Alvar Fañez
Alvar Fáñez
Escudo de armas tanto de Alvar Fáñez como del Cid Campeador (según Argote de Molina).

1047. Se cree que nace en Burgos hacia esta fecha.

Su padre podría ser Fernán Laynez, hermano de Diego Laynez, padre del Cid (1). El parentesco, por tanto, con la figura del de Vivar, sería el de primos-hermanos (2).

Su padre casa en segundas nupcias con Ximena Núñez. De este matrimonio tardío nace Álvar (la diferencia de edad con sus hermanos es notoria).

1068. Muere Fernando I el Magno. Alvar Fáñez, al igual que el Cid, se alinea en el ejército de Sancho II, reconocido como Rey de Castilla. El motivo principal puede deberse a que las tierras del joven Alvar han quedado enclavadas en Castilla, a diferencia de las de sus hermanos Flaín y Pedro Fernández, que se encuentran en territorio leonés, siendo fieles servidores de Alfonso VI.

Estatua de Fernando I "el Magno". Plaza de Oriente. Madrid.
Esto podría haber causado una original desconfianza del rey castellano hacia Alvar.
Sancho II el Fuerte. Libro de Estampas de los Reyes. Catedral de Segovia.

Sancho II es un rey ambicioso y estima que todo el territorio que antaño gobernara su padre, debe volver a ser unido y gobernado por su persona. A tal efecto envía una delegación a tierras de Galicia con la misión de intimidar a su hermano García, quien a la sazón cuenta unos 24 años de edad.

Uno de los principales de tal encargo es Alvar Fáñez

mancebo robusto y fuerte

Quien actualmente cuenta con unos 23 años de edad.

Sancho argumenta principalmente para su causa La Ley Goda, que estipula que todo el reino debe quedar para el primogénito varón. Por su parte, García, replica que todo cuanto tiene ha sido legítimamente heredado de su padre. Y se muestra dispuesto a defenderlo con su vida, si es preciso.

La nobleza gallega no parece dispuesta a defender a su Señor. Por este motivo, García se refugia en Santarem (Portugal), donde es prontamente sitiado por los ejércitos castellanos.

En el transcurso de la batalla parece ser que el joven Alvar pierde sus armas y su caballo. Desarmado, se presenta ante Sancho para pedirle nuevas armas y un caballo para seguir luchando, ante la desconfianza de su rey. El historiador Sandoval escribe al respecto:

Antes que los campos rompiesen, dicen que Alvar Fañez, pariente de Rodrigo Diaz, se puso á pie y desarmado ante el Rey Don Sancho, y dixo:
Señor, yo jugué mis armas y caballo, si sois servido mandadme dar otras, que yo prometo de pelear y serviros en esta batalla por seis caballeros,
y sin que me tengais por traidor. Y que el Conde Don Nuño dixo al Rey:
dadle, Señor, lo que pide, que él cumplirá lo que promete, y que el Rey le mandó dar unas armas y caballo.

En la batalla siguiente, parece ser que el rey Sancho es hecho prisionero por García, que lo entrega a seis caballeros para que lo trasladen a lugar más seguro. Se presenta ante ellos Alvar Fáñez.

Estando ellos en esto, llegó Alvar Fañez, el caballero que habia pedido armas y caballo,
y prometido que pelearia por seis. Viendo al Rey Don Sancho preso,
apretó las piernas al caballo, diciendo a grandes voces: dexad, caballeros, libre al Rey mi Señor.
Acometiólos con tanta furia, que ántes de quebrar la lanza derribó dos de ellos,
y apretó los quatro de manera, que los hizo ir huyendo á todo correr de los caballos,
y Alvar Fañez tomó uno de los caballos que perdieron los caballeros que habia derribado,
y diólo al Rey Don Sancho, y retiráronse ambos a un montecillo,
donde se habian hecho fuertes unos caballeros Castellanos. Y díxoles Alvar Fañez:
veis aquí libre al Rey mi Señor, ruégoos mucho, caballeros, qué mireis quién sois,
y la honra y prez que en las lides siempre ganasteis, y que no la querais perder hoy.
Juntáronse hasta quatrocientos caballeros de los que se habian desbaratado,
y iban de vencida, y llegó allí Rodrigo Diaz, llamado el Cid, con otra tropa de ellos que traia en su compañía,
que serían hasta trecientos, que no se habian hallado en la primera batalla y rompimiento.

