Alfonso VI el Bravo
Alfonso VI el Bravo
Fernando I. Plaza de Oriente (MADRID)

Nace el año 1040.

Hijo de Fernando I el Magno y de doña Sancha de León.

1065. El 27 de diciembre muere Fernando I. Dispone que el reparto de su reino quede de la siguiente manera:

  • Castilla y el reino paria de Zaragoza para Sancho
  • León y el reino paria de Toledo para Alfonso
  • Galicia y los reinos parias de Sevilla y Badajoz para Garcia
  • Toro para su hija Elvira
  • Zamora para su otra hija, Urraca

1067. Doña Sancha muere el 7 de noviembre.

1068. Pero su hermano Sancho es en extremo ambicioso. Al poco se vuelve contra él y le derrota en Llantada.

Doña Sancha. Plaza de Oriente (MADRID)
Sancho II en el momento de su muerte durante el cerco de Zamora. Ayuntamiento de León.

1069. Casa con Inés de Aquitania.

1071. Sancho captura en Santarém a su hermano García.

Tras encarcelarlo, lo destierra junto con algunos de sus nobles, al Reino de Sevilla de Al-Mutamid, a cambio de una sustancionsa compensación económica y de su declaración de vasallaje

1072. En Golpejera -Salamanca-, es derrotando definitivamente por su hermano Sancho quien le encarcela en Burgos.

Los buenos oficios de su hermana Urraca -se habla de una posible relación incestuosa entre ambos- consiguen su libertad a cambio del destierro.

Alfonso parte hacia el reino paria de Toledo donde el rey Al Mamún le recibe con los brazos abiertos.

El 7 de octubre la llega la noticia de la muerte de su hermano Sancho cuando sitiaba a su hermana Urraca en Zamora. Alfonso vuelve a convertirse en Rey de León.

Las Cortes Castellanas le declaran, asímismo, como su Rey. Para ello debe solventar el trámite de jurar en Santa Gadea -Burgos- que no ha tenido nada que ver en la muerte de su hermano.

El mismísimo Cid Campeador es el encargo de llevar a cabo el juramento.

Viendo que su mujer Ines de Aquitania no le dá hijos, entabla negociaciones con Guillermo I de Inglaterra al objeto de llevar al matrimonio a su hija Agatha de Normandía.

1073. Concede Fuero a la ciudad de Burgos.

Mientras tanto, su hermano García ha aprovechado estos avatares para volver a proclamarse como Rey de Galicia.

El 13 de febrero concierta una cita con su hermano. Este acude confiado y es apresado. Para evitarse nuevos conflictos, le hace encerrar en el Castillo de Luna.

Una vez consolidado su reino y asegurado su territorio, Alfonso VI quiere extenderse a costa de los musulmanes.

Sus mecanismos son simples: presión militar y extorsión económica -subida del impuesto de vasallaje-, vulgarmente conocido como parias.

1074. Muere Agatha de Normandía, dando al traste con sus planes de boda.

Dirige una exitosa campaña contra la Taifa de Granada.

Retrato imaginario de Alfonso VI. Colección de Retratos de Reyes, por Fernando Arvizu Galarraga. Ayuntamiento de León.
Sancho IV el de Peñalén.

Como resultado de ésta, el rey granadino se aviene a pagarle las correspondientes parias.

Los impuestos que recibe de las Taifas de Zaragoza, Toledo y Granada convierten al ejército castellano-leonés en el más potente de los reinos cristianos de la península.

1075. Su aliado Al Mamún se hace con el control de Córdoba. Pero unos meses después muere, al parecer envenenado. En Toledo, le sustituye su hijo Al Qadir.

Pero Córdoba es recuperada por Al-Mutamid y Abú Bakr consigue desligar la taifa valenciana de Toledo.

1076. El 4 de junio Sancho Garcés IV de Navarra, es asesinado por sus propios hermanos que lo despeñan por un precipicio en Peñalén.

El hermano mayor no consigue su objetivo de obtener el trono y tiene que exiliarse bajo la protección del Rey de Zaragoza Al-Muqtadir.

Acoge a otros dos hermanos del finado rey navarro.

A Urraca la casa con el noble García Ordóñez, quien se convierte así en Conde de Nájera. El infante Ramiro queda bajo su protección.

Alfonso VI aprovecha el clima de guerra civil en que se halla sumergido el reino navarro para apoderarse de La Rioja, Alava, Vizcaya y Guipúzcoa.

El Rey de Aragón Sancho Ramírez, por su parte, se ha hecho con el control de Navarra, desde Pamplona hasta Estella.

Adopta el título de Emperador.

Concede Fuero a la ciudad de Sepúlveda, ordenando la repoblación de la misma.

1077. Obtiene el divorcio de su primera mujer Inés de Aquitania, acusándola de esterilidad ante su imposibilidad de darle hijos.

1078. Muere Inés de Aquitania.

Al-Mutamid se hace con la Taifa de Denia.

Los reyezuelos de las Taifas de Granada, Valencia, Toledo y Malaga se alían contra el reyezuelo sevillano.

