Castillo de La Adrada
 
 
 
 
 
CASTILLOS
DE AVILA
 
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Foto nocturna del castillo
Escudo de La Adrada

Se supone la presencia de un poblado celta en el cerro donde actualmente está el castillo.

La presencia romana en la zona se dá por asegurada (puente Mocha sobre el río Tiétar).

El origen del nombre de la población es muy discutido.

Según algunos puede pertenecer al nombre de una tribu beréber. Otros le añaden un significado similar a "arredrada" (1).

Grupos de mozárabes -que vienen huyendo de las persecuciones en Al-Andálus- se establecen en el Valle del Tiétar.

1096. El Castillo de La Adrada es escenario del romance entre el rey Alfonso VI y la princesa mora Zaida, fruto del cual nacerá el infante Sancho (6).

La princesa (nuera de Al Mutamid de Sevilla) había llegado cinco años antes al reino huyendo de los almorávides y aportando todos sus castillos y tierras situados en Cuenca y en Toledo.

Se hace bautizar en Burgos, con el nuevo nombre de Isabel, a pesar de que tal hecho está condenado con pena capital entre los musulmanes.

1098. Alfonso VI casa con Zaida, convirtiéndose Sancho en heredero al trono.

1100. El caballero abulense Blasco Jimeno el Grande -por orden del rey- repuebla o funda varios pueblos del Alto Tiétar.

1108. El príncipe Sancho muere en la Batalla de Uclés.

1109. Los musulmanes conquistan Talavera. La amenaza árabe se cierne sobre toda la zona.

1113. Los cristianos ya han reconquistado la zona. La Adrada -así como otros pueblos colindantes- son objeto de una nueva repoblación.

Enrique III el Doliente. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

Los escuadrones de serranos abulenses juegan un extraordinario papel, tanto en las incursiones militares hacia territorio de Al-Andálus como en la salvaguarda y defensa de la sierra colindante y sus pasos.

A finales de siglo se crea el Alfoz de Ávila (2).

1274. Se tiene noticia de la primera mención a La Adrada cuando el Concejo de Avila le otorga, en precario (3), los terrenos de la Dehesa de la Avellaneda, al objeto de lograr una mejor repoblación.

Es residencia habitual de Enrique III.

1393. El 14 de octubre el citado rey concede el título de villa a la ciudad, separándola de Avila y encabezando un extenso Señorío (Sotillo de La Adrada, Piedralaves, Casavieja, Fresnedillas, Casillas, La Iglesuela). Todo ello, junto con las poblaciones de Arenas de San Pedro y Candeleda son entregadas a don Ruy López Dávalos.

Imagen del castillo antes de la restauración

La repoblación de la zona se realiza, al parecer, principalmente con gallegos venidos de Estrada y con navarros procedentes de Cinco Villas.

Con la obtención del título de villa, le es concedido, además, el privilegio de celebrar un mercado semanal y una Feria Anual, a celebrar la primera quincena de noviembre, y donde se vende y compra todo el género típico de la época.

Se supone que el Condestable Dávalos es el artífice de la construcción del castillo.

El castillo no llegará a tener una utilidad propiamente guerrera, sino que es utilizado con asiduidad por la realeza y nobleza, quienes celebran de la abundancia caza que puebla los hermosos montes que lo rodean.

1420. Don Ruy se alía con los Infantes de Aragón en contra del rey castellano.

1422. Con la derrota de sus aliados, el Condestable escapa de puro milagro refugiándose en Valencia, donde terminará sus días pobre y arruinado.

Escudo de armas de don Álvaro de Luna.

1438. El 22 de febrero Juan II otorga un Privilegio Rodado mediante el cual le concede los derechos de La Adrada, San Martín de Valdeiglesias y El Colmenar (futuro Mombeltrán) a don Alvaro de Luna

"donación pura propia e non revocable e perpetual,
que es hecha entre vivos
".

El citado don Álvaro realiza algunas obras de restauración en el castillo (4).

1453. Don Alvaro es decapitado en Valladolid y La Adrada pasa a pertenecer a su viuda, doña Juana de Pimentel la Triste Condesa.

Algunos años después, tiene que enfrentarse al Marqués de Villena, queriendo éste ser dueño de parte de sus posesiones y, además, obtener la mano de su hija, María. Pero doña Juana se adelanta y casa a su hija con un nieto del Marqués de Santillana, que además tiene su mismo nombre.

