Breve historia de la animación

Breve historia de la animación

Entre las bases del origen de la animación está el mismo juego de sombras y la proyección de siluetas de papeles recortados creados por la cultura china.

La animación apareció antes que el propio cinematógrafo. En 1888 el francés Émile Reynaud, padre del cine de animación, inventó el praxinoscopio, uno de los muchos juguetes ópticos de la época, en el cual se utilizaba una técnica pre-cinematográfica de animación. Posteriormente lo perfeccionó con su "teatro óptico", que permitía proyectar películas animadas dotadas de argumento en una pantalla para un público, y, acompañadas de música y efectos sonoros, mantuvo un espectáculo de dibujos animados desde 1892 hasta finales del siglo XIX.

El siguiente pionero del cine de animación fue el francés Émile Cohl, que desde 1908 realizó los primeros cortometrajes de dibujos animados. Otros pioneros fueron George Méliès, James Stuart Blackton y el español Segundo de Chomón.

Durante la época del cine mudo y los primeros años del cine sonoro aparecieron las principales formas del cine de animación.

·        Por un lado, las películas más comerciales, destinadas al público masivo (Walt Disney, Popeye, Betty Boop, etc.).

·        Por otro lado, artistas de vanguardia que contemplaron la animación como una extensión de las artes plásticas y realizaron obras experimentales (Oskar Fischinger, Len Lye, etc.).

·        Entre medias, infinitas modalidades, desde los cuentos tradicionales en siniestros muñecos animados por Ladislaw Starewicz hasta el "reportaje animado" sobre el hundimiento del Lusitania de Winsor McCay.

El primer largometraje de animación fue mudo y argentino: El Apóstol (1917) de Quirino Cristiani, película que se ha perdido. Otros largometrajes tempranos (que sí están a disposición del público actual) fueron Die abenteuer des Prinzen Achmed (Alemania, 1926) de Lotte Reiniger y Le roman de Renard (Francia, concluida en 1930 pero estrenada en 1937) de Starewicz. Finalmente, en 1937 Walt Disney estrenó Blancanieves y los siete enanitos.

Después de la Segunda Guerra Mundial hubo un enorme desarrollo del cine de animación.

·        En Estados Unidos, se consolidó el cartoon clásico con los largometrajes de Disney y los cortometrajes de la Warner Bros. (con artistas como Chuck Jones y Friz Freleng; personajes como Bugs Bunny, el pato Lucas, Elmer, Porky, etc.), de la Metro Goldwyn Mayer (con Tex Avery), y posteriormente el nuevo estilo de la UPA.

·        El National Film Board of Canadá promovió todo tipo de experimentos vanguardistas, lo que convertiría a Canadá en una potencia de primer orden. Destaca el trabajo de uno de los principales animadores experimentales y abstractos de todos los tiempos: Norman McLaren. Aún hoy se pueden ver conceptos que inventó McLaren hasta en anuncios y videoclips. Hasta nuestros días, el NFB ha producido la obra de numerosos artistas, entre los que se puede destacar a Frédéric Back, Ryan Larkin, Ishu Patel, Caroline Leaf, Chris Landreth...

·        En los países del bloque comunista, el Estado promovió intensamente la animación. Esto permitió a muchos animadores trabajar sin presiones comerciales y crear obras de inmensa variedad y riesgo (y en muchos casos realizaron películas contra el régimen político que sufrían, en clave para pasar la censura). La primera gran figura de este desarrollo fue la del animador checo de marionetas Jiri Trnka, un artista popular y delicado.

·        En estos años también empezaron a realizarse películas animadas en China y Japón.

En los años 60 y 70, con la popularización de la televisión, los cortometrajes de animación desaparecieron definitivamente de los cines, a partir de entonces limitadas a los largometrajes comerciales, terreno dominado por Disney hasta los años 90. A pesar de ello el cortometraje floreció en otros canales de distribución (festivales, circuitos especializados, etc.), sobre todo con la aparición de numerosas escuelas de animación en todo el mundo.