Y además cuentan con la ayuda de las tropas castellano-leonesas -a las que pagan parias-.

El rey Sancho Ramírez.
Castillo de Cornatel (LEON).

Al-Mutamid de Sevilla solicita la ayuda del Conde de Barcelona Ramón Berenguer II, pero la coalición es demasiado poderosa y estos últimos son derrotados.

Inicia una relación extraconyugal con Jimena Muñiz, noble dama de El Bierzo, hija del Conde Munio Muñiz, tenente de la Fortaleza de Ulver -Cornatel-.

1079. Se produce una rebelión en Toledo, cuyos habitantes ofrecen la ciudad a Al Mutawakkil.

Alfonso cerca la ciudad mientras derrota en Coria a las fuerzas del Rey de Badajoz.

Al Mutawakkil se retira, Toledo capitula y Al Qadir vuelve a la ciudad.

Nace su hija natural Elvira, fruto de su relación con Jimena Muñiz.

1080. Nace su hija natural Teresa, hija de Jimena Muñiz (1), quien llegará a ser Reina de Portugal al casar con Enrique de Borgoña.

Casa con Constanza de Borgoña, hija de Roberto I el Viejo Duque de Borgoña y de Alice de Nemour.

1081. Nace Urraca, futura Reina de Castilla. Las infidelidades del monarca serán una constante durante su matrimonio con Constanza de Borgoña.

Un ejército musulmán procedente de Medinaceli ataca la posición castellana de San Esteban de Gormaz. El Cid responde atacando las posesiones toledanas de Al Qadir, feudatario de Castilla-León. El rey leonés ordena el destierro de Rodrigo.

En el Concilio de Burgos, impone el rito romano en todo su reino. Nombra a Bernardo de Sauvetot como Abad de Sahagún.

Una relación adúltera ocurrida en este tiempo entre Alfonso y una pariente cercana a su mujer, determina al Papa a forzar al rey castellano a variar el rito visigótico en beneficio del romano. Gregorio VII le reprende como sigue:

“...se aparte por completo de la unión ilícita que has intentado con una consanguínea de tu esposa”.

Imagen del Cid, cabalgando.
Alfonso VI. Estatua sita en Burgos.

Se cambia la escritura llamada visigótica por la carolina.

Cuenta la leyenda que:

"...el rey de León y de Castilla Alfonso VI
hizo prueba del fuego arrojando ambos breviarios a las llamas.
Salió ileso el mozárabe.
El rey no se inmutó y lo volvió a arrojar al fuego,
imponiendo así el rito romano..
"

Se cree que de entonces es el dicho leonés:

"Allá van las leyes, do quieran los reyes".

Al-Muqtadir se hace con el control de la Taifa de Lérida y hace encerrar al rey Al-Muzaffar en el Castillo de Rueda de Jalón.

1082. Nace Elvira, su segunda hija, pero morirá prematuramente.

Se produce una segunda rebelión toledana sofocada por Al Qadir con dificultades.

Alfonso VI comienza a considerar como necesaria la anexión del reino toledano debido a la incapacidad de Al Qadir para controlar a sus propios súbditos.

Muere Al Muqtadir, rey de la taifa zaragozana. Le sucede su hijo Al Mutamin.

1083. Llegan hasta sus oídos noticias de que el alcaide musulmán del Castillo de Rueda de Jalón, Aben Falaz, pretende rendir dicho castillo al rey castellano-leonés, y traicionar a su señor Al Mutamin.

Alfonso envía una delegación compuesta por el infante Ramiro de Navarra, y algunos nobles castellanos capitaneados por el Conde de Lara Gonzalo Salvadores "el de las cuatro manos" llamado así por su destreza en la batalla.

Pero al entrar en dicho castillo les son arrojadas enormes piedras causándoles la muerte a todos los anteriores y algunos otros nobles.

Restos del Castillo de Rueda de Jalón. (2007).
Alfonso VI y sus nobles se juramentan en Magerit, para conquistar Toledo.

El Cid se desplaza hasta allí para interesarse por el estado de Alfonso, siendo recibido con indiferencia, por lo que decide volver al Reino de Zaragoza.

En verano se dirige hacia la taifa sevillana. Allí, planta sus reales delante de la ciudad en un claro gesto de desafío a Al Mutamid quien no se atreve a enfrentarse con él.

El Rey de Sevilla no olvidará la afrenta y pocos meses después se dirige a Africa donde se entrevista con Yusuf Ibn Tasufin para que le ayude contra el monarca leonés.

Alfonso VI pone en marcha su ambicioso plan y avanza con sus tropas en dirección al sur. Su gran objetivo es Toledo, pero antes debe pasar por la ciudad de Magerit -Madrid- (2). La ciudad cuenta con unas imponentes murallas.