Como se vé, Alvar Fáñez y Rodrigo Díaz no luchaban juntos en la misma mesnada.

1071. García es confinado en una prisión. No tardará mucho en fugarse, yendo a refugiarse en las tierras de su vasallo, el rey Al-Mutamid de Sevilla.

Mientras tanto, Sancho sigue con su idea de recuperar la totalidad de los reinos de su padre.

Grabado del siglo XIX que representa a Sancho II.

1072. El 12 de enero leoneses y castellanos se enfrentan en Golpejera (3). Alvar Fañez queda encargado por su rey de defender un puente en una población impidiendo la llegada de refuerzos leoneses. De este encargo dicen las crónicas (4):

Avía dejado el Rey Don Fernando a Castilla a su hijo maior Don Sancho, y a Don Alonso el Reino de León y a Don García el de Galicia, a Doña Urraca a Zamora y a Doña Elvira a Toro; todo esto fue la mayor emulación para ocasionar guerras; porque el Rey Don Sancho viendo la sinrazón de las divisiones, assi que acabó de heredar sus estados, airado de coraje puso con grandioso exército guerra a todos sus hermanos, comenzando primero con Don Alonso sobre el Reyno de León, con que abiendo tenido primera batalla, a la segunda se le llebó de calle, metiendo en prisión a su hermano; todo este embeleco y ardiz lo ordenó el Cid que le traía consigo Don Sancho por General de sus exércitos; en esta misma ocasión se alló Don Albar Fañe de Miñaya con otra mucha gente lucida, adonde retirados de la primera vatalla en la Rivera del río Esla, se hizo fuerte en una pequeña población que avía allí entonces, para impedirles el paso al enemigo por un puente, que según las demostraciones fue el de Villarente; y de la población quedó nombre después llamando la Villa de Fañe y oí en bocablo más abrebiado Villafañe, quedando asi-mismo el lugar y señorío por de Don Albarfañe aciéndole merced para él y sus descendientes el Rey Don Sancho. Sucedió esto en la Era de 1072 que fue año del nacimiento de Xto. de 1034.

Alfonso es encarcelado en Burgos. Imitando a su hermano García, se fuga de su prisión y se pone bajo la protección de su vasallo Al-Mamún, en Toledo.

Sancho pretende coronarse como Rey de León en la propia catedral leonesa, pero el obispo Pelayo se niega hacerlo. Finalmente es coronado ante el recelo de la nobleza leonesa.

El flamante rey castellano-leonés se dirije con sus ejércitos hacia Zamora, donde espera conseguir fácilmente la rendición de su hermana Urraca.

El 6 de octubre es asesinado ante las puertas de la ciudad zamorana por Bellido Dolfos.

Castillo de Jadraque (Guadalajara)

Alfonso VI vuelve apresuradamente. Tras la Jura de Santa Gadea, Alvar Fáñez queda vinculado al nuevo monarca de Castilla y León.

1074. El Cid casa con Jimena, apareciendo su nombre por primera vez en la carta de arras como pariente de ésta, con el nombre de Álvaro Fanniz (5) (6) . En cuanto a la extensión Minaya se ignora el motivo de llamársele así (7).

Recibe el encargo personal del monarca leonés de recaudar las parias a los reinos musulmanes. Atesora riquezas como resultado del porcentaje resultante de ellas.

Junto al de Vivar recorre la Wad-Al-Hayara (Guadalajara) árabe (8). Conquista el Castillo de Castejón de Abajo (Jadraque).

Recorre Hita, Alcalá....

