Castillo de Loarre
 
 
 
 
 
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Se supone que la primera fortificación de Loarre es la de ser un castro ibero.

Los historiadores españoles parecen estar de acuerdo en que, en la época romana, la actual Loarre se correspondería con la Calagurris Fibulariensis.

Sus habitantes, al igual que hicieran los de Huesca, se ofrecen a Julio César contribuyendo con trigo y hombres, en su lucha contra Afranio, uno de los generales de Pompeyo.

49 a.c. Estos últimos son vencidos el 2 de agosto, en la Batalla de Lérida.

El hallazgo de monedas romanas e ibéricas en los alrededores del castillo nos permite asegurar la existencia de pobladores en estos tiempos.

Siglo IV. Se sospecha también que aquí tenía su residencia el Obispo Jenaro, quien agraciado con el título de Fibularia, asiste al Concilio de Elvira.

711. El Conde Julián abre las puertas de la España visigoda a Tarik y sus hordas musulmanas, como consecuencia quizás, de un desagravio de don Rodrigo, o la posible violación de una de sus hijas.

Tras su traición, los arabes le habrían encadenado durante el resto de sus días en la Fortaleza de Loarre hasta su muerte, enterrándole frente a la Puerta de San Pedro.

Una tradición local señala a Loarre como el lugar donde habría estado encadenado y después sepultado el citado Conde.

El Padre Mariana señala que el sepulcro del citado conde estaba en el Castillo de Loarre:

Foto cortesía de Miguel Baixoli.
La Torre del Homenaje y el Monasterio de Siresa, desde las murallas.

"...de piedra, fuera de la iglesia del castillo,
do dicen comúnmente estuvo sepultado..."

El historiador aragonés Ramón de Huesca es mucho más explícito al señalar:

"El mencionado sepulcro estaba en lo alto de la escalera frente a la puerta de San Pedro, donde lo he visto algunas veces. Años pasados escribía en 1796 lo abrieron algunos hombres que hicieron varias excavaciones en el castillo, buscando tesoros y no antigüedades; y según me han informado, hallaron dentro los huesos de un cadáver, una espada y un pergamino, el que destrozaron sin llegar a las manos de quien pudiera leerlo".

Pocas noticias se tienen de Loarre durante el período de la dominación árabe (1).

El motivo pudiera ser por su proximidad al enclave fortificado musulmán de Bolea, incluso se especula con que Loarre estuviera habitado exclusivamente por cristianos (mozárabes), sometidos al citado enclave.

1016. Esta sería la principal razón de su reconquista por el rey navarro Sancho Garcés III .

Dicho rey no cede en su afán por liberar el Condado de Aragón de las garras musulmanas.

Sancho III el Mayor ordena la construcción de una gran fortaleza (2), desde la cual hostigar el cercano enclave musulmán de Bolea.

Dicho castillo se erige en la Sierra de Gratal, formando parte de la misma roca. Con esto se consigue evitar que, en caso de asedio, los asaltantes pudieran excavar un tunel bajo alguno de sus muros, sistema común en aquel entonces para asaltar fortalezas.

El Rey de Navarra, Sancho Garcés III el Mayor.
El Castillo de Loarre inmortalizado en la numismática.

Además ordena construir el Edificio Real, la Capilla, el Torreón de la Reina, el Patio de Armas, las Estancias Militares y una residencia para el servicio.

Parece ser que la autoría de estos trabajos se deben al arquitecto Tulgas.

Eso se desprende, al menos, de la inscripción que aparece en la entrada a la puerta de la Iglesia de San Pablo:

"En el nombre de Dios aquí des- cansa el siervo de Dios Tulgas que murió el 30 de no- viembre de 1096. Quien lea estas letras ore un padre nuestro, un Ave María y Requiem para que descanse en paz".

1035. Tras la muerte del rey Sancho Garcés III, Loarre pasa a manos de Ramiro I.

Este añade la Torre del Homenaje, un edificio de 22 metros de altura, con remate almenado, desde donde se puede observar un amplio perímetro sin dificultad.

De dicha Torre partía un tunel para casos de extrema necesidad, recientemente descubierto.

A pesar de ser considerado como inexpugnable, el Castillo de Loarre nunca sufrirá asedios importantes, por ser construído en una época en que el poderío musulmán se halla en franco declive.

1046. La Tenencia de la fortaleza figura en la persona de Fortuño Aznárez.

1054. Lope Garcés es Tenente durante un período de diez años, según pruebas documentales.

Imagen del castillo nevado y otra similar.
Foto cortesía de Carlos Fernández (2007)
El rey Sancho Ramírez, obra de Manuel Aguirre y Monsalbe (1885)

1057. El castillo adquiere una trascendental importancia en el intento del rey aragonés de atacar la Fortaleza de Bolea, con la complicidad de algunos mozárabes y moros adcritos a territorio musulmán. Fracasado el intento, los aliados de Ramiro I son severamente castigados.

1063. Tras la muerte de Ramiro I, la zona pertenece a su sucesor, el rey Sancho Ramírez.

1071. Este rey amplía y engrandece la fortaleza, dándole un carácter religioso (3), a instancias de su hermano, el infante García.