La estrategia es la siguiente: durante la noche se confía en que un grupo de ágiles guerreros escale sigilosamente las murallas, mate a los centinelas y abra las puertas de la amurallada villa para que entre el grueso del ejército castellano-leonés. Los soldados escalan tan ágilmente que el rey comenta a sus allegados:

"Míralos, parecen gatos..." (3)

Aislada, y sin poder recibir refuerzos ni ayudas, Magerit es finalmente conquistada

1084. Inicia el asedio contra Toledo, limitándose únicamente a impedir la entrada o salida de pertrechos y alimentos.

La ciudad cuenta actualmente con 28.000 almas -es cinco veces más grande que la mayor de las cristianas- de las cuales entre el 15 y el 25% son mozárabes y aproximadamente un 15% judíos.

El monarca está tan absolutamente seguro de la conquista de la ciudad, que ni siquiera se halla presente durante el asedio, enfrascado en otros asuntos en León o Sahagún.

Las tropas castellano-leonesas son comandadas por El Cid, quien, levantado su destierro por su rey, se halla nuevamente al frente de sus ejércitos.

1085. En enero se produce una alianza entre las Taifas de Zaragoza y Valencia contra el osado monarca leonés. Los reyes de ambas taifas casan a sus respectivos hijos.

En febrero acampa frente a la ciudad de Zaragoza, estudiando un posible asedio. Aquí se entrevista con el infante García -obispo de Jaca y hermano de Sancho Ramírez-.

A finales de febrero -vista la imposibilidad de una rápida conquista de Zaragoza- Alfonso VI baja personalmente comandando un nutrido contingente de tropas, cruzando por Ávila.

Alfonso VI. Litografía de Amador de los Ríos.
Estatua de Alfonso VI en la ciudad de Toledo (2009).

Al Qadir negocia personalmente la rendición. Hace prometer que las posesiones y vida de los musulmanes serán respetadas.

El 25 de mayo, después de un largo asedio, conquista Toledo, la primera gran ciudad musulmana.

Inmediatamente se hace proclamar Emperador de las Dos Religiones y suscribe con Al Qadir el Pacto de Cuenca, mediante el cual este último se traslada a dicha ciudad, en espera de hacerle Gobernador de Valencia.

Con su conquista, todo el basto territorio entre la ciudad y Talavera, Madrid y Guadalajara cae sin apenas resistencia. Las guarniciones que protegen los castillos los abandonan y la población civil emprende el éxodo ante la inminente llegada de los cristianos: 90.000 km cuadrados se suman al Reino de Castilla y León.

Las vidas de los musulmanes son respetadas, pero se les obliga a vivir en los extramuros toledanos, dejando la parte central de la ciudad para los mozárabes y los nobles vencedores. Aparte de obligarles a pagar los consabidos impuestos, algo bastante natural en la época.

Alfonso VI les deja, en un primer momento, libertad de culto, permitiéndoles conservar la mezquita.

En junio Alvar Fáñez se hace con la ciudad de Guadalajara (4), además de otras poblaciones menores anexas.

Muere Abú Bakr, Rey de Valencia, siendo sucedido por su hijo Uthmn. Un amplio sector de los dirigentes árabes aboga por el sometimiento a Al-Qadir.

Nombra a Bernardo de Sauvetat -seguidor de la Regla de Cluny- como primer Arzobispo de Toledo, quien, con el apoyo de la reina doña Constanza, revoca aquella decisión de permitir el culto en la mezquita.

Mientras todo esto ocurre en Toledo, el rey castellano-leonés pasa todo el verano pacificando la provincia, que termina sumándose al Reino de Castilla y León.

1086. En marzo Al Qadir se convierte en Rey de Valencia, bajo la protección de las tropas castellano-leonesas al mando de Alvár Fáñez.

La ciudad de Játiva se niega a reconocer a Al Qadir y el Rey de Lérida y Tortosa, Mundir baja a proteger la ciudad. Las tropas de Alvár Fáñez le obligan a retirarse y Játiva se rinde.

Desde Toledo, García Jiménez parte con un importante contingente de hombres tomando el Castillo de Aledo, desde donde comienza a hostigar el Reino de Murcia.

El Reino de Zaragoza se encuentra actualmente sitiado por las tropas cristianas, pues la taifa zaragozana del reyezuelo Al Mustain, ha dejado de pagar las parias correspondientes.

Envía una delegación a Sevilla para cobrar las parias correspondientes.

Alvar Fáñez. Estatua sita en Burgos.
Alfonso VI, en un grabado del siglo XX.

Comanda la expedición el judío Ben Salid. El Rey de Sevilla Al Mutamid no sólo se niega a pagar el tributo sino que hace ejecutar a Ben Salid.

Alfonso monta en cólera al enterarse y amenaza con una expedición de castigo al Reino de Sevilla. Al Mutamid pide ayuda a Yusuf Ibn Tashfin, lider almorávide que está extendiendo la Guerra Santa por Marruecos.

El 30 de junio Ibn Tashfin desembarca en Algeciras con un importante ejército e inmediatamente llama a la yihad contra el infiel rey leonés.

En Sevilla se le unen las huestes de Al Mutamid. En Jerez de los Caballeros las del Rey de Granada Abd Allah. Y poco después se dirige a Badajoz, donde se le unen las tropas del rey Al Mutawakkil.

