Capítulo 01

 

CAPITULO I

 

LOS VIOLENTOS AÑOS DE 1931 Y 1932

 

Ø      Sangrienta huelga de los petroleros de 1931

Ø      Motín  en  cuartel Santa Catalina

Ø      Haya de la Torre desembarca en Talara

Ø      El crimen de Malingas

Ø      La muerte de “El Moro”

Ø      La Junta de Gobierno se opone al retorno de Sánchez Cerro

Ø      El regreso de Sánchez Cerro

Ø      La violenta campaña electoral de 1931

Ø      Las elecciones de 1931

Ø      Mensaje de Sánchez Cerro ante el Congreso

Ø      Mensaje de Haya de la Torre

Ø      Doña María Ignacia Helguero y la Banda Presidencial

Ø      Las elecciones en Piura

Ø      Motines y conspiraciones

Ø      Eguiguren se distancia de Sánchez Cerro

Ø      Muere presidente Leguía

Ø      Clima de violencia

Ø      Intentan matar a Sánchez Cerro

Ø      Sánchez  Cerro conmuta pena de muerte de Melgar y de Seoane.

Ø      Lluvias intensas en 1932

Ø      Preparan festejos de la Fundación  de San Miguel de Piura

Ø      Revisión del fallo de la Brea y Pariñas

Ø      Rebelión de los marineros

Ø      Situación en Piura

Ø      Clima revolucionario

 

Sangrienta huelga de los petroleros de 1931

ARRIBA

La caída de Leguía y el subsiguiente restablecimiento de las libertades ciudadanas, permitió la reorganización y reaparición de los sindicatos.

 

Los trabajadores petroleros tenían a fines de 1930 un Sindicato cuyo Secretario General era Pedro Miguel Arrese y el Sub-secretario, Alejandro Taboada, ambos jóvenes y pugnaces obreros.

 

El primero era natural de Piura, compositor, intérprete y gran guitarrista.  Había nacido en 1912 y por lo tanto solamente contaba con dieciocho años.  Era muy popular por haber compuesto el vals “Alma Mía” que cantaban todos los trabajadores petroleros.  Alejandro Taboada Crisanto, era un obrero pocero de 20 años, pues había nacido en Catacaos en 1910.  Su padre, natural de Morropón fue un campesino al que la Compañía Irrigadora había despojado de sus tierras y su madre era paiteña, que se vio obligada a emplearse de sirvienta en Catacaos ante la grave situación económica de la familia.  Pese a todo, Taboada hizo sus estudios primarios en el Centro Escolar 21 de Piura y cuando tenía 16  años, su padrino Juan Albán se lo llevó a Negritos en donde  vivía y logró ubicarlo como hojalatero.  En 1918, es decir cuando tenía solamente dieciocho años se casó con Sabina Ramírez que tenía 42 años, la que murió al año siguiente al dar a luz.  En el mismo año se volvió a casar con una joven tumbesina llamada Leonor Granda.

 

En 1931 era gerente general de Talara Mr. Guilt y gerente de pueblo Mr. Thomas Moore.

 

Lo primero que hicieron los jóvenes dirigentes fue presentar un pliego de reclamos, cuyo artículo 1, planteaba el reconocimiento de parte de la empresa petrolera, de la peruanidad del suelo de Talara y el acatamiento de todas las leyes de la República.  Los demás puntos se referían a incrementos salariales y mejores condiciones de vida.  Como era de suponer, la IPC se negó a discutir el pliego alegando que el punto 1 en nada se refería a asuntos laborales.  Ese artículo, era sin duda el fruto del fervor patriótico, nacionalista y liberador que vivía el Perú como resultado de la revolución de Sánchez Cerro.  El prefecto de Piura, comandante Juan de la Cruz Oballe, de la Unión Revolucionaria, simpatizaba con los obreros de Talara, pero no era de su competencia intervenir en el problema.

 

Los obreros talareños viajaron entonces a Lima, en donde recibieron asesoramiento del doctor Luciano Castillo, y con la intervención del ministro de Gobierno de Sánchez Cerro se logró que la IPC firmase el primer pliego de reclamos.

 

Los hechos se sucedían sin embargo con mucha rapidez y el 1º de marzo de 1931, Sánchez Cerro dejaba el poder y era reemplazado por el doctor David Samanez Ocampo.  La IPC   se aprovechó de esta situación y desconoció la mayor parte de los puntos.

 

En abril estalló la huelga y la IPC logró que el Gobierno de Samanez Ocampo la declarase ilegal, bajo la acusación de que era un movimiento politizado.

 

En la zona petrolera fueron suspendidas las garantías constitucionales y se dispuso que el prefecto de Piura, que ahora era el coronel Carlos de la Jara diera garantías a la IPC, tratase  con severidad con los huelguistas y que enviase fuerzas policiales a la zona petrolera para garantizar el orden.

 

Hasta entonces, los obreros se habían mostrado muy activos, realizando mítines y manifestaciones, arengándose a la multitud con encendidos discursos.

 

Con la suspensión de las garantías, todas las actividades públicas de los huelguistas fueron prohibidas. Lo mismo que toda clase de reuniones, con lo cual el sindicato pasó a la clandestinidad y las reuniones  se hacían de incógnito y en diversos lugares.

 

Así pasó a abril y cuando llegó el 1º de mayo, los obreros quisieron aprovechar la oportunidad para celebrar esa fecha sindical.  Eso era desacatar las órdenes del gobierno y desafiar a las autoridades.  Los obreros improvisaron grandes manifestaciones en Talara y Negritos recorriendo las calles.  En Negritos la policía salió al paso de los manifestantes y disparó al cuerpo quedando tres obreros muertos.  Sus apellidos fueron Mendoza, Olaya y Vílchez.  Los heridos fueron numerosos.  Los diarios de Lima publicaron la noticia con grandes titulares.  Ante el giro de las cosas, el prefecto envió policía montada al mando del teniente Marcial Talavera, quien empezó a patrullar las calles de Talara y Negritos, día y noche.  Se empezó la búsqueda de Arrese, de Taboada y otros dirigentes, cuya captura se había dispuesto.

 

La ausencia del personal que operaba en los pozos, obligó a la IPC a paralizar el funcionamiento de varios de ellos, pero posteriormente la empresa pensó que podía sacar provecho de la situación y también paralizó la refinería, para cortar el flujo de petróleo, gasolina y kerosene a Lima, y presionar de esa forma al Gobierno, como lo había hecho antes.

 

Se envió entonces a Talara al crucero “Grau” y a las cañoneras “Abtao” y “Montero”, con gran cantidad de marineros los que desembarcaron para cuidar la refinería y algunos pozos.  También se ubicaron en Negritos, Verdún y Lagunitos.

 

La IPC consideró que ya con ayuda de la fuerza pública, dominaba la situación y reanudaron el funcionamiento de la refinería y de los pozos contratando personal rompehuelgas, al mismo tiempo que ofrecía 500 soles por cada delación que permitiera dar con los miembros de la dirigencia.

 

Cuando ya habían pasado 60 días de huelga, la situación de las familias de los trabajadores era muy delicada, pues no tenían recursos para mantenerla y se iniciaron las primeras deserciones.  Ante el temor del desbande y de la delación Arrese y Taboada no sólo extremaron sus precauciones sino que discutían las medidas a tomar en vista de que el tiempo seguía sin  lograr resultados.  Fue entonces cuando se produjo la delación contra el dirigente Duberlí Campos, natural de Querecotillo, el cual fue apresado y torturado por el teniente Talavera, sin lograr que revelase el lugar en donde se encontraban Arrese y Taboada.  Un buen día, el cadáver mutilado de Campos apareció en la playa y nadie se atrevió a protestar.

El 13 de junio de 1931, se reunió en la calle Chorrillos de Negritos en casa del obrero Macharé, la directiva del sindicato.  La cita era de noche y fue delatada ante el teniente Talavera, el cual hizo instalar tres ametralladoras en las boca-calles adyacentes.  Entre otros, se encontraban reunidos, Arrese, Taboada, Andrés Moscol, Manuel Saavedra, Valentín Ángeles, Juan Hoyos, Víctor Poicón y Manuel Cisneros.  Dos mujeres hacían de campana, y dieron la voz de alerta de que en los alrededores había policía armada.  La asamblea se suspendió y se decidió que los asambleístas, amparados por las sombras de la noche salieran uno por uno.  Por decisión mayoritaria se obligó a Arrese a ser uno de los que primero debía de salir y Taboada el último por ser muy ágil y fuerte.  El escape se había ido llevando con éxito y sólo faltaba Taboada y una de las mujeres.  Los últimos que habían salido habían sido Martín Chumo y Casiano Benites, los que fueron sorprendidos cuando ya escapaban.  Las ametralladoras dieron fin de éstos. Los disparos obligan a Taboada a precipitar la huída, pero la policía nota que alguien trataba de escurrirse  y disparan al bulto y resulta muerta una de las mujeres y Taboada es capturado.  Como forcejease, es golpeado severamente con la culata de las armas.  Sangrante y muy mal herido es llevado ante Talavera, el cual lo recibe a puntapiés y puñetazos. Pero la fortaleza física, hace resistir a Taboada el castigo y aún mostrarse altanero y desafiante, lo que indigna aún más a su cobarde agresor, al que apostrofa diciéndole:  “Cobarde, así no se silencia la voz de los obreros, antes tienen que matarlos”.  Ciego de ira, el teniente de la policía dispara a quemarropa y hiere a Taboada en la pierna derecha.  El herido comienza a desangrarse y es presa de intensos dolores, pero aún así tiene coraje para decir: “Talavera, esta es la sangre obrera, no lo olvides, no lo olvides”.

 

En la hoya de una camioneta Taboada es conducido a Talara, y es atado en el portalón principal.  Allí lo siguen maltratando y buscando en vano de lograr revelaciones.  Cuando comenzaba a clarear el día, la gente empezó a reunirse en torno al torturado.  Talavera decide terminar con la situación, y dispara varias veces al cuerpo y el último disparo lo hace a la cabeza.  El asesinato estaba destinado a quedar impune, pues se había recomendado la captura de los dirigentes vivos o muertos.

 

Los policías, convertidos en verdaderas bestias y dejando aflorar los instintos ancestrales y bajunos, ultrajan el cadáver, golpeándolo e insultándolo.  Por esos momentos pasaba por el lugar una enfermera norteamericana, la cual al ver el cobarde espectáculo, llena de indignación increpó la actitud de los agresores.

 

En la partida de defunción de Taboada que obra en la Municipalidad de Talara, se indica que murió por lesión originada por una bala en el cráneo.  No se inició ninguna investigación.

 

La represión que siguió fue feroz, pues el movimiento huelguístico sin sus líderes perdió fuerza y los obreros vencidos fueron retornando al trabajo y sometiéndose al trato vengativo y rencoroso de la compañía.  Muchos asesinatos se cometieron a las sombras de la noche.  El historiador Jorge  Basadre en “Historia de la República del Perú” dice que la cantidad de muertos fue considerable y que los cadáveres eran llevados a hornos crematorios o embarcados en el vaporcito de la empresa llamado “Chilalite”, los que eran fondeados atados con piedras en alta mar, en donde eran pasto de los tiburones.  No faltaron pescadores que dijeron haber visto cadáveres aflorando en el mar arrastrados por la corriente.

 

En cuanto a Arrese y su gente, pudo llegar a Amotape y allí permaneció un tiempo escondido.  Luego se dirigió a Sullana en donde se radicó definitivamente y se dedicó a la música y a componer canciones  en lo que sobresalió y se hizo famoso.

  Se estima en 170 los valses, polkas, tonderos y marineras compuestas por Arrese.  Se  dedicó a la bohemia, vivía modestamente en la calle Tacna de Sullana.  En los años 1946-1948 fue ecónomo en el Instituto Industrial 33.donde el que esto escribe lo conoció y fue su amigo.  Dejó de existir el 10 de noviembre de 1987 en el Hospital de Piura.

 

Su vieja canción  “Alma Mía” perduró y se hizo muy conocida.

