La música de Emilio Barranco
 
La música de Emilio Barranco
 
   
 
 
Ceuta, 19 de noviembre de 1997.
Revisado el 6 de mayo de 2001.
Enlace al "Rincón Metafísico" de Emilio Barranco
Es el rincón personal de un ser humano que se emociona con mil cosas distintas...
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Servidor de ustedes: Emilio Barranco.
Mi madre canturreaba coplas y romanzas, cuyo libreto demostraba desconocer en parte, y modificaba a su antojo. Sus quehaceres de madre y ama los compaginaba con las melodías de Machín, Imperio, Piquer, Valderrama, Negrete y un interminable rol de tonadilleras y cantaores. Cuando no cantaba ella, estaba puesta la radio, de modo que siempre había un fondo musical en el hogar. Mi padre, en cambio cantaba poco. Más bien silbaba o tarareaba, y no lo hacía mal. Me llevaba a ver el "Desfile de la Victoria" y demás acontecimientos castrenses, por lo que las músicas que acompasaban el paso de la gente armada también se asentó en mi memoria.
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"Un grupo de jóvenes". Diario "El Faro" del 29-1-1971
Ambos ambientes iniciaron subconsciente y subliminalmente mis inclinaciones musicales que, lejos de ser educadas y forjadas a temprana edad, según deseo de mis padres (me encapriché en no estudiar música), afloraron más tarde, pero con gustos bien distintos en aquel momento. La música "moderna" entró en casa de la mano de mi hermana, que me lleva poco más de dos años. Ella coleccionaba la revista "Fans", que mi padre tuvo buen cuidado de mandar a encuadernar, para evitar que se desperdigaran. Allí se contaban los cotilleos y pormenores de los artistas de moda, que causaban furor entre los jóvenes. Los primeros discos los compró ella y la cosa iba de Dúo Dinámico, Bruno Lomas, Karina, Mustangs, e incluso un tal Ramón Calduch, del que nunca más se supo.
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Mackenna. La foto que no se publicó.
Aunque ya arrastraba un buen bagaje de músicas oídas en distintos entornos, la auténtica fiebre me dió a los catorce años, cuando mi amigo de la infancia Santiago Méndez, volvió a Ceuta en unas vacaciones de verano. Conocía al dedillo todas las canciones de las listas de éxito y las emisoras más "modernas". Pasábamos interminables horas en los jardines de la Argentina pegados al "transistor". A la vorágine española que se desarrollaba (que no tardó en llamarse "pop"), se adjuntaba la que ya había hecho impacto fuera de nuestras fronteras y se colaba en nuestra cultura por todas las rendijas. Bueno, ya se había colado, lo que pasa es que yo no estaba muy al tanto. Uno había sido "oyente pasivo". Tuve la suerte de vivir intensamente la música de la segunda mitad de "los sesenta" y podría asegurar que no hay artista "pop" español de dicha época que no conozca. En cuanto a los extranjeros me tocó vivir el ocaso de los Beatles y el crecimiento de los yanquis que, entre otros muchos, nos dejaron a Eric Clapton, gurú británico de talla galáctica y lejano maestro mío en el "punteo" de "blues" a la guitarra, cuyos discos destrocé en el empeño aprehensor de interminables escalas de inigualable belleza.
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MACKENNA. Emilio Barranco: guitarra. Emilio Hueto: batería.
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Angel Soriano: guitarra y voz. Jorge García: Bajo.
Siguendo la frase bíblica de que "no es bueno que el hombre esté solo", busqué agrupamiento musical, y el primer lugar donde lo encontré fué en el coro de la iglesia de Africa. Por él pasaron innumerables jóvenes en distintas etapas. La única foto que tenía la extravié. No obstante ampliaré la información con la ayuda de algunos de los que estuvieron conmigo.

Y como es normal formé un grupo musical junto a otros tres "colegas": Angel Soriano (bajo), Jorge García (guitarra) y Emilio Hueto (batería). La dotación inicial para los personajes era un amplificador de marca desconocida que daba cobijo a los tres instrumentos de cuerda (o, mejor dicho, de "pulso y púa", para ser más exactos) y al micrófono. Las guitarras, compradas en "Radio Self" eran de diseño galáctico, como galáctica era la distancia de las cuerdas al mástil. No era necesario hacer "pesas": bastaba tocar un rato para fortalecer la mano izquierda. En cuanto a la batería, si ella pudiese contar cuántas manos la percutieron, tardaría años en relatarnos sus vivencias...
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Tal fue el nacimiento del grupo MacKenna, nombrado así por la película "El oro de MacKenna", interpretada por el insigne Gregory Peck y en la que actuaban como "malos" Omar Sharif y Telly Savalas, al que luego conocimos como Koyak, el detective calvo del "chupa-chups".