Sin embargo, la mayoría de los reyezuelos de las taifas no acuden a su llamada:

  • Al Mustain de Zaragoza
  • Mundir de Lérida y Tortosa
  • Al Qadir de Valencia se mantiene fiel a su aliado cristiano
  • La Taifa de Almería no manda ningún tipo de ayuda
  • El Reino de Murcia actúa de idéntica forma

Todos ellos tienen sobrados motivos para no fiarse de Ibn Tashfin. El Rey de Sevilla Al Mutamid, ante la posibilidad de que los almorávides se hagan con su reino, ha declarado públicamente:

"Prefiero ser camellero en África que porquero en Castilla"

El 6 de julio -durante el asedio a Zaragoza- Alfonso VI se reúne con el rey aragonés Sancho Ramírez y con el hermano de éste, el infante García. Tras la entrevista los dos aragoneses emprenden camino de vuelta a su reino.

En el camino de vuelta el infante García se siente indispuesto, siendo llevado a la población de Anzánigo.

El 17 de julio fallece en esta misma localidad.

En septiembre Alfonso VI ya ha sido informado del desembarco almorávide y ha mandado ya mensajeros a todos los rincones de su reino. En Toledo se concentra el grueso de sus fuerzas compuestas por:

  • Las guarniciones de Coria -las primeras en llegar-
  • Las fuerzas de Alvar Fáñez, llegadas desde Valencia
  • Un contingente aragonés al mando del infante don Pedro, hijo de Sancho Ramírez
  • Las fuerzas de frontera toledanas
El Cid oteando el horizonte. Oleo de Marceliano Santamaría (Ayuntamiento de Burgos).
Grabado del siglo XIX que representa la Batalla de Sagrajas.

En total unos 2.500 hombres que se dirigen hacia Badajoz, donde llegan el 20 de octubre.

Las fuerzas musulmanas se estima compuestas por unos 7.500 hombres, con una superioridad cifrada en 3 a 1.

Batalla de Sagrajas. El 23 de octubre se dá la orden de ataque. Alfonso VI confía plenamente en su caballería pesada -compuesta por unos 700 hombres-.

El ataque inicial cristiano -realizado de madrugada- pilla por sorpresa a los musulmanes. Pero éstos se recomponen rápidamente. El contingente aragonés, además, abandona al poco el campo de batalla.

Los contingentes andalusíes, mucho más rápidos, envuelven rápidamente a los cristianos, cuyo grueso de ejército va camino de perecer. Se dá la orden de retirada.

En su desordenada huída son perseguidos por los musulmanes que no dan cuartel alguno. El que cae o es alcanzado es rematado en el mismo lugar sin piedad alguna.

Los musulmanes llamarán a esta batalla de Zalaca -resbalar en árabe- -según ellos por la gran cantidad de sangre cristiana derramada- aunque en la batalla se estima que perecen el 20% del ejército cristiano -unos 500 hombres.-

El propio rey Alfonso recibe una herida que le acompañará durante el resto de su vida y se repliega a Toledo preveyendo un ataque almorávide sobre la ciudad.

Incomprensiblemente, los almorávides no siguen avanzando y retornan a África (5).

Con la derrota se genera un cambio en la política de Alfonso respecto de los reinos taifas. Se muestra más conciliador y tolerante hacia ellos y retoma el título con el que se autoproclamó antes de la caída de Toledo de Emperador de las Dos Religiones.

1087. Restaura la sede episcopal de Avila.

Firma un tratado con Sancho Ramírez mediante el cual se reparten el Reino de Navarra.

En invierno llega un contingente francés de cruzados. Entre ellos viene el Duque Eudes -hermano de la reina Constanza- con sus dos hijos: Raimundo y Enrique. Con su ayuda intenta un fallido asalto a la ciudad de Tudela.

Casa a su hija natural Elvira, a pesar de su corta edad con Raimundo IV de Toulouse, a pesar de que el noble cuenta ya con 46 años y dos matrimonios a sus espaldas.

Ordena a Raimundo de Borgoña la repoblación de Salamanca, Segovia y Ávila. Al borgoñés le promete la mano de su hija Urraca, que apenas cuenta con seis años de edad.

Estatua de Alfonso VI en Toledo (2009).
Estatua de Urraca de Castilla, sita en el Parque del Retiro de Madrid.

1088. Se produce una revuelta en Galicia al objeto de liberar a su hermano García, que lleva preso 15 años. Sus instigadores son el Conde Ovéquez y los Obispos de Compostela y Lugo.

La revuelta es sofocada. Rodrigo Ovéquez huye al exilio y el Obispo Peláez es desposeído de su cargo en el Concilio de Husillos -Palencia-.

1089. Los almorávides asedian el Castillo de Aledo. Alfonso acude en su auxilio y consigue librarles del asedio.

La ausencia del Campeador en este evento supone un nuevo desagravio en su relación con el Cid, quien es desterrado por segunda vez y sus posesiones en Castilla nuevamente confiscadas.

1090. Su hija Urraca casa con el noble francés Raimundo de Borgoña.

Se produce un nuevo desembarco almorávide que depone al Rey de Granada.

