Unión del emú

La pareja está de pie, la mujer dándole la espalda a su compañero. El hombre la atrae hacia él y la penetra por detrás. Inclinándose hacia delante, la mujer modifica el ángulo de penetración para conseguir una mayor profundidad.

Variante

La mujer puede apoyarse contra una pared o una ventana, o colocar el busto encima de una mesa o escritorio. La mujer se deja llevar para que el hombre la pueda penetrar con más fuerza.

Lo bueno

• Postura muy excitante: el hombre puede cumplir sus fantasías eróticas de dominación, y la mujer puede fantasear acerca de amantes imaginarios.

• Penetración profunda, con una buena estimulación de las paredes vaginales y el punto G.

• El hombre tiene las manos libres para acariciar el clítoris o los senos de su compañera.

Lo malo

• Es una postura difícil si los dos tienen estaturas muy diferentes. Si es así, el hombre deberá flexionar las piernas o, al contrario, subirse a un soporte para facilitar la penetración.


El arte del taoísmo

Cada día son más los occidentales que se apuntan a la doctrina del taoísmo, una teoría basada en el aprendizaje de técnicas que permiten al hombre alargar el mayor tiempo posible el coito. Surgió en China hace más de 14.000 años y según esta teoría, sólo existe una realidad, el tao (el símbolo redondo blanco y negro que representa a lo masculino y a lo femenino en perfecta unión y complemento).

Los taoístas aspiran a lograr el equilibrio de la energía del cuerpo, buscan la longevidad e incluso la inmortalidad a través de su teoría. Para el tao, las distintas posturas para hacer el amor pueden curar todo tipo de dolencias como la debilidad de huesos y articulaciones, las alteraciones de la presión sanguínea, problemas circulatorios e incluso los trastornos de la regla en las mujeres.

El taoísta considera que el hombre en su estado natural es eyaculador precoz. En esta doctrina, él debe retrasar su propio placer para satisfacer plenamente a su pareja porque su satisfacción sexual se mide también por la de su compañera.

Cuestión de músculos

Para conseguir retardar la eyaculación el taoísmo enseña al hombre a usar los músculos de la zona pélvica para mejorar su erección y a apretar con los dedos centrales de la mano el punto situado entre el escroto y el ano.

El papel de la mujer en esta doctrina no es precisamente el de ‘protagonista’. La mujer está considerada como el ‘agua’ y el hombre es el ‘fuego’. Los taoístas explican que el agua apaga al fuego, aunque también aconsejan cómo las mujeres podemos utilizar y fortalecer el músculo pubococcígeo: una de las técnicas consiste en el uso de un cascabel de plata con un cordel que se introduce en la vagina y la mujer tiene que aprender a mover, a subir y a bajar.

De esta forma tensa y destensa los músculos pélvicos. El cordel sirve para que la mujer conozca la profundidad de su vajina. Esta práctica está orientada a facilitar el amoldamiento de la vagina al pene.




Unión del emú










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