REY JOSÉ

Pasó por España sembrando ilusiónes y mostrando una calidad humana y moral indiscutidas hoy por todos los historiadores. Fugaz como un meteoro, basó su administración en ideas de justicia y regeneración: Abolición de la Inquisición, modernización de las ciudades, cárceles y plazas,  respeto a las instituciones de España e incluso amor y dedicación hacia un pueblo, que tan mayoritariamente le combatió. Su legado en España fué ocultado y tergiversado a los ojos del pueblo español por los fanáticos, pero recientemente se ha visto rehabilitado por la crítica moderna y especialmente popularizado por justas y adecuadas aproximaciones biográficas.

 

"Españoles: Después de una larga agonía, vuestra nación perecía. He visto vuestros males: voy a aportarles remedio. Vuestra grandeza y vuestro poder son parte del mío. Vuestros príncipes me han cedido todos sus derechos a la corona de las Españas. No quiero reinar en vuestras provincias pero sí conseguir eternos derechos al amor y a la gratitud de vuestra posteridad.

Vuestra monarquía es vieja; es mi misión rejuvenecerla. Mejoraré vuestras instituciones y os haré disfrutar si me secundáis, de los beneficios de una reforma sin roces, sin desorden, sin convulsiones.

Españoles: he mandado convocar una asamblea general de diputaciones de las provincias y de las ciudades, Quiero comprobar por mí mismo cuáles son vuestros deseos y cuales vuestras necesidades.

Cederé entonces todos mis derecho y colocaré vuestra corona en las sienes de otro, garantizandoos una Constitución que concilie la santa y saludable autoridad del soberano con las libertades y privilegios del pueblo.

 

Españoles: Acordaos de lo que fueron vuestros antepasados; considerar a lo que habéis llegado. La culpa no es vuestra sino de la mala administración que os ha regido. Estad llenos de confianza y de esperanza en las circunstancias actuales, porque quiero que vuestros descendientes conserven mi recuerdo y digan: "Es el regenerador de nuestra Patria".

 

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