Los musulmanes cercan nuevamente la ciudad de Toledo, la cual no consiguen tomar después de un duro asedio. En este episodio cuenta con la colaboración de tropas del rey aragonés Sancho Ramírez.

Ben Yusuf, tras el chasco toledano, se dirige hacia la Taifa de Granada la cual conquista, u seguidamente hace lo propio con el Reino de Málaga. Sus derrotados reyes son conducidos a Marruecos.

Hasta sus oídos llega el doloroso trance por el que está pasando su hermano García, cautivo en el Castillo de Luna -León- desde hace diecisite años. Viéndole cercana la hora de su muerte ordena que le liberen de sus cadenas, pero éste se niega razonando:

"...las he llevado durante toda mi vida aquí y pienso morir con ellas...".

El desdichado muere poco después.

1091. Los almorávides dividen su ejército en cuatro. El primero de ellos al mando del general ibn Al-Hach rodea y asedia Córdoba.

Al-Mamún -hijo de Al-Mutamid de Sevilla- defiende esta plaza. Su esposa Zaida ha conseguido escapar con algunos nobles musulmanes y se refugia en el Castillo de Almodóvar.

El 27 de marzo ocupan Córdoba y la cabeza de Al-Mamún es paseada en una pica por la ciudad.

Zaida, viuda de Al-Mamún, se presenta en la Corte.

Trae una petición expresa de Al-Mutamid pidiendo amparo y protección para su familia, otorgándole a cambio los Castillos de Cuenca, Huete, Ocaña, Mora, Alarcos, Caracuel, Oreja, Uclés y Consuegra, que pasan inmediatamente a manos castellano-leonesas.

Restos del Castillo de Luna, donde estuvo encarcelado Garcia.
Foto cortesía de Alfonso Luna.

Alfonso VI manda un ejército capitaneado por Alvár Fáñez para ayudarle.

Los almorávides derrotan al ejército cristiano comandado por Alvar Fáñez en Almodóvar del Rio y seguidamente conquistan Córdoba, Carmona, Tarifa ...y marchan sobre Sevilla.

A últimos de agosto se inicia una revuelta popular en Sevilla en favor de los almorávides.

El 2 de septiembre Al-Mutamid consigue a duras penas reprimir la revuelta.

El 7 de septiembre los almorávides entran en Sevilla y destierran a Al-Mutamid a África -donde morirá cuatro años más tarde-.

1092. El hijo de Ben Yusuf, Muhammad Ibn Aisa consigue la conquista del Castillo de Aledo.

Con su caída, Denia, Játiva y Alcira son ocupadas sin apenas oposición.

Murcia y Jaén se someten casi inmediatamente. Únicamente la Taifa de Badajoz, de Al-Mutawakkil mantiene aún su independencia.

Por estos tiempos, Zaida ya se ha convertido en amante de Alfonso.

Fallece su segunda mujer Constanza de Borgoña. Además de su hija Urraca tuvo otros cuatro con ella, todos muertos prematuramente.

Ante el irresistible empuje almorávide firma un tratado con el rey aragonés Sancho Ramírez y con el Conde de Barcelona Ramón Berenguer II.

Dicho tratado conlleva que Valencia -protectorado del Cid-, pasará a manos castellano-leonesas.

El Campeador advierte a su rey que no tolerará injerencias en el territorio que tanta sangre le ha costado ganar.

El de Vivar concentra sus tropas en Zaragoza y lanza un ataque devastador en Calahorra y Nájera, asolando cuanto halla a su paso. García Ordóñez, Conde de Nájera, no se atreve a enfrentarse a él.

Ramón Berenguer II, por Filipo Ariosto. Castillo de Montjuich.
Jinete almorávide descabalgado.

El 28 de octubre la facción pro-almorávide aprovecha la ausencia de Rodrigo en Valencia y asesina a Al-Qadir, quien es decapitado.

1093. Al Mutawakkil, Rey de Badajoz se alía con Alfonso y le entrega las poblaciones portuguesas de Lisboa y Santarem, territorios que cede inmediatamente a su yerno, Raimundo de Borgoña.

La población musulmana de Badajoz se rebela contra Al-Mutawakkil por este hecho mientras los almorávides asedian la ciudad.

Al-Mutawakkil rinde la ciudad.

En el camino hasta Sevilla es vilmente asesinado junto con sus hijos. Las tropas almorávides se dirigen seguidamente hacia territorio portugués a recuperar lo antaño entregado por aquel.

Alfonso casa con Bertha de Borgoña.

Los almorávides derrotan a las fuerzas cristianas comandadas por Raimundo de Borgoña en algún lugar cerca de Lisboa, recuperando rápidamente la totalidad de los territorios portugueses entregados poco antes por Al-Mutawakkil.

Pero no todo son sinsabores para el monarca castellano-leonés: el Cid derrota una vez sí y otra también a cuanto almorávide aparece por Valencia, ciudad que finalmente conquista.