·        En Estados Unidos, Hanna-Barbera dominó la animación para televisión y Disney la animación para cine. Sin embargo, en los años 70 algunas alternativas gozaron de favor del público. El más conocido puede ser Ralph Bakshi, con sus primeras películas pertenecientes al movimiento underground (Heavy Traffic, Fritz el gato caliente) y posteriormente sus películas de fantasía (El señor de los anillos, Wizards, Tygra). Entre los cortometrajistas destacaron John y Faith Hubley.

·        Las industrias de Europa del Este y la URSS, se convirtieron en las más potentes del mundo: la producción fue enorme en volumen y variedad, desde las series de televisión para niños hasta los cortometrajes artísticos más vanguardistas y radicales. De entre los muchos artistas importantes, el más famoso es el checo Jan Svankmajer, que utiliza el stop-motion y la plastilina para crear mundos surrealistas. Otros nombres que se pueden mencionar son los de Yuri Norstein, Walerian Borowczyk, Jan Lenica...

·        Osamu Tezuka protagonizó la explosión de los dibujos animados nipones, en lo sucesivo conocidos como anime. Autor de cómics prolífico, adaptó varias de sus propias obras, consiguiendo el primer éxito con la serie de televisión Astro boy, que definió los rasgos habituales del anime: rasgos faciales de los personajes, animación limitada, narración semejante al cine de imagen real, vínculo entre la industria de la animación y la del cómic. Tezuka, un huracán creativo, también realizó largometrajes y hasta cortometrajes experimentales. Durante los años 60 el anime fue habitual en las salas de cine, pero en la década siguiente quedó confinado a la televisión. También hubo notables animadores independientes como Yoji Kuri y Kihachiro Kawamoto.

·        En Europa occidental los logros fueron más puntuales: películas como El submarino amarillo de George Dunning, Allegro non troppo de Bruno Bozzetto o El planeta salvaje de Réne Laloux tuvieron repercusión. En el cortometraje destacaron artistas como Raoul Servais, Jean-François Laguionie o Paul Driessen.

En las últimas dos décadas, el cine de animación ha conocido un desarrollo sin precedentes. La caída de los regímenes comunistas de Europa del Este ha hecho que se reduzca enormemente la aportación de estos países, sobre todo las facetas menos comerciales, pero sigue existiendo una enorme variedad en el resto del mundo, y por primera vez la enorme diversidad de los cortometrajes está empezando a hacerse notar, aunque sea con limitaciones, en los largometrajes comerciales.

·        En EEUU, Disney ha tenido un momento de esplendor a principios de los 90, con algunas de sus más exitosas y mejores películas, sobre todo La bella y la bestia de Trousdale y Wise. Posteriormente ha ido cayendo en la repetición, el seguimiento de las modas y el descrédito crítico. El 2004 puede marcar la fecha en que Disney abandone los dibujos animados. El auge de la infografía ha llevado a la compañía Pixar de John Lasseter (inicialmente una pequeña productora que realizaba cortos infográficos experimentales en los 80) a convertirse en la más exitosa productora del mundo, con películas tan bien acogidas como los mejores Disney: Toy story, Bichos, Monstruos S.A., etc. También se han producido algunas películas aisladas de gran calidad, como El gigante de hierro de Brad Bird, Pesadilla antes de Navidad de Henry Selick, y las totalmente independientes y artesanales Me casé con un extraño y Mutant aliens de Bill Plympton, un frenético humorista que también es el autor de cortometrajes más conocido del período.

·        El anime japonés se ha convertido en la industria más prolífica del planeta, popularizándose en todo el mundo. Las series de televisión son innumerables y siguen siendo la atracción principal para millones de aficionados. Los largometrajes para cines, después de desaparecer prácticamente durante los 70, volvieron con una fuerza creativa y comercial inusitada, principalmente a partir de Nausicaa del valle del viento de Hayao Miyazaki y Akira de Katsuhiro Otomo. Se ha producido una explosión en la variedad de los estilos y temáticas que se tratan, con autores tan diferentes como Mamoru Oshii, Satoshi Kon o Isao Takahata, mientras el citado Miyazaki se ha convertido en un director de culto internacional con el prestigio de los grandes directores de imagen real. Un animador independiente que ha logrado reconocimiento en Occidente ha sido Koji Yamamura.