Es bien conocido por los musulmanes, que le conocen como Al-barhanis (9), y quienes según la Kitab al- lktifá le temen

"más que a nadie"...

1077. Reconquista Medina del Campo.

1085. Participa activamente en la conquista de Toledo, donde el Cid comanda nuevamente a las tropas castellano-leonesas. La ciudad toledana pasa a manos cristianas el 25 de mayo.

Toma la localidad de Horche (Guadalajara) a los moros.

El 24 de junio (un día después), las tropas castellano-leonesas con Alvar Fáñez al frente, se hallan frente a la ciudad de Wad al-Hayara. Dice la leyenda que, en una noche estrellada, un traidor musulmán abre una de las puertas de la ciudad, conocida desde entonces como De Alvar Fáñez, a los ejércitos cristianos, evento del que quedará constancia en el escudo de la ciudad (10).

Escudo original de la ciudad de Guadalajara, modificado en el siglo XIX.
Alvar Fañez. Dibujo de Julián de Velasco.

De tal conquista ha quedado alguna crónica -ciertamente exagerada- como la realizada por Núñez de Castro en el siglo XVII (11).

1086. Alfonso VI relega a Al-Qadir como Rey de Toledo y le hace trasladar a Valencia. Alvar Fáñez queda encargado de darle protección, haciendo huir a las tropas enviadas por Mundir de Tortosa, poniendo la ciudad de Játiva bajo el gobierno de Al-Qadir.

El Reino de Zaragoza es inmediatamente sitiado por las tropas castellano-leonesas. Los motivos son sobradamente conocidos: al hecho de haber dejado de pagar las parias correspondientes, con la conquista de Guadalajara y Toledo más el establecimiento en Valencia de su aliado Al-Qadir, ha quedado completamente aislado.

Al-Mutamid de Sevilla y los reyezuelos de Granada y Badajoz se sienten amenazados y solicitan la ayuda almorávide, quienes acaban de imponerse en el norte de África.

Yusuf ibn Tashfin -lider almorávide- responde afirmativamente a la llamada y cruza el Estrecho al mando de un gran ejército, desembarcando en Algeciras el 30 de junio.

Allí se les unen los contingentes musulmanes de los Reinos de Sevilla y Granada y marchan sobre Badajoz, donde su reyezuelo Al Mutawakkil mantiene una aptitud dubitativa.

Estos movimientos de tropas son observados con preocupación desde el bando cristiano. Álvar Fáñez recibe la orden de ponerse al frente de la caballería cristiana y tiene que abandonar Valencia, dejando a Al-Qadir sin su protección, abandonado momentáneamente a su suerte.

Al Mutawakkil no tarda en unirse al resto de la expedición musulmana, asustado ante la magnitud de su ejército.

Alfonso VI prefiere no esperar y al frente de sus tropas sale al encuentro con los musulmanes.

El 23 de octubre se celebra la Batalla de Sagrajas (Badajoz)(ver Alfonso VI). Alvar Fáñez comanda la primera carga de la caballería cristiana contra los musulmanes.

Pero terminan siendo derrotados y se ven obligados a refugiarse primeramente en Coria y después en Toledo.

Grabado del siglo XIX que representa la Batalla de Sagrajas.
Escudo de la familia Ansúrez

Es encomendado por Alfonso VI para repoblar Pedrajas e Iscar, como muy bien cuenta el infante Don Juan Manuel en su libro El Conde Lucanor:

"Don Alvar Háñez era muy buen omne et muy onrado
et pobló a Ixcar, et Morava ý...

1089. Yusuf ibn Tashfin realiza un segundo desembarco en la península y pone sitio al Castillo de Aledo. Alvar Fáñez acude en ayuda de los sitiados y consigue poner en fuga al destacamento almorávide. Su primo Rodrigo llega tarde y es desterrado por segunda vez por el rey leonés.

