Cierra los ojos, ábrete de piernas y piensa... Por Martín-Cano

Estudios de Género

 

Es una falacia afirmar que: la más antigua profesión femenina fue la prostitución

Francisca Martín-Cano Abreu

MARTÍN-CANO Abreu, F. B. (2009): Es una falacia afirmar que: la más antigua profesión femenina fue la prostitución. Editado como nota en Facebook. http://galeon.com/culturaarcaica/falaciaprost.htm, http://www.facebook.com/note.php?note_id=173223291290
Resumen: Si entendemos como prostitucion arcaica el intercambio del acto sexual por el alimento, no se puede considerar que haya existido siempre. Hay demasiados testimonios que niegan tal estereotipo.

Es una falacia afirmar que: la más antigua profesión femenina fue la prostitución Por Martín-Cano

Los estudios multidisciplinares sustentan la idea que la mujer a principios de la cultura humana gozaba de independencia económica, y por tanto, sexual. Desafortunadamente, aún se puede leer en los libros de divulgación de la Historia de la humanidad, la falacia de que: la más antigua profesión femenina fue la prostitución. Pero no tiene sentido que se siga divulgando tal estereotipo machista; lo desautorizan los numerosos estudios presentados en este trabajo.
Desde luego, que si entendemos como prostitución el intercambio del acto sexual por el alimento aportado por un varón / o sea que la mujer se comportaba como una obrera sexual con salario, no se puede considerar que esa haya sido la razón en los inicios de la cultura humana. Hay demasiados testimonios que niegan tal estereotipo, entre ellos:
a) Destaquemos las principales evidencias aportadas por la Arqueología: las más arcaicas representaciones de humanos del arte universal, son exclusivamente de mujeres ejerciendo múltiples tareas, incluyendo las necesarias para autoabastecerse de alimentos, mediante: la caza, la recolección, o la agricultura.
Lo que evidenciaría que las madres de familia de las sociedades recolectoras-cazadoras prehistóricas, se valdrían por sí mismas para alimentarse y para alimentar a sus hijos, tanto con la carne de pequeños animales que ellas cazaban, como con los vegetales y otros alimentos que recolectaban, transportaban o cocinaban. Así que, cuando mantenían relaciones heterosexuales, lo harían meramente por placer, para satisfacer su impulso sexual, no para obtener carne.
b) Además, nuestras ancestras no se alimentaban regularmente con la carne de grandes animales aportadas por varones, porque tal hecho es confirmado por el estudio de los restos de basura de los yacimientos en donde vivían.
Contrariamente, muestran gran cantidad de huesos de pequeños animales, que serían cazados por ella, según se deduce de los estudios comparativos de culturas primitivas recolectoras-cazadoras actuales: son las madres de familia las que los cazan y son las únicas que alimentan de manera regular a sus hijos, con esos animales y con los productos de la recolección. Por lo que se deduce que igual ocurriría en culturas recolectoras-cazadoras prehistóricas y no necesitarían ejercer la prostitución para que un varón las mantuviera.

[Estos nuevos estudios de cazadores-recolectores actuales han sido recogidos por Jared Diamond, que indican que las esposas no dependen de sus respectivos esposos para que las provean de alimentos. En su capítulo 5 ¿Para qué sirven los hombres?, leemos (1999, 126): Por ejemplo el rendimiento de la caza mayor por la que los varones muestran preferencia es muy bajo, y de ella no se benefician especialmente su esposa e hijos, sino cualquiera que esté alrededor. Llega a preguntarse en (1999, 130): Esta paradoja sugiere que tras la preferencia de un hombre aché por la caza mayor subyace algo distinto a los intereses de su mujer e hijos].

