Castillo de Mula
 
 
 
 
 

CASTILLOS DE
MURCIA

 
 
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Siglo XIII a.c. Una leyenda habla de la creación de la ciudad por los griegos Zacintos (1).

Siglo V a.c. Los íberos ya habitaban el lugar. Se han encontrado restos de un poblado, utensilios y cerámica, así como una necrópolis en El Cigarralejo.

Se puede constatar la presencia romana en la zona a través de diversos yacimientos y restos arqueológicos. Estos, habrían llamado Lavinia al lugar, en honor a la mujer de Eneas (2).

Los visigodos habitan una urbe cerca de aquí, en el Cerro de la Almagra.

713. El 5 de abril el moro Muza impone a Teodomiro el Pacto de Tudmir, mediante el cual los visigodos seguirán disfrutando de las mismas condiciones de vida que antes de la ocupación a cambio de la entrega de las ciudades de Uryula (Orihuela), Baltana, Lakant (Alicante), Mula, Villena, Lawraka (Lorca) y Ello (10).

Establecen una urbe en el mismo cerro habitado por los visigodos, y construyen una fortaleza en el cercano cerro de La Puebla, donde desde sus aljibes suministran agua a la ciudad y vigilan la importante vía de comunicación que discurre bajo sus pies.

Siglo IX. Por causas desconocidas (probablemente un incendio) (3), el original emplazamiento queda destruído y sus moradores se desplazan algunos kilómetros, estableciéndose en las laderas del castillo actual, donde la nueva urbe se convierte rápidamente en una de las más importantes del noroeste murciano.

Siglo XI. El territorio continúa estando escasamente poblado.

Foto enviada por José Maurandi.

Es conquistada por Ibn Rasiq, provocando una tremenda hambruna en Murcia, que se abastece principalmente de las huertas de la zona.

Siglos XII-XIII. Es nombrada con frecuencia por los cronistas árabes (4), que la denominan como Madina (5).

1243 Se firma en abril el Tratado de Alcaraz entre el reyezuelo murciano Ibn Hud y el infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio). Mediante dicho tratado el Rey de Murcia se compromete a entregar anualmente la mitad de las rentas de su reino, así como a abandonar todos sus castillos que serán ocupados por guarniciones cristianas.

En mayo Mula, Cartagena y Lorca son cercadas.

El asedio es la consecuencia de ser las únicas plazas del Reino de Murcia que se desmarcan del citado tratado.

Alfonso X en su Primera Crónica General de España refiere de su fortaleza:

"Mula, es villa de grant fortaleza et bien cercada,
et el castiello della es como alcaçar alto et fuerte et bien torreado...".

1243. Se envía al Maestre de Santiago, Pelayo Pérez Correa. con un ultimátum para Alboazen Boely, quien le devuelve el siguiente mensaje:

"Ganarás la ciudad cuando la mula haya parido"

Como se sabe la mula es estéril, dándole a entender que jamás conquistaría la ciudad. Se dice que éste es el auténtico origen del nombre de Mula (6). La ciudad termina sucumbiendo por hambre. Su fortaleza es ocupada. Con el tiempo los musulmanes son desposeídos de sus tierras y se agrupan en la cercana población de La Puebla.

Alfonso X el Sabio. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.
Jaime II de Aragon, por Manuel Aguirre y Monsalbe (1885).

1245. El 8 de agosto Fernando III el Santo concede a la población el Fuero de Córdoba. Las dos mezquitas no tardan en convertirse en Iglesias.

Alfonso X aumenta la jurisdicción de Mula, siendo cabeza de las poblaciones de Bullas, Pliego y Campos, poblaciones éstas mayoritariamente mudéjares.

1264. Se produce una revuelta general de mudéjares. Mula pierde sus privilegios y pasa a depender jurisdiccionalmente de Murcia (7).

1296. Jaime II de Aragón conquista el lugar de forma pacífica, amparándose en la minoría de edad de Fernando IV y el descontento y la apatía de la población.

1298. Los habitantes se rebelan y expulsan a la guarnición aragonesa. Jaime II ordena a Bernardo de Sarriá la conquista del lugar cueste lo que cueste. Pero los muleños resisten con el escaso apoyo de los socorros castellano-leoneses.

1304. El 8 de agosto se firma la Sentencia de Torrellas, mediante la cual algunas de las poblaciones murcianas pasan al Reino de Valencia. Mula se mantiene definitivamente en Castilla y León. Fernando IV premia su fidelidad con la concesión de un mercado los viernes y la vuelta de los mudéjares leales.

El hambre, la peste y en consecuencia, la emigración, diezman la población.

Mula se niega a entrar a a formar parte del Señorío de Villena del infante don Juan Manuel. Los descendientes de éste terminarán enfrentándose en luchas interminables con algunos nobles llegados recientemente, principalmente los Fajardo.