Alvar Fáñez casa con Mayor Pérez, hija mayor del Conde de Carrión y Saldaña Pero Ansúrez (fundador de Valladolid). De este matrimonio nacerán tres hijos:

  • El primogénito (aún sin identificar)
  • Juan Alvárez
  • Eilo Alvárez.

1090. Se produce un nuevo desembarco almorávide. Esta vez se contentan con deponer al reyezuelo granadino, dejando como gobernador a Ibn Abú Bakr.

1091. El gobernador almorávide lanza un ataque contra el Reino de Sevilla. Al-Mutamid pide ayuda a Alfonso VI quien manda un ejército capitaneado por Álvar Fáñez.

El 7 de septiembre se produce el encuentro en Almódovar del Rio, donde los castellano-leoneses y sus aliados sevillanos son derrotados. El avance almorávide parece incontenible. Sevilla cae.

El Castillo de Aledo es tomado poco después. Denia, Alcira y Játiva caen sin este importante apoyo. Y se dirigen seguidamente hacia el Reino de Valencia, donde Al-Qadir observa con preocupación el devenir de los acontecimientos.

Mientras su suegro, el conde Pero Ansúrez queda encargado de la defensa de la ciudad de Toledo, Alvar Fáñez es encargado por Alfonso de defender la frontera cristiana entre Toledo y Valencia. En calidad de tal, conquista en fecha desconocida los Castillos de Huelves (Cuenca) y Valdeavero -entre Madrid y Guadalajara-.

Alfonso VI, en un grabado del siglo XX.
Fortaleza de Zorita de los Canes (GUADALAJARA, 2010)

1094. El Cid ha conseguido ya convertirse en dueño de casi todo el Levante.

Por estos años su importancia en la corte de Alfonso es notoria, aunque es un hombre principalmente de batalla, más que de asuntos palaciegos.

1097. Se tiene constancia de un documento donde se le nombra como Señor de Zorita. Desde esta fortaleza, clave para la defensa de Toledo, hostiga continuamente los territorios musulmanes de Kunka (Cuenca).

En agosto es emboscado y derrotado por las tropas almorávides de Mohamed Ibn Aisha en Cuenca cuando acude al socorro de su rey, que también acaba de conocer el agrio sabor de la derrota en Consuegra.

El avance del poderío almorávide parece, en este momento, ciertamente incontestable.

Alvar Fáñez. Estatua sita en Burgos.

1099. Figura como Alcaide de Toledo, según se desprende de un documento fechado en este año.

En julio el Cid muere en Valencia, tras haber sido gravamente herido por una flecha.

1102. Jimena, esposa del Cid, no puede mantener Valencia y los almorávides la recuperan.

1103. Dirige el asedio contra la ciudad musulmana de Madina Salim (Medinaceli).

1104. En junio conquista Medinaceli.

1105. Se le encarga la defensa de la frontera toledana, ante el acoso almorávide.

Escudo de Medinaceli, donde la tradición local asegura que el caballero no es otro que Álvar Fáñez.

1106. Acompaña a su rey en una expedición contra el Reino de Zaragoza. Y seguidamente se internan por tierras de Badajoz, donde se topan con el ejército musulmán en Salatrices. Vuelven a ser derrotados y precipitadamente huyen hasta Coria. El rey ha resultado herido de gravedad en una pierna y nunca volverá a poder montar a caballo.

1107. Confirma un privilegio como Señor de Zorita y Santaver.

1108. Los musulmanes pretenden la reconquista de Toledo. Juntan todos sus ejércitos. A los temibles almorávides se unen las tropas de Granada, Córdoba, Murcia y Valencia. En el camino hacia la capital toledana pasan por la población de Uclés, cuyas murallas y torreones la presentan prácticamente como inexpugnable.

Pero la población mudéjar se rebela contra los cristianos y abre las puertas al ejército invasor. Los supervivientes se refugian en el interior de la ciudadela. Su situación es crítica.