Felizmente, cada día aumentan los arqueólogos/as y antropólogos/as, que basándose en los nuevos hallazgos etnológicos, así como en obras de arte de cazadoras y recolectoras desde el Paleolítico, cuestionan las especulaciones de que los varones prehistóricos mantuviesen a «su familia» con la caza de grandes animales, ya que prueban que nuestras ancestras no los necesitaban. Y si aún algunos siguen manteniendo que se daba la dependencia de la mujer al cazador, basándose en el argumento tan «científico» de quienes afirman que la mujer prehistórica no cazaba, será por ignorancia de la existencia de escenas rupestres prehistóricas, de Europa, África y América, que reflejan a cazadoras (y que nosotros hemos encontrado divulgadas, algunos ejemplos los mostramos). Porque si no ¿cómo seres racionales y «científicos» eximios podrían llegar a tales conclusiones?.
c) Además, sabemos que en culturas matrilineales neolíticas heredadas, siguió recayendo la responsabilidad de sustentar a sus hijos, en las agricultoras madres de familia, que además vestían y daban de comer a sus consortes, con los que formaban parejas temporales e inestables, a los que sustituían cuando no se portaban bien, o por cualquier otra razón, dado que las agricultoras gozaban también de libertad sexual. Y en esas condiciones de independencia, tampoco iban a someterse al dominio sexual de ningún varón y menos prostituirse para recibir alimentos, ya que eran autónomas y mantenedoras de su prole.
d) Asimismo, aporta evidencia de que prostitución no ha sido la profesión más antigua de la mujer, las costumbres de regiones primitivas con culturas maternales, algunas aún existentes, aunque próximas a desaparecer, en donde no ha existido nunca.
La prostitución surgió en las sociedades como una nueva profesión, al producirse la evolución de la familia matriarcal a la patriarcal, y como consecuencia de la pérdida del poder femenino. Al no encontrar sostenedor que cargara con ella, y en una sociedad en la que se le prohibía el derecho a ejercer cualquier profesión con la que autosostenerse, tenía que ejercer la prostitución, única vía que le quedaba para poder vivir.

Calificación de prostitución de conductas que no lo son

Para que haya sido considerada la prostitución como la profesión más antigua femenina, hay que empezar explicitando qué han entendido los historiadores por prostitución en tiempos antiguos.
Si hoy día este concepto se refiere al intercambio del acto sexual de un miembro, por la contribución alimenticia o económica del otro, no siempre ha sido así, ya que se han incluido conductas que no merecen tal denominación.
Así, se ha considerado como prostitución, de forma inadecuada:
a) La que adoptaban mujeres con apetito insaciable, que se entregaban al acto sexual por «placer», no para concebir.
Por lo tanto, bajo ese rótulo inadecuado, era practicada por mujeres que no tenían ningún pudor, ni inhibiciones, ni limitaciones morales, y que en el ejercicio de su libertad sexual, se entregaban a una intensa actividad sexual y satisfacían su lascivia muy a menudo.
b) También, la conducta sexual que la religión obligaba a practicar a las mujeres en fiestas religiosas una vez al año (E. U. I., T. 2, 1988: 981). Dado que las mujeres practicaban sexo de forma gratis, también es inadecuado incluir bajo ese rótulo a las celebrantes de ceremonias sagradas.
Para tal conducta debe entenderse que la religión permitía, que al menos un día al año, realizaran el acto sexual por «placer», y no de la única manera que la sociedad patriarcal consideraba adecuada para ellas: sólo para procrear.
c) Incluso, los historiadores han llamado prostitución de forma desacertada, la conducta practicada por mujeres de sociedades en las que estaba legalizada la poliandria, por lo que en ellas las mujeres se casaban con varios varones, hermanos o no.
d) Asimismo han llamado prostitución la «amistad del muslo», actividad consistente en que la cabeza de familia matrilineal cohabitaba con el viajero que la visitaba en su hogar, a pesar de ser una costumbre que estaba legalizada, por lo que el esposo estaba habituado a admitirlo como normal, además de que no había ningún regalo por parte del visitante.
e) La misma forma inadecuada de calificar como prostitución ha sido utilizada por Fröhner y Wuttle, cuando consideran que también ¡la ejercen ciertas especies animalísticas inferiores, como los monos antropoides!, porque observan que realizan: el acto sexual con fines puramente sensuales y no de simple reproducción de la especies (E. U. I., T. 47, 1988: 1102).

