(1). La primera nos dice que su nombre proviene de un antiguo topónimo Porta Augusta, y hacía referencia a una de las cinco puertas que tuvo siendo plaza fuerte y de las que hoy tan sólo quedan dos.
La segunda la hace derivar del nombre Nivaria que dieron los vacceos a esta población.
(2). Las crónicas árabes también mencionan estos hechos.
(3). Las murallas se podían franquear a través de cinco puertas. De las que únicamente se conservan dos:
- El Postigo de Escuevas o Arco Grande, orientada al sur
- El Arco Pequeño (recientemente restaurado) y orientada hacia el suroeste
- De la Cuesta Empedrada, desaparecida y que estaba orientada hacia el oeste
- Del Mercado ó de La Villa, desaparecida y que estaba orientada al norte
- De La Llanada, desaparecida y que estaba orientada al este
(4). Don Tello ordena la construcción de la parte inferior de la Torre del Homenaje, en una curiosa forma de D en una de las esquinas; y una gran parte del recinto interior, donde destacan los arcos apuntados y la bóveda de arcos fajones de la citada Torre.
También son de esta época las dos puertas del recinto, la puerta superior que desde el adarve permite acceder a la Torre del Homenaje y una puerta inferior de la misma Torre que se tapiará en la siguiente reforma.
(5). Diego Gómez de Sandoval, Conde de Castro. Mariscal, Canciller Mayor y Adelantado de Castilla. En 1426 recibe de Juan II el título de I Conde de Castrojeriz. Afín a la causa de los hijos de Fernando de Antequera, se desnaturalizó de Castilla, para no agraviar a su rey.
Tras la Batalla de Olmedo de 1445 se le confiscaron todos sus bienes.
Enrique IV ordenó después que se le restituyeran todos sus bienes, pero sólo obtuvo aquellos que no habían pasado a poder de los grandes nobles castellanos, muriendo en el año 1454.
(6). En el "Libro de las bienandanzas e fortunas", de Lope García de Salazar, encontramos en el libro XVIII el "Título de la prisión de los Condes de Alva e de Venavente e don Enrique e Suero de Quiñones e de sus fechos". Se narra aquí el apresamiento de Alfonso Pimentel, III Conde de Benavente (1440-1451), y otros caballeros en 1448 por los partidarios de don Álvaro de Luna. Fueron conducidos al castillo de Portillo, de donde consiguieron fugarse poco después descolgándose con cuerdas de los muros. Estos acontecimientos ocurrían un 18 de diciembre de 1448. El conde previamente había convencido al alcaide de la fortaleza, Diego de Ribera, de que era oportuno cambiar ahora de bando, pues el de don Álvaro estaba destinado inexorablemente a convertirse en perdedor:
"E algund poco tienpo enante d'esto ovieron vistas don Alonso Primentel, Conde de Venavente, e don Ferrando Álvarez, Conde de Alva, e don Enrique, hermano del almirante, e Suero de Quiñones con el rey don Juan e con el Prínçipe, su fijo, e con el Condestable entre Tordesillas e Toro, tantos por tantos, sobre seguridad. E estando en las vistas, salieron L de cavallo del Rey de una çelada e fueron presos todos quatro; e yoguiendo presos, salieron el Conde de Venavente del castillo de Portillo e don Enrique de Santestevan de Gormaz, colgándose con cuerdas.".
Otra versión se relata en la Crónica de Juan II, el ajedrez sirve como cortina de humo para facilitar la evasión del conde ya que consigue distraer al alcaide jugando con él hasta la llegada de sus partidarios:
"é guiólos el portero hasta donde estaba el Conde jugando al axedrez con Diego de Ribera. El Conde había comenzado este juego é lo detenía, porque Diego de Ribera no anduviese por la fortaleza".
(7). Así nos lo escribe el Conde de Gamazo:
"En uno de los varios revoltijos de los prisioneros tiempos de Juan II habían traído prisioneros a la torre...al Conde de Benavente, a don Enrique Enríquez y al afamado Suero de Quiñones. Tal redada había sido decretada varios días atrás (un sábado vísperas de Sanctispíritu del año de mil e cuatrocientos y ocho) por el propio rey, el condestable don Álvaro, el príncipe heredero don Enrique y el Marqués de Villena, que, después de deliberar, tomaron tan radical decisión, sin duda por temor de que los encartados estuvieran fraguando algo contra la vida del condestable o contra Castilla misma, en inteligencia con el rey de Navarra..."
(8). La tentativa es abortada por su fiel Gonzalo Chacón al estimar que
"Aquella no era fortaleza para ello, que no tenía agua ni estaba abastecida"
Y todo esto sin contar sus escasas cualidades defensivas.
(9). Levanta la torre una planta más con una gran sala abovedada con cuatro grandes ventanales adornados con las armas del rey.
Además, construye la zona de palacio, ricamente adornada con puertas y ventanas, y donde también pone sus armas familiares, la banda de los Trastámara por su padre y las armas de Aragón por su madre -algunos autores han atribuído dichas bandas tanto a los Mendoza, como a los Sandoval (también con banda lateral)- .
La fachada principal es rematada con matacanes, garitas y almenado.
Entre la zona de palacio y la Torre del Homenaje se construye un patinillo defensivo, donde se terminará colocando una pieza de artillería.
(10). La entrega incluía "todas las otras cosas pertenesçientes al señorío e jurisdiçión de la dicha villa de Portillo e los dichos sus términos e jurisdiçiones e de las terçias e otras cosas a mi perteneçientes en ello e en cada cosa e parte dello salvo de las alcavalas de las mis rentas e pedidos e monedas de oro e plata".
(11). Realizan el recinto amurallado exterior, con recios cubos abovedados que contenian piezas de artillería. el foso que lo rodeaba (hoy desaparecido), y un pozo de más de 30 metros de profundidad, rodeado de 113 escalones, único en su género en toda Castilla a excepción del de Casasola, en Chinchón.
Dicho pozo se usaba antiguamente como prisión y consta de tres plantas o plataformas. La primera está situada a los 50 escalones, la segunda a los 84 y la tercera a los 113.
La barrera tenía tres puertas principales y dos portillos abiertos al foso, a los que se accedía por una retorcida galería y que hoy se supone era alguna especie de salida secreta.
El cantero García de Labe fue el encargado de las obras, y quien construye las nuevas columnas del patio, en sustitución de las antiguas, seguramente, mucho más modestas.