1083. El mismo que intenta un segundo asalto contra Bolea, consiguiendo tomar la fortaleza, para perderla al poco tiempo.

1084. La Tenencia de Loarre está en manos de García Sánchez.

1086. Sancho Ramírez inicia su descenso hacia el llano.

Al mismo tiempo comienza la decadencia de esta grandiosa fortaleza, coincidiendo además con la construcción del Castillo de Montearagón.

1094. Sancho Ramírez fallece durante el asedio a Huesca, sucediéndole su hijo Pedro I.

En este tiempo aparece como Tenente de Loarre Fortún López.

1101. En septiembre Pedro I prepara una gran ofensiva contra Bolea, enviando su ejército desde Loarre y otros distintos puntos. Los musulmanes zaragozanos envían un gran contingente armado para repeler el asalto.

En octubre los aragoneses se alzan con la victoria y Bolea es, por fin conquistada, siendo entregada, inicialmente a Fortún López.

1114. Figura como Tenente del castillo Pere Petit.

Pedro I de Aragón.
Foto aérea antigua de Loarre.
Foto antigua de Loarre.
Fotografía realizada en el año 1880 por Santiago Ramón y Cajal, en la que aparece en primer plano su esposa.

1133. El anterior deja de aparecer en tal cargo, probablemente por haber fallecido en la Batalla de Fraga, que cuesta además la vida al propio rey, Alfonso I el Batallador.

1134. Figura como Tenente el noble Lope Fortuñones, mandado ejecutar por Ramiro II el Monje escasamente un año más tarde.

1145. Y a partir de esta fecha el Señor de Olivito.

1172. El último Tenente conocido de Loarre es Jimeno de Artusella, Alférez y Mayordomo de Alfonso II de Aragón.

Con el fin de la presencia musulmana en la zona, la fortaleza deja de tener un sentido estrictamente militar y comienza a aparecer una villa en la falda del castillo, conocido como San Esteban de la Huerta por nacer en torno a una iglesia consagrada a San Esteban.

1208. El castillo sirve de cárcel a Guerau de Cabrera, su mujer e hijos, apresado por Pedro II al intentar hacerse con el Condado de Urgel.

El mismo rey tiene que hipotecar castillos y villas a Pedro de Ahones, Señor de Bolea y Conde de Ampurias.

1213. Tras la muerte del rey aragonés en la Batalla de Muret, la nobleza catalana presiona para que sea liberado el citado Guerau, a cambio de su ingreso forzoso en la Orden del Temple.

Pedro de Ahones no duda en enfrentarse contra el nuevo rey aragonés Jaime I, llegando a luchar personalmente contra su monarca en la localidad de Burbáguena.

1225. Perseguido por el rey y sus hombres es alcanzado y herido mortalmente. Tras enterrar a Pedro de Ahones en Daroca, Jaime I se dirige hacia Loarre para tomar posesión de la fortaleza, encontrándosela bien defendida por el infante Fernando y Pedro Cornel, desistiendo del intento.

Finalmente villa y castillo vuelven a manos regias.

Foto cortesía de Miguel Baixoli.

Torre del Homenaje. Foto cortesía de Miguel Baixoli (2007).

Siglo XIII. La nueva villa es cercada por una recia muralla.

1263. Jaime I dona la fortaleza a los frailes hospitalarios, ordenando a los vecinos de la villa el pago de un tributo anual a los nuevos Tenentes.

1285. Pedro III, en plena campaña contra los franceses, dá la orden al prior fray Garcerán de Timor de la entrega inmediata de la Fortaleza de Loarre al infante Fernando (4).

1287. En la rebelión que la mayoría de los nobles aragoneses sostienen contra su rey Alfonso III, el noble Pedro de Ayerbe recorre la villa de Loarre, matando y haciendo presos a muchos de sus vecinos.

1294. Reinando Jaime II la Tenencia de Loarre pasa sucesivamente por las manos de Lope de Gurrea, Blasco Pérez de Azlor y Pedro Fernández de Bergua.

1328. Alfonso IV mediante privilegio otorgado en Zaragoza el 16 de mayo concede la Tenencia

"...a los hombres suyos de Loarre..."

Con la única condición de mantenerlo y custodiarlo en buen estado y de devolverlo cuando su monarca se lo solicite; prometiéndoles, además, que Loarre jamás sería enajenado del patrimonio real.

1347. El 21 de diciembre Pedro IV el Ceremonioso cambia tal situación cediendo el Castillo de Loarre a Pedro Jordán de Urriés.

1349. Dos años más tarde lo entrega a Pedro López de Jasa.

1357. Los problemas económicos derivados de la guerra con Castilla hacen que venda villa y Castillo de Loarre a Pedro Jordán de Urriés por 12.000 sueldos jaqueses.

