Castillo de Zafra
 
 
 
 
CASTILLOS
DE GUADALAJARA
 
 
Si dispones de alguna fotografía reciente o antigua que pueda realzar esta página, así como cualquier tipo de información, curiosidad o anécdota de la ciudad, mándalo al siguiente mail:

La Cultura del Bronce y la del Hierro han dejado sus huellas en la zona, en forma de restos de cerámicas.

Este dato nos asegura que este enclave rocoso fue dominado por los celtíberos.

Después será ocupado por los romanos.

Por algunos vestigios, inteligentemente interpretados por su excavador y propietario, podemos afirmar que los visigodos y los árabes ocuparon esta fortaleza. Estos últimos serán los que comenzarán la construcción de una primitiva fortaleza.

Y aquí sin duda residieron los moros molineses (con sus reyezuelos sufragáneos del monarca Taifa de Toledo) en los últimos años de su dominio del territorio.

Toda la zona de Guadalajara sufrirá las continuas algaradas e incursiones de los ejércitos castellanos hasta la caída de Toledo en el siglo XI.

1129. La presión del reino aragonés consigue la conquista de amplias zonas de Guadalajara y Soria a los musulmanes.

Alfonso I el Batallador consigue que la zona quede definitivamente bajo dominio cristiano, incluyendo Zafra entre los términos del recién creado Común de Villa y Tierra de Daroca.

El castillo será considerado como el más seguro y fuerte del Señorío de Molina hasta el siglo XIII.

El Conde don Manrique de Lara, Señor de Molina, en pleno proceso de consolidación de su territorio, reclama a Ramón Berenguer IV la fortaleza, siendo entregada por este sin mayor problema.

1154. Así, en la descripción del Señorío de Molina que se hace en el Fuero promulgado por el de Lara, se cita al Castillo de Zafra como el más importante y querido de todo el Señorío, después de la fortaleza de la capital.

1212. Un descendiente de éste, don Gonzalo Pérez de Lara, se cubre de gloria en las Navas de Tolosa.

Alfonso I el Batallador, por Francisco Pradilla.

Por esta época tiene lugar la construcción del castillo actual, que se encuentra ubicado entre las localidades de Campillo de Dueñas y Hombrados.

Cuando los Condes de Lara lo construyen, dispone de un acceso calificado por algunos cronistas como de

"gran ingenio y traza" (1)

Pero Gonzalo Pérez de Lara, aprovechando la ausencia de su monarca, Fernando III el Santo, quien se halla guerreando contra los moros por tierras de Andalucía, campa por sus respetos por tierras de Medinaceli sembrando el caos, mientras otros nobles castellanos hacen lo propio intentando favorecer al monarca leonés Alfonso IX.

1222. Habiendo llegado estas noticias a oídos del rey castellano, decide mover su ejército y trasladarse hasta dominios del de Lara para castigarle por su felonía.

De tal foma que el citado Gonzalo Pérez, viendo su persona en serio peligro, se traslada a su más segura fortaleza, Zafra, junto con su reducida corte y gente de armas.

En seguida se produce el cerco, sin que el Conde de Lara pueda hacer más que aguantar como puede en su inexpugnable bastión.

Llegados al límite de sus fuerzas y mediante los buenos oficios de doña Berenguela, madre del monarca, se llega a un acuerdo conocido como la Concordia de Zafra.

Según dicho acuerdo, el hijo de Gonzalo Pérez, Pedro González de Lara a quien la historia llamará el Desheredado, pierde sus derechos sobre el citado Señorío.

Este pasa a pertenecer a la tercera hija del molinés, doña Mafalda, quien casará con el infante don Alfonso, hermano del rey.

Escudo del Señorío de Molina.

De esta forma la Corona de Castilla influye decisivamente en el destino del Señorío de Molina.

Pedro González el Desheredado, tras apelar al Pontifice y viendo negados sus derechos, decide pasarse junto con sus huestes a servir al rey aragonés.

1293. Muere Blanca de Molina, Señora de Molina, que incluye el Castillo de Zafra, legando dicho Señorío al rey Sancho IV el Bravo, quien lo cede a su mujer, María de Molina, con la condición de no enajenarlo jamás del reino castellano-leonés.

Siglo XIV. Tras la guerra fratricida entre Pedro I el Cruel y su hermano bastardo Enrique de Trastamara, éste entrega Zafra como merced al mercenario francés Bertrand Du Guesclin.

Esto provoca el alzamiento de los molineses y su petición de ayuda al rey aragonés Pedro IV el Ceremonioso. Este, después de la contienda, procede a reparar el castillo y coloca como alcaide a Ximeno Pérez de Vera.

Siglo XV. En las guerras civiles de este siglo, la Fortaleza de Zafra sigue teniendo una importancia suma en la estrategia del control de aquellos territorios cercanos a Molina, siempre importantes por ser los caminos naturales de paso entre Castilla y Aragón.

Enrique IV dona el Señorío a su favorito don Beltrán de la Cueva.

1465. La decisión vuelve a ser contestada por los molineses, quienes se levantan nuevamente en armas. En el Señorío de Molina sufre don Beltrán un serio descalabro.

La única fortaleza que resiste el empuje de los molineses es la de Zafra, al mando de su alcaide Juan de Hombrados Malo.

Este alcaide defenderá al monarca legalmente establecido contra unos y otros con tal denuedo, que cuando entrega la fortaleza a los Reyes Católicos en 1479, éstos se la devuelven otorgando la alcaldía de Zafra para él y sus descendientes.

Siglo XVI. Aún se considera a Zafra como un castillo de los más fuertes del reino.

El Castillo de Zafra aunque no muy grande siempre ha asombrado a todos por lo intrincado de su acceso.

Poco a poco fueron cayendo sus piedras, desmoronándose sus murallas, desmochándose sus torreones, y borrándose los límites de sus cercas exteriores.

El aspecto actual se debe a su propietario don Antonio Sanz Polo, miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, quien ha dejado más de treinta años y gran parte de su economía en acometer unas obras que han dejado el Castillo de Zafra con la imagen que todos ahora podemos contemplar.

 

(1). Según se cuenta disponía de una capacidad en algún lugar, hoy desconocido para nosotros, de hasta 500 hombres en su interior.

 
© castillosdejirm.com
Página actualizada el 12/04/2011