1454. El 21 de julio fallece Juan II.

Al Castillo de La Adrada, regentado por el alcaide, llega un correo ordenando

"se ficieran llantos y alegrías, según las costumbres de sus antecesores"

"al próximo sábado anocheciendo se entonaron tres clamores
e al domingo se dieron otros tres e luego las Justicias,
Alcaide y regidores con judios y moros, enjergados e enlutados
con capas negras e golas blancas e el Alguacil Mayor con un pendón
en la mano con las armas del difunto Rey,
quebró un escudo de don Juan II e se dirigieron a la iglesia
e penetrando en ella siguieron los llantos e clamores
e los caballeros e hijosdalgos subieron al altar
e también algún gentil e a su pie se vistieron de ropas bermejas
e se aferraron con sus mantos de vistosos colores,
mientras que el Alguacil Mayor dejó el pendón de don Juan en el suelo,
e empuñó el pendón de seda carmesí e muy rico de don Enrique
e todos juntos comenzaron a dar gritos de alegría e en terminando la misa
salieron todos del templo e dieron una vuelta a la villa,
faciendo muchos monos e alborozos, e en la torre del homenaje
del castillo colocaron el pendón gritando con grandes voces...
¡¡CASTILLA POR EL REY DON ENRIQUE!!

Por la tarde se corrieron toros en la plaza de la villa
e duraron los festejos e alegrías hasta tres días..."
(5)

Imagen de Enrique IV, tomada de la página www.delsolmedina.com

EScudo de armas de don Beltrán de la Cueva

1461. El 10 de abril, el Rey de Castilla Enrique IV requisa todas las posesiones de La Triste Condesa, incluído el Castillo de La Adrada.

Pero doña Juana se subleva. Según la crónica

"basteció e pertrecho e puso gentes de armas
de pie e de caballo en las fortalezas de Arenas
e el Adrada ... fasiendo movimientos
e poniendo mayores bolliçios e escandalos
".

Es derrotada. Al final su nieta termina casando con el hijo del Marqués de Villena. Se le permite conservar únicamente el Castillo de Arenas, en tanto que el de La Adrada pasa a don Beltrán de la Cueva.

El segundo hijo de éste, don Antonio de la Cueva se convierte en el I Marqués de La Adrada.

Foto aérea de José Luis Galán Cogolludo.
Foto aérea de Javier del Toro.

1555. El fervor religioso llega hasta la localidad, donde se crea la Cofradía de la Sangre, que todos los Jueves Santo se azotan la espalda, en un recorrido de dos kilómetros, hasta dejarla teñida de sangre.

1627. El Concejo de Avila reclama la restitución de la Dehesa de la Avellaneda, cosa a la que se niega la villa, cuyos vecinos llegan a prender y encarcelar a los dos jueces mandados para ejecutar la sentencia.

1651. Finalmente, tras un pleito de 21 años, Avila renuncia a la dehesa a cambio de 150 pesetas anuales, cantidad que será satisfecha hasta el año 1970.

Juan de la Cerda, V Marqués de La Adrada llega a ser Virrey de Méjico.

Siglo XVII. Pasa a pertenecer a la Casa de Montijo.

Siglo XVIII. El Catastro del Marqués de la Ensenada registra numerosos molinos harineros en la zona.

Foto de Fernando Gómez, para laadrada.net
Grabado de León Felipe.

Siglo XIX. Pasa a la Casa de Alba.

1918. Aqui reside el poeta León Felipe en calidad de boticario durante un año. De su recuerdo por la villa dejará el siguiente poema:

¡Qué solo estoy Señor
¡Qué solo y qué rendido
de andar a la ventura
buscando mi destino...!

"...en este pueblo de Ávila escondido
pensando que no está aquí mi sitio,
que no está aquí tampoco
mi albergue decisivo...."

Tras pasar por distintas manos termina en las de la familia García Moreno, quienes lo ceden al Ayuntamiento para su restauración, felizmente producida en el año 2003 y transformado después en el Centro de Interpretación del Valle del Tiétar.
 

(1). Entre los que creen lo primero podemos significar a Oliver Asín. Javier Cabezaolías Pindado establece que vendría a significar algo así como "salteada, retirada". También indica que proviene de alguna locución árabe: (Dar: dar vueltas, circular), (dáur, turno o vez, en el sentido de contribución que se reparte entre un vecindario para "adrar" o repartir las aguas del riego.

(2). Carmelo Luis López en Documentación Medieval de los Archivos Municipales de La Adrada, Candeleda, Higuera de las Dueñas y Sotillo de la Adrada.

(3). Del RAE: "De poca estabilidad o duración". Cuando algo se concede con vistas a una probable devolución, en este caso.

(4). Revuelta Carbajal, en su libro: "Castillos y Señores. El Valle del Tiétar en el siglo XV", defiende que don Álvaro aprovechó para reconstruir el castillo aprovechando una estructura templaria existente y datada entre 1215-1250 y la reconstruccion parcial realizada por don Ruy López Dávalos en el primer cuarto del siglo XIV.

(5). Crónica de Don Enrique "el cuarto".

(6). Sin embargo, Agrimiro Saiz Ordoño, experto documentado en la vida de Zaida, comenta que no conoce dato alguno que avale la teoría del nacimiento en dicho Castillo de La Adrada, del infante Sancho.

 
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Página actualizada el 02/06/2012