Castillo de Trujillo Documento sin título
 
 
 
 
 

CASTILLOS DE
CACERES

 
Cáceres
Coria
Monroy
 
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Escudo de Trujillo.

La zona registra presencia humana ya en épocas prehistóricas -hallazgo de hachas, puntas de flechas...-.

Los vettones se asientan en este cerro creando un castro al que denominan Turaca.

Llegan los romanos y crean aquí un asentamiento al que llaman Castra Iulae -Castro César-.

206 a.c. Es ya una población romana dependiente de Norba Caesarina -Cáceres- conocida como Turgalium y es una prefectura de Emérita Augusta.

Posteriormente es poblada por los visigodos, aunque su población continúa siendo hispanorromana.

714. Es conquistada por los musulmanes que la denominan Torgiela.

A últimos de siglo es conquistada por Carlomagno (1).

877. Una expedición del rey asturiano Alfonso III el Magno saquea Torgiela, Medellín y Logrosán.

881. El mismo rey intenta la conquista de Torgiela, tras devastar toda la región extremeña.

888. Abd Allah accede al Emirato de Córdoba. Los Nafza se hacen con el control de la población.

930. Abderramán III nombra como gobernador de Torgiela a Ahmad Ibn Sakan, quien fortifica la plaza (2), ante la impunidad con la que los cristianos la atraviesan.

Está integrada dentro de la Cora de Mérida -con el nombre de Xenxir-.

La misma perspectiva en una foto antigua.

932. El nuevo Gobernador de Trujillo es Bara ibn Muqatil.

1031. El Califato de Córdoba se desintegra, convirtiéndose en multitud de pequeños reinos conocidos como Reinos de Taifas. Torgiela se integra dentro de la Taifa de Badajoz.

Al-Himyari -refiriéndose a Medina Turyila- la define como

"Inexpugnable..."

Dotada ya de murallas y con buen trasiego de mercados.

Sus habitantes parecen estar continuamente en alerta y realizan frecuentes incursiones en territorio cristiano.

El geógrafo Al-Idrisi -refiriéndose a ellos- así los define:

«esta última villa es grande y parece una fortaleza. Sus muros están sólidamente construidos y hay bazares bien provistos. Sus habitantes, tanto jinetes como infantes, hacen continuas incursiones en el país de los cristianos. Ordinariamente viven del merodeo y se valen de ardides»

1094. Los almorávides ocupan el Reino de Badajoz y se hacen con el control de todas las fortalezas extremeñas.

1158. Según el Tratado de Sahagún entre Castilla y León, Extremadura queda dentro del área de expansión leonesa.

1165. Es conquistada por el portugués Geraldo Sem Pavor.

1169. Los portugueses son derrotados por Fernando II de León. Sem Pavor cae prisionero y se ve obligado a entregar Torgiela, Montánchez, Santa Cruz y Montfrague al noble Fernando Rodríguez de Castro, quien lo convierte en una especie de Señorío independiente (3).

1185. Muere Fernando Rodríguez de Castro.

Le sucede su hijo, Pedro Fernández de Castro el Castellano, quien se declara vasallo de su primo, el rey castellano Alfonso VIII.

Escudo de armas del apellido Castro.

Alfonso VIII, Rey de Castilla.

El Señorío de Trujillo queda, así, incorporado al Reino de Castilla.

1186. Alfonso VIII lo cede a las Ordenes Militares de Santiago y Alcántara, a fin de que defiendan el territorio entre el Tajo y el Guadiana de las presumibles acometidas almohades.

1187. Pedro Fernández de Castro realiza testamento. En él expresa su deseo de que, en caso de fallecer sin descendencia, todos sus castillos situados en Extremadura pasen a la Orden de Santiago.

1190. Se crea la Orden Militar de Trujillo (4).

1195. Alfonso VIII dona a la citada Orden y a su Maestre don Gómez un privilegio en el que van incluídas la villa y el Castillo de Torgiela.

1196. Tras el desastre de Alarcos, los almohades la reconquistan.

La Orden de Trujillo se integra dentro de la Orden de Calatrava, por mandato de Alfonso VIII.

1211. El infante castellano Fernando realiza una razzia por Torgiela y Montánchez.

A principios del siglo XIII, el ímpetu conquistador de Alfonso IX de León le hace recuperar numerosas plazas en esta zona -Cáceres, Badajoz, Mérida, Montanchez...-

Pero una extensa franja de territorio se mantiene en poder de los almohades, entre ellos Torgiela.

