BREVE HISTORIA DE PIURA

CAPITULO V

 

 

LA GUERRA CON ECUADOR

 

 

 

Ø      Problemas con Ecuador

Ø      El Agrupamiento Norte

Ø      La División de la Selva

Ø      Acción de Aguas Verdes

Ø      Organización del Ejército Ecuatoriano

Ø      Se inicia la lucha: 23 de julio

Ø      La batalla de Zarumilla

Ø      Ocupación de la Provincia El Oro

Ø      La Captura de Puerto Bolívar

Ø      Frente La Tina – Macará

Ø      Intervención amistosa

Ø      Rompen la tregua

Ø      La emboscada de Porotillo

Ø      Emboscada de Panupali

Ø      El Presidente visita el frente.

Ø      El Acta de Talara

Ø      El Protocolo de Río de Janeiro

Ø      Soldados en Cementerio de Sullana

Ø      Perú perdió territorios

 

 

Problemas con Ecuador

ARRIBA

            Desde 1940 se habían intensificado los incidentes en la frontera norte con Ecuador.  Elementos de ese país llegaron a ocupar la isla de Matapalo ( ahora pertenece a Ecuador, Provincia El Oro) en las costas tumbesinas, lográndose su rescate mediante un ultimátum.  En el curso del río Zarumilla se había producido una infiltración lenta de parte de soldados y agricultores de Ecuador.  Recurriendo a lo de siempre, cuando se intentaba rechazar esas infiltraciones, se producían en el otro país gran escándalo y propalaban noticias falsas sobre supuestas invasiones peruanas.

 

            El 20 de diciembre de 1940 se decidió preparar un plan de operaciones para el caso de un conflicto mayor.  Dicho plan contó con el asesoramiento del general Raymond Laurent, jefe de la misión francesa en el Perú, al cual se confió la jefatura del Estado Mayor General del Ejército.

 

            El 11 de enero de 1941, el presidente Prado y el ministro de Guerra, general César de la Fuente, crearon el Agrupamiento Norte con sede en Piura.

 

 

 

El Agrupamiento Norte

ARRIBA

El Agrupamiento Norte estuvo constituido por dos Divisiones Ligeras, la Primera que debía cubrir el frente que empezaba en Zarumilla y terminaba en las nacientes de la Quebrada de Pilares en Piura y la Octava que tenía a su cargo el frente comprendido desde Pilares, hasta La Tina y Chinchipe.

 

            La organización del Agrupamiento Norte fue la siguiente:

 

-Comandante en Jefe, general de brigada Eloy Ureta, recientemente ascendido

-Jefe de Estado Mayor, teniente coronel Miguel Monteza Tafur

-Jefe de la Primera Sección (C-1), mayor Julio Saona Cortavitarte

-Jefe de la Segunda Sección (C-2), mayor Salvador García Zapatero

-Jefe de la Tercera Sección (C-3), teniente coronel César Egúsquiza

-Jefe de la Cuarta Sección (C-4), mayor Néstor Vallejo Gamboa

 

Servicios:

-Jefe de la Artillería, teniente coronel Samuel Portilla

 

Elementos Orgánicos y Refuerzo:

-Jefe de la compañía de transmisiones, capitán Julio Pacheco

-Jefe del destacamento de tanques, mayor Julio Cáceres

-Jefe del regimiento de caballería, Nº 5; teniente coronel Hernán López

-Jefe del destacamento de Chinchipe, teniente coronel Víctor Rodríguez

-Jefe del grupo de artillería Nº 6; teniente coronel Emilio Pereira

-Jefe del batallón de infantería Nº 31, teniente coronel Carlos Pro

 

Primera División Ligera:

Comandante en Jefe, coronel Luis Vinatea

-Jefe de Estado Mayor, teniente coronel Manuel Odría

-Jefe del batallón de infantería Nº 1, teniente coronel Manuel Urteaga

-Jefe del batallón de infantería Nº 5, teniente coronel Carlos Miñano M.

-Jefe del batallón de infantería Nº 19, teniente coronel Arturo Gavilano.

-Jefe del batallón de infantería Nº 3, teniente coronel Alejandro Valera

-Jefe del grupo de artillería Nº 1, teniente coronel  Luis Lizárraga.

 

Octava División Ligera

Comandante en Jefe, coronel César Salazaz

-Jefe de Estado Mayor, teniente coronel Jerónimo Santibáñez

-Jefe de batallón de infantería Nº 20;  teniente coronel Carlos Herrera Lynch

-Jefe del regimiento de caballería Nº 7, teniente coronel César Yánez

-Jefe del grupo de artillería Nº 8, teniente coronel Guillermo Valdivia.

 

Fuerzas navales:  al mando del capitán de navío Grimaldo Bravo Arenas.

Fuerza aérea:  al mando del comandante FAP, César Alvarez G.

 

 

 

La División de la Selva

ARRIBA

            Para defender la dilatada línea de la región de la selva, se destacó a la  V División, cuya organización era la siguiente:

 

-Comandante en Jefe de las fuerzas de Nor-oriente, general de división Antonio Silva Santisteban.

-Jefe de Estado Mayor, general de brigada Manuel Morla Concha

-Comandante General de la fuerza fluvial del Amazonas, capitán de navío Antonio Cantuarias Pardo

-Jefe de la Fuerza Aérea, coronel FAP Manuel Escalante.

-Jefe de la guarnición de Cabo Pantoja, el teniente coronel Armando Aguirre, Comandante del batallón de infantería Nº 27

-Jefe del batallón de infantería Nº 25, comandante José Chávez Alcántara.

-Jefe del batallón de infantería  Nº 29, comandante Félix Torrejón.

-Jefe del grupo de artillería, mayor Manuel Morales.

 

            Los contingentes fueron llegando a Piura y Tumbes, distribuyéndose por las diversas poblaciones fronterizas.  Como cada unidad iba a doblar sus efectivos, se procedió a una movilización. Gran número de jóvenes se enrolaron generalmente en las unidades que estaban acantonadas en los lugares de origen de los nuevos soldados. Así en Sullana, donde hacía tiempo estaba acantonado el R.C.7 se vio en la necesidad de ya no aceptar más voluntarios.

 

            En el libro “La Invasión Peruana y el Protocolo de Río” editado en 1943 por el ex –ministro de Relaciones de Ecuador Julio Tovar Donoso, decía que el Perú tenía en  abril de 1941  en la frontera, más de diez mil hombre y el Ecuador sólo mil.  Estos datos los había logrado de informaciones que antes del conflicto, transmitió el comandante Naranjo, Cónsul de Ecuador en Paita.  El envío de datos los inició en 1940 y como el comando peruano descubrió esta acción de espionaje, la alimentó con datos exagerados.  El 28 de mayo de 1941el diario El Universo” de Guayaquil decía que habían llegado a Tumbes los batallones peruanos “Guardia Republicana”, “Paucarpata” y “Huánuco”, así como los regimientos de artillería pesada  “Jauja”, que sumaban en total 8 000 hombres.

 

Acción de Aguas Verdes

ARRIBA

            La guardia civil, aún antes del conflicto tenía pequeños puestos articulados en los sectores de Tumbes, Cazaderos, Macará y Chinchipe.

 

            Al promediar la mañana del 5 de julio de 1941, el batallón ecuatoriano “Cayambe” Nº 11, partió de su emplazamiento en Huaquillas hacia la línea de frontera y atacaron al puesto policial de Aguas Verdes.  La guardia civil resistió hasta dar tiempo que acudiera a su auxilio una sección del batallón de infantería  Nº 5 que comandaba el teniente coronel Miñano.  Las fuerzas contrarias fueron obligadas a retornar a su sitio de origen.  El citado jefe militar, reforzó los puestos fronterizos en previsión de nuevos ataques, los que en efecto se reanudaron en el mismo día por la tarde en La Palma, Lechugal, Quebrada Seca y Matapalo.  A las 6 p.m..todas las fuerzas contrarias fueron rechazadas, pero al día siguiente, 6 de julio, casi todo el frente de Zarumilla entró en actividad,  sin mejores resultados para los atacantes que en los dos días tuvieron 29 muertos contra sólo 3 heridos de bala peruanos..

 

            Al producirse estos hechos, el comando peruano, tomó disposiciones para una posible acción  en gran escala, pues se comprendió que el enemigo lo que había hecho los días 5 y 6 fueron operaciones de tanteo y buscaban el factor sorpresa.

 

 

Organización del Ejército Ecuatoriano

ARRIBA

El Comando General de Ecuador se ubicó en Huaquillas, lugar donde estaba el ministro de Defensa y Comandante Superior del Ejército, coronel Francisco Urrutia. Suárez.