Alfonso VI es informado y rápidamente organiza un ejército de socorro, al frente del cual coloca a Álvar Fáñez -designado jefe supremo de las fuerzas castellano-leonesas-. Su hijo y heredero, el príncipe Sancho -de unos 11 años de edad- participa de la expedición, junto con su ayo, el conde García Ordóñez y algunos otros condes mas.

Uclés. Una de las torres que quedan de la muralla.
Tumbo de la Catedral de Santiago.

Alvar Fáñez dirige personalmente la carga de caballería que, tras un éxito inicial, está a punto de ser aniquilada. El ejército cristiano es completamente desarbolado en Uclés.

En la batalla mueren el príncipe Sancho, así como su ayo, el conde García Ordóñez y los condes Garci-Fernández, Gomecio, Martín Laínez, García de Cabra, el conde Sancho (nieto del Cid) y Fernando Díaz.

Los supervivientes llegan hasta la cercana Fortaleza de Belinchón para recuperarse y preparar una posible defensa. Los almorávides siguen con su marcha triunfal y conquistan un amplio territorio (Ocaña, Huete, Consuegra...)

Alvar Fáñez es responsabilizado directamente por Alfonso VI de la derrota, perdiendo casi todas sus tierras y quedando únicamente como Tenente de Toledo.

1109. En la condición de Tenente es uno de los que asisten a los últimos momentos de vida de Alfonso VI en Toledo.

En septiembre hace frente a un ataque musulmán contra la ciudad. Las fuerzas del almorávide Alí se retiran sin conseguir su rendición.

La reina Urraca casa con Alfonso I el Batallador en el Castillo de Monzón.

En los posteriores enfrentamientos entre la Reina de Castilla y el Rey de Aragón, siempre hará gala de su fidelidad a la primera.

1110. Intenta la conquista de Cuenca sin resultado.

Los almorávides conquistan el Reino de Zaragoza.

1111. El 28 de mayo las tropas aragonesas al mando del propio Alfonso I se apoderan de Toledo sin apenas oposición.

En julio de este mismo año el control de la ciudad vuelve a estar totalmente en manos de Álvar Fáñez.

La reina Urraca, según la genealogía de Alonso de Cartagena.
Castillo de Peñafiel (VALLADOLID, 2008)

Consigue, de forma efímera, la toma de Cuenca.

1112. Alí Yusuf, líder almorávide, observa complacido las luchas entre los reinos cristianos. Cree que es un buen momento para intentar la toma de la ciudad de Toledo, ciudad a la que pone sitio. Pero es defendida eficazmente por Álvar Fáñez. Los musulmanes, en su retirada, saquean Talavera.

Forma parte de las tropas que sitían a Alfonso I en Peñafiel. Quizás por ese motivo es nombrado como Señor de Peñafiel.

1113. El 13 de marzo la reina Urraca redacta un documento relativo al Monasterio de San Servando, en las afueras de Toledo, donde escribe

"cum consensu albari fanniz tunc temporis toletani principis"

Pierde el Castillo de Oreja ante el empuje musulmán.

1114. El 16 de febrero redacta un documento firmándolo como Álvar Fáñez de Zorita, mediante el cual confirma un privilegio real.

Álvar se muestra disgustado con su reina, cuando Urraca le arrebata a su suegro, Pero Ansúrez, las posesiones que éste tiene en Castilla.

A pesar de ello, El de la Fuerte Lanza -como dice el Poema del Mío Cid- no duda en acudir a sofocar una rebelión de las milicias concejiles segovianas proclive al Rey de Aragón y en contra de Urraca de Castilla, muriendo en el encuentro.

Se dice que es enterrado primeramente en San Miguel del Monte (Guadalajara) y finalmente trasladado al Monasterio de San Pedro de Cardeña a 10 km. de su Burgos natal, donde aún puede verse su sepulcro.

