Slayers Platinum
Capítulo 4: En Busca de la Flecha de las Pesadillas
Tras
la unión de Val al grupo, el comportamiento de Filia dio un giro rotundo. Se veía
feliz, cualquier cosa que se le preguntaba, la respondía de muy buen humor. En
la mayoría de las ocasiones, Val viajaba el último en silencio, excepto cuando
Filia se retrasaba para estar con él.
-Rina,
¿te fías de Valgarv?-le preguntó Zelgadis.
-No
sé que pensar Zel. Filia está muy contenta desde que está Valgarv. Pero yo no
puedo olvidar que hasta hace poco su objetivo era acabar con nosotros y la
destrucción el mundo-respondió Rina.
-Yo
no conocí al antiguo Valgarv, pero la verdad es que hay una parte de él que
está muy afectada, sumida en una profunda oscuridad. Pero ¿maldad?, no creo
que sea eso.-intervino Sylphiel.
-La
verdad Zelgadis, es que me recuerda a ti-dijo Amelia-al principio dabas miedo
pero ahora se ve que eres muy buena persona.
-Pero
a pesar de todo, no se puede confiar del día a la mañana en él.-añadió
Zelgadis.
-Lo
único que me preocupa es la actuación de Zeros.-dijo pensativa Rina.-No es muy
lógico que los demonios le teman. Antes tan solo temían sus intenciones;
resucitar a Estrella Oscura, pero no le temían a él. No sé por qué lo
quieren ahora.
-Quien
sabe pero por ahora, no es mi problema.-dijo Zelgadis.
-No
seas egoísta Zel, ahora está con nosotros...-le recriminó Amelia.
-Amelia
tiene razón-dijo Sylphiel-si está con nosotros ha sido por voluntad
propia...Intentemos darle un voto de confianza.
Mientras
Gaudi, Filia y Val, estaban hablando de cómo iba a llegar al hechicero.
-El
hechicero no es fácil de encontrar-dijo Filia.-Es un hechicero de mucha edad.
La última vez que lo ví, estuve dos semanas buscándolo.
-¿Y
como es la cabaña?-preguntó Gaudi-¿esta en medio de un lago?
-Si-respondió
Filia
-¿Es
de madera con una gran chimenea?
-Si,
es así-dijo Filia.
-¿Y
el anciano tiene una barba blanca tan larga que le llega hasta el suelo?
-Sí,
pero ¿cómo sabes tu todo eso?-le preguntó Filia.
-Es
que esa casa está detrás de esos arbustos y el anciano nos está haciendo señales-dijo
Gaudi.
-¿¡¿¡Qué!?!?-gritó
Filia.
-Gaudi
está en lo cierto, allí hay un viejo dando saltos y gritando.-dijo Val.
-¡Chicos!
He encontrado al Hechicero-dijo muy contento Gaudi a Rina y compañía.
-Venga
ya. ¿tu? Pero si no eres capaz de resolver un pequeño acertijo-dijo Rina burlándose.
-Muy
bien, Gaudi. Lo sabía, sabía que encontrarías el camino.-dijo Sylphiel.
-¿Lo
ves Rina? Hay alguien que me valora.-dijo Gaudi.
-Bah!
Seguro que habrás dado con él de suerte ¿eh?-dijo sonriendo maliciosamente
Rina.
-Eh....-titubeó
Gaudi.
-Lo
sabía, ¿no lo ves?-dijo triunfante Rina.
-Bueno
y qué pero el hecho es que lo he encontrado yo ¿no?-replicó Gaudi.
-Venga
Rina, déjale disfrutar un poco-dijo Amelia.
-Esta
bien, esta bien, tú lo has encontrado, ¿de acuerdo?-dijo Rina mientras miraba
a Gaudi que volvía a sonreír-¡Prrrr! Ja ja ja ja, pero qué estoy diciendo,
¡ay que bueno! Jajaja-rompió a reír Rina mientras Gaudi la perseguía.
Tras
calmarse un poco Rina y Gaudi, todos fueron donde estaban Filia y Val esperando.
-Esperad,
dejadme ir a mi primero.-dijo Filia tele transportándose hasta donde estaba el
hechicero. Entonces Filia les hizo una señal con la mano par que fueran. Uno a
uno fueron pasando hasta el pequeño perímetro de tierra que había alrededor
de la casa.
-Venerado
Gran Hechicero le voy a presentar a mis amigos. Esta es Amelia Wil Tesla,
princesa del reino de Sailoon.
-Mucho
gusto- dijo el anciano con una voz profunda y embriagadora.
-Estos
son Zelgadis Greywords y Sylphiel Nels Rada.-dijo Filia.
-Vaya,
vaya, hum-dijo el anciano mientras miraba a Zelgadis.
-Estos
son Rina Inverse y Gaudi Gabriev. Los que me ayudaron en mi misión.
-¿Rina
Inverse? La hechicera, sí, ella es-dijo el viejo mientras le daba unas
palmaditas en el trasero a Rina.-sí sin duda.
Acto
seguido, Rina mandó al Venerado Gran Hechicero de una patada a la charca.
-¡Rina!-dijo
avergonzada Filia-Es un hechicero muy poderoso y sabio.
-Pero
eso no la da derecho a tomarse esas libertades.-dijo Rina.
-Vaya
Gran Hechicero-dijo Zelgadis-más bien parece un viejo que se aburre y quiere
hacernos perder el tiempo.
-No
deberías juzgar tan a la ligera, jejeje-dijo el hechicero.
-Y
por último, éste es...
-Val
Agares-le interrumpió el anciano.
-No,
creo que se equivoca anciano, su nombre es Valgarv-dijo Gaudi recibiendo un
golpe de Rina en la cabeza.
