Castillo de Manqueospese
 
 
 
 
 
CASTILLOS
DE AVILA
 
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Foto antigua en la misma perspectiva.

Siglo XI. Avila acaba de ser conquistada a los musulmanes.

Raimundo de Borgoña se encuentra empeñado en asegurar la ciudad, haciendo construir sus famosas murallas y un sinfín de torres y fortalezas.

Pero después surgen algunos problemas entre los nobles abulenses.

Un grupo de caballeros, expulsados de Avila, construyen en la Sierra de Paramera, asomándose al Valle de Amblés, y a una altitud de 1362 metros, el primitivo castillo, llamado originariamente Castillo de Sotalvo.

Desde este castillo organizan frecuentes algaradas contra los territorios musulmanes cercanos.

Estas razzias son tan violentas que los musulmanes organizan una expedición de castigo contra el castillo, atacándolo y pasando a cuchillo a cuantos defensores encuentran en el interior.

1490. Pedro Dávila y Bracamonte, I Conde del Risco, por merced de Juan II de Castilla, capitán del Duque de Alba, inicia la construcción del castillo actual.

Está casado con Elvira Álvarez de Toledo, hija del I Conde de Oropesa Fernando Álvarez de Toledo.

Lo yergue, mimetizándolo con las rocas propias del terreno, que le sirven de apoyo, ignorándose si sobre los restos del anterior o levantándolo desde la nada, en unos terrenos pertenecientes a la Comunidad de Avila.

Esta recurre, originándose un pleito que obliga a paralizar las obras.

1504. Esteban Dávila y Toledo, II Conde del Risco, hijo del anterior, finaliza las obras, en las que se mezclan sillar, sillarejo y mampostería.

El primer recinto defensivo es una barbacana al que se accede por una puerta donde campea el escudo de los Dávila.

Escudo de armas de Esteban Dávila y Toledo.
La puerta está abrazada por dos potentes cubos.

En el recinto interior se distingue con claridad el patio de armas, la torre del homenaje, las caballerizas y un ala donde se supone que estaban las cocinas.

1740. De la casa de los Dávila pasa por matrimonio a la de Medinaceli.

Siglo XX. Es bien común del pueblo de Sotalvo, municipio que se divisa desde la fortaleza.

El citado municipio lo permuta al de Mironcillo, a cambio de unos prados y pastizales en el valle.

1931. El 3 de junio es declarado Monumento Histórico Artístico. Posteriormente se le declara como Bien de Interés Cultural.

Grabado de Juan Carlos González Fernández

1975. Es comprado por un particular por la suma total de 1.200.000 pesetas.

Al poco inicia unas obras de restauración. Dota al castillo de pisos de madera para, posteriormente, levantar algunos tabiques con bovedillas de cemento y colocar uralitas en los tejados.

1991. La Junta de Castilla y Leon le paraliza las obras tras informarle que ha sido denunciado por estar incumpliendo la Ley de Patrimonio, vigente desde el año 1986 (1).

Tras incoarle expediente sancionador el afectado recurre dicha sanción en un largo proceso que durará 15 años.

2003. La nueva corporación municipal retoma el problema trasladándolo a la Consejería de Cultura.

2006. La Consejería de Cultura de la Junta, tras un exhaustivo análisis técnico, aplica la sanción correspondiente, que, caso de no ser abonada, puede conllevar la enajenación del castillo mediante subasta pública (2).


Esta construcción levantada sin autentico fin defensivo y en fecha bastante tardía, es difícil de justificar.

No es de extrañar que sea objeto de numerosas leyendas, las cuales dan nombre al castillo. La más difundida es la de don Alvar Dávila y doña Guiomar:

"Volvían a Ávila, de pelear como buenos en las Navas de Tolosa, los escuadrones de serranos y habían entrado ya en la ciudad por la Puerta del Alcázar.

Recorrían las calles entre los vítores de la plebe y los saludos de los nobles, que presenciaban el desfile desde los ventanales o en las torres de sus palacios. Apuesto y bizarro sobre un negro corcel, iba el capitán D. Alvar Dávila, Señor de Sotalvo, al frente de sus escuadrones, repartiendo sonrisas y saludos. Llegaba ya el desfile frente al palacio de D. Diego de Zuñiga, noble y palaciego abulense, arriba, desde la alta ventana, su hija Dª Guiomar aplaudía a los guerreros.

Era linda y tenía ojos negros la condesita, era blanca como el lirio de los campos y su mirada angelical se cruzó con la de Alvar Dávila, que sonreía, sonreía... el valiente capitán se serranos recorrió ya la ciudad sin corazón,... ¡¡lo había perdido en una sonrisa!!!... Muchas veces se vieron Alvar Dávila y la condesita Guiomar, pero siempre a través de aquel alto ventanal de la torre del palacio de D. Diego de Zuñiga. Guardaba el conde a su hija entre los recios muros de la casa señorial para ofrecérsela a Dios.

Era duro y altivo el conde, y ante él vino un día el capitán de serranos.

Eran breves las treguas de guerra y le pidió licencia para casarse con la condesita, su hija, antes de una nueva partida.

El conde, la ira en los ojos, ordenó al capitán que abandonase su palacio, prohibiéndole que en lo sucesivo volver a ver a Guiomar. El Señor de Sotalvo con toda dignidad y gran entereza, replicó al irascible:...

"Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias;
que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía.

Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos:....¡¡¡Man que os pese!!!...

Guardias rondaban día y noche el palacio, para prender al capitán si osaba acercarse.

Mientras tanto, en el coto señorial de Sotalvo, sobre las altas rocas, mirando a Ávila, la brisa del corazón de Alvar Dávila alzaba al poco un blanco castillo roquero.

Se adivinaban, más que se veían, los dos enamorados; ella miraba a la sierra; él, en las altas almenas que descubrían la ciudad.

Hasta que un día, al fin, el alma blanca de Guiomar se escapó, hecha suspiro, del lirio de su cuerpo. A las torres del castillo vino aquel día nívea paloma. Suave era el arrullo, y el castellano la tomó con ternura en sus manos, poniéndola al cuello blanco lazo de raso.

De madrugada partía para la guerra al frente de sus escuadrones de serranos. Y en la guerra murió, peleando como bueno..."

Foto aérea de Manqueospese, cortesía de José Luis Galán Cogolludo.
 

(1). La Legislación sobre Patrimonio dice en su artículo principal que, cualquier restauración en un edificio protegido, debe, obligatoriamente, intentar mantener dicho monumento en su estado primitivo.

(2). Si alguien tiene más noticias acerca de este conflicto, se ruega manden al mail adjunto en esta página. Gracias por su colaboración.

 

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Página actualizada el 18/07/2012