 

Leonor Granda de Taboada con su niño recién nacido, también de nombre Alejandro, dejó Talara de incógnito y se dirigió a Catacaos, la tierra de su extinto esposo, en donde vivió muchos años.  El niño al crecer se radicó en Piura, en donde hasta 1995 trabajaba como mecánico.

 

 

 

Motín en cuartel Santa Catalina

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El 23 de marzo de 1931, estalló un motín de soldados y clases en el cuartel de Santa Catalina siendo el cabecilla el sargento 2º Víctor  Huapaya Chacón. Tras  reducir a los oficiales del regimiento de infantería 5, los rebeldes salieron a las calles con tanques, disparando con ametralladoras y rifles. Trataron de tomar el Ministerio de Gobierno y Palacio de Gobierno, pero fracasaron. Tomaron las torres de algunas iglesias y repicaron causando alarma en la población. Se vieron sin embargo precisados a retornar a su cuartel, donde fueron sitiados por tropas del Gobierno.

Para parlamentar ingresó al cuartel el ministro de Gobierno Francisco Tamayo , el ministro de Guerra comandante Gustavo Jiménez  y un grupo de oficiales. Los recibieron Huapaya y los soldados sublevados. Presentaron un pliego de reclamos entre los que se pedía el fusilamiento de Leguía.

El comandante Jiménez rechazó el pliego y quito la espada a Huapaya.. Se reanudó la lucha y dos aviones arrojaron granadas. Ante eso, los rebeldes se rindieron. Se estima en 40 los muertos y heridos.

Un Consejo de Guerra. Condenó a Huapaya a  20 años de Penitenciaría, pero salió libre al poco tiempo y se unió a las huestes sanchecerristas.

 

 

Haya de la Torre desembarca en Talara

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Hasta entonces el panorama político había sido monopolizado por la figura de Sánchez Cerro.  Su juventud, arrojo, temeridad y decisión, unidos a ser un militar de tez morena y clase media, lo convirtieron de la noche a la mañana en un ídolo popular.

A partir de julio de 1931, otra figura también joven, aunque cuatro años mayor que Sánchez Cerro, principia a fulgurar con caracteres propios en la escena política peruana.  Se trataba de Víctor Raúl Haya de la Torre. al frente del Partido Aprista.

 

El Partido Aprista Peruano nace en la noche del 20 al 21 de Setiembre de 1930 en Lima.

 

A diferencia de Sánchez Cerro, era Haya de la Torre un trujillano de ascendencia aristocrática, que desde que era estudiante universitario había destacado como dirigente estudiantil, encabezando un movimiento de protesta obrero-estudiantil que le valió ser desterrado por Leguía.

 

En Lima se había vinculado mucho con el pensador Manuel Gonzáles Prada, muchas de cuyas ideas asimiló.

En octubre de 1923, Leguía los desterró a Panamá, pero Haya pasó luego a Cuba y después a México en donde fue secretario del escritor y político José Vasconcelos.  Allí fundó el 7 de mayo de 1924 el movimiento denominado Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA que se organiza como frente único anti-imperialista de trabajadores manuales e intelectuales latinoamericanos.  En su obra “El Antiimperialismo y el Apra” (1928) delinea su plan de acción o plan máximo de 5 puntos:

              Acción contra el Imperialismo yanqui

              Por la Unidad Política de América Latina

              Por la nacionalización de tierras e industria

              Por la internacionalización del canal de Panamá

              Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo.

 

            Haya de la Torre viajó a EE.UU. y a Rusia en donde estuvo en el 5to. Congreso Mundial Comunista.  Pasó a Suiza, Italia y París.  Hizo estudios en Londres en la Universidad de Oxford.  En 1927 asistió al Congreso Anti-imperialista Mundial de Bruselas.  Retornó a América y estuvo en Nueva York, otra vez en México, Guatemala y Costa Rica y al llegar a Panamá es deportado a Alemania.  En el mismo año 1927 funda una célula del Apra en París.  En 1929 se radica en Berlín y presencia el surgimiento del nazismo.  Estando allí lo sorprende la caída de Leguía.

 

            El 20 de setiembre de 1930, los líderes apristas que estaban en Lima, habían fundado el Partido Aprista Peruano o PAP y lanzado la candidatura de Haya de la Torre a la Presidencia de la República.  Habiéndole concedido el Gobierno de Samanez Ocampo, visa para retornar al Perú, se aprestó Haya de la Torre a dejar el Viejo Mundo.

 

            El 12 de julio de 1931, llegó Haya de la Torre a Talara.  Era el primer lugar del Perú después de su largo destierro.  Era el líder un hombre que sabía impresionar a las masas y por eso en un acto lleno de patetismo, se arrodilló, tomó la tierra y con ella restregó sus manos.  No era sin embargo Talara un territorio libre y pocos meses antes se habían producido en el lugar sangrientos sucesos en los cuales murieron muchos obreros entre ellos Alejandro Taboada, al que  el APRA diría más tarde que era uno de sus militantes.

 

            En Talara fue bien recibido y al mitin concurrió buen número de personas, lo que alentó al líder y decidió no ir directamente a Lima, sino antes peinar todo el norte peruano.

 

            La gente que escuchó a Haya de la Torre quedó grandemente impresionada, no sólo porque traía un mensaje nuevo, diferente  al que hasta entonces habían usado los viejos políticos, sino porque era un formidable orador.  Con Haya de la Torre las palabras parecían tener más vigor y otro valor.  Se adueñaba fácilmente del auditorio, que podía estar oyéndolo mucho tiempo sin cansarse. Dueño total de la escena, toda su persona actuaba cuando hablaba.

 

            Luego visitó Tumbes, Paita, Sullana y Piura, y en todas partes tuvo  buenos recibimientos, que eran muy de tenerse en cuenta, pues se trataba de la tierra de Sánchez Cerro.  En Sullana, se hospedó en la Casona de Sojo, propiedad de los Checa, antiguos leguiístas.

 

            De inmediato se pudo saber, que era Haya de la Torre el contendor más serio de Sánchez Cerro en la lucha por la Presidencia de la República.

 

            Luego el líder aprista fue a Chiclayo y el 26 de julio se presentó en la Plaza de Armas ante una gigantesca masa humana.  Lo rodeaba gran parte de sus líderes, todos jóvenes y fogosos.  Luego pasó a Cajamarca y allí se repitió el éxito.  A partir de entonces, el norte fue aprista con la sóla excepción del departamento de Piura que por muchos años fue sanchecerrista primero y fiel a la  Unión Revolucionaria más tarde.  Fue así como  nació la leyenda del sólido norte.

 

               El 15 de agosto de 1931, Haya de la Torre preside una gran manifestación en la Plaza San Martín y el 23 del mismo mes pronuncia un fogoso discurso en la Plaza de Acho.  Allí expuso lo que se llamó el Plan Máximo del Partido Aprista.

 

Con el correr de los años muchos gobernantes peruanos pusieron en práctica puntos importantes de dicho plan, y otros quedaron obsoletos por el tiempo y los cambios.

 

            El 16 de mayo había aparecido el vocero aprista “La Tribuna” dirigida por Manuel  Secana, otro de los grandes oradores del Partido.

 

 

El crimen de Malingas

ARRIBA

            En 1931, era Malingas una hacienda ganadera ubicada en el Medio Piura entre Tambogrande y Chulucanas.  Su propietario Manuel Riofrío vivía en ella por lo cual se hizo construir una espaciosa y confortable casa-hacienda.  La mayor parte de cultivos de las tierras se dedicaban al algodonero.

 

            El 30 de agosto se celebraba el Aniversario de la Guardia Civil y don Manuel  Riofrío se trasladó a Tambogrande en donde se iba a realizar un baile en homenaje a la policía.

            A las 12 de la noche de ese día, un grupo de asesinos armados en su mayor parte con puñales irrumpió en la casa-hacienda.  El primer obstáculo que encontraron fue el portero que vivía en los accesos con su familia.  Los facinerosos lo cosieron a puñaladas.  Luego se produjo una orgía de sangre.  Cayeron también bajo los puñales de los asesinos, sus dos padres, su esposa y su hijo de 18 años.  La otra hija, una niña de 12 años logró huir aprovechando la confusión y se refugió en unos matorrales.

 

            Los asesinos saquearon la casa, y sólo después que se fueron, la aterrorizada niña salió en busca de auxilio.  Un propio salió a caballo a dar la luctuosa noticia a Riofrío.  La fiesta terminó bruscamente y la Policía que estaba presente, de inmediato se organizó para perseguir a los facinerosos.

 

            El cabo Víctor Taboada Albarracín, Jefe del Puesto y el cabo Alpino Novoa con un guardia empezaron a buscar a los criminales y dieron con ellos.  Trabajo costó a los custodios de la ley, librar a los asesinos de las manos de enfurecidas turbas tambograndinas que querían linchar a los delincuentes, los que fueron llevados  a Piura donde fueron sentenciados y encarcelados.

 

 

 

La muerte de “El Moro”

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            Toda la zona del Alto Piura seguía infestada de bandoleros y asaltantes de caminos en 1931.  Entre Tambogrande y Olmos, cuadrillas de audaces y crueles facinerosos asaltaban a los viajeros sin distinción de condición social y hasta incursionaban en los pueblos indefensos.

 

            En setiembre de 1931, era ya Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Chulucanas el cabo Alpino Novoa, quien había sido uno de los captores de los asesinos de Malingas.

 

            “El Moro” era un bandido que al frente de una cuadrilla se había convertido en el terror de la comarca.  Era audaz, valiente y tenía muy buena puntería con la Winchester.  Se desplazaba rápidamente gracias a un veloz y resistente caballo blanco, que servía para identificarlo fácilmente a distancia.

            Según cuenta el periodista Juan Alvarado Cuyes, su audacia fue tal que en agosto de 1931 entró en Morropón con gran tropel a caballo, gritando y disparando al aire, al mismo tiempo que a grandes voces desafiaba al cabo Novoa a pelear.  Este juró terminar con el bandido, porque comprendía que de lo contrario su autoridad iba a quedar por los suelos.  Inició su persecución  y en el tiroteo que se produjo, le mataron a su lugarteniente y a su famoso caballo blanco.  Desde entonces, el bandido ya no se pudo desplazar con la misma rapidez, y fue así como en la noche del 21 de setiembre de 1931, “El Moro” fue sorprendido por el guardia civil Emiliano Tapia en el chicherío “El Payaso” en Chulucanas, produciéndose un tiroteo, muriendo de esta manera el peligroso delincuente.

 

            Tapia Díaz fue un cajamarquino de brillante foja de servicios que en 1941 luchó heroicamente en la frontera norte, siendo capturado  por los ecuatorianos en la emboscada de Porotillo en donde murió el capitán Nova Cava.  En 1942 siendo sargento 1ro. Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Chulucanas, capturó a los asesinos de Ñómala.  Murió el 6 de noviembre de 1996 en Chulucanas. En medio del aprecio y respeto general.

 

 

 

La Junta de Gobierno se opone al retorno de Sánchez Cerro

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            Como integrantes de la Junta de Gobierno de Samanez Ocampo, figuraban el trujillano Rafael Larco Herrera como ministro de Relaciones Exteriores y don José Gálvez en el Ministerio de Justicia, a los cuales se consideraba como simpatizantes apristas.  Por eso no fue de llamar la atención que diera la Junta amplias facilidades para el retorno de Haya de la Torre al país.  En cambio, el otrora amigo de Sánchez Cerro, el comandante Gustavo Jiménez, se oponía empecinadamente al retorno de Sánchez Cerro.

 

            El Apra se había declarado partido marxista no comunista por cuyo motivo se encontró desde el primer momento con un acentuado recelo de la Iglesia y del Ejército.

 

            El comandante Jiménez se integró al llamado Partido Descentralista, que como su nombre lo indica luchaba contra el centralismo de Lima.  Logró cierto arraigo en Arequipa, Cuzco y Puno.

