Asquerosamente Antilepra

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La última
gambeta de Felipe

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Fue un clásico personaje rosarino pero adoptado en la ciudad de Roldán.Centre-half de la vieja divisional de reserva canalla, allá por los años 50, la ciudad capital del aire puro lo recuerda a través de éstas páginas.

Un gran tipo se fue hace un tiempo, pero nos dejó un recuerdo imborrable. Hoy lo recordamos así.

Del Anecdotarium canalla del Asquerosamente Antilepra

Todos los hinchas de Rosario Central siempre tenemos en nuestras entrañas las más clásicas e inolvidables anécdotas que hacen a la propia evolución como fanático indiscutible del club de Arroyito. Acompañadas de los sones de la inclaudicable marcha de don Laerte Carroli, estas vivencias protegidas en el azul y oro de nuestra divisa, nos emocionamos cuando recordamos de las andanzas de tal o cual jugador que fue parte de la historia del club y que entregó como ninguno su esfuerzo en pos de la consagración en primera. El culto al valor en la ciudad que lo vio nacer se inspira tras cada renovada gambeta, corrida, pase o gol dentro de la cancha y el agradecimiento que se torna rezo permanente al Sumo Creador. Indudablemente la profesionalidad de los nuevos jugadores ha desvirtuado un poco todo de aquello que se vivia con una especial atención, en un marco histórico distinto y hoy por hoy no es fácil encontrar cualquier tipo de vivencia personal por las distintas circunstancias que identifican al entorno de la primera división. El citar al plantel en la puerta del club a las 15.30 hs de un domingo, despues de haber comido un plato de ravioles en calle Reconquista y Jose Maria Drago, no es cosa que actualmente hagan aquellos que necesitan un cierto periodo de concentración y hasta un psicólogo para salir a jugar un partido de futbol. Los de antes no tenían tantas vueltas como para andar pensando en cosas raras ni menos en andar intimando tres dias antes para ver cómo se le ganaba al rival.-

Fueron muchos los gorriones que fabricaron jugadas y que hoy merecen el reconocimiento instantáneos de muchisimos hinchas. Fueron muchos los poetas de la zurda, los arquitectos de las más grandes jugadas con la de tiento. Pero no podemos olvidarnos de un muchachito que nació en Arroyito, que creció muy cerca del club de sus amores y que todos lo catalogaban como el " pequeño genio " de la zurda. Chuequito, rubio, de media estatura, fornido, de canillas flacas, calzaba la pelota con la misma simpleza que el " tato " Mur y abría el juego de insider izquierdo con una precisión formidable, al mismo estilo que el viejo Potro, Waldino Aguirre o Juancito Vairo. Habilidoso y de buen estado fisico, este insider de los de antes se caracterizó, ademas, por su noble corazón y compañerismo, pero por esas cosas de la vida jamás llegó a jugar en la primera división, siendo un referente notable de la reserva ( o segunda ) donde siguió cosechando juego, amigos y gambetas. Nos estamos refiriendo a Felipe Chiavetta.

El nombre de Felipe quizás no diga nada, pero para los viejos centralistas si. El hombre de potrero, el hombre de tantas anécdotas y cariños, el hombre de tantas atenciones para con los amigos, el hijo adoptivo ( y predilecto ) de Roldán, el chuequito que cosechó miles de amigos de la talla de Alejandro Mur, Angel Tulio Zof, Federico Vairo, el cartero Portaluppi, el recordado y queridisimo José Omar Pastoriza, el gringo Inveninatto, Botazzi, el colorado Aressi, Pepe Minni y tantos y tantos más que conformaríamos una lista insuperable.-

Felipe estaba alli, a unos kilómetros de Rosario, pero con el corazón latiendo en Arroyito. Felipe estaba allí, con la casa abierta, con el pan en la mesa y el asado a punto. Felipe estaba alli, entregándose por cada necesitado de una mano, a toda hora. Felipe no dormía. Felipe estaba cuando lo buscabas. Y velaba por Rosario Central, su vida.

Pero Felipe Chiavetta ( o Pefeli ) fue un gorrión que quiso levantar vuelo de golpe y se fue de madrugada con la bandada. Hizo la última gambeta, esquivó con ingenio al rival y se despidió dicéndonos hasta luego. El chuequito de Arroyito izó la mano en el raro viento de la medianoche y sin pedir permiso, se animó a hacer ese cortecito de piernas carcaterístico justo en la entrada al Cielo, recibiendo el tierno aplauso de los ángeles.-

Es dificil decir que Felipe ya no está entre nosotros, pero es mucho más fácil encontrarlo en cada anécdota reviviendo junto a los que hicieron la historia con mayúsculas de Rosario Central. Y es indudable que Chiavetta aportó su granito de arena.

Quizás alguna calle de Roldán pueda inmortalizarse con su nombre.-

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