Castillo de Portillo
 
 
 
 
 
CASTILLOS DE VALLADOLID
 
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Imagen antigua del Castillo de Portillo
Escudo de Portillo.

Se ha insinuado la posibilidad de que Portillo pueda corresponder con la ciudad romana de Vivaria situada entre Septimancas y Cauca.

Sobre el origen de su nombre se barajan dos interesantes teorías (1).

939. Las primeras noticias históricas sobre fortificaciones se remontan al año en el que Abderramán III pasa por el "Hisn Burtil Asim", Torre de Portillo, camino de Simancas, siendo esta torre, junto con otra que existía en Iscar, de las primeras fortificaciones cristianas arrasadas por los musulmanes en su avance hacia el norte (2).

1037. En un documento privado, doña Sancha otorga al Obispo de Palencia, Ponce, y a sus canónicos, un lugar: Portiello

"de muy fuerte defensa y poderío".

1201. Sin que se sepa por qué razones, Portillo esta enfeudado por el Conde Armengol de Urgel, el cual lo gobierna por mediación del noble Alonso Téllez de Meneses.

Pertenece después a la corona.

Siglo XIII. Se construyen sus murallas (3).

Alfonso X el Sabio le asigna Fuero Real, en sustitución del fuero propio que tenía desde el siglo XI.

1255. Poco después dona Portillo y su alfoz al Concejo de Valladolid.

Representación romántica del rey Alfonso XI.

Durante la minoría de edad de Alfonso XI lo posee don Juan Manuel; más tarde el infante don Felipe, rival del primero en las intrigas castellanas, conquista el lugar.

1325. Tras ciertas revueltas, Alfonso XI confirma la donación a Valladolid hecha por su antecesor, Alfonso X.

1337. Alfonso XI lo dona a su hijo bastardo Pedro.

1339. A la muerte de don Pedro, da la villa a su otro hijo bastardo don Tello, quedando Portillo fuera del dominio vallisoletano.

Don Tello, ordena la construcción de la parte más antigua que se conserva (4).

En la guerra contra Pedro I, éste otorga la fortaleza a Fernando Castro.

1369. Enrique II dá muerte a Pedro I y entrega Portillo nuevamente a don Tello.

1370. Don Tello hace testamento mediante el cual entrega villa y fortaleza a sus cuatro hijos, de forma mancomunada.

1371. Enrique II no acepta tal testamento y ordena que sólo pertenezca a uno de sus sobrinos, Alfonso.

1378. El rey castellano entrega Portillo a su propio hijo, el Duque de Medina Sidonia.

1404. Muere el citado Duque, revirtiendo la villa a la Corona.

1408. El castillo, la villa y su alfoz forman parte de la dote de María, hija de Enrique III, con motivo de su matrimonio con Alfonso V de Aragón.

Ventana con los escudos de Los Sandoval, presentes en el castillo (2004).

1415. Esta lo vende a su hermano Juan II de Castilla, pasando Portillo a pertenecer a las propiedades patrimoniales de la familia real.

1423. Este lo entrega a Diego Gómez de Sandoval.

1429. El citado se declara en rebeldía en Peñafiel, desde donde apoya a los Infantes de Aragón. Juan II le declara como

"Desobediente y rebelde"

1430. Y le confisca villas y tierras, refugiándose el susodicho en Aragón (5).

1438. El 11 de septiembre el rey castellano se lo entrega a Ruy Díaz de Mendoza, en calidad de Tenente.

1441. Los avatares políticos provocan que vuelva a Diego Gómez de Sandoval.

1443. Juan II es encarcelado en Portillo vigilado por el Conde de Castro bajo

"Respetuosa custodia"

Sin embargo, ayudado por su favorito don Alvaro de Luna y con la excusa de una cacería, consigue escapar (6).

1445. Se celebra la trascendental Batalla de Olmedo, con resultado incierto.

1446. Vuelve el castillo a propiedad de Diego Gómez de Sandoval, de una forma efímera.

1448. El nuevo poseedor de Portillo es don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla y favorito del rey.

Este mismo año ingresan en sus calabozos el III Conde de Benavente, don Alonso Pimentel Enríquez, Suero de Quiñones (el del Paso Honroso) y don Enrique Enríquez Conde de Alba de Aliste, todos ellos acusados de conspirar contra la monarquía castellana (7).

Juan II. Libro de Estampas de los Reyes

El III Conde de Benavente consigue escapar gracias a las

"joyas y mayores dádivas"

enviadas por su esposa, María de Quiñones, a uno de los vigilantes llamado Antón de León.

1452. Álvaro de Luna planea llevar a esta fortaleza su inmenso tesoro que se halla en Escalona (8).