 

Se contaba con las siguientes unidades:

 

V   Brigada de Cobertura al mando del coronel Luis Rodríguez

IV  Brigada Mixta en la provincia del  Guayas,   reforzada con   tres   batallones de

                  carabineros, 2 batallones de guardias nacionales y 1 batallón de macheteros.

 

            En la provincia El Oro, había 5 000 hombres, en Loja 3 000 y en Guayas 2 500.  En la selva los ecuatorianos tenían los batallones: Oriente 14, Patria 15, Ecuador 13 y un grupo de artillería.

 

            Cubriendo el frente de Hualtaco, Huaquillas, Chacras, Quebrada Seca, el Faical y la quebrada de Cazadores, se distribuyeron las siguientes unidades:

 

-Batallón Cayambe Nº 11, al mando del mayor Luis Rasero, con 500 soldados

-Batallón Montecristi Nº 12, al mando del mayor Luis Vega Dávila, con 500 hombres

-Grupo artillería Mariscal Sucre Nº 4, con 100 hombres

-Batallón de zapadores Nº 3,  General  Córdova, con 200 hombres (parte)

-Batallón Nº 10, Carchi, con 50 hombres (parte)

-Batallón de carabineros de Machala Nº 3, a órdenes del mayor Lutgardo Proaño, con 160

 

            Todas estas fuerzas estaban bajo el mando del coronel Octavio Ochoa que tenía como sede de su comando, Chacras.

           

            En el sector de Arenillas a 19 kilómetros del frente, estaban las siguientes fuerzas:

El Cuartel General de la  V Brigada,  acantonada en ese lugar

-Batallón Nº 10, Carchi, al mando del coronel Jacinto Vélez, con 500 hombres

-Parte del batallón Guayas Nº 5, con 100 hombres

-Resto del batallón zapadores Nº 3, General Córdova al mando del teniente coronel J. Maldonado, con 200 hombres.

-Parte del batallón de infantería Nº 16 Tulcán, al mando del teniente coronel Jorge Arias, con 100 hombres

-Macheteros de Esmeraldas, con 100 hombres

 

            En el sector Santa Rosa a 30 kilómetros del frente, se encontraban las siguientes unidades:

 

-Grupo artillería Nº 4, Mariscal Sucre, menos 1 batería al mando del teniente coronel Alfonso Narváez, con 200 hombres

-Batallón de carabineros de Guayaquil, al mando del teniente coronel Alfredo Narváez con 500 hombres

-El resto del batallón de carabineros de Machala Nº 3, con 400 hombres

-Dos batallones de guardias nacionales de Guayaquil, Pasaje y Machala, con 800 hombres

-Elementos de servicio, 300 hombres.

 

            Para la defensa anti-aérea, tenían una sección de cañones Breda de 20 m.m. en Chacras y otra en Huaquillas.  Más una sección en Arenillas y otra en Santa Rosa.

 

            Los soldados tenían fusiles C.Z. Breno, de calibre 7mm 92.  Los carabineros disponían de fusiles cortos Mauser, y fusiles largos.  Las diversas unidades disponían de fusiles ametralladoras Z-B30.

También disponían de material moderno checoslovaco.

 

            Como ametralladoras pesadas tenían de modelo Fiat y otras de modelo antiguo marca Vickers-Maxim.

 

            Sólo disponían de 6 cañones de montaña, marca Ansaldo, ya anticuados.

 

 

Se inicia la lucha: 23 de julio

ARRIBA

            El día 23 a las 2.30 de la madrugada, la guarnición peruana de Lechugal fue atacada, respondiendo de inmediato el batallón de infantería Nº 1 al mando del teniente coronel Manuel Urteaga, secundado por una compañía del batallón de infantería Nº 19 al mando del capitán Cristóbal Rubio. También apoyó el alcalde Zarumilla y 16 civiles..  Las acciones bélicas se generalizaron en todo el curso bajo del río Zarumilla y al terminar el día las tropas peruanas habían logrado recuperar las islas Noblecilla y el Caucho y capturados los puestos ecuatorianos de Chacras, Quebrada Seca, Rancho Grande, Puerto Angulo, Casitas y Bomba.

 

            Los batallones ecuatorianos Montecristi, otro de carabineros y el batallón de macheteros de Esmeraldas quedaron destruidos.  Los macheteros que eran famosos por la forma diestra como manejaban el machete, nada pudieron hacer y el primer día de lucha, quedaron fuera de combate y en precipitada huida llegaron al Cuartel General de la V Brigada en Arenillas  contando que soldados japoneses estaban interviniendo en la lucha a favor de los peruanos, con lo cual llenaron de zozobra y desconcierto a la alta oficialidad ecuatoriana del Cuartel General.  Lo que había pasado, era que los cascos de los soldados del ejército peruano tenían un sol  y los esmeraldinos lo creyeron el Sol Naciente.

 

            Tuvieron destacada actuación en estas acciones el capitán Melchor Corzo y el teniente Aníbal Causillas.  Murieron los sargentos Baldárrogo, Acosta, el cabo Luján, los soldados Rodríguez, Navarro, Benites y otros más.  Allí se inmolaron el sargento segundo Baltazar Namuche Yovera y 9 soldados a su mando.  Namuche era de La Unión del  bajo Piura y se había enrolado en 1940.  Allí muere también el teniente de aviación José Abelardo Quiñónez.

aviación con base en Chiclayo, realizó intensos bombardeos. Realizando una ación demoledora.

 

            Las acciones de ese día se desarrollaron del siguiente modo:

 

            Tras de rechazar el ataque a Lechugal.  A las 7 y 30 de la mañana las tropas peruanas estaban en plena ofensiva.  La compañía del capitán Corzo ataca el puesto ecuatoriano de  Angulo, atravesando el río Zarumilla, pero una bala hiere al capitán y su lugar es tomado por el teniente Carbajal que arenga a la tropa y con la colaboración del teniente Aliaga desalojan al enemigo.  Al poco tiempo, los ecuatorianos con refuerzos atacan el puesto de Angulo, y es entonces cuando el sargento 1º Baldárrogo muere defendiendo la posesión tomada.  Tropas de refuerzo peruanas afianzaron la posesión de Angulo, que es definitivamente abandonada por los ecuatorianos que sufren la muerte de tres oficiales y de 24 soldados.  La captura de Angulo fue decisiva para el sector.  Tras de izar el pabellón del Perú y cantar el Himno Nacional con tropa formada, se aprestaron para seguir luchando.

 

            Mientras tanto, una compañía al mando del capitán Orrego, tras de tres horas de lucha, vence a los carabineros de Machala y al batallón Montecristi, tomando el puesto de Rancho Grande.  Los enemigos tuvieron en ese lugar 22 muertos y 7 prisioneros.

 Machala era una importante población  y su captura fue una brecha en el sistema defensivo del ejército ecuatoriano,

            En el sector de Quebrada Seca, los ecuatorianos ofrecían porfiada resistencia, por cuyo motivo se tuvo que utilizar la aviación para ametrallar las posiciones contrarias.  Fue entonces que el avión NA-50 manejado por el teniente José A. Quiñónez es alcanzado por el fuego en parte vital.  En lugar de lanzarse en paracaídas, el valiente chiclayano se estrella sobre un nido de ametralladoras, en Carcabón.

 

            El 24 de julio, en el sector Quebrada Seca, estaba la guarnición peruana de “El Corral” con una compañía del batallón de infantería Nº 1 al mando del mayor en ingeniería Miguel Montoya Guerrero y del capitán Melchor Corzo Sotil.  Los peruanos sostenían un nutrido fuego, contra las instalaciones enemigas de la compañía Valencia.  En el tiroteo, el capitán Corzo resulta gravemente herido.  El día 25 el teniente armero Aníbal Causillas solicitó al mayor Montoya permiso para cruzar el río Zarumilla con 37 hombres y penetrar en el pueblo de Quebrada Seca defendido por los puestos ecuatorianos de Puerto Angulo y Rancho Grande y atacarlos por retaguardia.  La acción fue toda una sorpresa y los macheteros de Esmeraldas contra atacaron con furia decapitando al sargento Mujica que se había adelantado mucho.  Pese a estar los peruanos en inferioridad numérica, lograron desalojar al enemigo de Quebrada Seca.  En esta acción se distinguieron el sargento primero  de la guardia civil Teófanes Blossier Daolorier y los guardias Manuel Vigil Aguilar y Cirilo Pinto Tello.  Murieron en la acción los sargentos Baldárrogo, Acosta, Bailón, el cabo Luján y los soldados Rodríguez, Navarro, Benites y otros.  La caída de Quebrada Seca fue un rudo golpe al sistema de defensa del enemigo.  Después cayó la isla Noblecilla.

