José
Antonio Manso de Velasco
Gobernador
de Chile
Durante su gobierno se
destacó por numerosas obras, a saber: la construcción del primer
mercado público de abastos de Santiago de Chile, la construcción
de canales de regadío en el Río Maipo
como de tajamares en el Río Mapocho, la
reconstrucción de la ciudad de Valdivia (destruída
por un terremoto) y la celebración de un armisticio con los mapuches en
el «Parlamento de Tapihue».
Pero donde su legado ha
quedado de manifiesto ha sido en la fundación de ciudades, en efecto,
durante su mandato se crearon las ciudades de Cauquenes (Nuestra Señora de las Mercedes de José de Manso del Tutuvén); Copiapó (San Francisco de la Selva);
Curicó (San
José de Buena Vista); Los Ángeles (Santa María de Los Ángeles); Melipilla
(San José de Logroño);
Rancagua (Santa Cruz de Triana); San Felipe (Villa de San Felipe el Real); San Fernando(San Fernando de Tinguiririca) y Talca (San Agustín de Talca)
Su eficiente y diligente
cometido, llevó a que el Rey Fernando VI lo nombrara Virrey del
Perú, siendo el primer gobernador del Reino de Chile en alcanzar tal
dignidad.
Virrey del Perú
José Antonio Manso
de Velasco, Conde de Superunda, fue virrey del
Perú durante el reinado de Fernando VI de la Casa Borbón
(1746-1759). Fue el XLIII virrey del Perú; gobernando en virreinato
entre los años1745 y 1761.
Sucedió al virrey
José Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, Marqués de Villagarcía (1736-1745) y fue reemplazado por el
virrey
Manuel de Amat y Juniet (1761-1776).
Últimos días de
Manso de Velasco


Estatua a José Antonio Manso de Velasco en la
ciudad de Rancagua
Manso de Velasco, viejo y
cansado, solicita cumplidos los 70 años de edad autorización a su
alteza real para regresar a España, el cual le es concedido. Encontrábase de paso en 1762 por el puerto de La Habana en la Capitanía General
de Cuba cuando le sorprende un conflicto armado con Inglaterra que implica el
sitio de la isla. Por ser el militar de mas alto rango en ese momento en la
territorio de marras, el Conde de Superunda es nombrado por el Gobernador de Cuba con el
pomposo título de «Presidente
de la Junta
Consultiva de Guerra», es así como el viejo
conde de 74 años encabezó la resistencia de la plaza artillada de
La Habana con
tropas mal entrenadas y con peor equipación la
cual sólo duró 67 días debiendo rendirse ante los
ingleses.
Apresado por los ingleses
es llevado a Cádiz en España, donde en su calidad de «Presidente de la Junta Consultiva
de Guerra» fue llevado para ante justicia marcial por el oprobio
causado a la corona española los términos de la rendición
de Cuba, siendo condenado a la pena de “suspensión por 100 años de todo empleo militar”
y confinamiento en la ciudad de Granada, donde finalmente muere.