 

(1). Avalan esta teoría el historiador Argote de Molina y el Conde don Pedro Afonso de Portugal, quien escribe:

"...Deste linage por otra linea diziedo, que el primero deste linage fue don Gutierre Señor de Castro Xeriz padre de doña Gontroda Gutierrez. Y doña Gontroda casó con el Conde don Nuño Alvarez de Amaya, y fueron padres de doña Ximena Nuñez. Y doña Ximena Nuñez casó con Fernan Laynes hermano de Diego Laynez padre del Cid, y fueron padres del Conde Alvar Fañez Minaya.."

Álvar no era el único Fáñez de su tiempo. En el monasterio de San Pedro de Cardeña hay un documento donde consta que en el mes de septiembre del año 1119 Jimena Díaz vendió propiedades en Valdeñas heredadas de su entonces difunto esposo, el Cid. Fueron testigos de la venta, entre otros, Diego Fáñez y Nuño Fáñez. Los nombres Diego y Nuño, comunes en su familia, sugieren que tal vez eran hermanos de Álvar Fáñez. No he encontrado otra mención de ellos. Reilly men-ciona un Fan Fáñez, Sandoval un Fanne Fannez, probablemente el mismo. En la catedral de Burgos hay obituarios de Munius Fannez (año 1112) y de Rodericus Fannez (año 1147). El problema es que no se ha encontrado ningún Fañe o Hanne o Iuan que pudiera ser padre de Álvar, por lo que el origen del aparente pa-tronímico es un misterio aún no resuelto. (Carlos Eduardo Solivérez: Alvar Fáñez, Su familia y sus Hechos)

(2). Se dice que Alvar Fáñez era primo o sobrino del Cid Campeador. Atendiendo a la carta de arras del Cid a Jimena, donde le declara como sobrini (en latín, primo hermano por vía paterna), se demuestra que era primo-hermano.

(3). Cardeñosa de Volpejera se cree que es la localidad donde se desarrolló la batalla. Está a unos 16 km al sudoeste de Carrión de los Condes, cerca de Sahagún, entonces asiento de la corte leonesa.

(4). Según el documento cuya copia hizo Nilo Rodríguez de Ayala, penitenciario de la catedral de León.

(5). Es el primer personaje documentado que ostenta el nombre de Alvaro. El historiador fray Prudencio de Sandoval (1560-1620), en su Historia de los Reyes Alfonso VI, Urraca y Alfonso VII lo denomina Álvar Fáñez, denominación aceptada y divulgada por Menéndez Pidal.

(6). La Real Academia de la Lengua Española, en algún momento del siglo XVII ó XVIII, crea la letra ñ en sustitución de la nn.

(7). Minaya es una localidad de la actual provincia de Albacete, en la comunidad autónoma de Castilla - La Mancha, entonces bajo dominio musulmán. Tal vez haya sido alguna vez visitada por los ejércitos cristianos, pero no he encontrado ninguna relación entre ella y Álvar. Otro uso aparentemente diferente del término es el que se da con Gonzalo Núñez Minaya, hijo del conde Nuño González, señor de Lara, gobernador de Álava, Lantarón y Cellorigo y presuntamente uno de los caballeros que, en 1063, trasladó el cuerpo de San Isidoro de Sevilla a León. Este Gonzalo Núñez, genearca de la familia Lara, estaba casado con Goto Núñez, hermana de Jimena, la madre de Álvar. En este caso parece tratarse más bien de un apodo ya que no se usa la preposición de obligatoria en esa época para el toponímico, tal como el caso (dudoso, como señalé) de Albarfanez Minaya. Poner apodos era y es una costumbre muy española; lo que no sabemos en este caso es a qué aludía. Algunos creen que mi-naya es un apelativo afectuoso usado por el Cid, ya que en euskera mi anaia quiere decir mi hermano, lo que se condeciría con su uso antepuesto a, pospuesto a u hacien-do omisión de Albarfanez. Me informan, sin embargo, que en euskera el parentesco requiere declinación con sufijo ba.