1227. Se intenta una nueva conquista de la ciudad

En el año de 1227 el maestre de la Orden de Alcántara, don Arias Pérez Gallego quiso acrecentar los méritos de su Orden y puso los ojos en la conquista de Trujillo, consiguiendo apoderarse de la población y que los moros se replegasen al castillo, así trancurrieron dos meses en el asedio, ante la venida de los refuerzos musulmanes de las poblaciones cercanas, la prudencia le aconsejó retirarse(6)

1231. Fernando III el Santo se halla inmerso en la conquista de Al-Andalus.

Un potente ejército castellano a las órdenes del Obispo de Plasencia, don Domingo, y que cuenta con la ayuda de todas las Ordenes Militares sitía Torgiela.

Abu Abdallah ibn Hud -reyezuelo de Murcia- acude en su auxilio, pero el ejército sitiador es demasiado numeroso y se retira sin presentar batalla.

1232. El 25 de enero Torgiela es reconquistada definitivamente para los cristianos. Le dan el nombre de Truxellum, don Domingo consigue que pase a depender de la Diocésis de Plasencia y la Virgen de la Victoria -fundamental según la leyenda- se convierte en patrona de la población.

Los principales caballeros protagonistas de esta reconquista son recompensandos y en la ciudad se establecen los Bejarano, Altamirano, Chaves, Pizarro, Orellana y Añasco.

1253. Alfonso X le concede Fuero.

1270. Sobre un antiguo templo románico se erige la Iglesia de Sta. María.

1293. Sancho IV concede a Trujillo las treinta y ocho mercedes.

1302. Fernando IV la declara Villa Real de Castilla.

Escudo de armas del apellido Orellana.

1346. Reinando Alfonso XI, hace entrega a su tesorero Samuel Leví de la ciudad de Trujillo para que custodie en ella el tesoro real.

1348. La peste negra hace mella en la población y otras cercanas.

1357. Pedro I el Cruel reparte los cargos del Concejo entre los linajes de Bejaranos, Altamiranos y Añascos.

Siglo XIV. En tiempos del rey el tesoro real es custodiado aquí por Martín Martínez.

1418. La villa comienza a crecer.

Dispone de un numeroso barrio judío extramuros de las murallas y la población se desplaza paulatinamente afincándose en torno a la Iglesia de San Martín -actual Plaza Mayor y entonces llamada Plaza del Arrabal-.

Las murallas originales disponen de 7 puertas, de las que hoy día solamente quedan 4 que son: Coria, San Andrés -antigua Santa Cruz-, Santiago y Del Triunfo -antigua Fernán Ruiz-. También existían las de San Juan y Alba.

1420. El infante Enrique de Aragón obtiene la mano de la infanta Catalina, tras el llamado Atraco de Tordesillas.

1426. Juan II de Castilla entrega Trujillo -que deja de ser villa de realengo- al citado infante a cambio de Villena.

Iglesia de San Martín, en la Plaza Mayor.
Grabado de 1791 que representa a don Álvaro de Luna.

Los desmanes protagonizados por este infante y sus hermanos hace que un potente ejército castellano capitaneado por don Álvaro de Luna se dirija hacia aquí.

El infante Enrique emprende la huída hacia la cercana fortaleza de Montánchez, no sin antes quemar los barrios de San Martín y San Clemente.

La villa se rinde inmediatamente a don Álvaro, no así el castillo, defendido por el alcaide Pedro Alfonso de Orellana y el bachiller Garci Sánchez de Quincoces.

Viendo don Álvaro la dificultad en rendir esta fortaleza, le informa al alcaide que entregue la misma, so pena de hacer degollar a dos de sus hijos, presos en la toma de la villa.

Témblole el ánimo a Pedro Alfonso de Orellana al oir estas nuevas, mostrándose dispuesto a rendir el lugar, más el bachiller Quincoces -hombre corpulento, terco y de gran fuerza física, que se ha hecho dueño del castillo- se muestra reacio a entregarlo sin lucha alguna (5).

1430. Juan II concede a Trujillo los títulos de ciudad y "Muy Noble y Muy Leal".

1432. El 4 de enero el rey confirma -desde Zamora- el privilegio de ciudad para Trujillo, a instancias del caballero trujillano don Alonso García de Vargas.

1440. El 22 de octubre Juan II otorga privilegio a Pedro de Estúñiga de la ciudad de Trujillo con título de condado por juro de heredad, a cambio del Condado de Ledesma -que el Estúñia posee-, que pasará a pertenecer al infante Enrique de Aragón.