 

            Sánchez Cerro se radicó transitoriamente en París y allí en el curso de una reunión social se trató del asunto de Límites entre Perú y Colombia, lo que dio origen a un incidente entre el general colombiano Vásquez  Cobo y Sánchez Cerro.  Hubo un reto a duelo, que los padrinos lograron arreglar.

 

            Cuando Sánchez Cerro partió del Perú, la Unión Revolucionaria se mostró muy activa y oficializó la candidatura de Sánchez Cerro al cual se le comunicó tal designación cuando el barco había arribado a La Habana.  Como es de suponer, Sánchez Cerro aceptó de inmediato y el 18 de marzo envió un cablegrama a la Junta haciéndole conocer tal hecho, al mismo tiempo que presentaba su renuncia de la condición de actividad en las Fuerzas Armadas.  El 14 de abril, la Junta lo pasa a la situación de disponibilidad. Con el fin de mantenerlo en Europa, dos días más tarde le ofrecen la Legación de Italia, y se pide al ministro del Perú en Francia, don Francisco García Calderón para que influya en el ánimo de Sánchez Cerro.

 

            El 19 de abril el comandante Jiménez le envía una extensa carta a Sánchez Cerro al que trata como amigo y camarada.  Rememorando los días pasados, dice Jiménez que la salida de Sánchez del Perú obedeció a la presión de todas las fuerzas revolucionarias en toda la república y que todos los sectores de la opinión  pública habían pedido a la Junta de Gobierno que dejara al país.  Luego decía textualmente:  “Un imperativo de conciencia nacional y de la mía propia me obligan a impedir que su presencia vuelva a crear disturbios en este país agónico”. Luego le pedía que se abstuviera de venir y que más bien aceptase el cargo diplomático que la Junta le ofrecía.  Asimismo, le aseguraba que la fuerza armada le era hostil y que sólo contaba con un reducido número de amigos personales.

 

            Es de imaginar la reacción que produciría en el ánimo de Sánchez Cerro tamaña carta.  Sabía el exiliado perfectamente que tanto el pueblo como el Ejército les eran en su mayor parte  adictos y que por lo tanto lo expresado por Jiménez era falso. Eso fue lo que lo decidió a precipitar su retorno al Perú.

 

            El 1º de mayo la Legación de Francia en París, recibía un cablegrama de la Junta de Gobierno, de no visar los pasaportes del Comandante al Perú, lo cual fue puesto en conocimiento de Sánchez Cerro por el ministro García Calderón. Rey  Este diplomático, sin embargo, protestó ante la Junta por el trato vejatorio, al que calificaba el “primer ciudadano del Perú”.

 

            Sánchez Cerro logró visas de Panamá para el puerto de  Colón y de allí a Ecuador para Guayaquil y el 9 de mayo partió de París.  Prácticamente, el ex –revolucionario de Arequipa estaba en condición de exiliado, lo que se confirmó con el cable que el 13 de mayo envió el ministro de Relaciones Exteriores, de la Junta de Gobierno el señor Larco Herrera a la Legación del Perú en Panamá, para que informen al gobierno panameño  que Sánchez Cerro tenía propósitos subversivos y fuera sometido a una discreta vigilancia.

 

            El 7  de junio se celebraba en Lima, la Jura de la Bandera, con asistencia de Samanez Ocampo y todo su gabinete.   Había una gran cantidad de público.  De repente un hombre gritó “¡Viva Sánchez Cerro!”  y fue algo contagiante pues la gran masa lo coreó con la evidente satisfacción de soldados y oficiales presentes.  Eso desmentía lo manifestado por el comandante Jiménez a Sánchez Cerro de que ni las Fuerzas Armadas ni el pueblo lo respaldaban.  Fue un hecho evidente que una gran mayoría del Ejército estaba por el caudillo de Arequipa y que algunos pocos simpatizaban por el Apra.

 

 

 

El regreso de Sánchez Cerro

ARRIBA

            El 9 de junio desde la ciudad panameña de Colón, Sánchez Cerro envía a la Junta de Gobierno, un duro cablegrama que prácticamente era un ultimátum.  Su temperamento autoritario, sin medias tintas, rotundo y que no se detenía ante ninguna dificultad, se puso de manifiesto una vez más en tal documento.

 

            Decía: “No admito consejos intencionados que retarden mi regreso inmediato al país”.  Luego calificaba a la Junta de Gobierno de Samanez Ocampo como una prolongación del régimen de Leguía.  Expresó que era una burla al país, alardear de imparcialidad y de ofrecer elecciones libres,  cuando le negaban a él el derecho de actuar legalmente como candidato.  “Quien derrocó a la dictadura, sólo puede ser amenaza para dictadores”.  Afirmaba que aspiraba a la Presidencia Constitucional, confiado en la libre voluntad de los conciudadanos y que acataría el resultado electoral aún cuando le fuera adverso, pero que jamás reconocería a un gobierno fraguado con escarnio de la libertad electoral.  Al terminar decía:  “insisto en ingresar al país, presentarme como candidato a la Presidencia Constitucional de la República.  No acepto sobre mi derecho, otra voluntad que la del Perú”.

            Luego con fecha 22 lanzó un manifiesto a la nación que circuló profusamente en todo el Perú.  En Piura, las autoridades trataron de impedirlo, pero el volante pasaba de una mano a otra. La mangachería vivía prácticamente movilizada y diariamente hacia ruidosos mítines callejeros  en la ciudad. En otras localidades como Paita, Sullana, Ayabaca y Huancabamba  había frecuentes demostraciones de adhesión a Sánchez Cerro y la casas de sus padecen la calle Arequipa, era un entrar y salir  de gente a toda hora..

 

            La Junta de Gobierno de Samanez Ocampo titubeaba pues, se notaba la inquietud en el ambiente y que las restricciones contra Sánchez Cerro, lo beneficiaban al quedar ante el pueblo como una víctima.  Todos se daban también cuenta de que la Junta temía al joven militar.  El comandante Jiménez se oponía a ceder y lo apoyaban Larco Herrera y Gálvez, pero la mayoría tenía otro criterio y fue así que el 26 de junio la Junta capituló y en un comunicado oficial, hizo conocer que se había acordado aceptar el ingreso de Sánchez Cerro.

 

            A las 4:00 p.m. del 3 de julio, fondeó en la rada del Callao la motonave italiana “Orazio” a cuyo bordo venía Sánchez Cerro.  Desde el medio día, trenes de Lima repletos de hombres y mujeres se trasladaron al Callao y se apostaron en el Malecón Figueredo, Plaza Grau y en el desembarcadero.  Tropas del  Escuadrón de Caballería 5 y policía montada fueron enviadas a ese lugar.  Cuando llegaron las vendedoras de los mercados de Lima, la multitud se tornó impresionante.  El ministro de Gobierno, Tamayo estaba en la prefectura del Callao.  Decenas de lanchas y botes llenos de personas notables se dirigieron al “Orazio”, pero las autoridades no dieron ese día autorización para desembarcar.  Por orden superior, la policía y el Escuadrón 5 cargó contra la multitud resultando muerto el zapatero Francisco Andrade y 12 heridos.  Sánchez Cerro protestó.  Por la noche los pasajeros extranjeros del “Orazio” le ofrecieron una comida.  Al día siguiente por la mañana, y casi de incógnito, se le permitió el desembarco.  El diario “La Opinión” de filiación sanchecerrista informó sobre los sucesos usando fuertes palabras contra la Junta, por lo cual fue clausurado temporalmente y sus directivos confinados en la isla San Lorenzo.  En forma clandestina siguió circulando con el nombre de “La Opinión encadenada”.

 

 

La violenta campaña electoral de 1931

 

ARRIBA

            A partir del 3 de agosto, inició Sánchez Cerro un recorrido triunfal por Arequipa, Puno, Cuzco e Ica.  Entre otros, lo acompañaron en todo su recorrido su hermano el médico Pablo Ernesto Sánchez Cerro y el abogado Luis Flores, ayabaquino, hombre fogoso y decidido que era Presidente del Comité de Saneamiento y Consolidación Revolucionaria, que  había lanzado la candidatura.

 

            Cuando se aprestaba a visitar Lambayeque y Piura, se vio en la necesidad de permanecer en Lima, porque no podía confiar en la Junta de Gobierno.  Por otra parte la pugnacidad con el Partido Aprista había aumentado.

 

            Además de la Unión Revolucionaria que era el partido de Sánchez Cerro, lo apoyaba el Partido Social Demócrata de poco caudal electoral que  jefaturaba el piurano doctor Luis Antonio Eguiguren; también el Partido Social Nacionalista de Elías Lozada Benavente y el Regional Nacionalista del Centro de Javier Calmell del Solar.

 

            Los que no se alineaban ni con el Apra ni con Sánchez Cerro, buscaron un tercer hombre.  Dos fueron los candidatos por el llamado centro:  Arturo Osores y José María de la Jara y Ureta.

 

            Arturo Osores, era un abogado cajamarquino, hacendado, que venía actuando en política desde 1909 cuando fue elegido diputado por Chota, luego fue revolucionario en 1914, ministro de Gobierno, senador en 1915, golpista en 1919, ministro de Justicia y embajador con Leguía, luego se distanció de él y le hizo la revolución en 1922 siendo confinado con sus hijos en la isla San Lorenzo durante 7 años.  Uno de sus principales partidarios fue Federico More, director del periódico satírico “El Hombre de la Calle”.

 

            José María de la Jara y Ureta era un abogado de 52 años, que en ese tiempo era embajador en Brasil.  Contaba con el apoyo del Partido Descentralista del comandante Gustavo Jiménez miembro prncipal de la Junta de Gobierno..

 

            En el periodo pre-electoral los 4 grupos políticos se atacaban entre sí.

 

            El 22 de agosto de 1931, cuando se cumplía un año de la Revolución de Arequipa, Sánchez Cerro convocó a una manifestación en la Plaza San Martín.  El parque se llenó de bote a bote y ante el enorme gentío Sánchez Cerro pronunció un largo discurso que era en realidad su Plan de Gobierno.

 

“El Hombre de la Calle” hacía objeto de sus sátiras, sobre todo a Sánchez Cerro y al Apra.  Al primero lo caricaturiza como un militarote rudo, prieto, enfundado en grandes botas.  Le dice el Mocho.  En realidad físicamente era un hombre pequeño, enjuto, que apenas pesaba

50 kilos, pero poseía un valor y coraje a toda prueba y un carácter muy decidido.  Lo de  “mocho”, se debía a que le faltaban las falanges de los dedos de una mano.  Eso ocurrió cuando en 1914 el teniente Sánchez en forma casi personal decidió la captura de Palacio, pero resultó con una mano y un brazo casi destrozado.

 

            “El Hombre de la Calle” decía a los apristas y los caricaturizaba como los “calzón con blonda”.  Representaba a Haya de la Torre como un rollizo bebé, con un chupón y gorrito y ropa con encajes.  Para Federico More, el aprismo aún no había madurado.

 

            Los enfrentamientos entre apristas y sanchecerristas eran violentos en todas partes, incluyendo en Piura.  Los apristas habían logrado organizar un partido más disciplinado.  En sus desfiles de masas avanzaban en apretadas filas, con profusión de banderas, siendo la del partido de color rojo, tenían un himno con la música de la marsellesa francesa, saludaban con el brazo en alto batiendo un pañuelo blanco y cuando se referían a Víctor Raúl Haya de la Torre, no mencionaban su apellido sino sus dos nombres.: Victor Raul  Entre ellos se llamaban compañeros.

 Sin duda alguna, Haya de la Torre recogió en Europa algunas experiencias de las organizaciones políticas.  Allí pudo ver los desfiles bien organizados de los nazis de Hitler y de los fascistas de Mussolini, los bosques de banderas y los gigantescos y altos tabladillos en  donde el líder máximo dominaba todo el escenario- Aparecieron tambien los llamados disciplinarios apristas con brzales como distintivo.

 

            En 1931 estaba muy en boga las tendencias fascistas y en la misma Unión Revolucionaria uno de sus principales líderes, el doctor Luis Flores, era un admirador de Mussolini, y cuando más tarde Sánchez Cerro fue asesinado, llegó a vestir la Camisa Negra del fascio y hacer el saludo con el brazo derecho, en alto bien extendido;. “El Hombre de a calle le puso el mote de “camiseto

 

            Ni en  las elecciones de 1931, ni en las actividades electorales intervinieron  el Partido Comunista, ni la CGTP, porque calificaba a los candidatos de pequeños burgueses, feudales, hipotecados unos al imperialismo yanqui y otros al imperialismo inglés.  La imputación de lo último se hacía al Apra.

 

 

 

Las elecciones de 1931

ARRIBA

            El mes de octubre fue violento.  En casi todas las ciudades del Perú se producían frecuentes encuentros entre las masas apristas y sanchecerristas.  Los primeros estaban mejor organizados pues tenían fuerzas de choque con brazales con la estrella del Partido Aprista, al estilo de las huestes hitlerianas.  En Lima en sólo la defensa de sus locales partidarios, murieron 23 sanchecerristas.

 

            La Junta de Gobierno disolvió a la Guardia Republicana por haber mostrado simpatías por Sánchez Cerro y lo mismo se intentaba hacer con el Regimiento 7, pero la enérgica intervención de Sánchez Cerro lo impidió.  Las relaciones entre el candidato de la Unión Revolucionaria y  la Junta, sobre todo con el comandante Jiménez se hicieron más tirantes.

 

            El domingo 11 de octubre se celebraron las elecciones.  A las cinco de la tarde cesó la recepción de los votos, se sellaron las ánforas y se remitieron a los Jurados Departamentales para su escrutinio.

 

            Los primeros resultados, sobre todo en Lima favorecían a Haya de la Torre y en forma apresurada “La Tribuna”, publicó el 12 de octubre un gran retrato de Haya de la Torre con la leyenda:  “Elegido Presidente Constitucional del Perú en los comicios de ayer”.

 

            Pero precisamente el día 12, Sánchez Cerro despuntó y se mantuvo así hasta el 17 cuando su contendor lo pasó con 1 500 votos., pero dunte tres diasla Tribuna” hablaba del triunfo de Haya de la Torre y sus partidarios se lanzaron a las calles para celebrarlo.

 

            Al final los resultados fueron:

 

            Sánchez Cerro ..............................    152 062 votos

            Haya de la Torre.. ..........................    106 007   

            De la Jara y Ureta..........................       21 921   

            Arturo Osores...............................        19 653  

 

                                                                       299 643   

            Votos nulos o en blanco...............         23 989

                                     

            Votos emitidos............................        323 632   

 

 

            Es decir que Sánchez Cerro logró la victoria con 50,74%.de los votos emitidos.

 

            El Apra impugnó todo el proceso electoral, habló de 100 000 votos no impugnados y declaró a Haya de la Torre “Presidente Moral del Perú”.

 

            Lo cierto era que las elecciones del Departamento de Cajamarca fueron anuladas, pero eso no afectaba los resultados. Pues la nulidad fue por los votos para diputados y 10 candidatos apristas resultaron perjudicados. Posteriormente se harían elecciones complementarias. La paradoja de Cajamarca fue de que allí no se anularon lo votos presidenciales y Sánchez Cerro logró allí mayoría.

 

            La Junta de Gobierno y el Jurado Nacional, en muchas oportunidades habían mostrado no tener simpatías por Sánchez Cerro, mal podían entonces protegerlo.  A la Junta no le quedó más recurso, que acatar los resultados y lo mismo hizo  el candidato de la Jara y Ureta.  La Unión Revolucionaria dijo que su candidato había ganado.  Sánchez Cerro ganó cómodamente  en Tumbes, Piura, San Martín, Ancash, Callao, Ica, Arequipa, Moquegua, San Martín, Junín, Apurímac, Ayacucho, Cuzco, Puno y Lima.

 

            El Apra triunfó en Lambayeque, La Libertad, Amazonas, Loreto, Huánuco, Huancavelica y Madre de Dios.  De Trujillo se decía que allí hasta las piedras eran apristas.

 

            En Lima los resultados fueron: Sánchez  Cerro 44 429 votos, Haya de la Torre       27 008  votos,  Arturo Osores 6 620 y de la Jara y Ureta 6 603.

 

            El historiador Jorge Basadre, que no se caracterizaba por tener simpatía por Sánchez Cerro, dice en Historia de la República, que “al conocerse el resultado de los escrutinios finales practicados por el Jurado Nacional de Elecciones, la tensión política lejos de amainar se exacerbó.  Surgió virtualmente un clima pre-revolucionario”.  Luego, dice Basadre, que el coronel Eulogio del Castillo trató infructuosamente de sublevar las guarniciones de Piura y Chiclayo.  La Junta de Gobierno dispuso el acuartelamiento de las tropas de Lima, lo que dejaba en desamparo los locales políticos del Presidente Electo.  El 10 de noviembre estalló un incendio en la vivienda de Sánchez Cerro en la avenida Arenales y en ese mes fue atacado el local de la Unión Revolucionaria muriendo ocho de sus defensores.  El 5 de diciembre  es decir pocos días antes de la transmisión del mando, la Junta de Gobierno emite un comunicado y hace conocer que el cuarto intento subversivo en Chosica fue develado, también en Huacho se habían producido disturbios.  En Cerro de Pasco lograron apoderarse del subprefecto y dominar a la policía.  En Cajamarca se pretendió tomar la Subprefectura pero el ejército lo impìdió  En Trujillo había estallado una huelga política que paralizó haciendas y fábricas.

El 17 de noviembre se había reunido el Congreso Constituyente bajo la presidencia ddoctor Luis Antonio Eguiguren elegido por Lima, con la más alta votación con relacióal resto de convencionales.

El 8 de diciembre se instalaba oficialmente el Congreso Constituyente y el  presidente Sánchez Cerro asumió el poder.  El mismo día, Haya de la Torre en el local del Apra en Trujillo pronunció  ante atestada reunión un discurso desconociendo el triunfo de su oponente que decía era el fruto del fraude y la usurpación.

 

Mensaje de Sánchez Cerro ante el Congreso

ARRIBA

Lima, mañana del 8 de diciembre de 1931


Señor Presidente del Congreso Constituyente:


Dominado de la más honda emoción patriótica recibo de vuestras manos, honradas y leales, la enseña del mando supremo.


La altísima designación con que el electorado nacional me ha honrado es sólo generoso testimonio de benevolencia para quien, ya como soldado, ya como ciudadano, ha vivido consagrado al servicio de su patria y de la democracia.


Después de haber recibido esa prueba de afecto, sólo vibran en mi alma, la voz augusta del deber y el vivo anhelo de retener y acrecentar por mi Gobierno el aplauso y la confianza pública que, en este día inolvidable, me alienta y me honra.


El 22 de agosto de 1930, el sol de la libertad, magnífico y brillante, volvió a iluminar la nacionalidad, después de haber permanecido oculto durante más de once años.


Para no turbar la alegría de esta fiesta de la democracia, no evocaré ese período trágico de nuestra historia.


Pero si debo recordaros cuál es la herencia dejada por el despotismo, para que todos conozcan perfectamente en qué condiciones se encuentra el país, en el momento que asumo la dirección de sus destinos

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Conviene deslindar responsabilidades y facilitar el juicio de la historia..


La fe nacional empeñada en tratados que han disminuido la extensión del territorio; la hacienda pública exhausta y sufriendo el peso de una deuda formidable, contraída en las más duras condiciones; la administración pública desorganizada; la seguridad del Estado amenazada por el desarrollo de peligrosas ideas políticas, económicas y sociales; los principios morales en quiebra; el respeto a la ley, a la soberanía nacional y a la autoridad, considerados como cosas arcaicas; el interés público subordinado al interés privado; el poder, imaginado como instrumento para satisfacer apetitos y ejercitar venganzas.


Y el horror de la tragedia nacional aumentado como consecuencia de la crisis mundial.


Pero si el panorama nacional ofrece un espectáculo sombrío, él no debe inquietarnos, mucho menos tornarnos pesimistas, porque el porvenir de las naciones radica en ellas mismas y los pueblos son lo que ellos quieren ser, mucho más cuando han sido tratados espléndidamente por la naturaleza y cuando poseen un pasado de leyenda.


Mi optimismo es inmenso y mi fe en la grandeza de los destinos de la patria crece día a día y se robustece cada vez más.


Ese optimismo y esa fe se fundan, sobre todo, en el formidable despertar de energías cívicas que se han producido en el país después de la revolución de agosto.


El Perú regresa hoy a la vida constitucional por la voluntad soberana del pueblo cuya fuerza nada ha podido detener y mucho menos desviar.

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Entre las llamaradas de la terrible prueba de fuego que sufre hoy el país, surgen con más fuerza que nunca las aspiraciones y los deseos de la colectividad nacional.


El pueblo peruano quiere llevar una vida de orden y de paz; practicar la religión del trabajo que eleva y dignifica al hombre; desarrollar sus energías hacia el progreso y la cultura; estar gobernado por normas jurídicas; ver sus intereses administrados por hombres austeros; y gozar de las garantías que la Constitución del Estado les otorga.



Esas aspiraciones revelan nobleza de sentimientos, belleza de ideales y una visión clara y precisa de la ruta salvadora del porvenir

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Por lo tanto, conviene estimular el desarrollo de esos sentimientos y fomentar el culto de esos ideales.


Hijo de la democracia, sintiéndola ardorosamente en mi pensamiento y en mi corazón, yo os ofrezco por mi honor de soldado cumplir el compromiso que acabo de contraer de fidelidad a sus principios.


Pero también os prometo, que estoy resuelto a defenderla de todo peligro que amenace su existencia, el orden social y la estabilidad de las instituciones nacionales; sin preocuparme ni el origen, ni la magnitud de ese peligro.

 

Legisladores:

Terminada la más hermosa de nuestras contiendas cívicas, os habéis reunido en el templo de las leyes, para cumplir vuestra elevada misión, que consiste, principalmente, en trazar los rumbos legales dentro de los que debe desenvolverse la vida futura del Perú.


La nueva Carta Política del Estado debe armonizar los adelantos de la ciencia política con la realidad nacional y las aspiraciones de vuestros conciudadanos.


El menor desequilibrio en el juego de esas fuerzas podría producir serios trastornos en la marcha del país.


La democracia es la escuela de la libertad y del deber cívico; por lo tanto, del esfuerzo, de la colaboración y de la abnegación de todos los peruanos, depende que se pueda realizar, en corto tiempo, la magna obra de la reconstrucción nacional.


Que el Todopoderoso os ilumine y que el espíritu de los fundadores de la República, presida vuestras deliberaciones y guíe vuestros actos.

 

Mensaje de Haya de la Torre

ARRIBA

En el atardecer del miso día 8 de diciembre, de 1931,  ante una gran cantidad de apristas reunidos en Trujillo, Haya de la Torre dio un mensaje al país que era prácticamente una respuesta al mensaje de Sánchez Cerro y a la vez una declaratoria de guerra del autoproclamado Presidente Moral del Perú.

Compañeros:

Éste no es un día triste para nosotros, es el día inicial de una etapa de prueba para el Partido. Vamos a probar, una vez más, en el crisol de una realidad dolorosa quizá, la consistencia de nuestra organización, la fe en nuestras conciencias y la sagrada perennidad de nuestra causa.

Quien en esta hora de inquietud, de sombrías expectativas inmediatas para nosotros, se sienta acobardado o sin fortaleza, no es aprista. Nosotros no queremos en el Partido apristas que duden de su causa o duden de si mismos en los momentos de peligro. Nosotros no queremos cobardes. No queremos traidores. Y ser traidor en esta hora, es no sólo ser el Judas que nos vende, sino el cobarde que da paso atrás. Para uno y otro no hay lugar en nuestras filas. Aunque el Partido quedara reducido a lo que fue durante la tiranía de Leguía, nuestro deber nos impone eliminar despiadadamente a todo aquel que atemorizado por la victoria fugaz del fraude y de la usurpación crea que estamos perdidos.

¡No estamos perdidos!... Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca. Porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el estado como botín de revancha. Ellos mandarán, pero nosotros seguiremos gobernando. Porque nosotros continuamos educando, organizando y dando ejemplo, vale decir, nosotros continuamos redimiendo.

Quienes han creído que la única misión del aprismo era llegar a Palacio están equivocados. A Palacio llega cualquiera, porque el camino de Palacio se compra con oro o se conquista con fusiles. Pero la misión del aprismo era llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio. Y a la conciencia del pueblo no se llega ni con oro ni con fusiles. A la conciencia del pueblo se llega, como hemos llegado nosotros, con la luz de una doctrina, con el profundo amor de una causa de justicia, con el ejemplo glorioso del sacrificio... ¡Sólo cuando se llega al pueblo se gobierna: desde abajo o desde arriba! Y el aprismo ha arraigado en la conciencia del pueblo. Por eso, mientras los que conquistaron el mando con el oro o con el fusil, crean mandar desde Palacio, nosotros continuaremos gobernando desde el pueblo.

La fuerza que da el mando al servicio de la injusticia, de los apetitos de venganza, solo es tiranía. Por la fuerza no se nos reducirá. Correrá mas sangre aprista, nuestro martirologio aumentará su lista inmortal, el terror reiniciará su tarea oprobiosa, pero el aprismo ahondará cada vez más en la conciencia del pueblo. La bandera de nuestra causa agitará siempre más alta y más firme su idealidad de justicia. Y cumplida esta etapa de nueva prueba, insurgiremos con la omnipotencia de los invictos y demostraremos que las grandes causas no perecen por el miedo.

¿Esperar?... Si, esperar, pero no esperar en el descanso, en la pasividad, en la falsa expectativa del que aguarda que las cosas vengan solas. Esperar en la acción, esperar en el trabajo infatigable, esperar con la convicción total de que los rumbos del destino los señalaremos nosotros. Sólo nuestra resolución de vencer nos dará la victoria final y ahora, más que nunca, debemos estar resueltos a vencer. La voluntad y sólo la voluntad es el timón de nuestro destino.

Yo también esperé ocho años, en la persecución, en la prisión y en el destierro. Ocho años de soledad que fueron ocho años de determinación indeclinable. Muchas veces estuve solo. Muchas veces supe de la tremenda realidad de la incomprensión y del olvido. Pero no desmayé nunca. La decisión de vencer, detenida por todos los obstáculos, no me abandonó un solo día. Me había propuesto que el Partido surgiera vencedor del olvido, de la ignorancia, del pavor, de la desorganización. Y el Partido insurgió poderoso. Mis ocho años de lucha estaban ganados. El aprismo es hijo de la voluntad que encarnó en el dolor de un pueblo, engendrando en él una fuerza orgánica y poderosa que habría de servirle de instrumento vital para alcanzar la justicia.

Desde entonces no he abandonado mi puesto: ¡no lo abandonaré nunca! Sabiendo que el aprismo como religión de justicia, como credo de libertad, es causa de acción, de lucha, de rebeldía, de batalla tenaz y perenne, no me asustan las adversidades cotizables. Más me asustarían las victorias fáciles porque podrían enervarnos. Ganar obstáculos, aprovechar con optimismo de todas las experiencias, por duras que ellas sean, es cumplir la obra de superación que el aprismo necesita para hacerse digno de la gran victoria. Por eso, contemplo serenamente la iniciación de este nuevo período de prueba que hoy se anuncia. Con la curiosidad del padre o del inventor, que quiere probar al hijo o la obra al embate de todas las resistencias, yo quiero ver al Partido soportando y venciendo en esta etapa dolorosa pero quizá necesaria para definir su fortaleza. Quiero que después de este duro examen, en el que vamos a probar nuestra fe, nuestra energía, nuestro espíritu revolucionario, nuestra indesmallable decisión de constructores del nuevo Perú, volvamos a encontrarnos limpios y dignos los unos a los otros. Porque ¡a quien quiera que se amedrente, jefe o militante, le llamaremos cobarde; y a quien quiera que claudique, jefe o militante, le llamaremos traidor!

Compañeros: Hoy comienza para los apristas un nuevo capítulo de la historia del Partido. Las páginas de gloria o de vergüenza las escribiremos nosotros, o con sangre o con lodo. Hasta hoy, nada tenemos de que sonrojarnos. Hemos dado ejemplo y si hemos perdido temporalmente, esta pérdida nos enorgullece porque ella implica para el aprismo la más alta y más hermosa victoria moral que haya inscrito partido alguno en la historia política del país.

Declaro con orgullo que los apristas han respondido con admirable unanimidad al espíritu del Partido, a la consigna elevada de su gran programa. ¡Continuemos así! La unidad del Partido, la disciplina del Partido, la fe del Partido, no han perdido hasta hoy nada de su vigor o de su elevación. De hoy en adelante la tarea será más difícil. Las vacaciones semi democráticas que impuso nuestra fuerza han terminado. El Perú vuelve desde ahora al imperio del despotismo. Nosotros hemos ganado una organización cohesionada y formidable. Nuestro deber, nuestro gran imperativo, es seguir siempre adelante. Somos el Partido del pueblo y la causa del pueblo vencerá. Yo estaré en mi puesto hasta el fin. Espero que cada uno de los apristas no abandone el suyo. Así, pasados los días siniestros que aguardan al Perú, resurgirá nuestra obra, todopoderosa.

Entonces, los que ahora den paso atrás o nos vuelvan la espalda, llegarán tarde si intentan regresar. Porque el aprismo, que es justicia, que es redención, que es pureza y es sacrificio, rechaza a los claudicantes y a los oportunistas, a los que en las horas de buena expectativa nos brindaron su ayuda para abandonarnos después. Ahora más que nunca defendamos la unidad del Partido y ahora más que nunca seamos severos con nosotros mismos.

Con la alegría profunda de los luchadores fuertes, con la convicción de nuestra gran causa, con la decisión de vencer, seguimos adelante. Seamos dignos del pueblo y hagamos que el pueblo sea digno de nosotros. ¡Sólo el aprismo salvará al Perú!

Doña María Ignacia Helguero y la Banda Presidencial

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            En Piura, hubo muchos fervientes partidarios de Sánchez Cerro, que convirtieron a sus domicilios en verdaderas casas políticas.  Uno de ellos fue la amplia vivienda ubicada en la calle Libertad, de la conocida dama María Ignacia Helguero, miembro de importante familia piurana, en donde se reunían mujeres sanchecerristas de todos los niveles sociales.  Doña María Ignacia, encabezó una colecta entre mujeres piuranas, para comprar una banda bicolor, para que fuera usada por el presidente Sánchez Cerro en el acto de su juramentación.  Lo cierto es que el Presidente Electo había recibido varias bandas de otras instituciones, pero llegado el momento de decidir, prefirió la banda de sus paisanas.

 

            El día 8 de diciembre, Sánchez Cerro envía a su padre la siguiente tarjeta postal.  “Antonio Sánchez.- Piura.- Te abraza tu hijo que mucho te recuerda en este día de gloria para la  patria.-Luis”.

 

            En estas breves frases se pueden apreciar dos cosas:  primero el gran amor filial que siempre demostró y en segundo término, un grave defecto, la vanidad.  Piura vivió el 8 un día de jolgorio.  En la Prefectura don Pedro La Riva recibía el saludo de autoridades, personas notables y de gentes representativas de instituciones. La casa de don Antonio Sánchez y de doña Rosa Cerro de Sánchez estaba repleta de gente.  En toda esa cuadra de la calle Arequipa se sucedían pequeños grupos de manifestantes.  En los locales políticos de la Unión Revolucionaria y en muchas instituciones había euforia.

 

            En el acto de juramentación en el Congreso, la representación aprista no asistió.  Samanez Ocampo y su Gabinete abandonaron Palacio antes de que el nuevo Presidente Constitucional ingresara en él, con el claro propósito de no recibirlo, pero en las calles el pueblo en masa aclamaba al nuevo Presidente.

 

 

Las elecciones en Piura

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            En todo el departamento, las simpatías eran ampliamente mayoritarias por el paisano Sánchez Cerro.  En la provincia de Paita, había poblaciones como La Huaca, Talara, Negritos y demás pueblos de la zona petrolera, eran los socialistas de Luciano Castillo, los que tenían gran cantidad de adherentes. También el socialista ayabaquino Hildebrando Castro Pozo, tenía muchos  partidarios, sobre todo en la zona rural.  Por lo tanto, no fue de llamar la atención que las elecciones dieran como resultado que las  curules se repartieran entre sanchecerristas y socialistas.

 

            Las elecciones eran departamentales y lograron curules por la Unión Revolucionaria el capitán retirado y ayabaquino Ernesto Merino Rivera; los médicos Pablo Ernesto Sánchez Cerro y Matías Prieto, el empresario paiteño Carlos Artadi y el ingeniero huancabambino Ignacio Portocarrero.  Por el Partido Socialista, resultaron elegidos el doctor Luciano Castillo y el doctor Hildebrando Castro Pozo.

 

            El doctor Luis Antonio Eguiguren postuló por Lima logrando la más alta votación.  También resultó elegido por ese departamento el doctor Luis A. Flores, natural de Ayabaca.

 

            En Piura y Trujillo circulaba el diario “La Industria” de propiedad del doctor Miguel F. Cerro, tío del candidato presidencial.  Ambos diarios se pusieron por entero a la disposición de la campaña electoral de la Unión Revolucionaria.

 

            En Piura estaba como Prefecto don Pedro M. la Riva, anciano de carácter afable y en Trujillo, el hacendado trujillano Alejandro Barúa Ganoza era el Prefecto del departamento de La Libertad, el que era muy enérgico.  Ocurría que mientras que en Piura se vivía con relativa tranquilidad, en cambió en Trujillo y demás ciudades del departamento liberteño había tensiones, paros, protestas y tiroteos.

 

            Parece que eso llevó al Gobierno a una errónea interpretación de los hechos y en el primer trimestre de 1932 dispuso la permuta de ambas autoridades, lo cual resultó fatal.   Los hechos se precipitaron en la noche del 24 de diciembre cuando los apristas de esa ciudad decidieron celebrar una cena de Pascua invitando a Haya de la Torre. A las autoridades alguien fue con el cuento de que se tramaba  en ese lugar un complot, por lo cual se dispuso la clausura de ese local y se comisionó a los capitanes Muñoz, Ortega y al teniente Villanueva para cumplirla.  Los apristas resistieron y se produjo una refriega de la que habrían resultado cuatro muertos.  “EL Norte” dirigido por Antenor Orrego dijo que se habían intentado asesinar a Haya de la Torre, por lo cual se dispuso la captura del periodista que dio la alarmante información.

 

 

Motines y conspiraciones

ARRIBA

Cuando los  constituyentes apristas prestaron el juramento de ley en el Congreso, lo hicieron por Víctor Raúl y por el apra.

Desde antes de la juramentación de Sánchez Cerro ya se habían iniciado motines y atentados apristas creando un clima general de violencia.. El 5 de diciembre de 1931,el periodista  Nazario Chávez  toma la Prefectura de Cajamarca, pero el regimiento de infantería 11 restableció la normalidad. En Cerro de Pasco se amotina el capitán Molina, en Chosica se amotina el  teniente La Rosa, los desordenes de Huánuco donde intervino  José Melgar Márquez. El 6 de diciembre activistas apristas chocaron en Paiján (provincia de Trujillo) con la policía resultando 10 muertos.

 

Eguiguren se distancia de Sánchez Cerro

ARRIBA

            Antes de asumir el mando, Sánchez Cerro, inició diversos contactos para la formación de su gabinete.

 Entre los nombres que se barajaron para presidirlo figuró el doctor Luis Antonio Eguiguren, el cual en la creencia de que su nombramiento era seguro se presentó ante Sánchez Cerro, con una lista de los que serían sus futuros ministros, reservándose la cartera de Guerra.  Con un sentido equivocado de la oportunidad y de la política, así como con un exceso de ingenuidad consideró entre los futuros ministros no sólo a gente adicta a Sánchez Cerro, sino a enemigos como apristas y descentralistas en la ilusa creencia de que convenía un gabinete de ancha base.  Como era de esperar, Sánchez Cerro no aceptó la propuesta y envió al antiguo condiscípulo con cajas destempladas, diciendo:  “Sólo gobernaré con mis amigos”.  A partir de entonces, se abrió un abismo entre ambas personas.  Fue así como cuando el 17 de diciembre se inició el debate sobre la conveniencia de autorizar al Ejecutivo a nombrar a los municipios en tanto se realizaba las elecciones municipales, ya se vio a Eguiguren alineado en el bando contrario.  Esto se acentuó cuando el 28 de diciembre el ministro de Gobierno, en vista de los sucesos de Trujillo y de otros varios sitios, envió al Congreso un proyecto de Ley de Emergencia.   En carta enviada a Sánchez Cerro, el doctor Luis A. Eguiguren hizo conocer su desacuerdo, recibiendo como respuesta un lacónico mensaje que decía, que “renunciara a la Presidencia del Congreso, si no estaba de acuerdo con  su política”.

 

            Desde el 29 de enero, se habia producido  cambios en el Gabinete y uno de los que ingresó fue  el abogado ayabaquino Luis Flores, que por entonces sólo contaba con 32 años siendo con Sayán Alvarez y Lozada Benavente los ministros más jóvenes que hasta entonces había tenido el Perú.

 

 

Muere presidente Leguía

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

ARRIBA

            En noviembre de 1931, el presidente Leguía fue trasladado al Hospital Naval para ser atendido de un mal a las vías urinarias. Posteriormente fue sometido a una operación quirúrgica y se mejoró.  Manos criminales lanzaron una bomba contra el Hospital sin causar mayor daño..

 El 6 de febrero de 1932 falleció tras de confesarse.  Tenía 69 años pero representaba mucha más edad.  En prisión escribió el libro “Yo tirano y ladrón” en el cual busca demostrar precisamente lo contrario.  En realidad, Leguía  era un hombre adinerado cuando asumió la presidencia y su fortuna personal se había mermado tras once años de gobierno.  Los que se beneficiaron grandemente fueron sus áulicos.

 

            En forma póstuma, nació un hijo del ex –presidente, lo cual demuestra que el niño fue concebido en prisión.  Con el correr de los años ese niño  llegó a ser ministro  de Trabajo en el segundo gobierno del presidente Belaúnde.

 

            La pasión y los violentos momentos que se vivían, hicieron que sólo se resaltaran los errores de Leguía, pero no se habló de lo bueno que había

hecho.  En términos generales puede decirse que hubo un innecesario ensañamiento animada en unos casos   por la pasión política y en otros por espíritu revanchista.

 

A su sepelio asistió un grupo reducido de amigos y seguidores fieles, en cantidad muy lejana a las enormes manifestaciones que concurrían en su época de apogeo..

 

Clima de violencia

ARRIBA

            El historiador Jorge  Basadre, que no simpatizaba con Sánchez Cerro, dice en “Historia de la República del Perú”, lo siguiente:  El ambiente de violencia se había ido preparando desde que fueron conocidos los resultados de las elecciones.  Los apristas alegaron la existencia de fraude.  La campaña periodística fue iracunda.  Aparecieron incitaciones a la subversión de los institutos armados

            Los apristas alegaban que se habia cometido fraude, pero lo cierto es que las elecciones se desarrollaron bajo el control de la Junta de Gobierno en donde estaban Samanez Ocampo, Larco Herrera y sobre todo el comandante Jiménez enemigos declarados de Sánchez Cerro.

Se considera como uno de los más graves incidentes el ocurrido en la noche del 24 de diciembre de 1931 en Trujillo. En esa noche un numeroso grupo de apristas se reunió en el local ubicado en la esquina de la calle Pizarro con la plaza de armas. Se decía que iban a celebrar la Navidad. Aprista. y había sido invitado Haya de la Torre. Como a las 11 de la noche, el que esto escribe (niño de 11 años) se encontraba al balcón de la casa donde vivía  que eran los altos del llamado Centro Viejo “Pedro Ureña” colindante con la Prefectura.

Allí se producía una airada discusión entre el prefecto Barúa Ganoza y un sobrino suyo aprista. Había también otros civiles y militares. Repentinamente se producen varios disparos desde el local aprista contra la Prefectura que fueron contestados por los militares y el prefecto.   Este dispuso que los capitanes  de policía Muñoz y Ortega y el teniente Villanueva que estaban presentes. se pusieran al frente de un piquete armado y se procediera al desalojo del local aprista. Estos hicieron resistencia y se produjo una balacera resultando dos muertos y algunos heridos. Antenor Orrego director del diario El Norte, fue detenido. Luego se dijo que se había querido asesinar a Haya de la Torre.

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Mientras tanto al iniciarse 1932 en el Congreso se producían agitados debates entre los diputados apristas y gobiernistas y se temía que la fuerza pública allanase el loca del Parlamento. El presidente del Congreso  Antonio Eguiguren, temiendo por su seguridad, dejó de concurrir y asumió la presidencia Clemente Revilla, al cual  el ministro de Gobierno Luis Flores envió un relación de 23 parlamentarios entre apristas y descentralistas  a los que les habia impuesto la ley de expatriación.. Poco después eran apresados y enviados al exilio.

  Los deportados eran de filiación aprista en su gran mayoría.  El Congreso quedó de esta manera mutilado.  Los demás representantes apristas, descentralistas y de otros partidos que formaban la minoría propusieron retirarse del Congreso, lo que no fue aceptado por Luciano Castillo y los socialistas que prefirieron dar la batalla por dentro.

 

            Luego se apresó y deportó a varios periodistas limeños y en Piura, fue sancionado con multa el diario “El Tiempo” por transcribir noticias de los periódicos de Lima, de los diarios de la oposición.  Según don Jorge Basadre, se obligó a los redactores y operarios a pagar dicha multa.

 

            Uno de los que según propia confesión, conspiró activamente para dar un golpe revolucionario, fue el comandante Jiménez, por lo cual fue deportado a Chile el 15 de febrero.  Ese día el expatriado lanzó un manifiesto en “La Tribuna”.

 

 

 

Intentan matar a Sánchez Cerro

ARRIBA

            El Presidente de la República tenía por costumbre oír misa los domingos a las 12 del día en la Iglesia de Miraflores.  Esta regularidad en cumplir con sus deberes religiosos le resultó casi fatal.

 

            El 6 de marzo de 1932, un joven aprista, de sólo 18 años llamado José Melgar Márquez disparó con un revólver por la espalda al mandatario dejándolo gravemente herido, no obstante que se interpuso el Jefe de la Casa Militar Antonio Rodríguez que recibió también impactos de bala en la pierna derecha, que lo dejaron cojo de por vida.  El mayor Luis Solari, edecán de Sánchez Cerro disparó sobre el agresor y salió tras de él, capturándolo cuando iba a tomar un auto que lo esperaba.. Melgar habia participado anteriormente en un motín en Huánuco. El estuche de sus anteojos, evitó que la bala fuera al corazón

 

            El mandatario fue llevado a la clínica cercana del doctor Ernesto Delgado, diputado y conspicuo miembro de la Unión Revolucionaria, el que con el doctor José Mostajo le practicaron una operación de urgencia. El herido estuvo varios días debatiéndose entre la vida y la muerte.  El ministro de Gobierno, Luis Flores poniendo una vez más de manifiesto su carácter enérgico se hizo cargo de la situación y mantuvo el orden.  El Comandante General de la II División, coronel Cirilo Ortega, estableció en torno a la clínica una guarnición militar al mando del mayor Carlos Herrera Lynch que con el correr del tiempo pasaría a servir en Sullana y tomaría parte en el Conflicto de 1941 con  Ecuador.

 

            Sánchez Cerro estuvo internado durante cuarenta días en la clínica y lo primero que hizo al salir fue volver a la Iglesia de Miraflores y enviar un telegrama a su padre.

 

            Lima y el Perú entero se vieron conmovidos por el sacrílego atentado terrorista y en Piura los padres del herido pasaron momentos de tremenda angustia.  Autoridades y gente de todos los niveles lo visitaron pero por decisión de la familia no viajaron a Lima.

 

            Durante el tiempo que el Presidente de la República estuvo internado, cientos de personas del pueblo hicieron guardia en torno a la clínica.  Recién el 25 de marzo fue declarado fuera de peligro.

 

            El 17 de abril cuando retornó a Palacio, una delirante multitud se reunió en la plaza.  El Presidente salió a los balcones pero no habló.

 

            En Piura se realizaron misas en acción de gracias por el restablecimiento del Presidente.

Fue así como en el Perú se inició el terrorismo con un intento de magnicidio.

 

 

Sánchez  Cerro conmuta pena de muerte de Melgar y de Seoane.

ARRIBA

            Al día siguiente del atentado, es decir el 7 de marzo, se reunió el Congreso y aprobó la Ley 7491 por la cual se adoptaban medidas extraordinarias para mantener el orden,  se establecía la pena de muerte y posteriormente se dispuso el funcionamiento de las Cortes Marciales, a las  que se les dio el carácter de retroactividad en virtud de lo cual Melgar y los demás comprometidos fueron sometidos a una Corte Marcial.  Tanto Melgar como otro comprometido, Juan Seoane, fueron condenados a ser fusilados.  Seoane era abogado, tenía 32 años y estaba casado, fue sentenciado posteriormente  a veinte años de prisión,  Reynaldo Bolaños Díaz que como periodista firmaba Serafín Delmar, tenía 30 años;  pero José Carlos Olcese, estudiante de 22 años, Carlos Craff, comerciante de 34 años y Bernardo García Oquendo, empleado de 24 años fueron declarados inocentes.

 

            Melgar había escrito el día 6 de marzo una carta a Haya de la Torre, renunciando al Partido Aprista, pero no mencionaba el proyecto.  La carta fue sugerida por Bolaños y entregada a Seoane Corrales que no le dio curso.  Melgar declaró que cuando efectuó el primer disparo a un metro de distancia, Sánchez se volvió e intentó dar un brinco para atacarlo, pero que él siguió disparando.

 

            La señorita Augusta Miró Quesada  Carassa, salió herida de bala y declaró que ese domingo circuló en Miraflores el rumor esparcido por volantes advirtiendo a los fieles que se iba a atentar contra el Presidente.

 

            Seoane y Melgar eran primos y el último trabajaba en la Municipalidad de Lima.  No obstante estar herido, el Presidente pidió que primero atendieran al coronel Rodríguez que estaba en el suelo.

 

            El 16 de marzo, el Congreso asciende a la clase de coronel de infantería con antigüedad del 22 de agosto de 1930 a Sánchez Cerro.

 

            El obispo de Arequipa, el rector de San Marcos, doctor Encinas, el decano del Colegio de Abogados, pidieron al Congreso la conmutación de la pena de muerte y éste dio el 16 de marzo una ley, facultando al Presidente de la República para conmutar la pena de los dos reos.  Es decir que se desviaba hacia el Presidente tamaña responsabilidad.  Entonces las súplicas fueron al coronel Sánchez Cerro.

 

            El 17 de marzo, las madres de los condenados y otros familiares se dirigen a la madre del presidente doña Rosa de Sánchez pidiéndole interceda ante su hijo.

 

            El mismo día, dirigen otro pedido de clemencia al Presidente Sánchez Cerro.  En ambos casos reconocen la tremenda falta de Melgar y de Seoane, pero también reconocen que el mandatario “es un hombre de corazón” por lo cual piden “clemencia y perdón”.  El 25 de mayo, en homenaje a la celebración del Hábeas Cristi y en atención al pedido del obispo de Arequipa, Sánchez Cerro conmutó la pena de muerte por carcelería.  Cuando lo hizo, Sánchez Cerro dijo:  Lo repetirán”.  También cuando su amigo el periodista Antonio Miró Quesada pidió la conmutación el presidente en forma profética le dijo: “A Ud. y a mí nos matarán”.