 

            El 23 de julio el Comando Ecuatoriano de Quebrada Seca, cursa telegrama al Presidente de la República  de Ecuador, al ministro de Defensa y al Comando Superior, que decía: “Desde la hora 1, combatían bravamente en Quebrada Seca.  A las 11 horas irrumpieron después de intenso fuego de preparación, alrededor de 2,000 enemigos de todas las armas y nuestras tropas están replegándose hacia Carcabón.  Soldados combatientes, indican que tropas japonesas pelean furiosamente contra los nuestros”.

 

            El escritor norteamericano, John Hunter en “El Drama de América Latina” escrito en 1942, decía que Ecuador afirmaba que 3 000 soldados japoneses luchaban a favor del Perú.  Este falso rumor llegó a conocimiento del gobierno japonés, el cual exigió satisfacción al Ecuador.

 

 

La batalla de Zarumilla

ARRIBA

            Al amanecer el día 24, los objetivos, según el Orden General de Operaciones Nº 3  peruano, era la captura de Chacras y Huaquillas.  Ante todo había que cortar el camino carretero entre esas dos poblaciones.  Para lograr tal fin salió muy de mañana el 24 del puesto peruano Cuchareta, el alférez de la guardia civil, Moisés Gallardo Arenas, al mando de 25 guardias y de algunos tabacaleros.  Para llegar a la carretera se tuvo que abrir una trocha sobre la cual después pasó el regimiento de caballería Nº 5, bajo mando  del teniente coronel Hernán López, cruzó el río Zarumilla y se posesionó del camino, dejando aisladas a Huaquillas y a Chacra.

 

            En el camino capturado se concentran además del regimiento de caballería  Nº 5, el batallón de infantería Nº 5 mandado por el teniente coronel Carlos Miñano y el batallón de infantería Nº 19 dirigido por el teniente coronel Arturo Gavilano.

 

            A las 2 y 30 de la tarde del día 24, bajo las órdenes del coronel Eloy Ureta las fuerzas antes anotadas, más destacamentos de la guardia civil al mando del capitán Conrado Ruiz  Oliva (sirvió muchos años en Piura) y el apoyo de la aviación y la artillería, se dirigen hacia Chacras.  Simultáneamente, el mayor Enrique Olivera Calderón, con dos compañías de fusileros cazadores del batallón de infantería Nº 5 y el grupo de artillería Nº 1, marcha con destino a Huaquillas defendida por el batallón Cayambe Nº 11 que ocupaba posiciones de altura.

 

            Las tropas que trataron de tomar Chacras, se encontraron con grandes contingentes enemigos y la lucha se prolongó hasta la noche.  Fue cuando un escuadrón del regimiento de caballería Nº 5, atacó a Chacras por la retaguardia, produciendo el precipitado repliegue

Que tenía las características de una desordenada huída, hacia Arenillas y Guayaquil, .de los enemigos que dejó el material de guerra, equipo y prisioneros. De inmediato se izó la bandera peruana en lugar principal.

            En el frente de Huaquillas la lucha también se prolongó, por lo cual dos guardias civiles, Neptalí Valderrama Ampuero y Justo Pastor Ismodes Nadal, cruzaron el río Zarumilla pero fueron ultimados.  En últimas horas de la tarde, el guardia Leoncio Martel Acosta, también cruzó el río y avanzó hasta la plaza de Huaquillas en donde fue hecho prisionero, y luego acribillado a balazos y bayonetazos. Entonces se sometió a Huaquillas a intenso fuego de artillería.

  La plaza fue tomada en horas de la noche, habiendo resultado gravemente herido el alférez Miguel Bocángel Cuadros y los guardias Enrique Calvo Collas y Daniel Vela Olórtegui., habiéndose capturado una gran cantidad de soldados y oficiales. La acción de Huaquillas es uno de los grandes triunfos peruanos en la Batalla de Zarumilla

            El día 25 de julio los efectivos de la guarnición peruana de Lechugal con 30 hombres al mando del teniente coronel Alipio Ponce Vásquez reciben orden de tomar Carcabón.  Hasta las seis de la tarde no se había logrado el objetivo, por lo cual el Alto Mando peruano decidió, que los efectivos del teniente Ponce se replegaran, porque la zona era boscosa y se podía caer en una celada en la oscuridad.  Pero la orden llegó cuando Ponce iba a dar el asalto final por cuyo motivo resolvió seguir adelante y Carcabón fue tomado a las diez de la noche.  Dentro de las normas de la disciplina militar eso no fue posteriormente considerado como una desobediencia, porque el teniente Ponce en esos momentos estaba en la imposibilidad de cumplir las órdenes.  Por eso fue felicitado por el Alto Mando.  Como consecuencia de la captura de Carcabón cayeron los puestos de Rancho Chico y Refugio Peregrino

.La aviación realizó una eficaz labor de ablandamiento antes de la toma de cada puesto ecuatoriano. Los aviones mas usados en acciones de bombardeo fueron los famosos Caproni, italianos. que tenían su base en Chiclayo

 

            El día 25 fue capturado Balsalito que fue donde se produjo la última resistencia en el frente Zarumilla.  Los contraataques al capturado puesto de Refugio Peregrino y a Huásimo, se consideraron como reacciones desesperadas de tropas que se sentían ya derrotadas.

            El 26 de julio los ecuatorianos intentan iniciar una contraofensiva, pero son nuevamente derrotados.  Era el último gran esfuerzo que podían hacer.  El frente había quedado roto y la V Brigada ya no existía como unidad operativa.  Los restos del ejército ecuatoriano se replegaban en forma precipitada y desordenada, unos hacía Arenillas y otros hacia Cayanca.

 

            El día 27, la flotilla de la Base Naval de El Salto, toma Matapalo y Boca de Capones, bajo la dirección del capitán de fragata Pedro de la Torre Ugarte y del alférez Moisés Gallardo Arenas.

            En el mismo día se capturó todo un arsenal que en su huída, los ecuatorianos habían abandonado.  Armas nuevas y millones de cartuchos que estaban en los depósitos de las Quebradas de Salinas y Bejucal.

 

            Prácticamente, la Batalla de Zarumilla había terminado y a partir de entonces, quedaba por hacer dos operaciones, una era la de limpieza y eliminación  de pequeños bolsones existentes y la otra era la ocupación del territorio sur  ecuatoriano.

El material de guerra capturado fue: de  10 cañones de 65 y 75 mm., 9 cañones antiaéreos, 21 fusiles ametralladoras, 1 ametralladora, 635 fusiles de cañón largo, 888 fusiles cortos, 5 392 granadas explosivas, 192 granadas explosivas Breda para cañones, 84 granadas de mano, 2 500 000 cartuchos para fusil, 60 kilómetros de cables telefónicos, estaciones de radio, receptores, destelladores y puestos de teléfono.

 

 

 

Ocupación de la Provincia El Oro

ARRIBA

            El 28 de julio, el ministro de Guerra del Perú dio la orden de avanzar en territorio ecuatoriano, con el máximo de rapidez, para impedir que los ejércitos contrarios pudieran reagruparse.  El objetivo final era el río Jubones al norte de la provincia El Oro. Para lo cual los tanques avanzaban en forma arrolladora

También el comando peruano deseaba cuanto antes capturar la mayor cantidad de territorio, porque ya se habían iniciado gestiones en Estados Unidos y otros países para un alto al fuego.

 

            Un regimiento de caballería tomó Cayanca el 28, y otros contingentes menores se apoderaron de Pitahuyo, Limón y el Corral.  El avance sobre Pitahuyo significó una penetración profunda pues ponía en peligro de envolver a las fuerzas de Ecuador en Arenillas y Santa Rosa, al mismo tiempo que se aislaba a la zona del litoral.

            El 29 cae Progreso, pero en la acción perdió la vida el subteniente Eduardo Astete Mendoza perteneciente al batallón de infantería Nº 31.

 

            Entre el 30 y 31, las tropas peruanas avanzan a toda velocidad y capturan la importante población de Arenillas y luego Santa Rosa que tuvo que ser arrasada con un tremendo bombardeo de la artillería y de la aviación.  En estas acciones intervinieron los batallones de infantería Nº 5 y Nº 19 y el regimiento de caballería Nº 5.  En esta última captura se usaron por primera vez fuerzas aero transportadas. Simultáneamente se sometió a Pasaje a un furioso bombardeo aéreo. En Pasaje se encontraba el Estado Mayor ecuatoriano.

 

            El avance sobre la importante localidad de Pasaje, fue tan rápido que apenas dio tiempo al Cuartel General ecuatoriano que allí estaba, a escapar.  En el lugar se encontraba el coronel Rodríguez, 13 oficiales de Estado Mayor y 25 soldados cuando hizo bruscamente irrupción un pelotón de caballería, al mando del capitán Novoa, el que sin oposición se dirigió al Cuartel General ecuatoriano, pero ya lo encontró desocupado.

