PLAZA JOSÉ PEDRO VARELA - Monumentos del Uruguay - Mundo Matero

PLAZA JOSÉ PEDRO VARELA

En pleno fragor de la Guerra Grande que azotó a los orientales durante ocho años interminables, nació el hijo de Don Jacobo Dionisio Varela y Doña Benita Berro que la Historia habría de consagrar como el Reformador Escolar, el día 19 de marzo de 1845.
Sus padres le anotaron para los primeros estudios en el Colegio de los Escolapios; y desde esos tiempos fue posible advertir la natural inclinación del niño hacia las letras, acaso porque sus tíos paternos Juan Cruz Varela, poeta, y Florencio Varela, periodista- sabían trasmitirle vibraciones espirituales para cuyos cauces se abrían promisorias perspectivas en aquel muchachito que hasta los 20 años prefirió firmar Pedro José Varela. Fue en 1865 que decidió adoptar definitivamente la rúbrica con que se le conocería en adelante, para evitar que se le confundiera con un político con quien mantenía discrepancias sustanciales, de su mismo apellido y de nombre Pedro José.
No obstante esa creciente vocación, Varela debió acceder a emprender junto a su padre la atención de la barraca de maderas que era el principal sostén familiar. Se ingenió para encontrar huecos en la vida comercial, por donde pudiera filtrarse para estudiar profundos temas literarios, y abordar el inglés y el francés. Con un bagaje cultural verdaderamente interesante para sus 22 años a pesar de no frecuentar las aulas universitarias, empezó a colaborar en diarios y revistas de la época con versos y crónicas que firmaba con el seudónimo de "Cuasimodo". El afilado acero de su pluma política agregaba otro matiz a su personalidad periodística, y con los años lo arrastraría a un duelo a florete con el argentino Benito Neto, de "La Tribuna" de Montevideo.
En 1867 emprendió un viaje por el mundo que abarcaría finalmente España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, países desde los cuales envió corresponsalías para "El Siglo". De su pasaje por Francia debe recordarse su visita a Víctor Hugo, que creyó ver en él a un naciente valor de la alta poesía: pero, más importante que ese trazo anecdótico, fue su encuentro en Washington con el representante diplomático argentino Don Domingo Faustino Sarmiento, del que derivaron innumerables diálogos que descubrieron a Varela los amplísimos horizontes en que despuntaban nuevos sistemas capaces de introducir en la enseñanza hondas y fructíferas mejoras.
Sarmiento y Varela regresaron juntos al Plata -ya proclamado el primero para la presidencia de la hermana república- y ese viaje determinó que nuestro compatriota volcara todos sus esfuerzos en procura de una Reforma Escolar que, finalmente, concretó en medio de una coyuntura gubernamental que se apartó de la ley para erigirse en dictadura militar.

El 14 de diciembre de 1918, con asistencia de gobernantes de la época y la presencia de la educacionista María Stagnero de Munar, se inauguró el Monumento al Reformador, obra del escultor español Miguel Biay. Por iniciativa de Varela fue fundada la "Sociedad de Amigos de la Educación Popular", el 18 de agosto de 1868. Un año después, el 21 de agosto de 1869, abría sus clases la Escuela Elbio Fernández, denominado en memoria del primer presidente de aquella Sociedad, quien falleciera a poco de crearse la institución. 

La Plaza José Pedro Varela, rodeada por el Bulevar Artigas, la Avenida Brasil y la calle Canelones, es una de las más bellas y espaciosas de Montevideo. Además del Monumento al gran educador del pueblo, muestra el hermoso "Viejo Vizcacha" de José Luis Zorrilla de San Martín, que se presentó a la admiración del público el 1º de octubre de 1930. La estupenda estatua está cumpliendo, pues, 60 años.


"SEGUN PASAN LOS AÑOS"

Los principistas de su tiempo jamás se explicaron ese paso; Varela lo justificó con conceptos y palabras que de tanto en tanto reabren una polémica histórica. Dijo entonces: "Yo no soy en mi tierra sino educacionista. Prescindo de la política, porque la Política compromete el progreso de la escuela, en que está únicamente la salvación de la república. Sé que mi actitud contribuye a prestigiar la dictadura, pero sé también que si por ese lado hago mal a mí país, por otro lado le hago mucho bien. El prestigio que puedo dar a este gobierno es transitorio. El influjo de la reforma escolar es duradero y profundo. Peso en mi conciencia ambos hechos y no tengo la menor duda de que hago a mi país mucho más bien que mal".
No había cumplido aún 35 años, cuando el 24 de octubre de 1879 José Pedro Varela ingresó en un mundo de sombras del que pudo rescatarlo su obra educacional.
Según pasa el tiempo
Rebar
Sábado Show - Suplemento de El País 2 de Octubre de 1990
Fotos:
Adriana Hexe
22.11.00