1305. Pliego se escinde administrativamente de la ciudad, pasando a depender de la Orden de Santiago.

1333. Alfonso Yáñez Fajardo compra La Puebla.

A mediados de siglo Mula es el centro de poder de Los Fajardo, apoyando a estos en sus luchas contra el clan rival de Los Manueles.

1389. El 4 de agosto, en Cuéllar, Juan I concede a la población de Mula la franquicia de la moneda forera y cualquier otra hasta en número de ochenta vecinos, elegidos por el Concejo.

1393. El 15 de diciembre Enrique III confirma el privilegio.

1430. El rey Juan II entrega el Señorío de Mula a Alfonso Yáñez Fajardo, Adelantado del Reino de Murcia, por su apoyo prestado en las luchas contra el Marqués de Villena (8). La población acepta.

1492. Cae Granada. El Reino de Murcia pierde su carácter de frontera. Vienen nuevas gentes en buscas de nuevas tierras amparados en la reciente seguridad. La economía se dispara.

Siglo XV. Desaparece el barrio judío, perdiéndose con el tiempo su sinagoga y cementerio propios.

1507. Pedro Fajardo y Chacón es investido como I Marqués de Vélez por los Reyes Católicos.

Pedro había elegido el apellido Fajardo, que era el de la madre, que unido a las armas de su padre Juan Chacón, haciendo del lobo pasante y heráldico, lobo aullante de su invención.

Escudo de armas de Pedro Fajardo, I Marqués de Velez.

Oleo de Antonio Verdú.

El citado se instala en Mula, tras ser excomulgado por el Obispo de Almería, harto éste de los continuos ataques del Marqués acusándolo de gastarse el dinero de los hospitales en barraganas y de desear ir al infierno, entre otras lindezas.

Mula se convierte en la residencia de los Fajardo, donde pasan buena parte del año. No tardan en surgir los primeros enfrentamientos con la recientemente desplazada nobleza local, que ha perdido sus privilegios en beneficio de los recién llegados.

1520. Los muleños aprovechan el levantamiento comunero para enfrentarse al, según ellos, despótico comportamiento del I Marqués de Vélez, obligándole a jurar los Fueros que otorgara Fernando III el Santo.

Dá comienzo así un pleito contra los señores feudales conocido como Pleito de Mula, que se prolongará durante trescientos años.

El citado aprovecha la insurrección para iniciar la reforma de la fortaleza. Sin embargo se encuentra con un grave problema: desde los tiempos de los Reyes Católicos y ahora su nieto, Carlos I, prohibe cualquier tipo de construcción o reforma en los castillos, por entender que puede servir a la nobleza como focos de rebelión.

Según Nicolás Acero y Abad, para iniciar las obras pone una lapida falsa, en la Torre del Homenaje, con la siguiente leyenda:

"Marchio Petrus Fagiardus Primus hanc turrin erexit, marcentenque arcem olim ab Antinino Augusto Pio structam reaedificavit, inmperante Carolo Caesare IIIII. Hispaniarum Rege domino suo".

Tras cuatro años y emplear 40 equipos de afamados canteros se ha reformado completamente el Castillo de Los Vélez.

Siglo XVI. La población desborda sus murallas y se extiende hacia el sur. Es la época dorada. Los nobles construyen suntuosos edificios y palacios.

Una buena perspectiva en Blanco y Negro, donde se aprecia la roca en la que se aposenta.

1648. La mitad de los vecinos de Mula mueren como consecuencia de La Peste.

Siglo XVIII. Sufre los efectos de la Guerra de Sucesión.

1760. Comienza su lento declive (9).

Siglo XIX. Se producen dos epidemias: una de fiebre amarilla y otra de cólera, que causan un impacto negativo en la población.

La Guerra de la Independencia es una auténtico desastre para la ciudad, por hallarse cientos de muleños enrolados en la causa patriótica. Sólo unos pocos regresarán.

1812. Es saqueada por el ejército francés.

Siglo XX. A principios se construye un embalse, auspiciado por Juan de la Cierva, diputado por Mula.

Se crea la línea de ferrocarril Caravaca-Mula-Murcia, llegando cierta prosperidad a la población.

La citada línea es desmantelada en los años 70 por RENFE al considerarla de bajo rendimiento.

En la actualidad Mula depende de la agricultura y se está estudiando un Plan de Modernización de Regadios que complementará el tradicional sistema de regadío en sus huertas.

Mula nevado.
Castillo de Mula desde el Pilón geodésico. Por José Angel Navarro.
El Castillo de Mula visto desde el pico Ferrari.
ALBERTO JIMENEZ es el autor de la mayoría de estas fotos.
 

