Castillo de La Riba de Santiuste
 
 
 
 
 
CASTILLOS
DE GUADALAJARA
 
 
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Del Paleolítico o Neolítico se han encontrado vestigios en localidades tan cercanas como Santamera.

En las inmediaciones del castillo actual se encontró un hacha de piedra y que, desafortunadamente, fue vendida a un instituto alemán.

De la época celtíbera existen restos en algunas poblaciones cercanas. En el cercano Cerro del Ahorcado queda constancia de lo que fue en su tiempo un poblado celtíbero (1).

En época romana se supone la existencia de una calzada secundaria de la que aún quedan algunos tramos y que unía Paredes con Sigüenza.

Se constata el hallazgo de cerámica sigillata (no muy abundante), en las inmediaciones del castillo.

De la época visigoda apenas si tenemos datos. Esta zona quedaría bajo la influencia de Sigüenza.

589. En el concilio toledano la región está representada por el obispo Protógenes.

De los tiempos hispanovisigodos provendría el nombre de la población: Rippa Sanct Iust; llamado así en honor del niño Justo, mártir ajusticiado junto con Pastor en Alcalá de Henares en el año 304 (2).

713. Los musulmanes conquistan el lugar, tras dos expediciones, respetando el antiguo nombre de la población.

Perspectiva aérea del castillo.

Foto cortesía de Oscar Zamora (2011).

Foto cortesía de Oscar Zamora (2011).

En unos casos se conquista militarmente y en otros se exige un tributo, permitiéndose seguir conservando las propiedades y el culto religioso.

Los árabes dividen las zonas comprometidas en marcas para su defensa. La marca inferior, con capital en Mérida, la marca central con capital en Toledo y la marca superior con capital en Zaragoza.

Mientras erigen un sinfín de hisn (castillos) o sajras (atalayas), a lo largo de ellas.

Siglo X. La zona participa activamente del envío de tropas contra reinos cristianos de la mano de Abderramán III.

Se cree que la fortificación primaria existente en el mismo lugar que el actual es musulmana (3). Sobre una fortificación anterior se habría erigido alguna torre de vigilancia.

1060. El lugar es mencionado tras una audaz incursión realizada por el rey castellano Fernando I el Magno (4). Según dicha crónica conquista el Castillo de La Riba de Santiuste

"Castro coque santi iusti"

Para abandonarlo seguidamente, tras robar el ganado, quemar cosechas y obtener las parias correspondientes del rey Muqtadir.

1085. Alfonso VI y Al-Qadir ejecutan el Pacto de Cuenca. Mediante dicho pacto, el reino toledano pasa a manos cristianas y Al-Qadir se convertirá en Rey de Valencia. Como consecuencia, Riba de Santiuste pasa definitivamente a Castilla y León.

La zona queda semidesierta por ser fronteriza entre cristianos y musulmanes.

Retrato imaginario de Fernando I el Magno.

1108. Con el descalabro cristiano en la Batalla de Uclés, se pierde toda la zona. Población y castillo vuelven a manos musulmanas.

1123. Alfonso I el Batallador ocupa casi toda la zona, prácticamente despoblada militarmente por los musulmanes.

1129. Alfonso VII dona al Obispo de Sigüenza el castillo

"toto integro, así como la villa de la Rippa
que está cerca de él, poblada..."

1130. Se confirma tal donación.

1132. Alfonso VII junto con setecientos caballeros pernocta en el Castillo de La Riba. Viene desde Atienza y se dirige a la ciudad de Morón, que está siendo sitiada por el rey aragonés Alfonso I.

1135. Alfonso VII lo confirma nuevamente

"...et in Sancto Justo et in aldeis eorum...(5)"

1140. El 9 de septiembre Alfonso VII vuelve a donar castillo y villa, junto con Talamanca del Jarama a la condesa Urraca Fernández.

1148. El 3 de febrero la recupera para la corona, permutándosela a la duquesa por las villas de Curiel y Castroverde de Cerrato.

1189. Alfonso VIII hace una nueva donación al Obispo de Sigüenza. Esta vez castillo, villa y sus florecientes salinas (6).

1276. Alfonso X el Sabio vuelve a conceder un privilegio de donación al Obispo de Sigüenza.

Alfonso VII.

1356. Las tropas de Pedro I el Cruel se aposentan en la Riba de Santiuste para protegerse de los ataques del reino aragonés (o atacar desde aquí al citado reino) (7).

1446. Juan II de Castilla y Álvaro de Luna sitían Atienza sin lograr reducir a los navarros guarnecidos en ella.

Tras su retirada, los navarros se toman cumplida venganza, asolando las tierras aledañas, incluyendo La Riba.

A pesar de los esfuerzos castellanos el saqueo cotinúa. El Obispo de Sigüenza se vé obligado a pagar un tributo al jefe de las mesnadas navarras para que respeten las tierras del obispado.

1451. Las tropas navarras se hacen con el control del castillo. Desde aquí intensifican los ataques a las poblaciones vecinas, llegando incluso cerca de Sigüenza.

