26 de agosto Alfonso XI concede al II Señor de Belvís Alfonso Pérez del Bote el privilegio de fundar mayorazgo para su hermanastra Teresa Alfonso del Bote.

Su descendiente Teresa Fernández de Belvís casa con Juan Alfonso Gómez, naciendo de este matrimonio Blasco Gómez de Almaraz, quien une definitivamente los Señoríos de Belvís, Almaraz y Deleitosa y crea el Mayorazgo de Almaraz.

En plena guerra civil castellana, los Almaraz toman partido por Enrique de Trastámara, mientras la poderosa familia rival de la zona, los Monroy, lo hacen por Pedro I el Cruel.

En el transcurso de dicha contienda se produce la muerte de Blasco Gómez de Almaraz a manos de los Monroy.

Imagen antigua.
Escudo de armas del apellido Monroy.

Diego Gómez de Almaraz, IV Señor de Belvís, hijo del fallecido, no tarda en tomarse cumplida venganza en la persona de Fernán Pérez de Monroy (2).

A finales de siglo, Enrique, convertido ya en rey, premia los servicios de este buen vasallo, concediendo a Belvís la categoría de villa.

Con el matrimonio entre Isabel de Almaraz, hija de Diego Gómez y Fernando Rodríguez de Monroy, nieto de Fernán Pérez de Monroy, terminan las disputas entre estas dos importantes familias y comienza el período de mayor esplendor del Señorío.

1417. Muere Diego Gómez de Almaraz, heredando su hija, Isabel de Almaraz, su extenso patrimonio.

1435. Su primogénito, Diego de Monroy, muere batallando contra los musulmanes en Ubrique. El segundógenito, Álvaro, renuncia por estar inmerso, como es habitual en los segundos hijos, en la carrera religiosa.

El patrimonio familiar queda dividido, pasando los Señoríos de Belvís, Almaraz y Deleitosa a Alonso de Monroy.

El citado, contrae matrimonio poco después con Juana de Sotomayor, hermana del Maestre de Alcántara, engrandeciendo espectacularmente su patrimonio.

Junto con su hermano Hernando de Monroy el Gigante, desposeen a su primo, Fernando de Monroy el Bezudo de su Castillo de Monroy.

1454. El Bezudo no se amilana. Tras recuperarlo, asalta y conquista el Castillo de Belvís que se encuentra en manos de sus primos. Su éxito dura poco y consigue escapar a duras penas.

1470. Alonso de Monroy Sotomayor el Clavero (3), es elegido Maestre de Alcántara tras derrotar y deponer al anterior, Gómez de Cáceres y Solís.

1473. El Clavero es traicionado y encerrado en la Fortaleza de Magacela por Francisco de Solís, pasando este a ser el nuevo Maestre de la Orden.

1474. Alonso de Monroy consigue fugarse de su prisión, poniéndose del lado de los Reyes Católicos.

1476. Toma partido por Juana la Beltraneja. Con su derrota final el Señorío pasa a su hermano, Fernando de Monroy.

Francisco de Monroy (4) lo hereda, tras la muerte del anterior.

1500. Llegan a Belvís dos monjes franciscanos con fama de iluminados y que acaban de ser expulsados de Trujillo: fray Juan de Guadalupe y Pedro de Melgar.

Al poco, convencen a Francisco de Monroy y su mujer, Francisca Henríquez, de la conveniencia de erigir un monasterio en un lugar cercano a Belvís, tachado de milagroso.

1509. El 5 de diciembre fundan el Monasterio del Berrocal o de San Francisco, donde pueden refugiarse los franciscanos descalzos, seguidores de un estricto código de penitencia, humildad, pobreza y caridad.

Este selecto grupo de misioneros serán escogidos y llamados por Hernán Cortés para su misión de evangelizar el Nuevo Mundo.

Escudo de los Condes de Oropesa.

Siglo XVI. Beatriz de Monroy, hija de Francisco de Monroy y su tercera mujer, María Magdalena Manrique, casa con Fernando Alvarez de Toledo IV Conde de Oropesa.

La susodicha, VIII Señora de Belvís, y, probablemente, una de las últimas en morar en el castillo, continúa la labor de sus progenitores, fundando el Hospital de San Pedro y algunas iglesias.

Siglo XVII. Se produce una epidemia de peste que causa un importante descenso demográfico en la población, despoblándose algunos lugares y alquerías del Señorío.

Siglo XVIII. La Guerra de Sucesión causa importantes daños en la zona. Los aliados del Archiduque Carlos se apoderan de la región, mientras que el Duque de Berwick se establece en Oropesa.

1728. Muere Pedro Vicente de Toledo y Portugal, X Conde de Oropesa.

BELVIS DE MONROY EN LA RED

Al no haber tenido descendencia, el Señorío de Belvís pasa a la Casa de Alba.