(1). Según un manuscrito fechado en 1750, Mula habría sido fundada en este año, por este grupo de griegos que habrían venido desde la Isla de Zante. Estos griegos le habrían puesto por nombre Salonac, y el grupo se habría incrementado tras ser destruída Troya, con la venida de muchos otros griegos.

(2). La presencia romana está testificada sin ningún género de dudas, existiendo varios yacimientos que lo corroboran:

  1. El Ardal. Con una posible presa romana que abastecía de agua a las termas romanas de Fuente Caputa.
  2. Villaricos. Conserva un Torcularium ó Almazara, en perfectas condiciones y un complejo termal.
  3. La Almagra. Considerada una de las mayores ciudades fortificadas del Sureste peninsular. Se han encontrado restos de murallas, edificios y abundante cerámica.

(3). Se ha encontrado una fina capa de cenizas cubriendo los más modernos sedimentos. Dicha capa parece coincidir con la destrucción de Ello y la fundación de Murcia.

(4). Aunque Al Idrisi se refiere a ella como Hisn (fortificación), certificando la existencia ya de una fortaleza en la población (Emilio Molina; Aproximación al Estudio de Mula Islámica).

En los siglos XIII y XIV, los cronistas Ibn Said al Magribi, Al Watwat y Al Umari la sitúan entre las principales poblaciones del Reino de Murcia. Al Qalqasandi llega a decir que las dos ciudades principales del territorio son Mula y Orihuela.

(5). Como Madina tiene rango de ciudad y capital de distrito, con mercado y mezquitas, así como competencias políticas militares y jurídicas (aquí llega a impartir justicia el Cadí Muhammad Al Qaysi).

La ciudad islámica se halla en las faldas del cerro del castillo, del cual parte un doble cerco de murallas y torres. Un amplio foso separa la huerta de la población urbana.

El sistema de abastecimiento de agua habría sido probablemente construído por los almohades, quienes habrían canalizado el agua que manaba entre las rocas, construído una gran cisterna y una serie de aljibes, así como la Acequia Mayor, auténtica obra de ingeniería, que traía el agua desde la cercana población de Bullas.

Sus calles, típicamente árabes, son estrechas, empinadas y laberínticas. Apenas tiene espacios abiertos y se distribuyen a lo largo de la ladera. Existen dos mezquitas y convive con una próspera comunidad judía, incomunicada del resto por tapias y una puerta, poseyendo sinagoga y cementerio propio.

(6). Existen varias hipótesis sobre el origen del nombre actual:

  1. La propiamente dicha por el el alcaide musulmán y aquí descrita.
  2. Otra que dice que los musulmanes la llamaban Mula (que significa Señora de Muchos Lugares y haría referencia a las poblaciones que dependían de su jurisdicción).
  3. Haciendo referencia a la muela rocosa donde se haya asentada.

(7). En la práctica no se llegará a cumplir, pues la muerte de Alfonso X suma al reino castellano en un clima de auténtica guerra civil.

(8). Según un estudio realizado por don Juan González Castaño, en este siglo su fortaleza posee un albacar con una muralla hacia el norte, una primera muralla protegiendo los aljibes de agua y una segunda muralla que protege las dos iglesias. Dichas murallas aún perduran en la actualidad.

(9). Perfectamente documentado y acreditado por el padre Ortega en su Corografía.

(10). El citado pacto viene a decir lo siguiente:

En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.

Tudmir ibn Abdush -Teodomiro, hijo de los godos- obtiene la paz y recibe la promesa, bajo la garantía de Dios y su profeta, de que su situación y la de su pueblo no se alterará; de que sus súbditos no serán muertos, ni hechos prisioneros, ni separados de sus esposas e hijos; de que no se les impedirá la práctica de su religión, y de que sus iglesias no serán quemadas ni desposeídas de los objetos de culto que hay en ellas; todo ello mientras satisfaga las obligaciones que le imponemos. Se le concede la paz con la entrega de las siguientes ciudades: Uryula [Orihuela], Baltana, Laqant [Alicante], Mula, Villena, Lurqa [Lorca] y Ello. Además, no debe dar asilo a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que goce de nuestra amnistía; ni ocultar ninguna información sobre nuestros enemigos que pueda llegar a su conocimiento. Él y sus súbditos pagarán un tributo anual, cada persona, de un dinar en metálico, cuatro medidas de trigo, cebada, zumo de uva y vinagre, dos de miel y dos de aceite de oliva; para los siervos, sólo una medida. Dado en el mes de Rayab, año 94 de la Hégira. Como testigos, ‘Uthman ibn Abi ‘Abda, Habib ibn Abi ‘Ubaida, Idrís ibn Maisara y Abu l-Qasim al-Mazali.

 
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Página actualizada el 10/02/2014