·        Las diferentes industrias europeas han atravesado situaciones muy diferentes en este período.

·        En Francia han destacado los cortometrajes de la productora Folimage; en largometraje, el éxito de Kirikú y la bruja de Michel Ocelot ha abierto el camino para un número creciente de películas de ambiciones y calidad notables: Bienvenidos a Belleville de Sylvain Chomet, Corto Maltese: La cour secrète des Arcanes de Pascal Morelli, La prophétie des grenouilles de Jacques-Remy Girerd, etc.

·        En el Reino Unido, la productora Aardman Animations (dedicada principalmente a animación con plastilina) se hizo popular a ambos lados del Atlántico con sus cortometrajes (especialmente la saga de Wallace y Gromit, de Nick Park) y se lanzó a la producción de largometrajes con Evasión en la granja del mismo director. Al abrigo de este éxito florecía la animación independiente, donde se puede citar al estudio Bolexbrothers, y los cortometrajistas Barry Purves, Phil Mulloy y los hermanos Quay.

·        Nuevas generaciones de animadores de los países del Este han mantenido viva su tradición, casi exclusivamente en cortometrajes, entre los que destacan: los rusos Garri Bardin, Aleksandr Petrov y Konstantin Bronzit; los checos Aurel Klimt (con su prestigioso largometraje Fimfarum) y el veterano pero aún activo y conocido Jan Svankmajer; el polaco Piotr Dumala; los letones Priit Pärn y Priit Tender; etc.

·        En el 2003 en Perú se creo "Alpamayo Entertaiment" el primer estudio de animación 3D de latinoamérica y en el 2005 lanzo su primer largometraje "Piratas en el Callao".

 

 

Los dibujos animados nacieron antes que el mismo cine. Se atribuye su paternidad a un visionario francés llamado Emile Reynaud. Él llevó la ilusión del dibujo en movimiento a las mayores alturas, conjugando el espectáculo con el drama, en una época en que la animación apenas era poco más que  un truco óptico para demostrar teorías científicas y entretener a los niños.

 

Emile Reynaud creó en 1877 el praxinoscopio, partiendo del zoótropo. Reynaud consiguió la proyección de imágenes animadas en buenas condiciones y la proyección de movimientos no cíclicos. Más tarde, mejorando su praxinoscopio creó el Teatro óptico, que añadía la posibilidad de proyectar imágenes sobre cintas perforadas. Desde 1892 y durante diez años, antes de la aparición del cinematógrafo de los Lumière, Reynaud hizo representaciones públicas sobre una pantalla en el museo Grévin de París. Reynaud proyectó dibujos sobre una pantalla de gelatina transparente, anticipándose en muchos aspectos a la mecánica del cinematógrafo, e hizo de sus pequeños relatos artesanales (las Pantomimas Luminosas) los precursores de la animación. Con su colosal máquina, Reynaud proyectaba en teatros abarrotados de público, con luces y espejos, más de 500 dibujos uno detrás de otro, por medio de un agotador mecanismo manual, y mostraba, a una audiencia atónita, sencillas historias de amor y comedia con jóvenes románticos y malvados entrometidos, durante casi un cuarto de hora de espectáculo.

 

El segundo gran pionero que contribuyó de manera decisiva -a finales del XIX y principios del XX- al desarrollo de la animación fue Georges Meliès. El taumaturgo francés fue ilusionista, escenógrafo teatral, mago... y en sus films se mostraban trucos y efectos visuales. Algunas de sus películas son Cenicienta y Juana de Arco (1902) pero, sobre todo, Viaje a la luna, que divierte y fascina todavía hoy a los espectadores de cualquier lugar, gracias a su humor e inventiva, como en el aterrizaje de un cohete en el ojo de una cara antropomorfa.

Aunque el cine de animación es anterior al del cine en movimiento y se basaba en ilusiones ópticas producidas con aparatos anteriores al cinematógrafo, como el zoótropo o el praxinoscopio de Reynaud, años después de que el cine con acciones en vivo  apareciera, Edwin S. Porter hizo la primera animación de objetos, fotograma a fotograma, para la compañía Edison. En 1905 hizo How Jones lost his roll y The whole dam family and the dam dog, en las que los intertítulos estaban hechos con letras recortadas que se movían al azar alrededor de la pantalla hasta colocarse en líneas y en el orden adecuado para componer cada frase. Esta técnica requería una adaptación de la cámara de cine normal, de forma que sólo exponía un fotograma, parándose con el obturador cerrado, en vez de continuar a la velocidad acostumbrada de 16 fotogramas por segundo.