1094. Casa su hija natural Teresa con Enrique de Borgoña, quien inmediatamente conspira junto con su hermano Raimundo.

Los borgoñeses planean dividir el reino a la muerte del rey Alfonso, correspondiéndole la totalidad del reino a Raimundo excepto el Condado de Galicia -y quizás Toledo-, que serían para Enrique.

1095. Fallece su tercera mujer, Bertha de Borgoña.

Concede Fuero a la ciudad de Logroño.

1096. Muere Dalmacio, Obispo de Santiago. Su sucesor es Diego Gelmírez.

Zaida trae al mundo en el Castillo de La Adrada al futuro heredero de su reino: el príncipe Sancho.

Concede a Enrique de Borgoña y a su hija Teresa el Condado de Portugal, debilitando de esta forma el poder que había puesto en manos de su otro yerno, Raimundo.

Escudo de Borgoña.
Pedro I, según Manuel Aguirre y Monsalve. Diputación Provincial de Zaragoza.

1097. Pedro I se desplaza al sur de Huesca con la intención de ocupar territorios pertenecientes al Reino de Zaragoza, feudatario de Castilla y Leon.

En mayo, Alfonso VI parte con un contingente de unos 3.600 hombres para prestar ayuda a su vasallo Al Mustain contra el rey aragonés.

En el camino es informado de que Yusuf Ibn Tashfin ha desembarcado nuevamente en la península con un importante contingente de hombres.

Recordando la derrota de Zalaca y olvidando viejas rencillas, solicita la colaboración del Cid Campeador y del Rey de Aragón, Pedro I.

La respuesta del de Vivar no se hace esperar, enviándole un importante contingente de tropas en el que figura su único hijo, Diego Rodriguez.

Los castellano-leoneses han desplegado un gran frente de 80 km, que las vanguardias almorávides que se dirigen hacia Toledo deben atravesar pasando por la fortaleza cristiana más cercana: Consuegra.

El 15 de agosto la avanzada almorávide se encuentre frente a la fortaleza.

El rey Alfonso nunca ha sido un buen estratega.

Y la impaciencia no le permite esperar las fuerzas de Alvár Fáñez ni las aragonesas del rey Pedro I que se hallan en camino. Repitiendo errores pasados vuelve a confiar la victoria de su ejército en la carga de su caballería pesada.

Una estrategía que los musulmanes al mando de Muhammad ben Al-Hach conocen bien: dejan avanzar al grueso cristiano y, mientras algunas fuerzas les frenan, les envuelven con caballería ligera aniquilando las alas.

Coloca varios batallones de caballería protegiendo a la infantería.

Los escuadrones de caballería cristiana mejor preparados están mandados por Pero Ansúrez y Diego Rodríguez, que manda los expertos soldados enviados por el Cid y curtidos ya en múltiples escaramuzas victoriosas contra los almorávides.

García Ordóñez manda otro escuadrón con la misión de proteger la avanzadilla cristiana de Diego Rodríguez, en caso de desfallecer.

Se dá la orden de ataque.

Las infanterías musulmana y cristiana salen a su encuentro protegidas ambas por su respectiva caballería. La infantería cristiana desborda a la musulmana, pero la caballería ligera -como en otras tantas batallas-, procede a envolver a la caballeria pesada cristiana.

Castillo de Consuegra. Foto cortesía de José Manuel Timón (2006).
Diego Rodriguez. Estatua sita en Burgos, en el Puente de San Pablo.

Alfonso VI ha vuelto a cometer el error de no dejar escuadrones de reserva de caballería ligera para proteger los flancos que desfallezcan.

Se dá la orden de retirada.

La caballería de Pero Ansúrez vuelve grupas mientras los hombres de Diego Rodriguez protegen la retirada de su ejército.

Parece ser que García Ordóñez no actúa como debiera. En lugar de acometer la tarea que le ha sido encomendada, manda volver grupas hacia la seguridad de la fortaleza.

Diego Rodriguez combate heroicamente junto con sus hombres hasta ser aniquilados.

Las fuerzas supervivientes se refugian en el Castillo de Consuegra durante 8 días rechazando los intentos musulmanes por penetrar en el mismo.

Incomprensiblemente, los almorávides levantan el sitio cuando parecen estar a punto de controlar la situación, quizás creyendo, erróneamente, que refuerzos castellano-leoneses vienen en camino para ayudar a su rey.

Alvar Fáñez había salido desde Zorita con un contingente cristiano en socorro de Alfonso VI.

Los almorávides de Mohamed Ibn Aisha, enterados, le sorprenden en Cuenca, derrotándole.

1098. Se casa con Zaida quien se ha convertido ya al cristianismo en Burgos, cambiando su nombre por el de Isabel.

Fortifica sus posiciones en la zona de Guadalajara, previniendo ataques procedentes de las posiciones fuertes musulmanas en esta región: Atienza, Sigüenza y Medinaceli.

1099. El Cid muere en Valencia. Su esposa Jimena continúa gobernando la ciudad con enormes dificultades debido a la presión almorávide.

Muere su hermana Elvira.