-Muchacho,
estoy viejo pero aun sigo cuerdo-le advirtió el hechicero.
-Hum,
así que mi teoría era cierta, el espíritu de Val Agares se rompió... y ahora
han vuelto a unirse...¿eh? Si, ya veo... Sí, sí, eh..no, no, falta alguien...
Sí ya recuerdo a ese mazoku, Zeros creo que se llamaba...
-¡¿Zeros?!,
qué tiene usted que ver con ese demonio-dijo Val. Sus ojos dorados se
encendieron, cosa que el anciano notó, por lo que miró muy fijamente en los
ojos de Val como si pudiese ver algo que los demás no podían.
-Bueno,
basta ya... no hemos venido aquí para charlar-dijo tranquilamente el anciano-sí,
yo puedo curarte...
-Ya
era hora...-dijo Zelgadis haciéndose todo tipo de ilusiones-tras tanto tiempo
por fin voy a volver a ser normal.
-...pero
ahora mismo me es imposible-concluyó el hechicero.
-¿¡Qué!?-gritó
Zelgadis. Pliff, todos sus sueños se volatilizaron.-ya me parecía a mí. Este
anciano no es más hechicero que Gaudi-dijo Zelgadis resignándose.
-¿He
dicho yo algo?-preguntó Gaudi que no se estaba enterando de nada.
-Te
equivocas joven Greywords. Para mi no supondría ninguna dificultad el
hechizo...pero necesito un objeto mágico para poder controlarlo y ejecutarlo.
Hasta hace poco ese objeto era mío pero hace tres días me lo robaron.
Estaba
yo en el bosque buscando unas flores...
-¡Jajaja!,
¡buscando flores!...-dijo Gaudi mientras todos le clavaban miradas asesinas-...ejem...sí
flores, continua por favor...
-Sí,
estaba buscando exactamente dirocs... Su infusión revitaliza el espíritu.
Llevaba tan solo un rato buscándolas cuando al volver a mi cabaña me encontré
el portón roto. Eso me sorprendió puesto que la casa estaba protegida con un
hechizo, pero esa sorpresa no fue mayor que la que me llevé al encontrar al
ladrón en mi casa. Intentó huir por el techo pero se lo impedí, así pues me
lanzó un conjuro desconocido incluso para mí. No podía moverme. Pasó por mi
lado con el objeto en cuestión sin que yo pudiera evitarlo. Pero nada más
salir por la puerta logré romper el hechizo y use el Matadragones contra él.
El hechizo le impactó de lleno pero ni siquiera logré que retrocediese. El había
dejado que le diese el Matadragones para así hacerme ver que era muy superior a
mí... Acto seguido desapareció.
-Mmm...¿y
dices que el Matadragones no le hizo ningún efecto?-dijo pensativa Rina.
-¿Pero
qué criatura sería capaz de dejarse impactar por un hechizo tan poderoso para
demostrar su superioridad?-dijo Gaudi.
-Acuérdate
de Rezo o mejor dicho su clon...-dijo Amelia.
-Sí
es cierto. Quería que Rina usase el Superconjuro para demostrar que era
superior al Rezo original.-dijo Sylphiel.
-Lo
que está caro es que hay que recuperar ese objeto....-dijo Zelgadis-¿y de qué
se trata? Cuéntanos algo sobre ese objeto anciano.
-Bueno,
es un arma creada antes incluso que las armas de luz. Proviene del planeta más
cercano al de ellas, pero su poder es difícilmente equiparable a las cinco.
Dicho sea de paso, las armas de luz son réplicas de ese arma, pero ninguna llegó
a igualar el potencial del Meteor Bow. Es como el arco Galveila, pero más
grande. El Meteor Bow es una arco largo cuya cuerda es de luz, pero no una luz
como las otras armas, es una luz mortecina, es una luz negra. Cualquier flecha o
similar que se ponga en el arco pasa a ser una flecha de luz. El arco además
fue creado junto a una única flecha sagrada llamada “la Flecha de las
Pesadillas”. Dicen que en el interior de esa flecha se haya un cabello de La
Señora de las Pesadillas.
-¡¿¿¡Qué!??!-gritaron
todos a la vez.
-Las
historias antiguas cuentan que el creador del arco estaba luchando contra un
enemigo del que nada hablan las escrituras con tan solo el arco. Se decía que
esa criatura casi podía rivalizar con La Señora de las Pesadillas, y por ello,
el creador del arco fue llevado ante ella donde le pidió ese cabello. La Señora
enterada de sus intenciones, cedió un cabello con parte de su caos para forjar
una flecha dorada. Tras esto, se desarrolló la batalla final. Todo parecía
estar en contra del creador de arco cuando en un último y desesperado intento
por destruir a aquel ser , tomó la flecha sagrada, la cargó en el arco y
sacrificó el planeta entero disparando la flecha hacia la tierra. Tal flecha,
al ser lanzada por el Meteor Bow adquirió un potencial destructivo muy superior
al Giga Slave. La flecha atravesó el planeta haciendo que se desintegrara y con
el todos sus habitantes.
-¡¡Es
terrible!!-dijo Filia alarmada- ¿no podía habérsela lanzado a aquel ser?
-Filia,
piensa, la habría podido esquivar....-dijo Rina
-Pero
no poseías tu la flecha ¿verdad?.-preguntó Filia.
-Lo
cierto es que no, pero sí se donde está-dijo el hechicero.-Está en un
santuario olvidado. Allí ha permanecido oculta hasta hoy...Debéis haceros con
la flecha antes que el ladrón del arco, sino, todo será inútil.
-Está
bien anciano, iremos a por la flecha y recuperaremos el Meteor Bow-dijo Rina.-¿Estáis
conmigo chicos?
-¡Sí!-respondieron
todos.
-¿Valgarv?-preguntó
Rina