La idea se aplicó por vez primera para hacer una serie de dibujos animados por James Stuart Blackton, un inglés afincado en los Estados Unidos, en Humorous phases of funny faces (1906). Blackton produjo así la primera película animada, traducida como Fases divertidas. En La casa encantada, la fotografía stop-action se usó repetidamente para dar vida a objetos inanimados. El film se hizo enormemente popular y su técnica se divulgó entre cineastas de todo el mundo, que empezaron a experimentar con historias de títeres, marionetas, y maquetas. Así nació la técnica de animación  stop-motion, que es la utilizada generalmente en las animaciones que aparecen en el segundo apartado de esta historia.

En 1906 Blackton produjo otra película, A midwinter night's dream, en la que una serie de muñecas de juguete parecían moverse al desplazar levemente sus miembros entre fotograma y fotograma, sistema que constituyó el primer ejemplo de la animación de muñecos. Blackton continuó con este tipo de animación en The Haunted Hotel (1907), en la que hacía que objetos modelados en arcilla se transformaran gradualmente en cosas diferentes, mediante una deformación gradual de su forma entre fotograma y fotograma. Posteriormente, estas técnicas fueron utilizadas por cineastas europeos como el español Segundo de Chomón y el francés Emile Cohl.

El español Segundo de Chomón, director, fotógrafo, creador de efectos especiales y trucos de cine e iluminador a color, entusiasmado por el invento de los hermanos Lumière, viajó a París en 1897 para estudiar de cerca el invento. Pionero del cine, aplicó su enorme imaginación al desarrollo del nuevo medio. Fue contratado por Pathé para competir con Georges Meliès realizando películas fantásticas. Segundo de Chomón fue uno de los pioneros del morphing en La licuefacción de los cuerpos duros (1909), en la que deformó el cuerpo de una persona convirtiéndolo primero en un monigote de alambre y al final en una masa informe. A partir de 1912, trabajó en Italia y allí realizó contribuciones importantes en obras fundamentales del momento.

Emile Cohl, dibujante de cómics, creó sus primeros monigotes en Francia (1908-12), pero prosiguió su carrera en Estados Unidos (1914-6), en donde dio vida en colaboración con McManus, al personaje Snookum, protagonista de la primera serie de dibujos animados del mundo. En Francia al acabar la guerra creó con Louis Forton la serie protagonizada por Pieds Nickelès (1918-9). Realizó Fantasmagoría (1908), film que tiene el valor de abrir la animación al campo del grafismo. Cohl, no animaba objetos sino caracteres autónomos con personalidad propia, de ahí que se le considere el precursor específico de los cartoons. Cohl produjo la primera serie uniforme de dibujos animados, trazando dibujos sencillos de figuras humanas esquemáticas que daban saltos y sufrían transformaciones espectaculares.

Aunque el género nació en Francia conoció su desarrollo y esplendor en los Estados Unidos. Winsor McCay, dibujante de cómics, era autor de una famosa tira del New York Herald, El pequeño Nemo. McCay se interesó por el cine de animación y se puso en contacto con el propio Blackton. El resultado fue el estreno en 1911 de un vodevil en el cual sobre la pantalla aparecía el popular Nemo en movimiento. Unos años después McCay realizaría Gertie, el dinosaurio (1914), considerada su obra maestra.

 

El norteamericano Earl Hurd perfeccionó decisivamente la técnica de los dibujos animados, al patentar en 1915 el uso de hojas transparentes de celuloide (cells) para dibujar las imágenes y que permitirían superponer a un fondo fijo las partes en movimiento. Este método de trabajo, mejorado por Raoul Barré, un quebequense que emigró a New York a principios del siglo XX, revolucionó la forma de hacer películas de dibujos animados, pues fue él quien pensó en perforar los márgenes de los dibujos con el fin de asegurar la estabilidad de las imágenes durante las tomas de cámara.