1452. El Rey de Castilla exige al Obispo de Sigüenza, Fernando de Luxán, la reconquista del Castillo de Riba de Santiuste.

El Obispo recluta un ejército seguntino, llegando incluso a formar a judíos en él, a pesar de tener estos prohibido el uso de armas.

En noviembre, al frente de sus hombres, se dirige al castillo (8).

1453. El 24 de abril se reconquista la villa de La Riba, capturándose 40 soldados navarros. El resto se refugia en el interior del castillo.

López de Madrid dispone un asedio en toda regla. Los navarros, consumidos por el hambre y la sed se ven obligados a realizar salidas, generalmente con poca fortuna, resultando apresados o muertos.

Finalmente, el castillo es conquistado al asalto.

Probable representación del Castillo de Riba de Santiuste. Sepulcro de Fernando de Luxán.
El general francés Mouton_Duvernet

Con la llegada de armas de fuego, el castillo pierde su utilidad guerrera. Aún así, el Obispado mantiene un retén de hombres y un alcaide (9).

1811. Se especula con la posibilidad de que el Castillo de La Riba fuera volado en parte por las tropas francesas del general Mouton-Duvernet, para evitar así que cayera en manos guerrilleras.

Se tiene constancia de un enfrentamiento entre los guerrilleros del Empecinado y los franceses en el pueblo cercano de Imón.

1840. En Olmedillas, a 10 km. de La Riba se produce un combate entre carlistas y tropas isabelinas.

Los isabelinos son derrotados.

Aunque la zona simpatiza con la causa carlista, el control es siempre gubernamental. Los carlistas recorren la zona en busca de armas y voluntarios.

1936. El 29 de agosto es objeto de un ataque por parte de fuerzas republicanas, que intentan hacerse con el control del castillo. El disparo de un obús sobre un vehículo acorazado, matando a casi una docena de sus ocupantes, pondrá en fuga a las tropas republicanas.

El mismo día, tres aviones republicanos, en represalia, ametrallan el castillo sin causar mayores daños.

El 30 de agosto la población de La Riba cuenta con cerca de 350 soldados nacionales.

1971. El castillo, ya en poder estatal, es subastado y termina en manos del empresario catalán Carlos Junquera de Miguel, junto con el de Galve de Sorbe.

Poco tiempo después es vendido al actual propietario que emprende una profunda reforma del mismo.

El castillo es cedido como vivienda a un particular y se cuenta que durante esta etapa se suceden unos "supuestos fenómenos paranormales" (10)...que casualidad.

Tras abandonar este particular el castillo, los vándalos y gamberros hacen de las suyas, llenando el interior de desperdicios y basura, por lo que se hace necesario tapiar la puerta de entrada al castillo.

Y así permanece hoy día, en la actualidad.

 

(1). Layna Serrano en su Castillos de Guadalajara nos habla de la supuesta existencia de un castro celtibérico en el lugar donde hoy está emplazado el castillo. A tal efecto escribe:

"...abundaban en la región y el cerro abrupto y aislado con su corona de rocas,
con manantiales al pie y fértil vega donde pastaran los ganados es muy a propósito;
ningún vestigio de construcción ibérica hay en los cimientos del castillo
y por tanto, la suposición ha de quedar en el aire..."

(2). Teoría defendida por Pavón Maldonado. http://www.histgueb.net/lariba/index.htm

(3). Nuria Morere así lo sugiere, tras estudiar detenidamente los restos de cerámicas hallados en la falda del castillo y comprobar que la mayoría datan de los siglos IX y X.

"Por lo tanto, la construcción del castillo fue obra de la población musulmana,
asentada en estas tierras desde la Alta Edad Media"

(4). Según se describe en la Crónica Silense, escrita por un monje anónimo del Monasterio de Santo Domingo de Silos en el siglo XII.

(5). Las aldeas de la Riba de Santiuste, a saber, eran: Tobes, Sienes, Valdecubo, Torrecuadrada (despoblado), Querencia y Las Aldehuelas (despoblado).

(6). De la importancia de las salinas baste con leer el privilegio de donación:

"...el castro de San Justo con todas sus heredades y con la villa de la Riba con todos sus derechos,
es decir, con las salinas, portazgos, prados, torres, molinos, montes, fuentes, salidas y entradas
y con todos los términos que a tal castillo pertenecen por derecho hereditario,
tal y como exige el real derecho..."

(7). Según Layna Serrano, existía además otro motivo: la enemistad de Pedro I con el Obispo Barroso de Sigüenza.

(8). Fernando de Luxán es ya un hombre de edad avanzada y no puede ejercer el mando directo de sus tropas. Delega en el deán, López de Madrid.

(9). Como dato anecdótico, el pueblo de La Riba estaba obligado a pagar a dicho alcaide una gallina al año.

(10). En 1982 corre la voz de que, en su interior se oyen extraños lamentos, correspondientes a una voz de mujer. La Manuela, como así se la denominó, se supone que vivió aquí en la Edad Media, y que encontraría la muerte tras un largo asedio.

 
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Página actualizada el 03/10/2011