La postura del perrito

La postura del perrito es una de las posturas más rodeadas de controversia y de morbo a la vez. En esta postura la persona que penetra está de rodillas y detrás de la otra, que está apoyada en cuatro puntos: las rodillas y ambas manos.

Se trata de una postura que da mucho juego, debido especialmente a que en el coito permite variar los ángulos y la profundidad. Facilita tanto el coito vaginal, como el anal. Hay mujeres que en esta postura consiguen una estimulación especial en una zona de la vagina conectada internamente al clítoris y que les produce mucho placer.

En cualquier caso, la persona que penetra puede ayudarse de piernas y cadera para marcar el ritmo y la intensidad. También puede efectuar movimientos giratorios con las caderas para aumentar la excitación, puede usar sus manos... De hecho, éstas pueden cumplir una función adicional estimulando el clítoris o la zona perianal.

Algunas parejas heterosexuales cuentan que mientras el hombre penetra a la mujer, con una de sus manos él sostiene un vibrador, con el que le estimula el clítoris a ella. Entre homosexuales es una postura muy popular y muy recurrida.

Otro de los aspectos que suele gustar de esta postura es que la persona que penetra puede inclinarse sobre la espalda de su pareja y besarle el cuello, acariciarle las orejas, los pezones… Otra posibilidad es que quien penetra se ponga en cuclillas y busque de este modo otros ángulos en la penetración. Sin embargo, esto requiere cierta fuerza, flexibilidad y una mejor forma física en general.

Entre los detractores de esta postura están los que opinan que las rodillas pueden cargarse demasiado. No obstante, esto se puede resolver apoyándolas sobre una superficie acolchada y suave, como puede ser una almohada. Pero, quizás una de las principales objeciones para tener coito en esta postura sea que la pareja no puede verse la cara ni besarse en la boca.


Los puntos erógenos

Los puntos erógenos son aquellas zonas de nuestro cuerpo que, al ser rozadas, besadas o acariciadas, consiguen ponernos a mil. Existen multiplicidad de puntos erógenos, y su localización depende de cada persona. Existe una vieja “leyenda” según la cual un pintor del siglo XV, dibujó dos cuerpos (uno de hombre y otro de mujer), y pidió a sus amigos y familiares que señalasen con un pincel aquellas zonas que más les excitaban. El resultado fue que los cuerpos quedaron cubiertos al completo.

En cualquier caso, siempre podríamos hablar de una serie de puntos comunes, como, por ejemplo, la boca, antecedente del acto sexual en la mayoría de los casos, el cuello, la pelvis, la cadera, los senos (en el caso de la mujer), etc.

Los puntos erógenos de la mujer

A la hora de practicar el coito, las mujeres suelen necesitar una mayor estimulación, tanto física como psíquica, que los hombres. Sin embargo, su disfrute y “excitabilidad” es mayor, ya que el cuerpo femenino cuenta con más zonas erógenas que el masculino. Los principales puntos erógenos en la mujer son el clítorix y los senos (los primeros en responder al estímulo sexual) Las partes del cuerpo con mayor irrigación sanguínea, son más proclives a responder a los estimulos (detrás de las orejas, la cara interna de brazos y piernas, las muñecas, el cuello o detrás de las rodillas)

Los puntos erógenos del hombre

No hace falta ser un druida para saber cuál es la parte del cuerpo que con más facilidad se estimula en el hombre. Por fortuna, la anatomía masculina está llena de puntos lujuriosos (la oreja, el pecho, la parte baja de la espalda…) Distintos estudios demuestran que la estimulación de estos puntos incrementa el flujo sanguíneo en dirección a los genitales, potenciando sí el orgasmo.




La postura del perrito










Sexy rubia adolescente es follada hasta acabar

Esta golosa rubia adora ser enculada









alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Videos, Loterías y Lotería de Navidad
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón