
Una parte considerable de la actividad animal ocurre en el dosel superior, donde la luz no es limitante y la productividad
vegetal es máxima; en este paisaje complejo, abundan las adaptaciones para moverse por los árboles. Entre los modos de
locomoción se encuentra ascender, saltar, la braquiación, el deslizamiento, y el vuelo. Hay muchas adaptaciones específicas
como uñas afiladas para trepar, dígitos opuestos y colas prensil para rodear los troncos y ramas, patas traseras largas
para saltar, etc.
En esta zona bioclimática, la cantidad de interacciones animal/planta es máxima, con muchas adaptaciones complejas para
facilitar estas interacciones, incluyendo no solamente interacciones destructivas como en los herbívoros sino también
interacciones mutamente beneficiosas tales como la polinización y la dispersión de los frutos. Muchos grupos principales
de aves (colibríes y otros) y mamíferos (murciélagos) que se alimentan en las flores son tropicales, al igual que la mayoría
de las aves y mamíferos que se alimentan de frutas. Estas especies viajan por todo el bosque en búsqueda de árboles que estén
frutificando, sucediendo mucha interacción social dentro y entre especies. Los animales que permanecen en el suelo se benefician
de la caida de los frutos maduros. Son comunes las interacciones complejas, y con frecuencia coevolucionarias, con altos niveles
de mutualismo y comensalismo.
Debido a la alta diversidad de especies, algunos grupos exhiben una "diversidad de aspecto" (grandes diferencias en apariencia) importante, quizás como una medida contra la imágen de búsqueda de los depredadores y/o para un reconocimiento rápido de la especie.