Machala que era capital de la provincia de El Oro, parecía que iba a ofrecer una dura resistencia.

El ataque frontal fue iniciado por el batallón de asalto al mando del teniente coronel Víctor Najarro,  y varias compañías de infantería.  A la retaguardia de Machala, entre esta ciudad y el río Jubones, descendió una tropa aerotransportada

peruana, ante lo cual para evitar verse copadas y entre dos fuegos, las fuerzas contrarias se retiraron en forma precipitadas.  

 

Estas mismas fuerzas peruanas llegaron a orilla del río Jubones con lo que completó la ocupación de la provincia de El Oro, pues el mismo día caía Puerto Bolívar que estaba aislado .La captura la hizo un grupo paracaidista.

 

            En la zona de Cazaderos, los ecuatorianos atacaron desde los puestos de Zapallal al puesto peruano de Huásimo.  Desde Manngaurco y Bolospampa, lanzaron una ofensiva.  El puesto ecuatoriano de Progeso en este mismo sector había caído días antes.  La frontera del Perú, en ese lugar estaba defendida por algunas compañías del batallón de infantería 31 a los que se sumaron fuerzas procedentes de Casitas.  En la contra ofensiva de los peruanos se capturó Cazaderos, Mangaurco y Bolospampa.  Las fuerzas peruanas estaban comandadas por el capitán José Cáceres y pertenecían a la 8va. División Ligera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Captura de Puerto Bolívar

ARRIBA

En la mañana del 30 de julio, el comandante FAP César Alvarez Guerra, Jefe del Grupo Aéreo del Norte con sede en Tumbes,  mandó a llamar al paracaidista, técnico Antonio Brandariz Ulloa, y le preguntó cuantos paracaidistas había disponibles en ese momento..  Informó que sólo sabía del suboficial Carlos Raffo, pero de inmediato se ofreció el piurano, suboficial de tercera Armando Falla  Orozco.  Este no había hecho ningún descenso en paracaídas.  Se les proporcionaron pistolas automáticas porque en el momento no se disponían de ametralladoras.  Se les dijo que el objetivo era Puerto Bolívar y se mostró su ubicación en el mapa.

 

El comandante César Alvarez  como consecuencia de las incursiones aéreas que se había hecho sobre Puerto Bolívar, pudo establecer que por ese puerto se hacía el ingreso de armas para el ejército ecuatoriano. Era necesario eliminar  ese peligro.

Como los peruanos habían tomado Quebrada Seca,  se quedó Puerto Bolívar casi aislado, y se decidió,  algo que nunca antes se habia realizado en el continente americano, o sea la toma de un importante puerto por medio de paracaidistas y el factor sorpresa. Simultáneamente debían avanzar por tierra fuerzas de infantería. .

 

A las 5 y 45 de la tarde partieron los paracaidistas en una misión que parecía suicida.  Los acompañaba una escuadrilla de bombarderos. Orozco cayó sobre unos cables eléctricos de los que se zafó prontamente, Raffo cayó  sobre el techo de una casa y Brandariz aterrizó en la playa.  Desde el muelle recibieron nutrido fuego que contestaron y además los aviones ametrallaron esas posiciones.  Por tierra avanzaba un pelotón a marchas forzadas..  Los ecuatorianos fueron tomados de sorpresa, pues vieron descender a los paracaidistas y no sabían su número.  Por otra parte eran hostigados por la aviación y por tierra convergían fuerzas peruanas, por lo cual optaron por huir precipitadamente.

 

Una hora más tarde del descenso llegaron los efectivos de tierra y se completó la ocupación del puerto.  En el muelle había gran cantidad de armamento moderno encajonado de procedencia checoslovaca.  El comando de la posición capturada la asumió el técnico Brandariz.

 

            Hasta ese momento, sólo dos países habían usado fuerzas de paracaidistas.  Rusia en la guerra contra Finlandia y Alemania en la captura de la isla de Creta.  El presidente Prado recibió por este hecho una felicitación de Hitler.

 

            Armando Falla  Orozco había nacido en la ciudad de Piura el 17 de junio de 1920, pero en forma general se le conocía como natural de Chulucanas.  En esta ciudad hizo sus estudios primarios y luego trabajó de aprendiz de mecánica.  Cuando tenía 18 años ingresa a la Base Aérea de Chiclayo  como técnico sub-oficial de 3ra.  Murió el 18 de noviembre de 1981.

 

Frente La Tina – Macará

ARRIBA

            El frente comprendido desde la Quebrada de Pilares, hasta La Tina y el Chinchipe estuvo a cargo de la 8va. División Ligera, al mando del coronel Salazar.

 

En Macará había una buena cantidad de peruanos, los cuales eran víctimas de la hostilidad de las fuerzas ecuatorianas.  El 25 de julio se tuvo conocimiento que el Consulado del Perú había sido apedreado y el escudo nuestro, arrastrado.

 

            Las autoridades militares peruanas de La Tina protestaron y pidieron explicaciones, enviando a un sargento y dos soldados para recibir la respuesta.  Fueron recibidos con una ráfaga de ametralladora, resultando muerto el sargento y heridos los dos soldados.

 

            El comandante César Yánez, jefe del regimiento de caballería Nº 7, apoyado por una compañía del batallón de infantería Nº 19 y una batería del grupo de artillería Nº 8, cruzaron el río el 30 de julio y tomaron Macará, habiendo sido la oposición muy leve.  Luego con el apoyo de la compañía que mandaba el capitán Fernando del Risco, vencieron a los contrarios en la acción de Vado Limón.

            La acción contra Macará fue de represalia, y por desgracia se cometieron excesos.  Dos días más tarde las fuerzas peruanas desocuparon Macará y volvieron a sus emplazamientos.

 

            En Pampa Larga, provincia de Sullana, había una fuerza peruana a órdenes del comandante Carlos Herrera Lynch.  Fueron atacados por las fuerzas enemigas de Zapotillo, las que fueron derrotadas y el mencionado pueblo capturado.  Al igual que Macará, fue desocupado días más tarde.

 

            El historiador ecuatoriano Oscar Efrén Reyes, en “Breve Historia del Ecuador” narra como factores que aceleraron la derrota: “el que casi en su totalidad los combatientes ecuatorianos provenían de la altiplanicie y se batían en climas tórridos devorados por el paludismo.  Agrega que actuaban también aislados, en pequeñas concentraciones dislocadas, sin facilidades de comunicación con la retaguardia.  Tropas de carabineros o de soldados, enviados para reforzar a los primeros combatientes se sublevan traidoramente, en momentos en que su cooperación era urgentísima.  Una activa propaganda política en contra del gobierno ecuatoriano minaba la disciplina militar, restaba unidad  a la acción defensiva y desmoralizaba a regiones enteras.  Sobre todo, errores graves de estrategia, poca o ninguna cooperación civil o local para los combatientes de la frontera, pánico espantoso de la población civil y fuga precipitada hacia el interior del país, arrastrando en ella a los contingentes armados.”

 

            Narra también Efrén Reyes, que el 25 de julio de 1941 en el sector de Chacras, fuertes contingentes peruanos precedidos por un tanque rodearon a un grupo de 25 soldados que estaban al mando del teniente César Edmundo Chiriboga Gonzáles, que se negaron a rendirse y pelearon hasta que no quedó uno solo.  En ese lugar, los peruanos pusieron una placa que decía: “Teniente César E. Chiriboga Gonzáles y 25 hombres de tropa caídos el 25 de julio de 1941, en cumplimiento del deber”.

 

 

Intervención amistosa

ARRIBA

            Estados Unidos, Argentina y Brasil, habían estado multiplicando sus buenos oficios para evitar que la guerra tomara mayores proporciones.

 

            Eran momentos en que en Europa la guerra estaba en su mayor intensidad y el Japón había iniciado la invasión de numerosos pueblos de Asia.  Todo hacía suponer que Estados Unidos se vería precisado en cualquier momento a intervenir  y sobre todo en el Pacífico en donde Japón era una amenaza.

 

            El 31 de julio se acordó la tregua y en la noche se dispuso el alto el fuego.

 

            De esa forma las tropas peruanas suspendieron su avance y se estacionaron en el terreno ocupado.  Lo cierto es que prácticamente el ejército ecuatoriano había sido anulado como unidad de combate y se tenía el camino libre para tomar Loja y Guayaquil.

 

 

Rompen la tregua

ARRIBA

            Hasta entonces el frente de la selva se había mantenido en relativa calma, salvo esporádicos tiroteos-

 

Era Comandante en Jefe  de la División de la Selva el general Antonio Silva Santisteban..

