Castillo de la Coracera
 

Dice la tradición local que la villa es fundada en tiempos de los visigodos por su obispo Teodomiro.

En tiempos de la dominación musulmana se construye aquí algún tipo de fortificación o edificio que hoy día no se puede precisar.

Con la conquista de Toledo y sus alrededores por Alfonso VI, la zona queda bajo la influencia cristiana.

Es probable que las obras iniciales de un castillo comiencen en el reinado de Alfonso VII y se realizaran sobre la anterior edificación musulmana.

Durante el reinado de Alfonso VIII ya existen referencias que nos hablan de la existencia de una fortaleza.

Se funda un Monasterio regido por monjes benedictinos y dedicado a San Pelayo en las cercanías.

Bajo los auspicios de éste se erige un ermita bajo la abvocación de San Miguel de Tours, alrededor de la cual prospera una pequeña aldea.

1430. Se produce una revuelta de campesinos contra los monjes y estos solicitan la ayuda del Señor de estas tierras, don Álvaro de Luna, quien acude presto con gentes de guerra.

Fragmento del cuadro de Juan de Segovia, presente en la Capilla del Condestable. Catedral de Toledo.

1434. Don Álvaro aprovecha y añade San Martín de Valdeiglesias a su ya extenso Señorío, que ya cuenta con las localidades de Escalona y Cadalso de los Vidrios en la zona.

Inmediatamente ordena la construcción de un castillo en la población, que utilizará como residencia temporal y como pabellón de caza.

1438. El 22 de febrero le son confirmados por su rey Juan II sus derechos sobre la villa mediante un Privilegio Rodado.

1453. Tras el ajusticiamiento de Álvaro de Luna, su hija María casa con el Duque del Infantado, llevando la localidad como dote.

1468. La infanta Isabel reside en él tras ser declarada heredera al trono mediante el Tratado de los Toros de Guisando.

Tras la guerra civil contra los partidarios de Juana la Beltraneja, los Reyes Católicos recompensan con el Señorío a su Mayordomo Pedro Chacón, por su inestimable ayuda en tal contienda.

Siglo XVI. La población continúa creciendo.

Siglo XVII. Felipe III instituye el Marquesado de Siete Iglesias, del que depende la villa, sus pobladores y sus tierras.

Imagen antigua del castillo.

Siglo XVIII. Es abandonado.

Con la Guerra de la Independencia se incrementa notablemente su deterioro.

Es adquirido por el Barón de Sacro Lirio, que lo utiliza para fines recreativos y cinegéticos.

Siglo XX. En los años 40 se realizan obras de reforma.

En los años 70 su propietario es Juan Antonio Corcuera.

Por una errata en un folleto publicitario sobre su nombre, proviene la actual denominación del castillo.

Sus últimos propietarios particulares son Emilio Fernández Díez y José Fernando Cornejo Pablos, quienes, tras realizar algunas obras, lo abren al público en general.

2003. Es adquirido por el Ayuntamiento de la villa. Inmediatamente se constituye la Fundación Castillo de la Coracera, formada por el citado Ayuntamiento y un particular, quienes están actualmente rehabilitando el castillo para albergar en él el futuro Museo del Vino de Madrid.

   
   
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