Pero la ciudad trujillana no quiere ser enajenada de la Corona y cuenta con las simpatías de Gómez González de Carvajal -alcaide de Trujillo- y de Juan de Sotomayor -Maestre de Calatrava-, quienes animan a la resistencia armada.

1441. El 26 de febrero Juan II escribe desde Ávila a la ciudad de Trujillo culpando a todos de la situación actual.

El 23 de diciembre -para terminar con estos desmanes- Juan II hace promesa de donación de la ciudad de Plasencia a Pedro de Estúñiga a cambio de Trujillo, que pasará nuevamente a La Corona.

1446. Es entregada a don Álvaro de Luna, quien se convierte en el I Duque de Trujillo.

Imagen de la Crónica de Juan II de Castilla.

1453. Don Álvaro muere en el cadalso y la población revierte nuevamente a La Corona.

1460. El 13 de abril el infante Alfonso -hermanastro de Enrique IV- mediante real cédula concede a Álvaro de Zúñiga -Conde de Plasencia- la ciudad y el castillo de Trujillo por su lealtad y los servicios recibidos.

1468. Álvaro de Zúñiga vuelve a la obediencia de Enrique IV, y este, en señal de agradecimiento, sabiendo cuanto suspira el Conde de Plasencia por la ciudad de Trujillo, se la ofrece.

1469. A tal fín se desplaza personalmente a la ciudad, pero los trujillanos, como en veces anteriores, se niegan a pertenecer a los Zúñiga. El propio alcaide Gracián de Sesé le dice a su rey que no se la entrega porque

"ni cumple a Su servicio ni al bien de Vuestros reinos..."

El 20 de septiembre el rey firma con el Conde de Plasencia unas capitulaciones donde le otorga la ciudad de Trujillo en concepto de prenda durante un año, dentro del cual el Zúñiga tendrá incluso derecho a poner sitio a la ciudad, si así lo considera oportuno.

Y que si, en el plazo de un año no consigue tomarla, será compensado con la ciudad de Arévalo -como así fue-.

Escudo de armas de don Juan Pacheco, I Marqués de Villena.

1471. Enrique IV concede un mercado franco a la ciudad.

1474. Tras la muerte del rey don Juan Pacheco Marqués de Villena intenta hacerse con el control de Trujillo, a pesar de la tenez resistencia del Alcaide del castillo Gracián de Sesé.

Cuando la fortaleza está a punto de sucumbir muere don Juan Pacheco en Santa Cruz.

El castillo es entregado a su heredero, Diego López Pacheco II Marqués de Villena, quien coloca a su fiel capitán Pedro de Baeza al frente del mismo.

1475. Tropas portuguesas invanden Extremadura en apoyo de Juana la Beltraneja, que es recibida en Trujillo como reina.

1476. Isabel la Católica recupera la ciudad de manos del noble Luis de Chaves. No así la fortaleza, que es bravamente defendida por el capitán Pedro de Baeza.

Puerta de San Juan.

1477. El 24 de junio, después de más de un año de acoso, no le queda más remedio que la rendición ante la llegada de la reina Isabel, que viene de Guadalupe, con la novedad artillera de las lombardas.

Una vez conquistada la ciudad, desde aquí se consolida la conquista de Medellín, Montánchez, Mérida...

1478. El 16 de marzo nace aquí Francisco Pizarro, conquistador del Perú.

1479. El 15 de enero se hallan en la ciudad los Reyes Católicos, cuando les llega la noticia del fallecimiento de Juan II de Aragón, siendo Trujillo la primera ciudad en ver desplegarse juntas las banderas de Castilla y Aragón.

Casa natal de Francisco Pizarro. Siglo XV.
Francisco de Orellana.

En el Palacio de Luis Chaves de Trujillo se firma la paz con Portugal y Francia.

1485. Veintidós aldeas y diversos nucleos menores dependen de Trujillo, aunque la ciudad ha perdido territorio en beneficio del Monasterio de Guadalupe y se han desgajado ya las villas de Cabañas, Orellana la Vieja y Orellana de la Sierra.

1511. Nace Francisco de Orellana, quien será el descubridor del río Amazonas.

En este siglo muchos trujillanos partirán a la conquista del Nuevo Mundo. Algunos de ellos regresarán cargados de riquezas mandando edificar un sinfín de casas señoriales.

En este siglo, además, se le añade un segundo recinto amurallado al castillo.

1531. Diego Durán realiza la escultura actual de la Virgen de la Victoria en granito.

1538. Berzocana y Cañamero se hacen villas y se independizan de Trujillo.

1543. Las dificultades económicas hacen que, a partir de este momento, los cargos concejiles se "compren".

1547. Se hace construir la Ermita del Castillo dedicada a la Virgen de la Victoria como patrona de la ciudad. El encargo se le hace Sancho de Cabrera por 100 ducados.