1100. Zaida le dá una segunda hija: Elvira.

1101. Nace Sancha, su tercera hija con Zaida (6).

Toledo sufre un nuevo asedio. El monarca se ha desplazado hasta Valencia y la defensa de la ciudad toledana corre a cargo de Enrique de Borgoña.

Muere su hermana Urraca.

Doña Jimena, esposa del Cid. Estatua sita en el Puente de San Pablo (Burgos,2005).
Raimundo de Borgoña. Retrato existente en el Parador de Avila.

1102. Presenta batalla a los almorávides en Cullera terminando el embite en tablas.

Seguidamente, ante la imposibilidad de defenderla eternamente, procede a evacuar Valencia incendiando lo que deja.

Los almorávides ocupan la ciudad y avanzan hasta Barcelona, asolando la ciudad.

El empuje musulmán es tremendo y Alfonso VI sopesa seriamente la pérdida de Toledo.

Manda repoblar y fortificar a Raimundo de Borgoña las ciudades de Segovia, Avila y Salamanca al objeto de convertirlas en la siguiente línea defensiva de su reino.

Concede al abad Jerónimo el Obispado de Salamanca.

1103. Ante la alianza del Reino de Zaragoza y los almorávides sitía la ciudad de Medinaceli, para cortar la posible llegada de refuerzos zaragozanos hacia tierras toledanas.

Se mandan fuerzas almorávides desde Granada y Valencia para aliviar tal asedio.

Pero el gobernador granadino muere en una emboscada cerca de Talavera y el ejército musulmán se repliega.

1104. En junio Alvar Fáñez consigue la conquista de Medinaceli.

Con su caída se conquistan otras importantes poblaciones -Sigüenza-..).

Fuerzas castellano-leonesas realizan una incursión victoriosa por tierras sevillanas.

Los musulmanes se muestran sorprendidos por la recuperación cristiana traducida en estas últimas razzias.

1105. En marzo nace su nieto Alfonso Raimúndez, hijo de su hija Urraca y de Raimundo de Borgoña. La cuestión sucesoria se complica.

Un contigente castellano-leonés es derrotado en las proximidades de Calatrava La Vieja.

Castillo de Medinaceli (SORIA, 2009)
Escudo de Grajal de Campos.

1106. Tras una expedición contra el Reino de Zaragoza, se dirige a la cabeza de sus tropas hacia Badajoz.

En Salatrices (7) se enfrentan al ejército musulmán, siendo nuevamente derrotados. A duras penas consiguen llegar hasta Coria. El rey ha sido severamente herido en una pierna, consecuencia de una lanzada, herida que le impedirá volver a montar.

El 2 de septiembre Yusuf Ibn Tashfin, su gran enemigo, resulta muerto en una lucha entre musulmanes en Africa.

1107. En mayo se celebra un Concilio en León, donde se reconoce oficialmente como heredero al trono al príncipe Sancho.

Muere Zaida.

En septiembre se encuentra al lado de su yerno Raimundo de Borgoña en Grajal de Campos.

El susodicho no tarda en morir, víctima de un ataque de disentería, asistido por el Obispo de Santiago Diego Gelmirez.

En diciembre se celebra otro Concilio en León en vista de los nuevos acontecimientos.

En él ordena que todas las posesiones del finado Raimundo reviertan a la Corona.

A su hija Urraca le deja el Condado de Galicia, estipulando que, si vuelve a casarse, el condado gallego pasará inmediatamente al hijo de ésta, Alfonso Raimúndez.

Y para dar solemnidad al acto hace jurar a los nobles gallegos y al Obispo de Santiago que velarán por el cumplimiento de lo acordado.

1108. Alfonso VI vuelve a casar. Su nueva esposa es Beatriz D'Este.

Un gran ejército almorávide avanza hacia Toledo.

En el camino deciden asaltar la ciudad de Uclés.

Alfonso VI es informado prontamente de estos movimientos y rápidamente organiza un ejército.

Alfonso VI. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.
Castillo de Calatañazor (Soria).

Como se encuentra ya mayor -68 años- y tiene una herida en la pierna que le impide montar a caballo, pone al frente de él a Alvar Fáñez.

Para dar visos de importancia a la expedición comete el error de mandar a la misma a su joven heredero de apenas 12 años: el príncipe Sancho.

Viene acompañado de su ayo, el Conde García Ordóñez y otros siete Condes más.

El 27 de mayo la población mudéjar se ha rebelado en Uclés contra los cristianos, quienes se han visto obligados a refugiarse en la ciudadela.

Las tropas castellano-leonesas se hallan compuestas por:

  • Las tropas de estos 7 Condes
  • Soldados toledanos
  • Soldados puestos en alerta permanente en la frontera musulmana
  • Milicias concejiles procedentes de Alcalá de Henares y Calatañazor
  • Un batallón de judíos

Fuerzas estimadas en unos 3.500 hombres.

El 29 de mayo se plantan en Uclés.

Las tropas musulmanas les están ya esperando, tras haber sido previamente informadas por un desertor musulmán del ejército cristiano.

Batalla de Uclés. Alvár Fañez, sin esperar estrategia alguna, da la orden de ataque. La caballeria pesada cristiana se interna tan fácilmente en la vanguardia musulmana como un cuchillo corta la mantequilla.