 

            Años más tarde, al intentar Melgar fugar de la penitenciaría, mató a un guardia, pero después sería beneficiado con una ley de indulto y se apartaría definitivamente del Apra al  que hacía responsable de todas sus desgracias y de haber abusado de su juventud.  También Seoane salió libre en 1939   durante el Gobierno de Prado,  y con Bustamante fue nombrado embajador en Argentina y posteriormente entre 1963 y 1968 fue empleado en el Senado.Posterirmente se radicó en Chile.

 

 

 

Lluvias intensas en 1932

ARRIBA

            Mientras en Lima el primer trimestre se desarrollaba en forma tan violenta, en el departamento de Piura y en Tumbes, llovía en forma intensa.

 

            La abundancia de agua de lluvia y la creciente de los ríos y quebradas, ocasionaron los males de siempre:  inundación de ciudades y pueblos, destrucción de viviendas, interrupción de caminos, aislamiento de pueblos,  sufrimiento en las familias humildes que no podían ampararse de los fuertes aguaceros, incremento de enfermedades, escasez de alimentos y pobreza.  Para mayor mal, se presentó una epidemia en el ganado que causó gran mortandad de vacunos.  Lo único rescatable fue que la abundancia de agua permitió incrementar los sembríos de arroz. Aparecieron gran cantidad de mortificantes nsectos, sobre todo grillos.

 

            Las lluvias duraron hasta abril, perjudicando el normal funcionamiento de las escuelas.

 

 

 

Preparan festejos de la Fundación  de San Miguel de Piura

ARRIBA

            El presidente Sánchez Cerro, como buen piurano quiso dar a los festejos del Cuarto Centenario de San Miguel, que se vinculaban a Piura una especial connotación, pero ante todo había que precisar lugar y fecha de esos remotos sucesos. Para lograr tal fin pidió i8nformación a la Municipalidad de Piura-

 

            Era por entonces el señor Enrique del Carmen Ramos el más iniciado para resolver el problema y se abocó al estudio de los cronistas y otras fuentes históricas.  Con los datos que tenía a la mano y sobre todo en base a las crónicas de Francisco de Jerez, llegó a la conclusión de que la fecha de la fundación bien pudo ser el 15 de julio de 1932, día que también era cumpleaños del señor Ramos.

 

            Como lugar de la fundación, señaló al pueblo de Tangarará.  El tiempo apremiaba y a falta de otra opinión más convincente, se tomaron como fecha y lugar oficial los anteriormente mencionados.

 

            El 30 de abril de 1932, se dio la ley 7517 estableciendo como fecha de celebración de la fundación de la ciudad de San Miguel de Piura, el 15 de julio y declarándolo feriado en todo el departamento.

 

            En la actualidad, todos están convencidos que la fundación fue varias semanas más tarde y hasta el lugar se pone en tela de juicio, pero mientras la ley 7517 siga vigente, la fecha oficial será el 15 de julio.

 

            Era dentro del marco de grandiosidad de los festejos, que Sánchez Cerro preparaba el reencuentro con el pueblo que lo vio nacer.

 

            Se mandaron a acuñar medallas, las cuales después no se pudieron repartir porque los festejos se frustraron por la revolución de Trujillo.

            La colonia española residente en el departamento, levantó en 1925 el monumento al Conquistador frente al mercado.  En 1932 el parque fue remodelado. A ese parque se le llamó Pizarro por muchos años, hasta que en 1992, cuando se conmemoraba medio milenio del Descubrimiento de América, se le puso el nombre de Plaza de las Tres Culturas.

 

            A continuación del Parque Pizarro, se construyó en 1932 el Parque Infantil al que se puso el nombre de “Sánchez Cerro”, pero como el mandatario había prohibido esa clase de designaciones, quedó sin nombre.

 

            En Tangarará se levantó un obelisco que fue construido por el arquitecto piurano Luis Agurto.

 

            Se construye un Estadio, que décadas más tarde sería reemplazado por la Urbanización “4 de Enero”.

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            Se construyó también el canal del Arenal y el muelle fiscal de Paita, asimismo, el hospital de ese puerto.

 

            La presencia de la escolta presidencial con sus vistosos uniformes, alegró a los piuranos pues eso suponía no sólo grandes festejos sino también la visita de Sánchez Cerro, en una época en que las visitas presidenciales a los pueblos del Perú eran muy escasas.  La escolta se alojó en el Centro Escolar 21 de la calle del Cuzco.

 

Se dio la siguiente ley estableciendo el 15 de julio de 1532 como fecha de la fundación de San Miguel y s creaba el distrito de San Miguel de Tangarará

 

 

 

Ley 23368 del 30.12.81

 

Artículo 1º Declarase  “Año del 450 Aniversario de la Fundación de Piura, Primera Ciudad Española de América del Sur” en el  en el período comprendido  del 15 de Julio de 1983 al  15 de Julio de 1883, para todo el Departamento de Piura

 

Artículo 2º.- Como parte de los actos y actividades conmemorativas de la República, a la que se refiere  el Artículo precedente , autorizase al  Gobierno para crear un “Fondo Especial” para lo cual se abrirá en la Oficina  del Banco de la Nación de la ciudad de Piura un cuenta denominada “Fondo Especial del 450  Aniversario de la Fundación  de Piura”, constituido por las donaciones de dinero que hagan en su favor las personas naturales  o jurídicas, las Instituciones  y las Empresas durante la vigencia del período conmemorativo determinado por la presente ley.

La administración de este Fondo Especial corresponde al Presidente de la Corporación de Piura y si ésta no estuviera  todavía constituida, a un comité constituido por el Alcalde de la ciudad de Piura quien lo presidirá y por los otros 6 Alcaldes Provinciales del Departamento , o a quienes ellos designen entre los miembros de sus Concejos Provinciales.

El Fondo Especial, estará destinado a sufragar los gastos que exija esta celebración  y a la inversión  en obras públicas por partes iguales entre las 7 provincias. En ningún caso podrá  utilizarse para fines administrativos mas del 5% del monto de los fondos recaudados..

Los aportantes al “Fondo Especial 450 Aniversario  de la Fundación de la ciudad de Piura” tendrán derecho a deducir  una suma igual a su donación, de la renta imponible para los efectos tributarios.

 

Artículo 3º.-  El poder Ejecutivo, procederá  dentro de 60 días, a emitir por la Casa de Moneda, una cantidad limitada de Medallas  conmemorativas de plata de novecientos veinticinco milésimos y de 30 gramos de peso, las que llevarán por un lado el Escudo de la Ciudad de Piura y por el otro, el perfil de la carta geográfica del Perú y en su centro el Escudo Peruano. Los recursos que genere esta emisión numismática limitada, irán en un 70% al Tesoro Público y el 30% restante  al “Fondo Especial  450 Aniversario de la Fundación de Piura.

 

Articulo 4º. El Poder Ejecutivo por intermedio del Ministerio del Interior y las instituciones a las que corresponda, procederá a la delimitación  necesaria para la creación del Distrito de Tangará, de la Provincia de Sullana, Departamento de Piura.

 

Artículo 5º.- El Poder Ejecutivo dictará las disposiciones necesarias  para la debida celebración del “Año del 450 Aniversario de la Fundación de la Primera Ciudad Española en América del Sur”, oficializando todos sus Actos Públicos y reconociendo a todos los representantes , como a la delegaciones Oficiales que asistan , tanto de España como de América,

Comuníquese al Presidente de la República para su promulgación.

Por lo Tanto: Mando se publique y cumpla.

Lima 30de diciembre de 1981.

Fernando Belaúnde T. Presidente Constitucional de la República.

Manuel Ulloa Elías. Presidente del Consejo de Ministros.

 

Pero las autoridades piuranas no estuvieron de acuerdo sobre la forma del manejo de los fondos y pidieron la modificar la ley, lo que se logró muy pronto. En la nueva ley no se hacía mención a la creación del distrito de Tangarará, cometiéndose tremenda injusticia contra ese pueblo histórico.

 

 

 

           

 

Revisión del fallo de la Brea y Pariñas

ARRIBA

El 25 de abril de 1932 se dio la ley 7511 que disponía lo siguiente:

            Artículo 1º.- El  Poder Ejecutivo queda autorizado para solicitar por las vías jurídicas internacionales correspondientes, la revisión del llamado fallo arbitral del 24 de abril de 1992, que incorporó como laudo, la transacción celebrada el 2 de marzo de 1922 entre los gobiernos del Perú y de Su Majestad Británica sobre la zona petrolífera de La Brea y Pariñas y la declaración de su nulidad.  También comprende la autorización, la revisión y la nulidad del convenio del 2 de marzo de 1922.

 

            Artículo 2º.- El Poder Ejecutivo dará cuenta al Congreso del uso que haga de esta autorización. 

 

            El Tribunal Internacional de la Haya, había dado ciertas normas de acuerdo a las cuales, determinados convenios podían ser materia de revisión dentro de un plazo no mayor de 10 años.  Ese plazo estaba a punto de cumplirse, cuando en el Congreso el diputado gobiernista Víctor Guevara, Presidente de la Comisión Revisora de Contratos, se ocupó del asunto, y el 21 de abril presentó el proyecto de ley que se aprobó el 25.

 

            Durante el gobierno de Samanez Ocampo, el ministro de Relaciones Exteriores don Rafael Larco Herrera, encargó al doctor Alberto Ulloa Sotomayor, hiciera un estudio jurídico, sobre la validez del Laudo Arbitral de 1922 y emitiera un informe.

 

            Ulloa era un experto en derecho internacional, y desempeñaba esa cátedra en la Universidad de San Marcos.

 

            El 15 de setiembre de 1931, Ulloa emitió su informe opinando en el sentido de que el Laudo era jurídicamente nulo y que dicha nulidad podía ser solicitada.  Pero ya había un nuevo ministro que era el doctor José Gálvez, el cual solicitó otro informe a su asesor jurídico doctor Solón Polo.

 

            Opinaba Ulloa, que estando ligados el Perú y Gran Bretaña, por el Estatuto del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya, podía en base a la cláusula facultativa pedir la nulidad del fallo.

 

            Pero asimismo advertía que en caso de lograrse dicha nulidad, el Estado Peruano tenía que devolver las sumas que recibió al suscribir el Laudo; pero también recuperaría la facultad para volver a discutir la llamada cuestión de la Brea y Pariñas.

 

            La suma que el Perú tendría que devolver a la IPC, era un millón de dólares que Leguía recibió por impuestos que la empresa petrolera y Helguero habían dejado de pagar.

 

            Había además otra deuda con la IPC, contraída durante el 1er. período de Sánchez Cerro, de millón y medio de soles, que debían ser devueltos en seis meses con un alto interés anual.  Cuando Sánchez Cerro se hizo cargo del poder, encontró que en la Caja Fiscal no había un centavo y había pagos urgentes por hacer.  Este préstamo se hizo efectivo el 30 de diciembre de 1930 y debía ser devuelto el 30 de junio de 1931, pero desde el 11 de marzo había asumido el mando Samanez Ocampo el que no pudo devolver el préstamo y además se vio enfrentando una sangrienta huelga en Talara.  Por lo tanto, pasó todo el año 1931 y el gobierno de Samanez prefirió no tocar el asunto del Laudo y fue el Congreso Constituyente elegido en 1931, el que en 1932 tocó el problema.

 

            Pero en abril de 1932, el plazo de diez años para poder solicitar la nulidad estaba por expirar.  Fue por eso que el ministro de Relaciones Exteriores doctor Alberto Freundt Rossell, envió un telegrama urgente al doctor Francisco García Calderón, Embajador del Perú en Francia  y también representante del Perú ante la Liga de Naciones (con sede en Ginebra-Suiza); para que de inmediato presentase al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, un escrito haciendo conocer que el Perú presentaría oportunamente un alegato para solicitar la nulidad del Laudo.  El embajador conversó personalmente sobre el asunto con el vicepresidente del Tribunal Internacional y éste le dijo que el Tribunal de La Haya no era competente para revisar los fallos de otro Tribunal, lo que significaba que nada se iba a conseguir con recurrir a La Haya.

