8
J.R.R. Tolkien
|
Nació en Bloefontein, capital del Estado Libre de Orange (África de Sur), en 1982. Tres años después, su madre se trasladó con él a Birmingham, ciudad de la que era familia. El genio de Tolkien para la lingüística se manifestó con inusitada precocidad, puesto que a los ocho o nueve años ya se entretenía inventando lenguas. Graduado en Oxford, el año 1915, enseguida empezó a colaborar en el New English Dictionary, <<la mayor empresa lexicográfica que jamás se haya llevado a cabo>>. Profesor universitario, catedrático de Leeds, filólogo y conferenciante, la vida profesional de Tolkien es una sucesión interrumpida de títulos, honores y cargos importantes: Doctor honoris causa por varias universidades (Nacional de Irlanda, Oxford), vicepresidente de la Philological Society, miembro de la Royal Society of Literature... A escala popular, si embargo, todo eso parece empalidecido por el fulgurante brillo de sus creaciones literarias: El hobbit, El Silmarilion, El señor de los anillos, Las aventuras de Tom Bombadil, <<Hoja>>, de Ingle, Egidio, El granjero de Ham, El herrero de Wootton Mayor, Las cartas de Papá Noel, El regreso de Beorhtnoth. Tolkien falleció en 1973, sin ser publicado El Silmarilion, el primer libro que había empezado a escribir. Lo que no impidió que los otros ya le hubiesen hecho realmente famoso. El señor de los anillos El principio es tan evidente como un axioma: la capacidad corruptora del poder alcanza incluso a los dioses. Y eso lo saben muy bien los magos y elfos, que se niegan a aceptar el anillo del poder que les ofrece Frodo, el hobbit. Un anillo que hay que destruir cueste lo que cueste, ya que, de no hacerlo, de conservarlo o permitir que lo recupere Sauron, el Señor de la Oscuridad, los habitantes de la Tierra Media corren el peligro de dejar de ser libres. Porque el poder es el mal. Ese riesgo apocalíptico de perder la libertad, de verse obligados a abandonar el modo de vida que tanto les gusta, impulsa a Frodo y a sus camaradas a emprender, si bien de mala gana, la gran aventura que relata Tolkien: una guerra abierta, en la que la emoción de la lucha, el interés por lo incierto del desenlace, la riqueza de imágenes y el derroche de fantasía impiden escapar a la magia de lo que se está leyendo. Epopeya imaginaria, pero espectacular, "El señor de los anillos", es todo un universo, con mitología y lenguaje propios, donde lo siniestro y lo heroico alternan, mientras se combaten encarnizadamente el Bien y el Mal, en un eterno conflicto que, para Savater, adopta en esta trilogía la forma de: "el capricho literario más logrado de los últimos cincuenta años".
|