 

            El 10 de agosto se celebra la fiesta nacional de Ecuador y parece que eso enardeció los ánimos en tal forma que el 11 de agosto rompieron la tregua en la zona de la selva.  Las acciones se localizaron en el río Tigre, donde el teniente Dante Ghersi con tropas del batallón de infantería Nº 19, derrotó en Corrientes a efectivos enemigos que habían atacado.

 

            En Puerto Arica el capitán Saturnino Poblete de la guarnición de Arica derrotó a los contingentes de Tarqui  y  Vencedor.

 

            El 1º de agosto, el capitán Rivadeneira que comandaba las fuerzas peruanas en el sector Yaupi, Santiago, también se trabó en lucha con el enemigo.

 

            En los días siguientes a la tregua, se tuvo conocimiento que los ecuatorianos estaban concentrando tropas en  Rocafuerte, frente al puesto peruano de Pantoja.  Haciendo uso de fuerzas navales se dispuso el refuerzo de la guarnición.

 

            En la cañonera “Amazonas” comandada por el capitán de corbeta Florencio Texeira, salieron tropas al mando del teniente coronel Félix Torrejón Ocampo que debía asumir el comando del puesto de Pantoja.  Como jefe del batallón de infantería Nº 27 figuraba el comandante  Armando Aguirre.  Entre la oficialidad estaban los mayores Rigoberto Serván y Manuel Morales; los capitanes Genaro Cerdeña, Gerardo del Mar y Reynaldo Riveros.  Como jefe de transmisiones, el capitán Enrique López Velasco.

 

            A las 4 y 30 de la madrugada, las fuerzas ecuatorianas de Rocafuerte abrieron fuego sobre el puesto peruano de Pantoja.  Durante 8 horas se combatió hasta que los peruanos completaron la lucha frontal con un movimiento envolvente, lo que obligó a los ecuatorianos a huir, siendo perseguidos por los peruanos que iban en la cañonera “Amazonas”.  En la lucha murió el teniente Luis García y 8 clases y soldados.

 

            Las dos guarniciones, peruanas se encontraban en la margen izquierda del río Napo cerca de la desembocadura del Aguarico.  El movimiento envolvente fue ejecutado por la 4ta. Compañía capitaneada por el capitán del Mar, eficazmente secundado por la 3ra. sección del sargento Carlos Santillana.  La aviación prestó un decisivo apoyo.

 Cuando se ordenó el ataque a la guarnición de Rocafuerte, uno de los primeros soldados en caer herido fue el sargento  Juan Peñaherrera que había ido a Pantoja acompañado de su mujer Rosa Panduro Ramírez.  Ésta atendió al herido, se vistió con sus ropas y con su fusil ocupó el puesto de combate que su marido  había dejado.  Cuando las tropas peruanas se embarcaron en la cañonera “Amazonas” para perseguir a los ecuatorianos en el Aguarico, ella también lo hizo, pero al ser descubierta fue desembarcada.

 

            El día 12 los peruanos ocuparon la guarnición de Lagartococha que los ecuatorianos habían evacuado tras de su derrota en Rocafuerte.

 

            El mismo día 12, a 200 kilómetros al norte del río Marañón, se encontraba la guarnición peruana de Soplin bajo el mando del teniente Oswaldo Patiño.  Al frente tenían a la guarnición ecuatoriana de Huachi.  A las 4 de la tarde se abrieron los fuegos y el puesto enemigo fue capturado, tomando 9 prisioneros y ocasionándoles 6 muertos e hiriendo gravemente al jefe de la guarnición.

 

 

La emboscada de Porotillo

ARRIBA

Suspendidas las hostilidades, el ejército peruano quedó en posesión del territorio ocupado, hasta el río Jubones, en donde se encontraba la importante localidad de Pasaje.  Allí quedaron de guarnición un escuadrón del regimiento de caballería Nº 5 y elementos de la guardia civil, bajo el mando del capitán Alfredo Novoa Cava.

 

            El día 11 de setiembre a la 1 y 30 de la tarde, Novoa decidió hacer un reconocimiento de la margen derecha del río Jubones con un destacamento. Hay que reconocer que el control peruano era sólo hasta la margen izquierda y lo menos que se podía decir era que Novoa cometía una imprudencia. Novoa y su grupo, cruzó el puente Uchucurrumi y al llegar al punto llamado Porotillo, los soldados estaban divididos en tres secciones, una de vanguardia al mando de Novoa, una media y la última a la retaguardia.  Los dos primeros grupos fueron atacados de frente y por los flancos con fuego de ametralladora y de fusiles.  El destacamento peruano estaba conformado por el capitán Novoa, el teniente de la guardia civil Alipio Ponce, el alférez de caballería Luis Reynafarge, 22 soldados, el sargento segundo de la guardia civil Emiliano Tapia Díaz, el guardia  Luis Zumarán y otros 4 guardias. La acción solo duró 15 minutos.

 

            Novoa recibió tres balazos y siguió dando órdenes.  Casi al instante murió de una ráfaga de metralla el teniente Ponce, que lo seccionaron a la altura del vientre, también murió el alférez Reynafarge de sólo 24 años de edad y buen número de soldados. Sus nombres han sido honrados poniéndolos a diversos establecimientos militares de Piura y Tumbe.

 

            Las fuerzas contrarias estaban al mando del teniente coronel Jorge Maldonado que tenía un batallón de caballería a sus órdenes y como segundo al capitán Antonio Mogrovejo.

 

            Al morir el teniente Ponce, el sargento Tapia toma la pistola ametralladora y dispara hasta que se le agotan las municiones siendo capturado.  El sargento primero Lorenzo Rakovich enardecido avanza disparando y es muerto.  Cerca de Novoa herido, yacían muertos el cabo Quevedo y los soldados Huaccha y Abanto.  Se intentó una maniobra de retroceso para buscar posiciones más protegidas, pero fueron interceptados.  Novoa ordenó a su sobrino el sargento segundo César Novoa Gonzáles, que con el guardia Hermoza pusieran a salvo la caja con documentos.   Cuando esta orden estaba cumplida, ya el resto de sobrevivientes, incluyendo el capitán Novoa estaban muertos.  El último combatiente fue el guardia civil Lino Vásquez que cayó atravesado por una bayoneta cuando el enemigo se lanzó al asalto.

 

            El sargento Novoa y el guardia Hermoza, lograron alcanzar el río Jubones, lo atravesaron y durante la noche se escondieron en una zona boscosa; luego al amanecer se dirigieron a Pasaje donde narraron lo ocurrido a sus jefes.

El mando militar peruano admite las siguientes bajas: tres oficiales y veintidós de tropa muertos, un prisionero y un soldado que logró eludir la emboscada. Los que cayeron en la acción de Portillo, según versión peruana, fueron: capitán Alfredo Novoa Cava, tenientes Luis Reynafarge Hurtado, Alipio Ponce Vásquez (de la guardia Civil); sargentos Lorenzo Rokevich Minaya, Francisco Rivera Córdova, Salvador Briceño Rojas, Eleuterio Vélez Paraisaman, Sixto Marín Rabanal y Melquiades Quevedo Bardales; cabos Rosari Morales Cubas, Victoriano Huaichas Regalado, Felipe Vásquez Mendoza, Benigno Sánchez Solórzano, Carlos Lino Vásquez, Andrés Rojas Mejía, Enrique Asián Arbildo, Guadalupe Lucero Montenegro, Próspero Becerra Epéstegui, Andrés Colorado Camacho, Adán Abanto Medina, Juan Escalante Cachay Octavio Uchillán Mendoza, Juan Vásquez Jiménez, Antonio Flores Samamé y Luis Zumarán Carpio (Guardia Civil(1).

             Como inmediata represalia por estos hechos, el mando peruano ordenó el bombardeo de Balao, Tenguel y de toda la margen derecha del Jubones donde había concentraciones de tropas.

 

            Considerando que Ecuador había roto el cese de fuego, el mando peruano ordenó la reanudación de hostilidades y la ocupación de la provincia de Azuay cuya capital es Cuenca.  Rápidas gestiones diplomáticas impidieron la reiniciación de los fuegos, sin embargo, Ecuador nunca devolvió el cuerpo del capitán Novoa.. Los cadáveres del resto de oficiales y soldados fueron entregados y se realizaron en Tumbes solemnes honras fúnebres-

 

Alfredo Novoa Cava, ascendió a mayor después de muerto, había nacido en Chepén en 1908.  En 1938 cuando prestaba servicios en Sullana, se casó con una dama de ese lugar, doña María Peña Arrese, la que

            aún vivía en Lima en la plenitud de sus facultades. Tuvo dos hijos: Alfredo y Elvira.  Cuando estalló el conflicto de 1941, se encontraba sirviendo en el regimiento de caballería Nº 5 en San Pedro de Lloc siendo trasladado con su unidad a Piura. 

