Escudo de Berlanga.

Los arévacos dominan la zona.

Según algunos historiadores se habrían producido combates entre las legiones romanas y los habitantes del lugar antes de la conquista de la mítica Numancia.

Su nombre procede de la antigua Valeránica o Valeria romana, que recibió en nombre del emperador Valerio.

El escritor Floro la nombra a propósito del fin de la Guerra de Sertorio, con el nombre de Valerantia.

Durante toda la Alta Edad Media, se le nombra con este nombre.

En la ciudad se construye una fortaleza, cuando los cristianos están determinados a expulsar a los musulmanes del territorio.

Almanzor, por Francisco de Zurbaran.

975. De aquí parte un contingente al mando de Galib en apoyo de las tropas hostigadas por los cristianos en la cercana Fortaleza de Gormaz.

Algunos años después, los cristianos recuperan el enclave.

Comienza a ser importante por la excelente posición estratégica de su castillo (se encuentra en un tajo del río Escalote), en la línea divisoria del Duero, durante toda la Edad Media, de los reinos musulmanes y cristianos.

Se produce un ataque musulmán por parte de Almanzor a las tropas cristianas que custodian la fortaleza.

Parece ser que, unos años más tarde, el mismo caudillo musulmán manda construir otro castillo en el mismo lugar que el anterior. El castillo pasa a manos del Conde de Castilla Sancho García con la condición de que éste apoye a Suleimán en su carrera hacia el Califato.

Nuevamente pasa a manos musulmanas.

Siglo XI. Según cuentan las crónicas de la época, "con los calabozos llenos de cristianos"

1060. Fernando I el Magno, en una audaz expedición, sorprende a la guarnición musulmana de Gormaz.

Pasa a la otra orilla del Duero por Vadorrey conquistando el oppidum de la Aguilera.

Berlanga, circuida de muros y acastillada, tras un asalto, es abandonada por su numerosa población agarena y ocupada por los castellano-leoneses.

A su muerte, su reino es repartido, quedando Berlanga encuadrada en el Reino de Castilla.

Fernando I. Plaza de Oriente (MADRID)
El Cid cabalgando.

1072. Muere Sancho II y su hermano Alfonso se hace con todo el control de Castilla y León.

1087. La villa junto con el Castillo de Gormaz son entregadas por el monarca al Cid Campeador.

1097. Curiosamente, en esta fecha, el rey castellano-leonés acampa en la localidad cercana de Aguilera y no en el castillo otorgado al de Vivar.

Una vez controlado, más o menos, el poderío musulmán en tierras sorianas, las luchas seguirán, teniendo esta vez como protagonistas a castellanos y aragoneses.

1108. Una vez muerto su primogénito Sancho, en la Batalla de Uclés, Alfonso VI planea la boda de su hija y heredera, Urraca, ya viuda y con un hijo, con el Rey de Aragón Alfonso I el Batallador.

1109. El Batallador traslada su corte a Soria, y repuebla villas sorianas, entre ellas Berlanga (se supone que estaban deshabitadas tras la desbandada agarena).

Desavenencias políticas y matrimoniales, hacen que Alfonso I regrese a Aragón, encerrando a Urraca, para repudiarla algo después.

Eso sí, sin devolver las ciudades castellanas conquistadas, incluída Berlanga.

1130. Su primer Señor conocido es Fortún Azenárez.

Despues de la reconquista, Berlanga llega a tener una población judía en torno a las cien familias.

1288. Berlanga vuelve a aparecer en las crónicas con la visita del rey Sancho IV a la villa.

Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, por Francisco Pradilla.
María de Molina.

Tras la muerte del rey castellano, la villa pertenece a Doña María de Molina, quien reclama "las villas y los castillos de Atienza y de Berlanga con los alcázares con el señorío y con todas las rentas".

Después, se ve obligada a entregar la villa al Infante Don Enrique, para sosegarle.

Fernando IV, tras la muerte de éste, reclama Berlanga y Almazán, para donarla poco después a su hermano, el Infante Don Pedro.

1311. Pasa por Berlanga el intrigante Don Juan Manuel "...veno a terra de Almazán et de Berlanga, que era del infante don Pedro, et fizo mucho mal et levó ende mucho ganado...".

1319. El Infante Don Pedro muere en La Vega de Granada.

Alfonso XI dona Berlanga a Don Tello, Señor de Vizcaya, hijo bastardo de los muchos que tuvo con Leonor de Guzmán.

Leonor, hermana de Don Tello, casa con Juan Fernández de Tovar, convirtiéndose Berlanga en un motivo de discordia entre los obispos de Sigüenza y Tarazona.

1487. Aqui nace Fray Tomás de Berlanga, dominico español que llegará a ser Obispo de Panamá, descubridor de las Islas Galápagos y abanderado de los derechos de los indígenas en las tierras recién descubiertas.

Los Tovar se vinculan a los Fernández de Velasco, lo que atrae a otras familias nobles, que se asientan en la villa, iniciándose de esta forma, el período de mayor esplendor que jamás tuvo Berlanga.

1526. Construyen La Colegiata, "digna de la capital de un reino" edificando su propia residencia.

1527. Rehacen los restos del emblemático castillo.

Escudo de la familia Velasco.

Benedetto de Rávenna lo demuele, salvo su torre del homenaje, para realizar un castillo artillero.

La realización de las obras del palacio motiva el abandono de las obras de la fortaleza, que a partir de este momento se destina a almacén y prisión.

Fundan un monasterio, un hospital. Alzan el rollo o picota a la entrada para indicar de quién es la villa y quien administra justicia en ella.

Mandan construir unos jardines renacentistas con un sistema de riego, que son la admiración de todos cuantos visitan la villa.

1528. Es heredada por Don Iñigo de Tovar.

1529. Se convierte en el I Marqués de Berlanga por gracia de Carlos I.

1541. Fray Tomás de Berlanga, vuelve a su villa natal.

Desea recogerse en la oración y abandonar cualquier otra actividad. Trae consigo el famoso "ardacho", que no es otra cosa que un caimán cuyos escasos restos aún se pueden apreciar en La Colegiata.

1551. Muere el dominico en Berlanga, siendo enterrado en un sarcófago en La Colegiata en la Capilla de los Cristos.

1660. La villa recibe el 20 de abril la visita de Felipe IV. Se lanzas salvas en su honor.

Vista aérea de Berlanga de Duero, con el castillo en primer plano.

La mala fortuna hace que algunos proyectiles caigan en el interior del castillo, causando la combustión de la madera del mismo, así como de los documentos que contiene.

Después pasarían Felipe V y su tercera esposa, Isabel de Valois.

Durante la Guerra de la Independencia son arrasados tanto el palacio como los jardines renacentistas por las tropas francesas de Duvenet y Dorsenne.

Hoy día, Berlanga de Duero es un precioso pueblo castellano, con solemnes monumentos y antiguos barrios de otros tiempos, que merece la pena visitar.

   
   
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