Foto nocturna del castillo. Año 2007.
Escudo de la Adrada. Tomado de Vexilla Hispánica, de Eduardo Panizo y Gomez.

El origen del nombre de la población es muy discutido. Según algunos puede pertenecer al nombre de una tribu agarena. Otros le añaden un significado similar a "arredrada".

Construído sobre otro anterior, se supone que romano o restos, quizás, de un castro celtibérico.

1098. El rey Alfonso VI casa con Zaida, hija del Rey de Sevilla Al mutamid.

La princesa aporta como dote todos sus castillos y tierras situados en Cuenca y en Toledo. Se hace bautizar en Burgos, con el nuevo nombre de Isabel.

A pesar de que tal hecho está condenado con pena capital entre los musulmanes.

Alfonso VI la hace traer al Castillo de La Adrada, naciendo poco después el príncipe Sancho.

1108. El príncipe Sancho muere en la Batalla de Uclés.

1274. Se tiene noticia de la primera mención a La Adrada cuando el Concejo de Avila le otorga los terrenos de la Dehesa de la Avellaneda, al objeto de lograr una mejor repoblación, que sería llevada a término fundamentalmente por gallegos y navarros.

Alfonso VI. Detalle del rostro del Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.
Imagen del castillo antes de la restauración.

Enrique III el Doliente. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

1395. Enrique III el Doliente concede el título de villa a la ciudad, separándola de Avila y concediéndola junto con Arenas de San Pedro y Candeleda a don Ruy López Dávalos.

El citado Condestable debió ser el artífice de la construcción del castillo.

El castillo no llegará a tener una utilidad propiamente guerrera, sino que es utilizado con asiduidad por la realeza y nobleza, quienes celebran de la abundancia caza que puebla los hermosos montes que lo rodean.

1420. Don Ruy López Dávalos se alía con los Infantes de Aragón en contra del rey castellano. Derrotados, el Condestable consigue salvar la vida de puro milagro.

1438. El 22 de febrero Juan II otorga un Privilegio Rodado desde Arévalo, donde se encuentra la Corte Itinerante mediante el cual le concede los derechos de La Adrada, San Martín de Valdeiglesias y El Colmenar (futuro Mombeltrán) al nuevo Condestable de Castilla don Alvaro de Luna, "donación pura propia e non revocable e perpetual, que es hecha entre vivos".

1453. Don Alvaro es decapitado en Valladolid y La Adrada pasa a pertenecer a su viuda, doña Juana de Pimentel la Triste Condesa.

Algunos años después, tiene que enfrentarse al Marqués de Villena, queriendo éste ser dueño de parte de sus posesiones y, además, obtener la mano de su hija, María.

Fragmento del cuadro de Juan de Segovia, presente en la Capilla del Condestable. Catedral de Toledo.

Pero doña Juana se adelanta y casa a su hija con un nieto del Marqués de Santillana, que además tiene su mismo nombre.

1461. El 10 de abril, el Rey de Castilla Enrique IV requisa todas las posesiones de la Triste Condesa, incluído el Castillo de La Adrada.

Pero doña Juana se subleva. Según la crónica "basteció e pertrecho e puso gentes de armas de pie e de caballo en las fortalezas de Arenas e el Adrada ... fasiendo movimientos e poniendo mayores bolliçios e escandalos".

Es derrotada. Al final su nieta termina casando con el hijo del Marqués de Villena. Se le permite conservar únicamente el Castillo de Arenas, en tanto que el de La Adrada pasa a don Beltrán de la Cueva.

Sus sucesores poseen el castillo hasta el siglo XVI.

El segundo hijo de éste, don Antonio de la Cueva se convierte en el I Marqués de La Adrada.

El V Marqués de La Adrada llega a ser Virrey de Méjico.

1627. El Concejo de Avila reclama la restitución de la Dehesa de la Avellaneda, cosa a la que se niega la villa.

Siglo XVII. Pasa a pertenecer a la Casa de Montijo.

Se hace encarcelar a los dos jueces reales llegados a la villa con la intención de ejecutar la sentencia.

1651. Finalmente, tras un pleito de 21 años, Avila renuncia a la dehesa a cambio de 150 pesetas anuales, cantidad que será satisfecha hasta el año 1970.

Siglo XIX. Pasa a la Casa de Alba.

1918. Aqui reside el poeta León Felipe en calidad de boticario durante un año. De su recuerdo por la villa dejará el siguiente poema:

"...en este pueblo de Ávila escondido
pensando
que no está aquí mi sitio,
que no está aquí tampoco
mi albergue decisivo....
"

2003. En lo alto de una colina cercana a la población se encuentra este castillo, felizmente restaurado y terminado en este año.
El castillo restaurándose y el aspecto que tenía en el año 1955
   
   
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