 

            El sargento César Novoa, sobrino del capitán, siguió en el ejército después de 1941 y en 1988 era teniente coronel sirviendo en Sullana donde se retiró del servicio, radicándose al principio en ese lugar.

 

            El sargento Tapia fue conducido prisionero a Cuenca, luego a Guayaquil y Quito, siendo liberado el 2 de diciembre de 1941.  Siguió en la guardia civil y sirvió por muchos años en Sullana y Chulucanas,  su tierra natal. Recibiendo muchas distinciones.

 

 

 

Emboscada de Panupali

ARRIBA

            El 18 de setiembre, fue emboscado en Panupali el alférez Máximo Pimentel que con 35 hombres hacía un reconocimiento.

 A las 11 de la mañana fueron atacados por 200 soldados ecuatorianos, a los que resistieron hasta las 7 de la noche, en que llegó una compañía   al mando del capitán Jordán y pusieron en fuga a los atacantes.

 

            Panupali está ubicado cerca de la localidad ecuatoriana de Piedras, a orillas del río Arenillas.

 

            En la acción murieron 7 soldados peruanos y varios quedaron heridos.  Las bajas en el bando enemigo fueron muchos mayores.

Los  ecuatorianos manifiestan  que ante la presencia de tropas peruanas en su territorio, se encomendó al capitán Moisés Oliva Ojeda  del Grupo de Caballería “Febres Cordero, desalojara a  las tropas peruanas. Lo acompañaban un teniente, un subteniente  y 35 soldados. La acción debía ejecutarse el 18 de setiembre a las 11 a,m.

 A partir de las tres de la tarde la aviación peruana bombardeó y ametralló las posiciones ecuatorianas; igualmente, un pelotón y una sección de zapadores peruanos fueron enviados en calidad de refuerzo a órdenes del Capitán Jordán

El pelotón del capitán Oliva recibió también el refuerzo de los subtenientes Manuel Pinto y Eduardo Montaño y  con pequeñas fracciones de tropa, se incorporaron para asistir a sus compañeros.

: "Se tomaron a los peruanos, dos prisioneros y en armamento, 1 fusil ametrallador Z.B, 1 carabina, 2.400 cartuchos de fusil ametrallador Z.B, que fueron empleados en la acción misma, 3 cascos, 13 caballos y una mula". El comandante de las tropas peruanas de Panupali fue, inicialmente, el subteniente Máximo Pimentel Obregón; sería luego reemplazado por el capitán Jordán quien, con el resto del personal, inclusive las unidades de refuerzo, organizó la retirada.

El mando peruano- expresan los ecuatorianos - reconoce como bajas de esta acción: siete muertos, dos heridos y dos desaparecidos.

Dice el capitán ecuatoriano Oliva; de nuestra parte hubimos de lamentar la muerte del sargento Rafael Grau Guzmán, Cabo Miguel Vaca y el conscripto Jacinto Flores Amay.

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El Presidente visita el frente.

ARRIBA

En varias oportunidades el presidente Manuel Prado hizo visitas al frente de lucha, tanto al iniciarse la Batalla de Zarumilla, como en los momentos de los avances es decir que llegó a pisar  territorio ecuatoriano, y allí reunirse    con el alto mando.

Prado tenía la costumbre de usar el uniforme de teniente de reserva.

También su hija Rosa estuvo en el frente en varias oportunidades, en labor humanitaria y llevó medicamentos a los hospitales de campaña donde eran atendidos en forma indiscriminada, heridos peruanos y ecuatorianos.

 

En la fotografía que insertamos mas abajo vemos a Rosita Prado, visitando el frente, y al hospital de campaña de Pocitos.

 

 

 

 

         

 

El Acta de Talara

ARRIBA

Desde fines de julio, Estados Unidos, Brasil y Argentina venían actuando como mediadores en el conflicto.  Con la aceptación de los dos países beligerantes, se enviaron observadores militares a la zona de conflicto, para garantizar el alto el fuego.Los países mediadores tras una serie de consultas y gestiones, lograron plasmar en un documento el armisticio o cese de fuego, para lo cual se celebró en el puerto de Talara una reunión de dichos países y de los países en contienda y tras de deliberar, se llegó a un acuerdo y se sentó un Acta.

            El Acta de Talara decía lo siguiente:

En Talara, a los dos días del mes de Octubre de 1941, siendo las veintidós horas, los seis  Observadores Militares, de los tres países mediadores: Argentina, Brasil y Estados Unidos, respectivamente, consecuentes con los documentos cursados en la fecha, reunidos en compañía de los mencionados Delegados de Perú y Ecuador, después de estudiados los mismos,

 

            ACUERDAN:

 

            1º.- Que los entendimientos habidos entre los Delegados de  Perú y Ecuador, con la colaboración de los Observadores Militares de los tres países mediadores, permiten definir una zona desmilitarizada entre ambos ejércitos, entendiéndose por desmilitarización ausencia total de fuerzas armadas en tierra, mar y aire dentro de la zona referida, excepto policía civil, bajo la supervisión de los Observadores Militares de los países mediadores, la misma que queda limitada por las siguientes líneas:

 

            Lado peruano:  Punta Arenas, Río Salado, El Guabo, Pitahuiña, Limón Playa, Panupali, Puente Puyango exclusive, Río Puyango, Quebrada de Cazadores, Cazaderos, El Salto, Quebrada de Pilares, Río Calvas, Río Espíndola.

 

            Lado ecuatoriano:  Punta Mandinga, Balao, Tenguel, Río Tenguel, Pucará, Hacienda Abañil, Guanazán, Buenaventura, Celica, Guayacán, Zozoranga, Cariamanga, Amaluza, Zumba Chito.

            2º.- Que la creación de dicha zona, tendrá por objeto asegurar la cesación de hostilidades, que ya había sido aceptada por los países litigantes, y la delimitación y fijación de las posiciones avanzadas de  sus respectivas fuerzas militares, que quedan concretadas expresamente por las líneas determinadas en el artículo anterior.

 

            3º.- Que a los efectos mencionados, los dos países se comprometen a no emprender operaciones militares, ni patrullajes terrestres, aéreos o navales de ninguna especie; quedando sobreentendido que este compromiso mutuo rige también para el territorio, aire y aguas del respectivo país opuesto.

 

            4º.- Que la definición de tal zona no implica reconocimiento presente ni futuro de título alguno de soberanía, o justificativo ulterior para derechos de posesión.

 

            5º.- Que dicha zona desmilitarizada será administrada por autoridades civiles ecuatorianas, bajo un régimen especial controlado y fiscalizado por los observadores militares de los países mediadores, quedando implícitamente permitidas todas las actividades civiles habituales, que no importen un peligro para el cumplimiento estricto de la finalidad que se persigue  con este compromiso.

 

            6º.- Que los  Observadores Militares para poder fiscalizar la perfecta desmilitarización de la zona establecida, tendrán derecho a recabar todo el apoyo y auxilio material y moral de ambos litigantes, los que les prestarán  por intermedio de sus autoridades civiles y de todos los escalones de los respectivos Comandos Militares, las informaciones y facilidades a los efectos mencionados en este artículo y anteriores.

 

            7º.- Que este documento podrá servir de base para un protocolo ulterior, en el caso que los países litigantes y mediadores, resuelvan ampliar el marco del compromiso contraído, siempre que se ajuste fielmente a su letra y espíritu, siendo firmados los términos del presente y aprobados en perfecto acuerdo por los Delegados Militares de Perú y Ecuador a nombre de sus Gobiernos y Comandos Superiores Militares respectivos, y como testimonio, por los seis Observadores Militares de los tres países mediadores, debiendo darse comienzo al cumplimiento de las disposiciones expresadas, a partir de las doce horas del cinco de los corrientes.

 

            Miguel Monteza Tafur, Teniente Coronel Delegado del Perú; Cristóbal Toledo Sáenz, Teniente Coronel Delegado del Ecuador; J.P. Ibarbode, T. Navío Argentina; U.G.Ent. T.C.E USA; H. Figueiras Teniente Coronel Brasil; C. Toranzo,  Mayor Argentina;  J.B. Paté, Coronel  USA.

 

            A solicitud de los países mediadores, el proceso de desmilitarización no se inició el 5 sino el 10 de octubre.

 

            Los países mediadores continuaron en reuniones y coordinaciones muy activas a fin de lograr la firma de un Protocolo.  Fue entonces cuando se sumó Chile.

            La línea trazada, obligó en algunos lugares, al retiro de las tropas peruanas.  En el territorio ocupado hubo satisfacción por el retorno de  sus autoridades civiles.

 

            Cuando más tarde se firmó el Protocolo, los países mediadores pasaron a la condición de garantes.

 

            Las sesiones para el acuerdo de Talara, se celebraron en la planta alta del edificio conocido como “Casa de Piedra” en donde funcionaba la gerencia de la IPC.

