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Adaptación
de la famosa novela gráfica de Frank Miller, que narra
una vez más de manera atroz la antigua Batalla de Termópilas,
en la que el rey Leónidas (Gerard Butler), junto con 300
espartanos, luchó a muerte contra el Emperador Jerjes y
su gran ejército persa. Haciendo frente a insuperables
adversidades, el valor y sacrificio de estos hombres
inspiró a toda Grecia para unirse contra el enemigo
persa, y así decir basta a esa situación en favor de la
democracia y la libertad en Occidente.
Contenido
de la Edición Especial de 2 Discos: Formato de imagen
Pal 2.40:1, 16:9. El sonido viene en Dolby Digital 5.1:
Español, e Inglés con subtítulos en Español, Inglés,
Holandés, Portugués, Sueco, Noruego, Finlandés, Danés
e Inglés para sordos. Los extras incluyen Menús
interactivos, Acceso directo a escenas, Comentario del
director Zack Snyder, El guionista Kurt Johnstad y el
director de fotografía Larry Fong, Escenas adicionales e
imágenes nunca vistas, Frank Miller: Su visión de la
historia reflejada en la película, Los 300 espartanos ¿realidad
o ficción?, ¿Quiénes eran los espartanos? y Vídeo viñetas.
"Grecia,
aquella tierra curtida y eterna en la que incluso las
piedras hablan acerca del coraje, la resistencia y las
glorias humanas, y nada más elocuente que este pilar
solitario de un lugar remoto a unos 300 kilómetros de la
Atenas moderna. Tras el silencio de los últimos 24
siglos, esta es la historia de un punto de inflexión en
la historia, de un día de gloria en el que 300 guerreros
griegos lucharon aquí por sus vidas, su libertad y la
nuestra..."
Así comienza el film que Rudolph Maté dirigió en 1962,
El León de Esparta, fuente de inspiración de Frank
Miller, autor de la magnífica novela gráfica "300".
El origen histórico de los hechos conocidos por todos
como La Batalla de las Termópilas, ya es material de
primera para una superproducción, pero además la obra
de Miller ha resultado ser el mejor storyboard de los últimos
años, el punto de partida para la construcción de la
película más impactante que se ha podido ver este año
en una sala oscura.
Hace unos años nos maravillamos con un superpéplum
dirigido por el recuperado Ridley Scott, El Gladiador
abrió la puerta a otras producciones de proporciones
gigantescas, Troya y Alejandro Magno. Parece imposible
superar la magnitud de estas obras, pero Zack Snyder ha
conseguido empequeñecer visualmente todas las propuestas
anteriores, dotando a su film de una escala y un poder
visual que actualmente no tienen rival. 300 es la
propuesta visual más atrevida desde la anterior adaptación
de una obra de Miller, Sin City. Innovadora estéticamente,
la cinta alcanza unos niveles épicos que, sencillamente,
no habíamos disfrutado nunca, y las dos horas de duración
gozan de un gusto por el ritmo frenético y un montaje
abrumador.
Sumando virtudes nos encontramos con la banda sonora de
Tyler Bates, la imponente, y me quedo corto, interpretación
de un Gerard Butler que podría merendarse el solo a
todos los enemigos, y la sólida base argumental que
proporciona el cómic, todo un alegato en favor del
coraje, el honor y la amistad, pero sobre todo de la
libertad como defensa ante la tiranía y la opresión.
Es imposible no olvidar el carácter generalmente lúdico
de la propuesta, tan imposible como no reconocer las
susceptibilidades que puede levantar la obra entre
determinadas corrientes de opinión. 300 no es una obra
histórica rigurosa, no pretende serlo, pero en su
argumento lleva implícita la defensa de unos valores y
un estilo de vida contrapuestos a ese otro mundo, algo
que molesta a algunos que viven cómodamente en el seno
de la cultura que los vio nacer. La cinta no es una
reivindicación de facto de los valores occidentales,
pero si supone un freno a tantos complejos, tantas cobardías
y cesiones ante este mundo despótico que tiene sometida
a su población en las oscuras profundidades de la sinrazón
y la incultura.
En general, se consideran en la actualidad a la Cultura
Occidental, o también llamada Euroatlántica, como
aquella influenciada por las civilizaciones
grecorromanas, el Cristianismo, el Renacimiento y la
Ilustración, parece claro cual es nuestro origen, cuales
son nuestras raíces y de donde han llegado nuestros
valores, no solo es inútil negarlo, sino peligroso para
nuestro futuro inmediato.
Lo curioso es que este film, como la mayoría de la
cultura creada en occidente, nunca será disfrutada, de
forma generalizada, en la mayor parte de los países
musulmanes, y difícilmente podrá levantar suspicacias o
provocar reacciones en su contra, sencillamente porque no
tienen acceso a ella. Lo que resulta cómico, aunque es más
serio de lo que parece, es que los que han levantado la
voz contra este proyecto y otros anteriores, son los de
siempre, impresentables que viven cómodamente en el
mundo libre y se dedican, armados de su infinita
malevolencia, a dinamitar un sistema que ha llevado a la
civilización humana a las mayores cotas de bienestar y
progreso. Esta escoria de desencantados antioccidentales
que viven despreocupadamente en casas de Madrid, París o
Londres, deberían pasar un mes en Teherán o en La
Habana, a ver si pueden disfrutar allí de sus
proyectores de 50 pulgadas y su ropa de Dolce &
Gavanna.
Puede que los espartanos no sean un modelo de conducta,
pero los valores que defendían si lo son, y si algunas
personas toman esta película como una defensa de la
cultura occidental, bienvenido sea. Aunque la intención
última, o única, del film sea entretener desde una
propuesta de calidad, no vamos a negar que podemos ir al
cine, comprar cómics, leer comentarios sobre nuestros
gustos, y algunos incluso escribir sobre todo ello,
precisamente porque vivimos en una país occidental, y
disfrutamos de nuestra forma de vida.
Manuel
Castro 9,5 / 10 |
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Cortesía de © 2007 Warner Bros.
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