Pero las alas de caballería ligera musulmanas rodean al ejército cristiano, la emprenden con la desguarnecida infantería, ponen en fuga al batallón judío y envuelven a la caballería de Alvár Fáñez.

La situación se torna tan dramática que los siete Condes sólo piensan en la vida del príncipe Sancho.

Se dá la orden de retirada mientras los musulmanes derrotan y rematan a los cristianos caídos. No hay piedad.

Con cerca de 3.000 cabezas cristianas se forma una pila donde el imán musulmán sube para dar gracias por la victoria.

Alvár Fáñez escapa con los escasos restos de su maltrecha caballería.

Mientras, los siete Condes llegan hasta la cercana Fortaleza de Belinchón (8), con la intención de recuperar fuerzas y aguardar refuerzos.

Uclés. Una de las torres que quedan de la muralla.
Tumbo de la Catedral de Santiago.

La población musulmana se rebela y termina asesinándolos junto al joven príncipe heredero.

El historiador Rodrigo Ximénez de Rada narra, de forma dramática, el desenlace final con el siguiente diálogo entre el príncipe Sancho y su ayo García Ordóñez:

"...Ayo, ayo, han herido el caballo que monto...".

Le contestó el Conde:

"No te muevas, porque si no te herirán también a ti".

"Y al punto se desplomó el caballo que había sido alcanzado y, al arrastrar consigo al hijo del rey, se apeó el Conde y parapetó al niño como pudo entre él y su escudo, mientras la muerte le apremiaba por todas partes. Él, valiente como era, no sólo protegía al niño con el escudo, sino que repelía los ataques que llovían de todos lados, pero, al serle cercenado un pie de un tajo no pudo aguantar más y cayó sobre el niño para morir antes que él".

Cuando Alvár Fañéz y los caballeros supervivientes van a rendir cuentas ante su rey, reciben avergonzados -según las crónicas cristianas- de boca de Alfonso VI estas palabras, al conocer el fallecimiento de su primogénito:

¡Ay hijo mío! ¡Ay hijo mío! Luz de mis ojos, consuelo de mi vejez;
¡ay mi principal heredero! Caballeros, ¿dónde me lo habéis dejado?

La muerte de su joven heredero supone un duro golpe para el anciano rey, del que ya nunca se recuperará.

Con esta derrota Castilla y León pierde todo el territorio desde Aranjuez hasta Zorita, agravándose la situación con el levantamiento de los mudéjares en muchas ciudades a favor de los asaltantes.

Los musulmanes despliegan un gran contingente en la recuperada Medinaceli, desde donde hostigan continuamente las poblaciones cristianas cercanas.

1109. Cae la ciudad de Talavera.

Enterado de un inminente ataque almorávide a Toledo, se hace trasladar en litera para dirigir personalmente la defensa de la ciudad.

No llega a contemplar el asalto, pues muere el 30 de junio.

Es enterrado en el Monasterio de San Benito, en Sahagún, junto a sus esposas, por expreso deseo suyo.

1808. Durante la Guerra de la Independencia, su sepulcro es profanado por las tropas francesas, que desperdigaron sus restos.

Fotografía antigua del Castillo de Zorita de los Canes (Guadalajara).
Tras estar casi un siglo sus huesos metidos en un saco, las madres benedictinas le acondicionan el sencillo sepulcro donde actualmente descansan.
 

(1). El historiador Manuel Fernández y González escribe en el año 1862 que el rey probablemente pretendía llevar a Jimena al altar, cosa que no pudo hacer por no recibir la pertinente dispensa del Papa.r


(2). Existen discrepancias entre los historiadores al fijar la fecha de la conquista de Madrid. Según unos, habría sido en el año 1083 como previo paso a la conquista de Toledo. Según otros, habría sido en la misma campaña que habría concluído con la toma de la ciudad toledana y toda la región entre Talavera y Madrid.


(3). Este se supone que es el origen de que a los madrileños se les denomine "gatos".


(4). Según algunos historiadores, la caída de Toledo habría traído consigo la de los núcleos musulmanes cercanos, sin batalla alguna, incluída la ciudad de Guadalajara.

(5). Entre las probables causas de su precipitada vuelta a África se citan:

  • La muerte de su hijo
  • El temor a una probable revuelta en su reino
  • La posibilidad de provocar una cruzada cristiana proveniente desde Francia en caso de seguir avanzando

(6). Algunos historiadores sostienen que Zaida habría muerto en el año 1099 y que Alfonso habría casado ese mismo año con una nueva esposa francesa, de nombre Isabel, quien le habría dado dos hijas: Elvira y Sancha.

(7). Según cuenta fray Prudencio de Sandoval, tomando como referencia los escritos del obispo Pedro de León, cronista oficial de Alfonso VI.

(8). Otras fuentes señalan que los siete Condes habrían muerto en la batalla y a Belinchón únicamente habrían llegado Álvar Fáñez con los supervivientes.

 
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Página actualizada el 05/02/2017