Casona

ALEJANDRO CASONA, ENTRE EL REALISMO Y LO INVEROSIMIL

    El dramaturgo asturiano Alejandro Casona (1903-1965) -seudónimo de Alejandro Rodríguez Álvarez- se dio a conocer en los años de la II República en los que fue el director del grupo universitario Teatro del Pueblo, integrante de la campaña de  difusión cultural que efectuó el gobierno republicano dentro de las Misiones Pedagógicas. El éxito de La sirena varada le permitió ser colocado entre los renovadores, con Lorca, Rivas Cherif, Max Aub y Jardiel Poncela, de la escena española. Su alineación con la República le obligó a marchar al exilio al finalizar la Guerra Civil.
    En  Argentina, país en el que se instala, sigue con su labor de dramaturgo y alcanza pronto éxitos mundiales que no podrán ser conocidos en España. Entre ellos destacan Prohibido suicidarse en primavera, (1937) La dama del alba,(1944) Los árboles mueren de pie,(1949), La tercera palabra (1953) y la obra que ofrece el Grupo Cirata de Teatro La barca sin pescador (1945).
    Cuando en los años sesenta regresa a España se convierte en el dominador de la escena española, pues la calidad de sus obras y la hondura de sus personas supera en mucho a las de Alfonso Paso; todo ello pese a que, desde la izquierda, se le criticaba que su teatro no fuese un teatro político, con la fuerza necesaria para combatir al dictador Franco. El paso del tiempo lo ha consagrado con un valor sólido entre los dramaturgos españoles del siglo XX y sus obras, de corte realista, en las que lo inverosímil y lo poético tienen un papel capital, se siguen representando porque encierran valores permanentes por el drama humano que aborda en cada una de ellas y por la calidad literaria de sus textos.
    Algunas de sus obras, como Los árboles mueren de pie y  La dama del alba se han traducido al francés, alemán, inglés, portugués, italiano, holandés, ruso, griego y otros idiomas.

 

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