El repertorio era de lo más variopinto, con tendencia a tocar lo que nos daba la gana, aunque el público mandaba en los bailes. Otra cosa eran las actuaciones en el salón de actos del Instituto: público sentado esperando a oír qué tocas, y si lo haces bien. Así, empezamos por "montar" canciones de Chicago Transit Authority (Listen, I'm a man), Pacific Gas & Electric (Bluesbuster; Mother, why do you cry?), Santana (Mujer de magia negra; Oye cómo va; y otros muchos que no recuerdo), etc. No entiendo por qué no montamos algo de Beatles o Rolling. Bueno, yo en particular sí lo hice, ya que mis gustos musicales empezaban a dislocarse y escuchaba con avidez todo tipo de música que llegaba a mis oídos. Así, José Feliciano, aquél que cantara "Oh, viejo buitre" en "El oro de Mackenna", obsequió al mundo con el disco "Fireworks", y entre sus surcos habían cosas tan bellas como una versión de Yesterday sólo con guitarra, otra de Let it be, otra de She came in through the bathroom window, otra de Blackbird, así como un par de arreglos de otros tantos minuetos de Handel (el autor de "Música para fuegos artificiales", de donde tomó nombre el citado disco). Había también una pieza llamada Pegao que, como Yesterday, también era sólo de guitarra. Estas dos últimas composiciones me han servido durante más de veinticinco años para "hacer dedos".
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El peasso grupo BASASO: Juan Salas, Javier Spiteri, Pedro Soriano y Emilio Barranco.
Tras mi paréntesis estudiantil en Madrid, y laboral en Bilbao, regresé a Ceuta, y formé grupo con Juan Salas (guitarra baja y voz) y Pedro Soriano (percusión), hermano de Angel. Al grupo, que se llamó Basaso (por Barranco, Salas y Soriano), se unió más tarde Javier Spiteri. Entre las actividades por cuenta propia, también había tiempo para acompañar a otros cantantes, como el grupo Libra, con Pepe Pacheco, Jacinto León, Merche García de la Torre, Luci y otros, así como a los solitarios Carlos Bernal y Pepe Tejero.
Pero, como dice el refrán: "hombre casado, burro domado". El individuo renuncia a serlo en parte, para convertirse en elemento de un todo familiar. Luego llegó el trabajo, la boda, los niños, y muchos etcéteras que me hicieron postergar a mi fiel guitarra. Sin embargo, en las noches de luna clara, barbacoa en la playa y hartos de pinchos morunos y jureles, aquel toque de Yesterday a la guitarra, acompañado del rumor de las olas, renueva la juventud en nuestros corazones...


[Tío, joder, me has hecho un nudo en la garganta... (el webi-master)]
SIGUEN AHORA OTROS RECUERDOS Y ALGUNAS REFLEXIONES MUSICALES Y PERSONALES...
...SOBRE CARLOS BERNAL...
CARLOS BERNAL. ¿Es posible que alguien pueda pensar que lo hemos dejado en el olvido? Pues no, hija, no (como diría Antonio Ozores, en uno de sus momentos de inteligible discurso para la audiencia del jurásico elevisivo "Un, dos, tres, responda otra vez"). CARLOS BERNAL ES uno de los mejores cantautores que ha parido este pueblo; dotado de una genialidad digna de ser ceñida de laureles. Su don para componer bellas músicas, y dotarlas de eruditos versos (o viceversa), es equiparable al de autores españoles de alto copete. Soy de los que piensan que si el artista se levanta temprano, la inspiración también madruga. Con esto quiero decir que, de haberse dedicado por completo a esta actividad, habríamos tenido en nuestras Españas otro genio del que preocuparnos. Pero amigo, la libertad, la responsabilidad y el amor todo lo pueden, de manera que, libre, responsable y amorosamente se dedicó a su familia y a su abnegada profesión, dejando la creatividad para el segundo puesto del escalafón de prioridades. El fiel de su balanza señala exactamente hacia donde él quiso. Dios le premie por esto.

En aquellos días consideré un privilegio (y hoy lo mantengo) poner mi guitarra, mi técnica y mis dedos a su disposición, colaborando en el montaje de algunas de sus canciones, que tuvimos pocas oportunidades de interpretar, ya que un espectáculo en Ceuta es cosa efímera, dada la densidad de población; y ponerse a hacer giras en 18 Km2. sería patético: a partir de la segunda gala, sólo acudirían los gatos.

Hubo buena química. Se respetaron las opiniones de todos los comparecientes en los ensayos, empezando por la del cantautor. Y creo que salió una "cosa guapa", como se dice ahora. De forma que el grupo BASASO (JUAN SALAS, PEDRO SORIANO y este humilde escribidor [EMILIO BARRANCO], aprendiz de todo y maestro de nada) patentizó una de sus facetas musicales: acompañamiento del artista, solitario o colectivo (grupo "Libra").

No recuerdo si en aquella ocasión había una guitarra más, empuñada por JAVIER SPITERI o TOMÁS GARCÍA (el novio de TATI). Ambos le daban bien a las cuerdas. JAVIER sí se incorporó al grupo de manera fija. TOMÁS creo que lo hizo esporádicamente; es posible que participara cuando acompañamos a JULIA MIGUEL (hermana de la cantante AMMILA), que cantó "Parole", en una noche de feria. Ese verano o el siguiente, murió CECILIA (la del "Ramito de violetas") en accidente de automóvil. Le tocaba actuar en otra "Feria".
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...BRONCA EN EL INSTI... (MANOLO ROMAY)
El caso es que hubo espectáculo, y además, completo: en el Instituto de Enseñanza Media. Me explicaré.

