MUERTE DE JESÚS
Los últimos días de la vida de Jesús transcurrieron en la ciudad de Jerusalén. Los evangelios cuentan con bastante detalle qué es lo que pasó en ellos, aunque sus informaciones plantean algunos problemas de tipo histórico. Para ambientar esta última semana de la vida de Jesús es conveniente conocer algo sobre la situación de Jerusalén en aquella época, sobre las fuentes que recogen lo sucedido aquellos días, y sobre los acontecimientos más importantes.
Uno de los principales dogmas de fe en el mundo cristiano es la creencia de que Jesús, el Mesías, tuvo dentro de sus propósitos de venir a la Tierra en calidad de Hombre, como Hijo de Dios, para morir para limpiar el pecado de los
hombres.Es tanto el prejuicio religioso que dicha creencia nos ha llevado a considerar que la sangre derramada por Jesús en la cruz es símbolo de que con su muerte pagó el pecado original cometido por Adán. Sin embargo, dentro de los Evangelios no se encuentra ningún pasaje o palabra en la cual Jesús mencione que con su muerte libraría o limpiaría al ser humano de los males que cometa en éste mundo terrenal.
Recibimos la Eucaristía como símbolo de que aceptamos el cuerpo y la sangre de Jesús para remisión de nuestros pecados, pero ¿por qué la Iglesia nos enseña que luego de esta vida tendremos un juicio donde se valorará nuestros actos? ¿Podemos ser condenados o salvos si ya Jesús murió por nuestros males? Estas preguntas y muchas otras saltan al revisar los Evangelios.