Retrato anónimo de Pedro IV. Siglo XV. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

1381. Pedro IV recupera Loarre para la Corona, contando para ello con la colaboración de los vecinos de la villa.

1408. El 29 de octubre Martín I el Humano, nuevamente por problemas económicos derivados de las guerras en Italia, vende villa y castillo a Ramón de Mur.

1410. Muere inesperadamente Martín I, sin descendientes, entrando el reino aragonés en un serio conflicto sucesorio (interregno).

1412. Antón de Luna, firme partidario del candidato Jaime de Urgel, se acantona en Loarre a la espera del fallo en el Compromiso de Caspe. Conocido éste, y resultando elegido Fernando de Antequera, no duda en declararse en rebeldía, mientras el propio Jaime de Urgel se fortifica en Balaguer.

1413. Juan Delgadillo cerca Loarre, para retirarse ante la inminente llegada de Antón de Luna, con un fuerte contingente de soldados ingleses.

Tras la rendición de los defensores del Castillo de Montearagón y del propio Jaime de Urgel en Balaguer, Antón de Luna huye a Navarra, encomendando la defensa de Loarre a su probable amante y enérgica prima, Violante de Luna (6).

A pesar de que la citada sostiene:

"...tener el castillo de Loarre abastecido para dos años, menos en vino, pero cuenta con agua suficiente
y muy fina que vale por vino.."

1414. En enero rinde la fortaleza.

Foto aérea de Loarre.
Otra foto aérea de Loarre.

1418. El 30 de marzo mediante documento fechado en Valencia, Alfonso V el Magnánimo cede Loarre y Bolea a su hermano, el infante Juan.

1421. El mismo rey, tras la conquista del Reino de Nápoles, lo cede al noble Antonio de Luna, en compensación por sus servicios en la citada empresa.

Poco después lo vende el susodicho noble a Felipe de Urriés el Celludo, estipulando que puede recuperar el castillo devolviendo la cantidad pagada.

1427. El 22 de julio interviene el propio rey ordenándole la devolución, tras incumplir el de Urriés el pacto.

1436. Felipe de Urriés es nombrado Inquisidor del Justicia de Aragón.

Y poco después, el citado pone sitio a Loarre, tomándoselo a Antonio de Luna y volviendo a reedificarlo.

1468. Juan II de Aragón incorpora definitivamente la Fortaleza de Loarre a la corona.

Eso sí, estipulando que ésta quede gobernada por un alcaide permanente sometido a la autoridad real.

Siglo XVI. Los vecinos se trasladan a la zona baja creando la cercana población de Loarre.

Siglo XVIII. Durante la Guerra de Sucesión sirve fugazmente de alojamiento para las tropas de Felipe V.

Siglo XIX. Es utilizada de forma eventual por algunas partidas de guerrilleros durante la Guerra de la Independencia.

1906. El 5 de marzo es declarado Monumento Nacional.

El Castillo de Loarre, está considerado como la fortaleza románica mejor conservada de Europa.

Foto cortesía de Miguel Baixoli.
El Castillo de Loarre es protagonista recientemente del rodaje de la película El reino de los cielos (Kingdom of Heaven) de Ridley Scott. Gran parte de la población participó en el rodaje y el castillo puede verse en varias ocasiones durante la película.
 

(1). En las obras de restauración de la portada del castillo, al derribar la hospedería del siglo XVIII que la ocultaba, se encontró una pequeña ventana de piedra con doble arco de herradura, mainel y alfiz, correspondiente al estilo de las iglesias mozárabes de la cuenca del Gállego (Lárrede, Busa, Gavín).

(2). Se tiene constancia de la existencia de una fortaleza en Loarre en tiempos de Sancho III gracias al único documento que se conserva de la Cancillería del rey pamplonica. Se trata de una carta de donación de las villas altoaragonesas de Salamañana y Centenero, en la persona del Conde Sancho Galíndez. La fecha de donación que aparece es el 14 de abril de 1035. En la tercera columna aparece como testigo el nombre de Lope Sánchez, Tenente de Loarre.

(3). El infante García, hermano del rey Sancho Ramírez, ordena la creación de un suntuoso Monasterio en Loarre, introduciendo la Regla de San Agustín en el mismo. El 18 de octubre de 1071 el papa Alejandro II expide la Bula Quamquam Sedes (considerada falsa) o manipulada, a tal efecto.

(4). El cargo de Abad de Montearagón queda vacante en agosto de 1284. El infante Fernando es nombrado para el cargo por Pedro III. Tal nombramiento no es aceptado por los frailes de Montearagón, quienes se habían decantado por el Prior de Gurrea, Jimeno Pérez. El 24 de septiembre de 1285, en una nueva elección, con presencia del legado pontificio, es elegido el citado Jimeno Pérez.

(5). Según el historiador Jerónimo Zurita.

(6). Violante de Luna protagonizó uno de los más sonoros escándalos eclesiásticos conocidos. Ejercía como Abadesa en el Monasterio de Trasovares, fugándose del mismo para convertirse en amante de Antón de Luna. Tras ser conocido el caso por Benedicto XIII (a la sazón tío suyo), prohibió éste el cenobio femenino.

 
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Página actualizada el 05/01/2018