El rey leonés Alfonso V reconstruye la villa, la cual entrega a su hija la infanta Doña Sancha para su administración.
1055. Se celebra el famoso Concilio de Coyanza donde asistió toda la nobleza abanderada por Fernando I y su esposa Doña Sancha, así como toda la pompa eclesiástica con sus obispos y abades.
El objeto de dicho concilio es
“para restaurar la cristiandad”
en palabras del Rey. Dicho concilio tiene equiparación, por su importancia, a los celebrados en Toledo.
Aquí será donde se cambia el rito mozárabe o visigodo por el actual rito romano instaurado por el Papa Gregorio VII.