El salón de actos del Instituto era el foro habitual utilizado en eventos relacionados con la obtención de fondos para viajes de estudios (ya hablaremos de eso algún día), y algún que otro tipo de manifestación cultural. En aquel entonces había una cosa que se llamaba "Teatro de Cámara y Ensayo" que estaba dirigida desde la tramoya (sin agarre), por el Sr. TORRADO, padre de PEPE TORRADO, el de la Autoridad Portuaria.

Colaborábamos con ILDEFONSO ÁLVEREZ FELIP en todo tipo de asuntillos culturales (homenaje a PEMÁN, homenaje a LÓPEZ ANGLADA, etc.), así como en conciertos, y cualquier cosa que nos pidiera. De modo que se montó una gran GALA MUSICAL (no consigo recordar el año, pero lo buscaré en la hemeroteca; puede que 1972 ó 73), en la que actuaron, entre otros, CARLOS BERNAL, JOSÉ MARÍA TEJERO, al que también acompañamos en algunas canciones de corte "pop" ("Rocket man", "Imagine") y, como artista invitado cerrando el espectáculo, MANOLO ROMAY. Este venía de la Península (puede que Murcia o Alicante), donde residía desde el traslado de su señor padre. Era uno de los líderes del grupo "HERMANOS DE NUESTRA TIERRA", aquél que cantaba en la iglesia de San José. Llegó precedido de un gran expectación.

Pues bien. Comenzó el espectáculo..., la gente se acomodaba..., siguió el espectáculo..., la gente comía pipas..., cantó PEPE TEJERO acompañado por el grupo BASASO..., el público charlaba sin respeto alguno a los actuantes..., los ánimos se estaban encrespando..., cantó CARLOS BERNAL, y en la canción "VAGABUNDO", que tiene un verso que dice "...NO ME IMPORTA QUE LADREN LOS PERROS", él acomodó una pausa vocal anticipando un "¡ESTO VA POR VOSOTROS!", de tal manera que recibió una pitada y, tras terminar la canción y con un toque de atención y llamada al respeto para los actores, se templaron los ánimos y la cosa siguió felizmente, disfrutando todos de la interminable gala.

Y llegó el final. Turno de MANOLO ROMAY, el mesías prometido. En camisa y vaqueros, subió al escenario con una pequeña carpeta azul de gomas, que contenía las letras de las canciones de su repertorio. Se había ceñido un cable de guitarra en la cintura, al modo de las boleras del gaucho pampero. Puso la carpetilla en un atril, la abrió, se avió las gafas, acercó una silla y puso el pie derecho sobre ella, dándole soporte a su guitarra. Templó algunas cuerdas, y puso fin a los prolegómenos, diciendo: "Soy MANOLO ROMAY, vengo de... (nomacuerdo), y voy a cantar unas canciones que están de moda en donde yo vivo". Y sin más preámbulo, atacó la primera canción, "ad literam":

"La hierba de los camiiinooos
la pisan los caminaaanteees (bis)
y a la mujer del obrero
la piiisan cuatro tunantes
de esooos que tienen dineeerooo.
Que laaa tortilla dé vuelta
que looos pobres coman paaan
y looos ricos puta mieeerdaaa."

¡Cielos!, dijimos. ¡Coño!, masculló algún osado. ¡Esto es fuerte!, pensamos todos. Tras el impacto inicial, similar al que produce la explosión de un petardo a un palmo de la oreja, hubo un gran murmullo de fondo, como el que era habitual en las clases de matemáticas del Sr. PRIETO [QUE LE DECÍAMOS EL “CENTRÍFUGO” por la velocidad que imprimía a sus explicaderas]. Como si hubiera sonado el himno nacional y pasase por delante el mismísimo FRANCO, el Sr. TORRADO se puso en pie, y no precisamente para rendir pleito homenaje al cantante, sino para dar orden de cierre inmediato de la función.

La pesada cortina se cerró "ipso facto", casi tirando a ROMAY, que estaba en la línea de paso del telón, y quedó tambaleándose, sin micro, y pasmado. Apagaron candilejas y encendieron luz de ambiente; la gente desalojó la zona "sin entretenerse". Por suerte, además del telón, también se cerró un tupido velo. Y sin dar tiempo a ese pequeño regodeo con que nos adobamos los artistas tras la actuación, se dio por terminado el espectáculo. ¡Qué espectáculo!...

En fin. La universalidad de la música es un potro cabalgado por la letra de nuestros pensamientos. A veces escribimos con amor, y a veces con sectarismo, de modo que a los oponentes, las ideas pueden inferir desde un arañazo hasta un tajo de "gladius hispaniensis". Algo parecido pasa con cualquier bello tango argentino: una vez dotado de letra, llega a convertirse en el lamento del cornudo.

Emilio. 4-XII-2004.
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