Monumento de Fernando III - Monumentos del Uruguay - Mundo Matero
FERNANDO III


OBRA DEL ESCULTOR TROIANO TROIANI
CORONA EL FRONTON DE LA FACHADA DE LA COLONIAL IGLESIA DE LA CIUDAD DE SAN FERNADO DE MALDONADO.

Fernando III el Santo (c. 1201-1252), rey de Castilla (1217- 1252) y de Castilla y León (1230-1252). A la muerte del rey Enrique I (1217), Berenguela, madre de Fernando, heredó la corona castellana. La reina renunció inmediatamente al trono en favor de su hijo. En 1220 Fernando III se casó con Beatriz de Suabia, matrimonio del que nació el futuro Alfonso X. En 1237 volvió a contraer matrimonio con Juana de Ponthieu.
Durante los primeros años de su reinado la vida política se caracterizó por la predominante presencia de su madre Berenguela en los asuntos del reino. En 1230 murió su padre Alfonso IX de León, que en su actitud anticastellana había designado como herederas a sus hijas Sancha y Dulce, habidas de su matrimonio con Teresa de Portugal. Sin embargo, la habilidad de Fernando, la ayuda de la Iglesia y de un sector de la nobleza leonesa, junto con la habilidad de Berenguela, consiguieron que la Corona de León recayera en Fernando. La unión de Castilla y de León bajo el cetro de Fernando III terminaba definitivamente con la separación de ambos reinos. La nueva unidad política y las expectativas abiertas años atrás por la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) permitieron que desde 1231 a 1236 se desarrollaran bajo el reinado de Fernando importantes campañas victoriosas frente a los musulmanes en el ámbito de la Reconquista. Su vasallo, el arzobispo Jiménez de Rada conquistó Quesada y Cazorla (1231). En 1236 se conquistó Córdoba, antigua capital del Califato.
La fase más importante de expansión territorial frente a los musulmanes se desarrolló entre 1240 y 1248. Durante este periodo se conquistó Jaén (1246), el reino de Murcia se convirtió en vasallo de Castilla (1243), y Sevilla capituló en noviembre de 1248, después de un largo asedio en el que participó la marina vasca del almirante Ramón Bonifaz.
El repoblamiento cristiano de Andalucía comenzó poco después de su conquista. La extensión e importancia económica y estratégica de las nuevas tierras obligaron al monarca a repoblar el territorio conquistado de una forma efectiva. El modo utilizado fue el llamado sistema de 'repartimientos', con dos modalidades: donadíos y heredamientos. Los primeros se utilizaron para repartir los bienes inmuebles, cuyos beneficiarios fueron principalmente la aristocracia laica y eclesiástica. Por su parte, los heredamientos hacen referencia al reparto de tierras entre verdaderos pobladores, que fueron tanto caballeros de linaje y villanos, como peones. Mediante este sistema se inició en Andalucía una estructura de grandes propiedades que permitió un incremento de la autoridad de los poderosos, tanto por las tierras que consiguieron, como por los derechos jurisdiccionales que acumularon en sus manos. Por su parte, en Castilla y León, de donde salieron la mayoría de los pobladores de las nuevas tierras, se incrementaron los grandes dominios. La aristocracia militar, eclesiástica y de los concejos castellano-leonesa adquirió rápidamente los bienes que dejaban vacantes los emigrantes que se dirigían hacia el sur.
La dedicación del rey Fernando III a la empresa de la Reconquista, sus grandes muestras de piedad y su respeto a la moral cristiana le valieron el calificativo de Santo y en 1671 su ascenso a los altares.