1453. Estando toda la Corte en Burgos, don Alvaro de Estúñiga, a la sazón Alcaide de Portillo recibe esta orden:

"D. Alvaro de Stúñiga, mi alguacil mayor,
yo vos mando que prendais el cuerpo
a don Alvaro de Luna, maestre de Santiago,
é si se defendiese, que le mateis".

Yo, el REY."

Es llevado a Portillo siendo bien vigilado y con mucha guardia.

Tras conocer la sentencia y antes de partir para Valladolid para ser ejecutado, don Alvaro de Luna pronuncia estas célebres palabras:

"Mientras un hombre ignora si há de morir ó no,
puede recelar y temer la muerte;
pero luego que está cierto de ello,
no es la muerte tan espantosa á un cristiano,
que la repugne y rehuse,
y pronto estoy a ella si es la voluntad del Rey..."

Portillo vuelve a Ruy Díaz de Mendoza, mientras Juan II hace testamento de él en favor de su hijo, el infante Alfonso.

1454. Pero una vez en el trono su primogénito Enrique IV, éste se apropia de Portillo, iniciando entonces unas obras de restauración que se prolongarán durante 10 años (9).

Decapitación de don Alvaro de Luna. Versión historicista de Rodriguez de Losada
Foto nocturna.

Portillo desde el aire, por Ricardo Melgar.

1464. Los opositores al nuevo rey fuerzan a éste para que lo devuelva al infante Alfonso, haciéndose efectiva el 30 de octubre.

Sin embargo, el verdadero dueño viene a ser don Juan Pacheco Marqués de Villena, en calidad de ayo y tutor del citado infante, tomando posesión del castillo el 22 de diciembre.

1465. El 23 de septiembre es cedido a Rodrigo Alonso Pimentel, IV Conde de Benavente (10).

1468. Muerto el infante Alfonso, el Conde de Benavente obtiene de Enrique IV derecho a seguir en posesión de Portillo.

1471. Enrique IV confirma tal donación y permite que villa y fortaleza sean incluídas en el Mayorazgo, convirtiéndose el Conde de Benavente en uno de sus más sólidos aliados hasta la muerte del rey.

1475. Su apoyo a los Reyes Católicos frente a Juana la Beltraneja, le hace caer prisionero, entregando Portillo como rescate, siendo ocupado por los portugueses.

1476. Reconquistado el lugar por Fernando el Católico, le es devuelto en propiedad, realizando importantes obras como la barrera, el foso y el patio (11).

Siglo XVIII. El Catastro de la Ensenada refleja aún su pertenencia a la familia Pimentel

"Este lugar es de señorío perteneciente a la casa de los Condes de Benavente, que pone justicias en ellas y las rentas que percibe son las alcabalas".

Siglo XIX. Deja de pertenecer a la familia Pimentel, pasando a la Casa de Osuna.

1931. El 3 de junio es elevado a la categoría de Monumento Histórico Artístico.

1946. Es donado por el historiador Pío del Río Hortega a la Universidad de Valladolid.

 

(1). La primera nos dice que su nombre proviene de un antiguo topónimo Porta Augusta, y hacía referencia a una de las cinco puertas que tuvo siendo plaza fuerte y de las que hoy tan sólo quedan dos.

La segunda la hace derivar del nombre Nivaria que dieron los vacceos a esta población.

(2). Las crónicas árabes también mencionan estos hechos.

(3). Las murallas se podían franquear a través de cinco puertas. De las que únicamente se conservan dos:

  • El Postigo de Escuevas o Arco Grande, orientada al sur
  • El Arco Pequeño (recientemente restaurado) y orientada hacia el suroeste
  • De la Cuesta Empedrada, desaparecida y que estaba orientada hacia el oeste
  • Del Mercado ó de La Villa, desaparecida y que estaba orientada al norte
  • De La Llanada, desaparecida y que estaba orientada al este

(4). Don Tello ordena la construcción de la parte inferior de la Torre del Homenaje, en una curiosa forma de D en una de las esquinas; y una gran parte del recinto interior, donde destacan los arcos apuntados y la bóveda de arcos fajones de la citada Torre.

También son de esta época las dos puertas del recinto, la puerta superior que desde el adarve permite acceder a la Torre del Homenaje y una puerta inferior de la misma Torre que se tapiará en la siguiente reforma.

(5). Diego Gómez de Sandoval, Conde de Castro. Mariscal, Canciller Mayor y Adelantado de Castilla. En 1426 recibe de Juan II el título de I Conde de Castrojeriz. Afín a la causa de los hijos de Fernando de Antequera, se desnaturalizó de Castilla, para no agraviar a su rey.

Tras la Batalla de Olmedo de 1445 se le confiscaron todos sus bienes.