1564. Garciaz imita a las dos poblaciones anteriores y compra su independencia.

1566. El 24 de septiembre Francisco Pizarro -nieto del famoso conquistador- recibe de Felipe II la merced de Alférez Mayor de Trujillo.

Pocas noticias se tienen de la buena labor de este personaje, excepto el haber sido llamado al orden por el Concejo, debido a sus continuas broncas y pendencias.

1583. La imagen de la Virgen es retocada por Juanes de la Fuente.

Escudo de armas en la Casa de los Pizarro
La Torre Julia, perteneciente a la Iglesia de Santa María La Mayor. El sacerdote Ramón Nuñez Martín, a quien la ciudad ha dedicado una estatua en el año 2012. Estatua dedicada a Francisco Pizarro, colocada en plena Plaza Mayor.
Iglesia de Santiago, del siglo XIII.

1591. Se hallan presos en las estancias del castillo Gómez Solís y el Comendador Luis de Carvajal.

1596. Se desploman varias de sus murallas, teniendo que ser reparadas por la suma de 165 reales.

1653. Se forma la provincia de Extremadura.

1808. Su alcalde Antonio Martín Rivas, es uno de los primeros en responder al llamamiento del Alcalde de Móstoles contra los franceses, preparando voluntarios, viveres y armas para acudir en auxilio de la Corte madrileña.

Durante la Guerra de la Independencia es asolada y arrasada.

1834. Es sede del Partido Judicial de Trujillo.

Es nuevamente reparado con motivo de las Guerras Carlistas.

1838. Son movilizados todos los parados de la ciudad para la reparación de la fortaleza.

Con el final de las Guerras Carlistas, el castillo queda en el olvido, abierto a cualquiera y es el comienzo de su decadencia y ruina.

Torre del Alfiler, con los escudos de Los Chaves y Los Orellana.
Ruinas del antiguo Convento de La Coria.

1842. Su población asciende a 6026 vecinos.

1899. Se comienza a instalar el agua en los hogares trujillanos.

1906. El 25 de agosto es vendido a don Plácido Beato Pizarro por la suma de 4230 pesetas.

1925. Es declarado como Monumento Histórico Artístico, por lo que el Ayuntamiento decide volver a comprarlo.

1929. El 30 de agosto se pagan a doña Lucía Beato Terso la cantidad de 20230 pesetas.

1940. Su población es de 12610 habitantes.

1977. Es el primer lugar donde se iza, oficialmente, la bandera de Extremadura, durante los Festivales de España.

1981. El flujo migratorio ha hecho descender sus pobladores hasta la cifra de 9445.

 

(1). Según el Codex Calistinus.

(2). De esta etapa califal es la construcción de la fortaleza, los aljibes de la misma y del interior de la ciudad y, posiblemente, una parte importante de su muralla.

(3). Este vasto territorio comprendía la zona entre los ríos Tajo y Guadiana, sobresaliendo las poblaciones de Trujillo, Montánchez, Monfragüe, Santa Cruz de la Sierra y otras poblaciones menores.

(4). Su misión era acompañar al rey siempre que salía de La Corte y los caballeros pertenecientes a ella eran reconocibles por llevar una estrella de plata.

(5).Al final don Álvaro se hará con la fortaleza con una estratagema. Hace creer al bachiller que acudirá solo y desarmado a una entrevista en un lugar cercano a la Ermita de Nuestra Señora del Oreto. Don Álvaro, durante la noche, introduce hasta treinta de sus hombres en la citada Ermita y acude al encuentro con el bachiller Quincoces montando una mula, para no despertar sospechas, y con la única compañía de su fiel Juan de Silva, que se ha disfrazado de mozo.

Una vez frente a frente, intenta convencer al tozudo bachiller de que entregue la fortaleza a su rey obteniendo la constante negativa por respuesta. Viendo la imposibilidad de llegar acuerdo alguno, salen a relucir los aceros, siendo reducido el terco Quincoces gracias a la ayuda de su fiel Silva.

Cuando los defensores se dan cuenta de la situación, no pueden hacer nada, porque hacen acto de presencia los hombres que, previsoramente, había dejado don Álvaro en la citada Ermita.

(6). Según el historiador Clodoaldo Naranjo Alonso, quien se basa en las Crónicas de Torres y Tapia.

 
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Página actualizada el 04/01/2015