Minaya podría ser una deformación de Amaya, como sugiere la forma en que lo denomina el arzobispo de Tarragona: Don Alvar Fernandez Minaya, o Amaya. Amaya fue una localidad cántabra en lo que hoy es la pro-vincia de Burgos, municipio de Sotresgudo9, justamente en el área de influencia de la familia de Álvar. Está al pie de una alta peña, a unos 15 km al norte de Guadilla, en las últimas estribaciones de la Cordillera Cantábrica donde se inicia la llanura castellana. Cuando los cristianos la reconquistaron de los musulmanes, fue la primera capital de la incipiente Castilla. Cuando la corte castellana se instaló en Burgos, la ciudad quedó como centro del alfoz de Amaya. El abuelo materno de Álvar, Nuño Ál-varez, era tenente o propietario del estratégico castillo de Amaya, por lo que podría haber nacido allí. Sin embargo, en tal caso hubiera sido obligatoria el uso de la preposición de propia del toponímico.

(8). No existe ningún documento, excepto el Cantar del Mío Cid, que atestigüe que Alvar fue lugarteniente o haya estado a las órdenes del Campeador.

(9).Se supone que Al-barhanis es la castellanización del árabe, pero pudiera ser al revés. Se desconoce lo que en árabe significa.

(10). Según otras fuentes, tal conquista nunca habría tenido lugar, y el lugar se habría rendido a Alfonso VI tras la caída de Toledo, el 25 de mayo.

(11). Aviendo ganado a Toledo el Rey D. Alfonso el Sexto, puso por primer Governador de aquella ciudad imperial al Cid Rui Díaz, cuyo primo hermano Alvar Fañez de Minaya, fue constituido por el rey D. Alfonso por Capitán general de su milicia. Salió de Toledo con grueso exercito, si bien a su valor, mas parece le servia de acompañamiento que de defensa. Corrió el Reyno de Toledo, contando tantas victorias, cuantas tuvo batallas. Llego a Guadalajara, ciudad tan populosa como fuerte. Sitio la. Defendieronla con valor los Moros, combatiola con mayor nuestro Capitán, que a fuer de rayo su espada allí hería más, donde hallaba más resistencia. Empeñose tanto en una escaramuza, que siguiendo a los Moros, se entró hasta la mitad de la ciudad: cercáronle los contrarios, y cuando los suyos le lloraban muerto, y los Moros se daban los parabienes de tenerle cautivo, rompió por un exercito de Bárbaros, y se apareció entre los suyos, tan poco amedrentado del reciente peligro, que armándose de todas las armas montó a caballo, y persuadiendo más a los suyos, con los cortes de la espada, que veían resplandecer en su mano, que con retórica de la lengua les hizo apetecer la batalla, que se dio de poder a poder con los sitiados. Iba delante nuestro Marte español, con que dejó obrar poco al resto del exercito. Destroçó de fuerte el del enemigo, que los sitiados le rogaron con la paz, entregándole las llaves de la ciudad (…) y señorease de esta ciudad día de S. (...) Por esta razón son las armas y blasón de la ciudad, un Caballero armado de punta en blanco a caballo, desnuda la espada en la mano derecha, levantado el brazo, encubertado con corazas el caballo, y el campo del escudo con estrellas. Esta insignia es retrato de su conquistador el Conde Alvar Fáñez Minaya, a quien estimó tanto esta ciudad, y quedó tan agradecida al singular beneficio, que del recibió, en aver rescatado los cristianos, que en ella Vivian, de la bárbara inhumanidad de los Moros, que juntándose todos los ciudadanos, concordaron entre si, que se hiciese una gran demostración con el insigne libertador desta ciudad, pareciéndoles que la mayor era tomar por su blasón, y divisa el retrato de su conquistador, poniendo su estatua en el escudo de armas, con las misma insignias con que la conquistó, y porque entró de noche la ciudad, se pone en el campo del escudo el cielo estrellado (…). Estas son las armas de Guadalajara, (…) para que sirva a todos sus ciudadanos de recuerdo inmemorial de tan gloriosa victoria. De quien hacen mención tantos genealogistas antiguos en sus manuscritos.

 
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Última actualización 17/08/2010