Enrique IV ordenó después que se le restituyeran todos sus bienes, pero sólo obtuvo aquellos que no habían pasado a poder de los grandes nobles castellanos, muriendo en el año 1454.

(6). En el "Libro de las bienandanzas e fortunas", de Lope García de Salazar, encontramos en el libro XVIII el "Título de la prisión de los Condes de Alva e de Venavente e don Enrique e Suero de Quiñones e de sus fechos". Se narra aquí el apresamiento de Alfonso Pimentel, III Conde de Benavente (1440-1451), y otros caballeros en 1448 por los partidarios de don Álvaro de Luna. Fueron conducidos al castillo de Portillo, de donde consiguieron fugarse poco después descolgándose con cuerdas de los muros. Estos acontecimientos ocurrían un 18 de diciembre de 1448. El conde previamente había convencido al alcaide de la fortaleza, Diego de Ribera, de que era oportuno cambiar ahora de bando, pues el de don Álvaro estaba destinado inexorablemente a convertirse en perdedor:

"E algund poco tienpo enante d'esto ovieron vistas don Alonso Primentel, Conde de Venavente, e don Ferrando Álvarez, Conde de Alva, e don Enrique, hermano del almirante, e Suero de Quiñones con el rey don Juan e con el Prínçipe, su fijo, e con el Condestable entre Tordesillas e Toro, tantos por tantos, sobre seguridad. E estando en las vistas, salieron L de cavallo del Rey de una çelada e fueron presos todos quatro; e yoguiendo presos, salieron el Conde de Venavente del castillo de Portillo e don Enrique de Santestevan de Gormaz, colgándose con cuerdas.".

Otra versión se relata en la Crónica de Juan II, el ajedrez sirve como cortina de humo para facilitar la evasión del conde ya que consigue distraer al alcaide jugando con él hasta la llegada de sus partidarios:

"é guiólos el portero hasta donde estaba el Conde jugando al axedrez con Diego de Ribera. El Conde había comenzado este juego é lo detenía, porque Diego de Ribera no anduviese por la fortaleza".

(7). Así nos lo escribe el Conde de Gamazo:

"En uno de los varios revoltijos de los prisioneros tiempos de Juan II habían traído prisioneros a la torre...al Conde de Benavente, a don Enrique Enríquez y al afamado Suero de Quiñones. Tal redada había sido decretada varios días atrás (un sábado vísperas de Sanctispíritu del año de mil e cuatrocientos y ocho) por el propio rey, el condestable don Álvaro, el príncipe heredero don Enrique y el Marqués de Villena, que, después de deliberar, tomaron tan radical decisión, sin duda por temor de que los encartados estuvieran fraguando algo contra la vida del condestable o contra Castilla misma, en inteligencia con el rey de Navarra..."

(8). La tentativa es abortada por su fiel Gonzalo Chacón al estimar que

"Aquella no era fortaleza para ello, que no tenía agua ni estaba abastecida"

Y todo esto sin contar sus escasas cualidades defensivas.

(9). Levanta la torre una planta más con una gran sala abovedada con cuatro grandes ventanales adornados con las armas del rey.

Además, construye la zona de palacio, ricamente adornada con puertas y ventanas, y donde también pone sus armas familiares, la banda de los Trastámara por su padre y las armas de Aragón por su madre -algunos autores han atribuído dichas bandas tanto a los Mendoza, como a los Sandoval (también con banda lateral)- .

La fachada principal es rematada con matacanes, garitas y almenado.

Entre la zona de palacio y la Torre del Homenaje se construye un patinillo defensivo, donde se terminará colocando una pieza de artillería.

(10). La entrega incluía "todas las otras cosas pertenesçientes al señorío e jurisdiçión de la dicha villa de Portillo e los dichos sus términos e jurisdiçiones e de las terçias e otras cosas a mi perteneçientes en ello e en cada cosa e parte dello salvo de las alcavalas de las mis rentas e pedidos e monedas de oro e plata".

(11). Realizan el recinto amurallado exterior, con recios cubos abovedados que contenian piezas de artillería. el foso que lo rodeaba (hoy desaparecido), y un pozo de más de 30 metros de profundidad, rodeado de 113 escalones, único en su género en toda Castilla a excepción del de Casasola, en Chinchón.

Dicho pozo se usaba antiguamente como prisión y consta de tres plantas o plataformas. La primera está situada a los 50 escalones, la segunda a los 84 y la tercera a los 113.

La barrera tenía tres puertas principales y dos portillos abiertos al foso, a los que se accedía por una retorcida galería y que hoy se supone era alguna especie de salida secreta.

El cantero García de Labe fue el encargado de las obras, y quien construye las nuevas columnas del patio, en sustitución de las antiguas, seguramente, mucho más modestas.

 
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Página actualizada el 07/02/2011