 

El uso de bocetos de guión (como fueron originalmente llamados en el cine de acción real) probablemente empezara con las primeras películas de Disney. Webb Smith es el animador de la Disney a quien se atribuye la invención del storyboard a principios de los años treinta. Otra valiosa contribución de aquellos que habían facilitado el camino a Walt Disney, y por añadidura se convirtieron en precursores de este arte, fue Winsor McKay, el creador de Gertie, el dinosaurio. Ahora bien, la idea de contar historias a través de una serie de dibujos, puede remontarse al antiguo Egipto o incluso más. Otros consideran que la animación comenzó en el XVII con los espectáculos itinerantes de la literatura mágica y llevó luego a las "Ilusiones ópticas de Fantasmagoría" en el  XIX, hasta los dibujos animados de Félix el Gato o Mickey Mouse en los años 20 y de ahí a Bugs Bunny, La pantera rosa (1966), The Simpsons...

 

Entre los que abrieron el camino, encontramos al estadounidense Otto Messmer, autor del expresivo Felix the Cat (1914), que fue el personaje del corto de animación más popular a nivel mundial, y Max Fleischer, creador del personaje de la serie de dibujos animados Betty Boop de los años 30. Los austríacos Max y Dave Fleischer dieron vida a personajes que alcanzaron gran popularidad, y fueron los mayores competidores de Walt Disney. Ambos hermanos crearon grandes éxitos de los dibujos animados como el travieso payaso Coco (1920-39) y la seductora Betty Boop (1930-39) inspirada en la cantante Helen Kane, cuya risa poopoo-pi-doo será un rasgo del que se apropiará Marilyn Monroe. Su personaje más duradero fue Popeye (1930-47), creado originalmente por E.C. Segar para la publicidad de espinacas. Realizaron también trabajos de larga duración como Gulliver’s travels (1939); The Einstein Theory of Relativity (1923), Darwin’s Theory of Evolution (1925) y Hoppity va a la ciudad (1941). La principal contribución a la técnica de la animación aportada por los hermanos Fleischer fue el rotoscopio, un aparato que permite calcar personajes animados sobre personajes reales proyectados.

 

Entre ambos hicieron su aparición, en 1929, los artistas de Ub Iwerks, considerados entre los mejores creadores de animación de la época muda,  quienes dieron forma  a Oswald, el conejo. A continuación comenzaría la denominada era Disney, que dominaría en los años 30 y principios de los 40 con Mickey, Donald, Pluto...

La idea de combinar dibujos y acción real fue recogida por Walt Disney. Dirigió en Hollywood en 1923 su película Alicia en el país de los dibujos animados en la que se presentaba a una niña real Alicia moviéndose en un mundo de dibujos animados. El trabajo del equipo de Disney, dirigido por Walt como editor de relatos y por Ub Iwerks como jefe de animación, se perfeccionó rápidamente. En 1928 alcanzaron un gran éxito con las primeras películas del ratón Mickey, y después con la primera película sonora Steamboat Willie (1928). Los estudios Disney se situaron en la primera posición de las productoras de animación, tanto artística como comercialmente.

El caricaturista y dibujante publicitario Walt Disney se interesó por los dibujos animados hacia 1919 y creó la serie Alice Comedies (1924-30). La incorporación del sonido en 1928 le permitió jugar con los efectos musicales y adaptó el technicolor a partir de Árboles y flores (Flower and trees, 1932). En 1935 conquistó el nuevo perfeccionamiento de la truca multiplana, que facilitaba la descomposición del dibujo en varios términos independientes y que utilizó por primera vez en El viejo Molino (The old Mill, 1937). También son destacables cortos de Disney de la época como The skeleton dance, 1929, dirigido por el propio Walt Disney; Springtime, del mismo año, dirigido por Ub Iwerks, y The spider and the fly, dirigido por Bert Gillett.