 

            No obstante eso, el ministro de Relaciones Exteriores del Perú, envió el 7 de mayo una comunicación, haciéndole conocer que solicitaría el Perú la nulidad del Laudo y Gran Bretaña contestó que se opondría.

 

            El Perú en mayo de 1932, se encontraba ante el dilema de presentar reclamo y perder, o simplemente no presentar reclamo alguno. Se prefirió el segundo, sobre todo porque el Perú vivía una muy agitada situación.

 

 

 

Rebelión de los marineros

ARRIBA

            Los meses de abril y mayo de 1932 fueron tensos.  El día 13 de abril el gabinete que presidía el ministro Francisco Lanatta, se vio precisado a renunciar, tras serios cuestionamientos que se hicieron.  En su lugar  fue nombrado el doctor Luis Flores como Premier, siempre en la cartera de Gobierno.  Se convirtió así en el Primer Ministro, hasta entonces más joven que había tenido el Perú.

 

            Fue entonces que Haya de la Torre fue capturado -había estado refugiado en la vivienda del señor Carlos Plenge en Miraflores- el 6 de mayo al ser denunciado por un jardinero.  Se produjo entonces un incidente diplomático con México pues Plenge era funcionario de esa embajada.  Haya de la Torre fue enviado al Panóptico.

 

            El 7 de mayo a las 11 de la noche,  la marinería de los cruceros “Almirante Grau” y “Bolognesi”, surtos en la bahía del Callao, se sublevaron capturando a los suboficiales y oficiales.  El timonel del “Grau” que se percató a tiempo de los sucesos se descolgó por la cadena del ancla y a nado llegó a tierra, informando al Capitán del Puerto, el que alertó a todas las autoridades.  Por eso cuando  los rebeldes intentaron un desembarco, para unirse a supuestos complotados de tierra, fueron rechazados.

 

            A las 5 y 30 de la mañana el ministro de Marina intimó rendición incondicional a los marineros y tras de vencido el corto plazo que se les dio, el submarino R-4, lanzó dos cañonazos contra el “Bolognesi”, causando un amago de incendio y otro cayó bajo la línea de flotación iniciándose una inundación que puso en peligro la estabilidad del barco.  Al mismo tiempo, tres aviones iniciaron evoluciones en torno a las naves con intención de atacar.  Ante esa situación, los subversivos se rindieron y dieron libertad a la oficialidad.

 

            Todos los marineros fueron conducidos a la isla de San Lorenzo y reemplazados en el crucero  por soldados del Batallón de Infantería 7 al mando del mayor Alfredo Miró Quesada, al que encontraremos mas tarde en la revolución de Trujillo-.

 

            El mismo día a las 3:30 p.m. se reunió la Corte Marcial y en el juicio sumarísimo que se siguió, los marineros declararon que cuando los cruceros llegaron semanas antes a Panamá para carenarse y habiendo desembarcado en tierra, fueron buscados por los desterrados apristas que actuaban bajo la jefatura del doctor Luis Alberto Sánchez, el cual los invitó a almorzar en su pensión de la Calle Diez, y allí los incitó a rebelarse diciéndoles que serían secundados por unidades de tierra.  Varios de los marineros dijeron tener simpatías por el partido aprista.  Más tarde el doctor Sánchez en su libro “Testimonio Personal” acepta haber comido con los marineros, pero niega haberlos incitado a la rebelión.

 

            La corte encontró con mayor culpabilidad a ocho marineros, a los que condenó a ser fusilados.  El día 8 se reunió el Consejo de Ministros bajo la presidencia del doctor Flores y éste fue de la opinión de que no debía aplicarse la pena máxima, pero la Corte Marcial era autónoma y no tenía en esos días contacto con nadie.

 

            Se dispuso que fuera la Guardia Republicana la que ejecutara la sentencia el día 11 de mayo, pero como corrió el rumor de que se iban a negar a hacerlo en el momento dado,  el ministro de Gobierno, doctor Flores, se constituyó a la isla de San Lorenzo para que la sentencia fuera cumplida .Los 8 marineros fueron:  Eleuterio Medrano,  Gregorio Pozo Chunga (posiblemente de Sechura), Telmo Arrué Burga,  Fredemundo Hoyos López, Arnulfo Ojeda Navarro, Pedro Gamarra Gutiérrez, José Vidal Manzanet y Rogelio Dejo Delgado.

 

            El cruento epílogo de la rebelión de la marinería no se justifica, pero se explica, por el clima de violencia en que se vivía en que las partes no daban tregua a la otra y se habían declarado una especie de guerra a muerte.

            Una ola bastante generalizada de protestas se despertó a causa de los fusilamientos.  La Universidad de San Marcos fue recesada el 14 de mayo y se produjo una tormentosa sesión en el Congreso cuando el diputado por Piura, capitán  (en retiro) Ernesto Merino Rivera dijo que la rebelión se había motivado por la relajación de la disciplina, la ausencia de los jefes y la pésima alimentación.  El 18 de mayo tuvo Merino una reyerta al salir del Congreso y disparó hiriendo a una persona.  Fue detenido y luego puesto a disposición del Congreso que lo liberó.  El Presidente del Congreso, doctor Eguiguren, en forma repentina puso en debate una moción contra el ministro Flores, que prosperó por estar gran cantidad de diputados gobiernistas ausentes.  Al terminar la sesión, el diputado piurano Pablo Ernesto Sánchez Cerro, tuvo un grave incidente con el doctor Eguiguren.

 

            El doctor Flores se vio precisado a renunciar ante la censura y se formó un nuevo gabinete.  El 23 de mayo se presentó una Moción de Censura contra el doctor Eguiguren el cual se negó a renunciar y más bien se embarcó a Chile sin permiso del Congreso.  El 11 de agosto Eguiguren retornó, pero el día anterior había sido elegido presidente del Congreso el doctor Clemente J. Revilla.

 

 

Situación en Piura

ARRIBA

            El año 1932 en Piura no ocurrieron mayores sucesos salvo la huelga de los estudiantes sanmiguelinos.

 

            El clima era sin duda tenso, pero más que todo a causa de los sucesos que se producían en Lima y otros lugares del país, que lógicamente repercutían en Piura,  sobre todo porque eran piuranos los que tenían roles protagónicos en los hechos como el presidente Sánchez Cerro, el doctor Luis Flores, el diputado Merino y el diputado Luciano Castillo el diputado Castro Pozo, el Dr. Luis Eguiguren. Y el diputado Pablo Ernesto Sánchez Cerro hermano del Presidente,

 

            La huelga del colegio San Miguel estalló cuando era director el doctor Luis Gambiracio, que había sucedido al doctor Francisco Pérez Rosas.  El Gobierno declaró en estado de reorganización el plantel y nombró como director al doctor Arturo Tapia.  El historiador Jorge Basadre, de inocultable simpatía por el Apra, plantea en su obra “Historia de la República del Perú”, la tesis de que la mencionada reorganización, fue parte de la represión que el Gobierno había desatado, tras del atentado de Miraflores.  Bien sabemos sin embargo, que una reorganización es algo normal tras brotes de indisciplina estudiantil.  Del asunto nos ocuparemos más adelante.

 

            Al frente de la prefectura de Piura, estaba un anciano bondadoso, don Pedro de la Riva, mientras que en Trujillo en donde se vivía un clima de agitación el pefecto era un trujillano muy enérgico, don Alejandro Barúa Ganoza.  No se sabe con qué criterio, el Gobierno los permutó.  Seguramente se pensó que con un hombre más contemporizador en Trujillo, las cosas iban a ir mejor en esa ciudad.

 

            Con el prefecto de  la Riva se embarcó su fiel secretario, el señor Tejada, otro “buen hombre”.

 

 

Clima revolucionario

ARRIBA

            El Perú se encontraba viviendo en el primer semestre de 1932, un verdadero clima revolucionario.

 

            Según el historiador Basadre, desde el 6 de diciembre debió estallar un movimiento revolucionario para impedir el ascenso de Sánchez Cerro a la presidencia.

 

            Los directores de este movimiento que abortó, fueron el propio Haya de la Torre, el comandante Jiménez que aún era miembro de la Junta de Gobierno de Samanez Ocampo y el coronel Aurelio García Godos, un empecinado enemigo de Sánchez Cerro.

            García Godos no se quedó tranquilo y planeó un levantamiento combinado en Lima y en Trujillo.  En el mismo mes de diciembre, este coronel tuvo una entrevista en Trujillo con Haya de la Torre, a la cual también concurrió el comandante Beytía, el mismo que en febrero del año anterior se había sublevado en Arequipa contra Sánchez Cerro.  En esa reunión Haya de la Torre dijo que se contaba con la adhesión de la mayor parte de los soldados del Regimiento de Artillería 1 acantonado en el Cuartel O’Donovan, así como con muchos de los soldados de  1ra. Compañía del Batallón de Infantería 1, que bajo el mando del capitán Canal Guerra habían llegado a Trujillo.

  Era este capitán un elemento muy leal a Sánchez Cerro.  En la reunión dijo García Godos ser muy amigo del comandante Julio Silva Cáceda, Jefe del Regimiento de Artillería 1.  De  acuerdo a versiones posteriores, Silva Cáceda había ofrecido sublevarse y pedía un plazo, pero al día siguiente el comandante Silva desarmó a sus propios soldados y entregó el control del cuartel a la Compañía del capitán Canal Guerra.  Por esos días aparecieron en las paredes de las calles de Trujillo, pintas que decían “Silva Cáceda traidor”.

 

            En los primeros días de julio, circuló en Trujillo el insistente rumor de que iba a estallar una revolución, pero el prefecto La Riva no tomó ninguna providencia.  En efecto, esto debió suceder, pero el comando aprista de Lima, aplazó el inicio del movimiento, lo que no fue acatado por Manuel Barreto, más conocido como “Búfalo”.

            El 6 de julio fue controlado de inmediato un motín que estalló en la Escuela de Aviación de Las Palmas, siendo arrestados el propio García Godos, así como los coroneles Eulogio del Castillo y Juan O’Connor.

 

            En las escuelas de Trujillo había calado muy hondo el aprismo, pues casi todo el magisterio era de ese partido.  A las aulas se les habían puesto los nombres de los principales líderes apristas y  dentro siempre había un retrato de Haya de la Torre.  Los niños por la mañana cantaban la “Marsellesa” y lucían en sus mangas y solapas distintivos apristas.  También la bandera del Partido se exhibía en las aulas.

 

            El Ministerio de Educación  dio una disposición  prohibiendo todas esas manifestaciones  político partidarias.  En la gran mayoría de los casos se acató la disposición, pero algunos como el maestro de Laredo, Alfredo Tello  Salavarría que no tenía título- se negó  por lo que  fue subrogado.

 

            Por esa época, el que esto escribe era un niño que vivía en Trujillo en el segundo piso del Centro Escolar  “Pedro Ureña”que había y todavía existe frente, a la plaza de armas , colindante con la Prefectura.  Mi padre era un alto funcionario de Educación y me tocó presenciar y vivir muchos de los hechos de esa revolución. Estuve presente cuando Tello concurrió a la cita de mi padre. Era un hombre bajo de ademanes nerviosos..Mi padre le hizo conocer en buena forma la resolución ministerial y  le pidió que quitase el retrato de Haya de la Torre de su escuela. Tello contestó; Si mi padre se levantase de su tumba y me pidiera lo mismo, yo le diría; vuelve padre a tu tumba pero yo no retiro el retrato de Víctor Raúl.. A eso mi padre le dijo que podía ser subrogado y Tello respondió: Cumpla señor Moya con su deber de funcionario, que yo cumpliré con mi deber de aprista. Fue subrogado.

 En junio, mi padre había sido destituido por no haber sido más severo con los maestros apristas, por cuyo motivo viajó a Lima y dispuso que la familia se trasladara a Piura, pero la revolución estalló en la víspera del viaje, cuando todo se tenía listo para abordar un barco de la Compañía Peruaa de Vapores.