 

            Algunas reuniones se efectuaron en el Hotel Royal, edificio de madera bastante amplio.

 

            Mientras en Talara se daba el primer paso efectivo para lograr la paz entre las dos naciones en conflicto, en el Océano Pacífico la situación se ensombrecía, con los avances imperialistas de Japón, cuyo ejército había invadido Birmania, Malaya, las islas de Java, Sumatra, Borneo y muchas del Pacífico.

 

            El 7 de diciembre en forma sorpresiva, la aviación de Japón atacó la base naval norteamericana de Pearl Harbor en Hawai hundiendo a la casi totalidad de barcos allí fondeados, lo que obligó a Estados Unidos a declararle la guerra.

 

            Por lo tanto, Estados Unidos volcó toda su atención y esfuerzo a combatir a Japón y no le convenía que en esta parte de América hubiera un conflicto.

 

 

 

El Protocolo de Río de Janeiro

ARRIBA

Tras firmarse el Acta de Talara, los países mediadores continuaron sus gestiones con el fin de lograr la solución definitiva del conflicto.  El Secretario de Estado  de los Estados Unidos, Cordell Hull, el Canciller de Brasil Oswaldo Aranha y el Canciller de Argentina Guillermo Ruthe, lograron que las conversaciones entre las dos naciones en litigio, siguieran  y llegaran a un acuerdo final.

 

            Por fin, el 29 de enero de 1942 se suscribió el Protocolo de Río de Janeiro que dice lo siguiente:

 

            Los Gobiernos del Perú y el Ecuador, deseando dar solución a la cuestión de límites que por largo tiempo los separa y teniendo en consideración el ofrecimiento que les hicieron los Gobiernos de los Estados Unidos de América, de la República Argentina, de los Estados Unidos del Brasil  y de Chile, de sus servicios amistosos para procurar una pronta y honrosa solución del problema y movidos por el espíritu americanista que prevalece en la III Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, han resuelto celebrar un Protocolo de paz, amistad y límites en presencia de los representantes de esos cuatro Gobiernos amigos.  Para este fin intervienen los siguientes Plenipotenciarios:

 

            Por la República del Perú, el Señor Doctor  Alfredo Solf y Muro, Ministro de Relaciones Exteriores, y

 

            Por la República del Ecuador, el Señor Doctor Julio Tovar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores.

 

            Los cuales después de exhibidos los plenos y respectivos poderes de las Partes, y habiéndolos encontrado en buena y debida forma, acordaron la suscripción del siguiente  Protocolo.

Artículo I

 

Los Gobiernos del Perú y del Ecuador, afirman solemnemente su decidido propósito de mantener entre los dos pueblos relaciones de paz y amistad, de comprensión y de buena voluntad, y de abstenerse  el uno respecto del otro de cualquier acto capaz de perturbar esas relaciones.

 

Artículo II

 

El Gobierno del Perú, retirará dentro del plazo de quince días a contar de esta fecha, sus fuerzas militares a la línea que se halla descrita en el Artículo VIII de este Protocolo.

 

Artículo III

Estados Unidos de América, Argentina, Brasil y Chile, cooperarán por medio de observadores militares, a fin de ajustar a las circunstancias la desocupación y el retiro de tropas en los términos del artículo anterior.

 

Artículo IV

 

Las fuerzas militares de los dos países, quedarán en sus nuevas posiciones, hasta la demarcación definitiva de la línea fronteriza.  Hasta entonces, el Ecuador tendrá solamente jurisdicción civil en las zonas que desocupará el Perú, que quedan en las mismas condiciones en que ha estado la zona desmilitarizada del Acta de Talara.

 

Artículo V

 

La gestión de los Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile, continuarán hasta la demarcación definitiva de las fronteras entre el Perú y Ecuador, quedando este Protocolo y su ejecución bajo la garantía de los cuatro países mencionados al comenzar este artículo.

 

Artículo VI

 

El Ecuador gozará para la navegación en el Amazonas y sus afluentes septentrionales, de las mismas concesiones que gozan el Brasil y Colombia, más aquellas que fueren convenidas en un Tratado de Comercio y Navegación destinado a facilitar la navegación libre y gratuita en los referidos ríos.

 

Artículo VII

 

Cualquier duda o desacuerdo que surgiere sobre la ejecución de este Protocolo, será resuelto por las partes, con el concurso de los Representantes de Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile dentro del plazo más breve que sea posible.

 

Artículo VIII

 

La línea de frontera será referida a los siguientes puntos:

 

A).-En el Occidente:

 

1º.  Boca de Capones en el Océano.

  Río Zarumilla y Quebrada Balsamal o Lojas,

  Río Puyango o Tumbes, hasta la Quebrada Cazaderos,

  Cazaderos,

  Quebrada de Pilares y del Alamor hasta el río Chira,

  Río Chira aguas arriba,

  Ríos Macará, Calvas y Espíndola, aguas arriba, hasta los orígenes de este último en el

     Nudo de Sabanillas,

  Nudo de Sabanillas hasta el río Canchis,

  Río Canchis en todo su curso, aguas abajo,

10º Río Chinchipe, aguas abajo hasta el punto en que recibe el río San Francisco.

B).-En el Oriente:

 

  De la Quebrada de San Francisco, el “divortium aquarum” entre el  río Zamora y el río      Santiago hasta la confluencia del río Santiago en Yaupi,

2º Una línea hasta la bocatoma del Bombonaza en el Pastaza.  Confluencia del río Cunambo con el Pintoyacu en el río Tigre.

  Boca del Cononaco en el Curaray, aguas abajo hasta Bellavista,

  Una línea hasta la boca del Yasun en el río Napo.  Por el Napo aguas abajo, hasta la Boca del Aguarico,

  Por éste, aguas arriba, hasta la confluencia del río Lagartococha o Zancudo con el Aguarico,

  El río Lagartococha o Zancudo, aguas arriba hasta sus orígenes y de allí una recta que vaya a encontrar el río Gueppi y por éste hasta su desembocadura en el Putumayo arriba, hasta los límites de Ecuador y Colombia.

 

Artículo IX

 

Queda entendido que la línea anteriormente descrita será aceptada por el Perú y de Ecuador para la fijación, por los técnicos, en el terreno de la frontera  entre los dos países.  Las Partes podrán sin embargo, al procederse  a su trazado sobre el terreno, otorgarse las concesiones recíprocas que consideren convenientes  a fin de ajustar la referida línea a la realidad geográfica.  Dichas rectificaciones se efectuarán con la colaboración de los representantes de los Estados Unidos de América, República Argentina, Brasil y Chile.

 

Los Gobiernos del Perú y Ecuador someterán el presente Protocolo a sus respectivos Congresos, debiendo obtenerse la aprobación correspondiente en un plazo no mayor de treinta días.

 

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios arriba mencionados, firman y sellan en dos ejemplares en castellano, en la ciudad de Río de Janeiro, a la 1 hora del día 29 de enero de 1942, el presente Protocolo, bajo los auspicios de Su Excelencia el Señor Presidente del Brasil  y en presencia de los Señores Ministros de Relaciones Exteriores de la República de Argentina, Brasil, Chile y del Sub-Secretario de Estado de los Estados Unidos de América.

 

Firmado:  Alfredo Solf y Muro.- J. Tovar Donoso.- E. Ruiz Guiñazú.- Summer Wells.- Oswaldo Aranha.- Juan B. Rossetti.

 

            El ejército peruano evacuó el territorio ocupado entre el 6 y 10 de febrero.

 

            El Congreso declaró que Prado era merecedor del bien de la Patria y le otorgó la condecoración única “De la Gratitud Nacional”.

 

            Prado, vistiendo siempre el uniforme de Teniente de Reserva, había visitado el frente con su hija Rosa.  En Piura estuvo varias veces.  Se produjeron manifestaciones de entusiasmo en casi todos los pueblos del Perú, siempre con el lema que había prevalecido durante la campaña militar:  Tumbes, Jaén y Mainas, ni de vainas”.

 

 

Soldados en Cementerio de Sullana

ARRIBA

            En el cementerio San José de Sullana, se encuentran los restos de los siguientes soldados que murieron en el conflicto de 1941 de acuerdo a las lápidas, los que actuaron en el frente de Pampa Larga y La Tina.

 

            A) En el cuartel San Mateo: 1) José Víctor Benites del B.I. 20, murió el 11 de agosto de 1941  2) Julio Lozano Vásquez, murió el 20 de julio de 1941  3) Pedro Navarro M. del R.C. 7, murió el 28 de julio de 1941  4) Germán Tello del B.I.19, murió el 1º de julio de 1941  5) José Príncipe De la Cruz, el 27 de julio de 1941.

