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Tercera
entrega de las aventuras del hombre araña de Marvel.
Peter Parker consigue finalmente un equilibrio entre su
devoción por Mary Jane y sus deberes como superhéroe.
Pero una tormenta amenaza en el horizonte. Cuando su
traje cambia de repente, volviéndose negro y mejorando
sus poderes, Peter también se transforma sacando el lado
más oscuro y vengativo de su personalidad. Bajo la
influencia de este nuevo traje, Peter se vuelve demasiado
confiado y comienza desatender a la gente que realmente
le quiere y se preocupa por él. Obligado a elegir entre
el tentador poder que le proporciona el nuevo traje y el
compasivo héroe que solía ser, Peter deberá vencer sus
propios demonios, mientras dos de sus más temidos
enemigos, Venom y el Hombre de Arena utilizarán sus
poderes para calmar su sed de venganza, amenazando a
Peter y a toda la gente que quiere.
Llevamos
cerca de un lustro contemplando como historias que parecían
no tener fin han ido clausurando sus aventuras una detrás
de otra. Star Wars, El Señor de los Anillos, Matrix,
Piratas del Caribe, X-Men... son trilogías que han
calado hondo, llevando a una multitud de espectadores a
las salas de cine y ofreciendo al fan más fiel la
posibilidad de ver perpetuada una historia que le
entretenía y le ofrecía calidad visual inmejorable. Es
inevitable sentirse algo apesadumbrado cuando un largo
viaje llega a su fin, sobre todo si ha sido tan
satisfactorio como el de algunos de los títulos
mencionados, pero es tan inevitable como cierto que todo
lo que comienza tiene un final.
Este año son varias las trilogías que se completan,
incluso algunas sagas presentan nuevos capítulos. Spider-Man
es una de las que cierra ciclo. El trabajo de Raimi con
el hombre araña termina tal y como lo conocemos, Spider-Man
3 es el final de un proyecto mastodóntico que ha
absorbido al director norteamericano durante más de 8 años,
convirtiéndose en una trilogía capaz de competir con
Lucas, Peter Jackson y Jerry Bruckheimer en presupuestos
y recaudaciones, no obstante este último episodio es la
película más cara de la historia del cine.
Antes de entrar en detalles, lo primero que salta a la
vista es el destino de esos 258 millones de dólares que
ha costado la peli. Los efectos especiales, el 50% del
atractivo del film, son simplemente espectaculares, y no
sólo los CGI, los efectos físicos son increíbles, se
nota el dinero invertido, la destrucción creada y el
esmero con que trabajan las compañías de efectos
digitales, todo para dejar a la audiencia con la boca
abierta. Sólo hace falta echarle una mirada al Hombre de
Arena para entender porque cuesta tanto un film como este.
Visualmente es una apuesta impecable, una película de
las que dan sentido a la HD y a sus soportes domésticos.
La otra mitad del pastel también cuenta con ingredientes
de primera calidad. El reparto insuperable, la banda
sonora épica y la dirección de Raimi, que junto a
Jackson es el alumno aventajado de esa escuela de
directores que en sus albores hacían milagros con 10,000
dólares y ahora se los gastan en el catering de un día
de rodaje. Eso sí, Raimi ha utilizado mejor el dinero de
Sony en su proyecto que Jackson el de la Universal en su
versión de King Kong.
La historia cierra ciclo y se envuelve en si misma para
completar el círculo. Eran muchos los temas a tratar,
incluidos más villanos, y por lo tanto tenemos más
metraje, unos 140 minutos aprovechados al máximo, con
tiempo para todo y para todos, donde la historia fluye
entre los rascacielos de Nueva York al ritmo de Spider-Man
y sus acrobacias. Poco que objetar a la trama, quizás
esa vaga sensación que se presenta durante algunos
pasajes, y es que en determinadas ocasiones tenemos la
impresión de que Raimi tiene miedo de ponerse
trascendente o serio y busca rebajar la emoción con
despejes de humor un tanto chirriante, aunque al final
Spider-Man 3 se rebela como una gran película dramática,
en una recta final donde la historia se pone seria de
verdad, como nunca antes habíamos visto en la trilogía,
y despliega un aluvión de sentimientos capaces de
socavar la entereza del espectador más rudo.
Después de mi pequeña decepción con la segunda
entrega, la tercera parte me ha congratulado con el héroe,
es quizás el título más completo de los tres, una gran
aventura, cine de buen factura capaz de entretenernos en
varios niveles, y por todo ello se merece una sentida
aprobación por el trabajo bien hecho y el regalo que
siempre supone el cine de calidad.
Es más que posible que esta no sea la última película
de Spider-Man, pero está claro que es la rúbrica de una
trilogía y que la próxima entrega tendrá que ser, a la
fuerza, algo completamente diferente. Han sido cinco
largos años al lado del hombre araña, y sin lugar a
dudas han merecido la pena, y pensar que todo empezó con
un helicóptero atrapado en una enorme telaraña entre
las torres del WTC...
Manuel
Castro 8,5 / 10 |
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