1769. Reinando Carlos III se disponen nuevas normas municipales.

1776. Belvís pertenece a Cayetana de Alba.

1802. Muere la Duquesa de Alba sin descendencia pasando sus bienes a la Corona.

1806. El Duque de Frías -como primo de la finada- gana el pleito al estado pasando a ser el titular del Condado de Oropesa -que incluye el Señorío de Belvís-.

Dibujo de Juan Moreno Aragoneses.
Plano del Castillo de Belvís de Monroy.
Vista desde el aire del Castillo de Belvis.

1808. La Guerra de la Independencia tiene una especial relevancia y dureza en esta zona.

Las tropas francesas ocupan Navalmoral y Belvís. Desde Almaraz son hostigados por los contingentes españoles al mando del Marqués de la Romana que consigue algunos triunfos.

1812. Las Cortes de Cádiz disuelven todos los antiguos Señoríos.

1814. Terminada la guerra, Fernando VII deroga las leyes de la Constitución de 1812 y los Señoríos vuelven a sus antiguos propietarios.

1836. Con la Desamortización de Mendizábal desaparecen definitivamente los Señoríos.

1850. El Marqués de La Romana se hace con unas extensas heredades en la comarca, desprendiéndose después de algunas y reteniendo Belvís y Almaraz.

Siglo XX. Unas fuertes epidemias de viruela, sarampión y gripe causan estragos en la zona.

1926. Se crea una central hidroeléctrica en el río Tajo, dentro del término.

 

(1). Estos golfines (ladrones de ganado), llegan a engrandecerse tanto con el fruto de sus correrías, que algunos incluso se ennoblecen y construyen suntuosos palacios en la ciudad de Cáceres.

(2). Fray Alonso Fernández nos lo narra de la siguiente forma:

"Diego Gómez de Almaraz, hijo de Blasco Gómez de Almaraz, servía al rey don Enrique
y pasando Fernán Pérez de Monroy a vista del campo del rey don Enrique,
estaba Diego Gómez con el rey y se volvió el rey a él y le dijo:

Diego, ¿veis?, allí va tu amigo...


Dióse por entendido Diego Gómez de Almaraz y a grandes jornadas partió para Belvís
y juntando a sus vasallos y acompañándole caballeros deudos suyos, alcanzaron a Fernán Pérez de Monroy,
que se venía a Valverde, cansado de los trabajos de la guerra, juzgando sus cosas muy perdidas
por ser el rey don Pedro muerto, a quien había servido contra el rey don Enrique,
a donde peleando Diego Gómez de Almaraz y su gente con los pocos que venían
en compañía de Fernán Pérez de Monroy, le alancearon y murió luego".

(3). Alonso de Maldonado nos ha legado una estupenda descripción de este Alonso de Monroy en su Vida e Historia del Maestre de Alcántara, don Alonso de Monroy:

"Don Alonso de Monroy, como habéis oído, fue hijo segundo de Alonso de Monroy, señor de Belvís, Almaraz y Deleytosa, y de Doña Juana de Sotomayor. Fue hombre alto de cuerpo e muy membrudo y bien proporcionado; era el hombre más recio que había, de fuerzas más vivas; el gesto tenía muy bueno y gracioso: los ojos tenía muy grandes y garzos, teníalos algo salidos, era corto de vista; decían algunos que vía más de noche que de día. Era el hombre del mundo que más esforzaba la gente que con él iba en las guerras, que cuando consigo le llevaban, las cosas grandes se le hacían livianas, y las muchas gentes no les tenían campo sabiendo que iba él allí. Siempre en el acometer la pelea fue el primero y el que más sobraba en la hacienda.

Era sobre toda manera venturoso en la guerra; otros decían que lo sabía tan bien hacer que la ventura por fuerza le seguía. Su cuerpo no era cansado de ningún trabajo, ni el ánimo vencido; en el comer y beber era moderado, tomábalo más por necesidad que no a hora cierta; en el velar y dormir igualmente lo tomaba. Sus armas eran tan pesadas que su espada y su lanza apenas otro hombre las podía mandar; el recatón de su lanza era hierro de otra. Con estas armas fue hallado muchas veces en medio de sus enemigos que trabajaban por matalle, y sin ser socorrido de los suyos, salvarse haciendo entre ellos muy grande estrago. Nunca hombre encontró con su lanza debajo del brazo que se quedase en la silla. Mudaba siempre caballos porque no podían sufrir su peso. Siempre el caballo qu'el traía se cinchaba con dos o tres cinchas; nunca decía a los suyos sino "haced como me vierédes hacer"."

(4). Francisco de Monroy sirve en las campañas de Francia a las órdenes de Carlos I.

 
© castillosdejirm.com
Página actualizada el 02/02/2012