            B) En el cuartel San Eugenio:  1) Soldado Eugenio Silva, de la Comisión de Límites el 10 de octubre de 1943  2) Cabo Francisco Coba, el 22 de octubre (no se indica año).

 

            C) En el Cuartel San Lucas: 1) Cabo del G.A 8, Juvenal Valenzuela, murió el 12 de junio de 1941.

 

            José Víctor Benites Nauca, según la partida de defunción de Registros Civiles de la Municipalidad de Sullana, murió el 12 de agosto en el frente de Pampa Larga, era cajamarquino y tenía 25 años.  Después del 31 de julio de 1941, se pactó una tregua entre los dos países contendores, la misma que fue rota por los ecuatorianos el día 10 de agosto fecha de su aniversario, en varios frentes.  Desde Zapotillo, los ecuatorianos atacaron a la guarnición de Pampa Larga.  Se luchó los días 10, 11 y 12, y los peruanos tomaron Zapotillo.

 

            Julio Lozano Vásquez, no murió el 20 de julio como señala la lápida, sino el 25 de julio.  Era trujillano y luchó en el frente de Pampa Larga.

 

            Pedro Alcántara Navarro More, había nacido en Sechura, pero vivió en Sullana desde muy niño, con su padre adoptivo Augusto Rojas, el que se dedicaba al canto y a la guitarra en las picanterías de Sullana.  El niño Pedro, era un morenito vivaz que vivió dentro de la mayor pobreza, estudió la Primaria en el Centro Escolar 1031 y ayudaba a la casa vendiendo loterías.  Al estallar el conflicto con Ecuador, se enroló en el R.C. 7, murió el 28 de julio en Vado Limón (Ayabaca).  Una  bonita plaza en Sullana lleva su nombre.  También en Sechura y en Suyo, sendas  calles.  En Sechura se le ha levantado un busto y en el Cuartel de Sullana hay una placa en su honor.

 

            Germán Tello Vílchez, en su lápida dice que perteneció al Batallón de Infantería Nº 19 y que murió el 1º de julio de 1941.  La partida de defunción del Municipio de Sullana, dice que murió el 27 de julio a las 4 p.m. herido de bala por ráfaga en el combate La Tina-Macará.  Era natural de Cutervo (Cajamarca) y su padre fue Norberto Tello y su madre Asunción Vílchez.  El Batallón de Infantería Nº 19 luchaba en el frente de Zarumilla, pero una compañía se encontraba en el frente de La Tina-Macará.

 

            En la lápida de José Príncipe de la Cruz, no indica la unidad a la que perteneció ni el año de su muerte, pero según la partida de defunción, murió el 27 de julio de 1941 en el frente de La Tina (Ayabaca).  Tenía 25 años y era natural de Santiago de Chuco (La Libertad) habiendo sido sus padres  Jacinto Príncipe y Natividad De la Cruz.

 

            El cabo Francisco de la Coba, según su lápida  murió el 22 de octubre sin indicar el año del deceso.  En esa fecha ya no había acciones de guerra, por lo cual se supone que el deceso fue en 1943, fecha en que funcionaba en la calle Lambayeque de Bellavista la Comisión de Límites.  Sería el mismo caso del soldado Eugenio Silva en cuya lápida si aparece como perteneciente a la Comisión de Límites.

 

            Juvenal Valenzuela, en su lápida donada por la 1ra. División de Caballería, dice que perteneció al grupo de artillería Nº 8.  Según su partida de defunción era limeño, de 25 años, soltero, se ignoraba su apellido materno y murió por asfixia en el río Chira el 14 de junio.  Es posible que se haya ahogado en un choque de patrullas durante una acción exploratoria en el frente de Pampa Larga.

 

Perú perdió territorios

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            El periodista Mario Miglio escribía el 23 de febrero de 1995 en “Expreso”, que el Perú tenía en la actualidad la mitad de los territorios que tenía cuando surgió a la vida independiente, pues había perdido territorios con todos sus países limítrofes.

            Hacía recordar que antes de 1941, todos los mapas oficiales del Perú, elaborados por el Instituto Geográfico del Perú y por el propio Ejército; que se usaban para educación en los cuarteles y locales públicos eran muy diferentes a los que empezaron a circular después de la firma del Protocolo de Río de Janeiro.  Recuerda el periodista, que en esa época era estudiante secundario y se les había mostrado otra realidad de la frontera con Ecuador.    La línea fronteriza desde los límites con Colombia, caía casi en forma vertical y dejaba dentro del Perú, las nacientes de todos los ríos tributarios del Marañón.  Es decir que se nos había mantenido en el engaño, y no supimos que el Protocolo de Río, se concretó a formalizar el statu quo que regía desde 1936  -en época de Benavides- y que el gobierno nunca hizo de dominio público.  Entre los mapas peruanos anteriores a 1941  y los del Protocolo hay una diferencia de 170 000 kilómetros cuadrados en nuestra contra y en 1941, nuestros soldados lucharon y murieron en defensa de un territorio que suponíamos nuestro.  Y pese a eso, todavía Ecuador decía haber perdido 200 000 kilómetros cuadrados.

 

            El 12 de marzo de 1995, el periodista limeño Víctor Errea S., escribía en “Correo” de Lima, que Ecuador había perdido la guerra y que había ganado 70 000 km2  de territorio, más del que venía ocupando, lo que incluía también el llamado triángulo de Sucumbios que el Perú había recibido como ridícula compensación de Colombia por el extenso trapecio de Leticia que Leguía regaló a Colombia.  El Perú siempre había exigido que se respetara la Real Cédula de 1802 de acuerdo a la cual el territorio de Ecuador estaba ubicado entre el mar y la cordillera occidental de los Andes, teniendo como línea limítrofe una recta perpendicular que nacía en Sucumbios y terminaba en el río Chinchipe dejando para el Perú, los territorios donde nacían todos los afluentes del Marañón.  Durante el siglo XIX el Perú había estado en posesión de todos esos territorios selváticos, hasta que en 1882 en que Ecuador aprovechando que estábamos en guerra con Chile, envió tropas al Alto Napo y fundó una guarnición, iniciando así un lento proceso de infiltración.  En el territorio ganado por Ecuador en 1942 se encuentran los ricos yacimientos petrolíferos de Lago Agrio que después rebautizaron los ecuatorianos como Nuevo Loja de donde han estado extrayendo cuatrocientos mil barriles diarios de petróleo.  En los territorios ganados por Ecuador en el Protocolo de Río de Janeiro han creado las nuevas provincias de Napo, Pastaza Morona-Santiago y Zamora-Chinchipe.

 

            Como hemos dicho antes, el Perú permitió que Ecuador siguiera infiltrándose en las nacientes de los ríos amazónicos, con la pasividad peruana y para colmo el 16 de julio de 1936 se suscribe el Acta de Lima que firmaron de parte del Perú el Canciller Alberto Ulloa y por Ecuador el Ministro Plenipotenciario de Ecuador en Lima, Homero Viteri Lafonte y se estableció un statu quo, de acuerdo al cual Ecuador seguiría ocupando las nacientes de los ríos donde ya se había infiltrado, aún cuando las pretensiones de Ecuador eran mucho mayores y deseaba llegar hasta el Marañón.  El statu quo de 1936 sirvió de base para la elaboración del Protocolo de Río de Janeiro, pero a los peruanos se ocultó desde 1936 dicho statu quo, y se nos hizo creer que detentábamos los territorios a que hacía referencia la Cédula Real de 1802.

 

            De acuerdo con el statu quo de 1936, los límites con el Ecuador  en el sector de Piura-Tumbes, eran:  Boca de Capones en el Pacífico; tierra adentro por el Zarumilla, Alamor y Macará.

            El historiador ecuatoriano Oscar Efrén Reyes, en “Breve Historia del Ecuador” al informar sobre el Protocolo de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942, expresa que la línea fronteriza en el Occidente era:

 

  Boca de Capones en el Océano,

  Río Zarumilla y Quebrada Balsamal o Lajas,

  Río Puyango o Tumbes, hasta la Quebrada de Cazaderos

  Cazaderos

  Quebrada del Alamor hasta el río Chira.

 

            No se sabe como, ni cuando el punto 5º, queda modificado del siguiente modo:  5º Quebrada de Pilares y del Alamor hasta el río Chira.

 

            Con eso, el departamento de Piura, y concretamente la provincia de Sullana, pierden el territorio situado entre las quebradas de Pilares y el Alamor, pues antes la quebrada de Pilares no constituía límite, sino la quebrada o río Alamor..

Hay que hacer notar, que en todo mitin que realizaba en el Perú, o faltaban los carteles que decían: TUMBES, JAEN  Y MAINAS, NI DE VAINAS- Esa expresión habia nacido  la ciudad de Moyobamba, cuando era capital del territorio de Maynas.