Su hijo y sucesor, don Pedro de Zúñiga, había casado en el año 1384 con Isabel de Guzmán, III Señora de Gibraleón.
Su hijo Álvaro será el I Duque de Béjar.
1574. Su sucesor, don Francisco López de Zúñiga, vende a don Antonio del Río, Regidor de Segovia, las villas de Encinas y Canillas de Esgueva por la suma de 25.000 ducados.
El susodicho dota de un patio renacentista y coloca su escudo en él. Su intención era la de construir una capilla en la iglesia de Encinas para ser enterrado en ella, pero finalmente sus restos y los de su mujer reposan en el Monasterio del Parral en Segovia.