 

Walt Disney, gracias a la madurez de su organización, emprendió la realización de largometrajes de dibujos animados como  Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the seven dwarfs, 1937). Disney emprendió con Fantasía (1940) un ambicioso experimento audiovisual, combinando imágenes con música clásica; para ello ideó un sistema de sonido estereofónico con cuatro pistas (Fantasound). Fantasía venía a inscribirse en el dibujo animado de vanguardia, que había conocido ya curiosas experiencias audiovisuales en Europa. Así, por ejemplo, Une nuit sur le Mont Chavre (1933) de Alexandre Alexeïeff y Claire Parker, con música de Musorgski, obra en que obtenía la animación mediante una pantalla de alfileres, cuyas cabezas componían las figuras en un estilo puntillista. 

 

A partir de 1940 Disney comenzó a sentir los aguijones de los competidores. Walter Lantz, creador del osito Andy Panda, inició en 1941 la serie del pájaro carpintero Woody Woodpecker, introduciendo el sadismo y el furor destructivo en el género, rasgos que serán quintaesencia de la pareja formada por el gato Tom y el ratón Jerry, creados por William Hanna y Joe Barbera, que contrastan con el ternurismo de Disney y señalan un cambio de rumbo en el género, que se acentuará en la postguerra, con la que se cierra la gran era de Disney.

 

En 1940 hizo su debut el aún hoy popular Bugs Bunny, convirtiéndose en una leyenda durante los años 50 y 60 bajo la inspirada dirección de Tex Avery, Bob Clampett, Fritz Freleng y  Chuck Jones.

 

Tex Avery destacó especialmente entre los gigantes del arte de la animación. Sus originales y creativos cortos de animación, en especial los producidos en la MGM entre 1942 y 1955 son todavía hoy modelos a imitar. Está considerado el segundo, tras Disney, por los conocedores del género. Trabajó con Walt Lanz en el personaje de Daffy Duck, dio forma a Bugs Bunny y rediseñó al cerdito Porky. El estilo irreverente, incluso algo surrealista, de Avery continúa influenciando la animación contemporánea como en Quién engaño a Roger Rabbit (1988), el estilo visual desenfadado de la MTV, e incluso películas recientes y espacios publicitarios. De hecho sus ocurrentes técnicas de sorprender al espectador tuvieron mucho que ver con la "nouvelle vague" francesa de los años 60.

También hay que destacar a Ray Harryhausen, quien vio King Kong en 1933 y desde ese momento su obsesión por el trucaje, las miniaturas y los efectos no hicieron  más que crecer. Tras diferentes trabajos, fue llamado por el viejo maestro Willis O’Brien (el “padre” de King Kong) para que fuese su ayudante. Sus primeros años se desarrollaron en producciones modestas hasta que a mediados de los 50, hizo The Beast of 20000 fathoms, y luego Godzilla. Después de empezó a hacer películas personales. Pero su mayor éxito llegaría de la mano de Simbad, su personaje favorito. A finales de los 50 comenzó un ciclo de aventuras exóticas mostrando especial predilección por el mundo árabe y mitológico. Sus espectrales esqueletos andantes, como en el extraordinario duelo de Simbad contra el esqueleto en el El 71/4 viaje de Simbad, son auténticas obras maestras. Y también destacó la increíble película de ciencia-ficción animada El planeta salvaje, de René Laloux (1973) en la que los seres humanos son víctimas de otra especie...

Entre las series recientes de animación más sorprendentes sobresale, por su alcance y longevidad The Simpsons, creada por Matt Groening, que se emite desde 1987 y es la serie más duradera de todos los tiempos. También sorprenden series como Rugrats, emitida en los 90, que ha tenido continuación en varios largos; las ácidas críticas de Beavis and Butthead  y South Park, que en 1999 tuvo su largo South Park: bigger, longer and uncut, cuyo título ya avisa de que no son dibujos para niños, lo que puede decirse de parte de la animación no sólo contemporánea, pues ya en 1971 Fritz the cat, de Ralph Bakshi,  fue considerada X en EE.UU. No toda la animación son dibujos para niños, hay dibujos que no son para niños sino para adultos.

Muchos de los dibujos animados mencionados comenzaron siendo un boceto, una viñeta, una serie de dibujos, una tira cómica, parte de un storyboard... pero más allá de esto la verdad es que se han metido en nuestras vidas y con frecuencia nos han hecho más felices.