Estatua de la libertad - Monumentos del Uruguay - Mundo Matero
ESTATUA DE LA LIBERTAD

COLUMNA DE LA PAZ
La mujer mas amada tiene su plaza en Montevideo

Esta plaza montevideana fue elegida para alojar la mujer mas amada de la historia de todos los tiempos, de todos los hombre y de cualquier lugar:
LA LIBERTAD.

Nuestra historia, vinculada estrechamente a la del pueblo frances, en su espiritu libertario, reconoce como fuente de todos los progresos politicos del mundo, la Declaracion de los Derechos del Hombre y del > Ciudadado.

En su homenaje Montevideo le consagro esta plaza, en un momento en que nuestros ideales, estaban intimamente ligados a los del pasado frances.

Lo que hoy vemos como una plaza centrica, kilometro cero de la ciudad, fue ademas, escenario de otros acontecimientos.

En el inventario de extramuros realizado en el ano 1788 figura como la "Calle de las carreras" primera pista que existio en el Uruguay.

No era mas que un baldio, un simple rectangulo pobre y fangoso, con poco edificacion, escasa presencia humana, solo la naturaleza le era prodiga.

Rodeado por corralones, uno blanco que cercaba la quinta de la familia Montero, un poco mas alla una fabrica de carruajes, otra de toldos y carpas, algun galpon y muchos espacios vacios.

La alegria le dio el nombre de Cagancha, cuando se festejo la victoria de Rivera, sobre los hombres de Rosas, en el 1839 en la cuchilla de Cagancha, en el departamento de San Jose.

Ese espacio fue testigo de diferentes tiempos montevideanos: pasiones, calma, amores, juegos infantiles, pausa verde o dolor total, cuando la ejecucion de un vecino de Montevideo llamado Jose Baena, que en plena Guerra Grande fue acusado de traidor.

El 20 de febrero del ano 1867, entre los acordes del Himno Nacional, salvas y cohetes, unos cuantos cientos de miradas ansiosas, contemplaron por primera vez, la estatua de la Concordia.

Habia sido encargada oficialmente al escultor italiano Jose Livi y debia conmemorar la reconciliacion de la familia oriental, luego de la paz de febrero de 1865.


Aporte histórico
de la
estatua de la Libertad
por J. Fernandez.
HISTORIAS
DEL VIEJO
MONTEVIDEO
El nombre que el artista le adjudico fue "de la Concordia", mas tarde fue sustituido por el de "Columna de la Paz", hasta que un dia los montevideanos comenzaton a llamarla de la "Libertad"

Pero, quien era la modelo? A quien pertenencio su cuerpo, su rostro? Cual fue su nombre? Por que fue elegida?

La historia de Livi trae consigo todas las respuestas.

Esta mujer, que reina sobre esta plaza, esta envuelta en una tunica estilo griego, en su mano izquierda sostiene una bandera a medio desplegar y con la derecha aferra una espada.

Con su pie izquierdo desnudo, esta pisando una cabeza, que representa el genio del mal.

Su escultor, italiano y genial, fue encargado de embellecer el baldio con una obra de arte destinada a recordar el principio de una etapa de reconciliacion entre los orientales y no encontro mejor modelo, que la imagen de su propia esposa: Rosa Pittaluga.

Jose Livi, egresado de academias de arte de Florencia y Carrara, no hacia mucho que vivia en Montevideo, cuando fue elejido para realizar esta obra.

Su esposa, una uruguaya de la que estaba profundamente enemorado, le acompano desde el principio.

No era raro ver al artista, acompanado de Rosa en grupas de su caballo, recorriendo las excavaciones de la plaza, al mismo tiempo que en el taller ponia en la escultura, todo lo que sentia por la Paz y el Amor.

Fue el primer monumento que tuvo Montevideo, inaugurado el 20 de febrero de 1867, cuando el gobernador Venancio Flores, sus ministros de Estado y Oficiales, se dieron cita en la plaza Cagancha, absolutamente colmada de gente, que habia ido a presenciar el descubrimiento de la estatua.