¡Ahora entendemos el porqué tantos historiadores se han atrevido a afirmar que la profesión femenina más antigua sea la prostitución!
¡Incluían su desconsideración machista del derecho femenino a realizar el acto sexual por placer y cuando le diese la gana!
O sea, que la falsa frase de que la prostitución es la profesión más antigua femenina, traduce machistamente la dedicación femenina desde la los tiempos más remotos a realizar actos sexuales sin ningún pudor, ni inhibiciones, ni limitaciones morales.
Así que ya va siendo hora de que llegue al conocimiento general los datos que ponen de manifiesto los campos en los que se corrobora que la mujer trabajadora y autónoma de sociedades maternales, prehistóricas y primitivas, podía disfrutar de su sexualidad en todas las etapas de su vida y cuando le surgiese el deseo, sin subordinarse a ningún varón.
Y que por tanto disfrutaba de una vida sexual muy diferente a la que se le ha obligado a llevar a partir de la revolución patriarcal, con la imposición del matrimonio heterosexual monógamo, la causa de que perdiese su libertad sexual y su independencia económica. A partir de entonces, fue explotada y tuvo que trabajar para su esposo, considerada meramente una fuerza de trabajo subordinada y sin derechos, ni libertad sexual; o tuvo que ejercer la prostitución para poder vivir.
Si además, el estudio sistemático de esas sociedades ejemplifican que la mujer no ha estado sometida sexualmente, ni en todos los continentes, ni en todas las épocas, y evidencia que la subordinación femenina no es innata, ni es un hecho universal, hora es de que la ciencia lo acepte.
Por lo que, dada la mayor permisividad y democracia actual (si es que la verdad científica necesita de tales andamiajes), parece que ya va siendo hora de que los arqueólogos/as y antropólogos/as, responsables del androcentrismo, se retracten de las ideas estereotipadas, convencionales y manipuladoras del varón prehistórico imponiéndose sexualmente a mujer, o del mayor protagonismo masculino en el arte prehistórico. Y admitan las evidencias que testifican que la mujer no estuvo subordinada al varón, ya que tuvo un papel importante en su sociedad.

Francisca Martín-Cano Abreu


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[Index]

ANTROPOLOGÍA (1 Curanderas y Brujas, Médicas) (2 Imágenes relacionadas con frutos: Vírgenes) (3 Ceremonias de pubertad femeninas y elección..) (4 Interpretación nacimiento de Jesús) (5 Discriminación de lo femenino en la Arqueología) (6 Falsificación de la "venida" de la Virgen a Zaragoza) (7 Debate de Arqueología - I (Indignación) (8 Debate de Arqueología - II (androcentrismo humano) (9 Debate de Arqueología - III (androcentrismo animal) (10 Ábrete de piernas) (11 Orgía con animales) (12 Orgía con bastones) (13 Amazonas y guerreras) (14 "Faloforias" paganas y "Risus paschalis" cristiano) (15 Símbolos de amor infinitov (16 Falta de lógica de algunos paleontólogos / Atapuerca) (17 Imágenes femeninas relacionadas con frutos: Diosas) (18 Versos epónimos de mujeres) (19 Diosas del Sol) (20 Legitimidad de "matrimonio")

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F. Martín-Cano Abreu

1 - MARTIN-CANO, F.: (246) - (2012): Sexualidad femenina en diversas culturas. De ninfomanas a decentes. Tomo 1. Chiado Editorial, 296 pgs., ISBN: 9789896976200. Deposito Legal 342795/12. 1 edicion: mayo. https://www.chiadoeditorial.es/libreria/sexualidad-femenina-en-diversas-culturas-tomo-i

2 - MARTIN-CANO, F.: (257) - (2013): Sexualidad femenina en ritos, obras de arte y mitos. Del mundo de la Diosa a la sociedad patriarcal. Tomo 2. Chiado Editorial, 347 pags., ISBN: 978-989-51-0219-8. Deposito Legal 355559/13. Primera edicion: mayo, 2013.
https://www.chiadoeditorial.es/libreria/sexualidad-femenina-en-ritos-obras-de-arte-y-mitos-del-mundo-de-la-diosa-a-la-sociedad-patriarcal-tomo-2
3 - MARTIN-CANO, F.: (319) - (2016): Arqueología Feminista Iberica. Letras de Autor Editorial, 653 pgs., ISBN: 978-84-16538-67-6. Deposito Legal: M-2054-2016. Primera edicion: enero 2016. https://letrasylibros.es/estudios-y-otros/18-arqueologia-feminista-iberica-francisca-martin-cano-abreu.html

4 - MARTIN-CANO, F.: (333) - (2017): Sexualidad femenina en el tercer milenio. Letras de Autor Editorial, 273 pgs., ISBN: 978-84-17101-73-2. Primera edicion noviembre 2017. https://letrasylibros.es/estudios-y-otros/265-sexualidad-femenina-en-el-tercer-milenio-francisca-martin-cano.html

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