Y desde entonces, esta enigmatica dama, simbolo ineludible de uno de los derechos mas sagrados del hombre, observa la ciudad desde la altura.

Amada por los uruguayos de todos los tiempos, amada por el hombre universal, tiene como razon de ser la guerra y el amor.

Por Elena Bernadet

Columna de la Paz

Fotos: Martín Atme | © IMM
Autor: José Livi, italiano (1830-1890)
Inauguración: 20 de febrero de 1867
Ubicación: Plaza de Cagancha, en la confluencia de las Avdas. 18 de Julio, Gral. Rondeau y la calle Guti rrez Ruiz
Material: Bronce y mármol
Material del basamento: Mármol blanco
Descripción: De una altura total de 17 metros y un peso de 9 toneladas, está constituída por una figura femenina, alegórica, que corona una alta columna de mármol blanco. La estatua de bronce, tiene en su mano derecha un gladio romano.
El brazo izquierdo, en alto, sostiene una bandera a medio desplegar. Sobre la cabeza, gorro frigio, una túnica griega envuelve la figura.
A sus plantas, la anarquía, que había asolado al país desde la independencia. En ese año 1889, el gladio de la mano derecha fue sustituído por cadenas con el aro y el eslabón roto. De esta forma, simboliza la libertad, denominación con la que encabezó a conocerse también, popularmente, la Plaza donde está ubicada. La columna de estilo corintio, está emplazada sobre un basamento de mármol blanco, al que se accede por medio de tres escalones del mismo material.

Desde su creación hasta el presente, la Plaza de Cagancha cambió tanto que todavía hay gente que le confunde el nombre. Sigue siendo, como en sus orígenes, el centro del centro, el corazón geográfico de Montevideo, el kilómetro cero del sistema vial de todo el país.
Al medio está la Columna de la Paz, coronada por una estatua, que también generó constantes marchas y contramarchas: a veces apareció con una espada y otras se le vio con una cadena rota. En ocasiones no portaba nada y por momentos había desaparecido. La plaza surgió sin nombre, con el nacimiento de la República, en 1836, como la plaza central del trazado de la Ciudad Nueva, fuera de los límites del recinto amurallado del período colonial.
En 1840 recibió su nombre, alusivo a la batalla librada un año antes, a orillas del arroyo de Cagancha, cuando Rivera derrotó a las fuerzas invasoras del gobierno de Buenos Aires.


En 1867 se engalanó con la inauguración de la Columna de la Paz, en homenaje a la paz entre los partidos tradicionales, cuando en 1865 se puso fin a la guerra civil. La paz merecía lo que fue el primer monumento de tal porte en el país. Durante mucho tiempo, la Columna sobresalía, solitaria, en medio del humilde descampado.
El monumento fue obra del escultor italiano José Livi, para quien posó su agraciada mujer, Rosita Pittaluga, con túnica griega y gorro frigio. En el proyecto la estatua llevaría una bandera en una mano y una espada en la otra, aunque permaneció un buen tiempo con una mano vacía, indecisa.
Justamente esa mano, prevista para portar el gladio, generar a controversias, marchas y contramarchas, y una peripecia tan singular como accidentada. En 1868 se le colocó la espada, como había previsto su creador, pero el destino quiso que la tumbara un rayo, en 1877, circunstancia que se aprovechó para resolver algo que en aquel entonces se consideraba un mensaje contradictorio: se sustituyó la espada (poco representativa de la paz entre los partidos tradicionales) por un símbolo menos agresivo: una cadena rota.
A partir de entonces se sumó otra confusión, que sobrevive hasta hoy, cuando se le pasó a conocer como la estatua de la libertad (por la cadena rota) aunque en verdad continuó siendo la Estatua de la Paz.
Dos generaciones de montevideanos conocieron a la estatua inspirada en Rosita Pittaluga con la cadena colgando. Otros, a la cadena sólo la conocen por fotografías.
Pero la cadena no convencía del todo. Por algo Livi la había imaginado con el gladio, se decía. Por eso se aprovechó otra circunstancia fortuita, la remodelación que se le hizo en 1940, y se le devolvió su gladio original, como se mantiene hasta hoy.