The Black Dragon Society

 

 

The Black Dragon Society

by Shougo Amakusa & Misanagi

Capítulo 11

"El Canje"

 

La tormenta de la noche anterior había lavado las pocas señales que habían dejado los secuestradores. Misanagi lograba entender con dificultad las que quedaban, para hallar donde mantenían secuestrada a Sayo. Le impresionaba la destreza de los miembros de la Sociedad en no dejar rastros, y los que encontraba en lugar de ayudarlos, los desorientaban más.

Shougo: No hemos hecho otra cosa que girar en círculos, acaso no entiendes que Sayo puede estar ¡Muerta!.

Misanagi (poniéndose de cuclillas y llevando sus manos a la cabeza): Lo siento Shougo, por primera vez estoy desorientada, esta gente es muy buena y tengo la sensación de que nos llevan directo a una trampa; la verdad ya no sé qué hacer.

Shougo (un tanto apenado por haberle gritado y poniendo una mano sobre la cabeza de la mujer): Gomen nasai, no quise gritarte. Vamos, continuemos la búsqueda, es mejor que quedarnos aquí.

Misanagi: Nos queda una sola entrada a las minas por revisar, espero que encontremos a Sayo con vida, no me perdonaría si algo le hubiese sucedido.

************

El guerrero despertó un tanto desorientado pues aún no estaba seguro de que los sucesos que recordaba fueran parte de la realidad; el hombre creía que todo ese horror había sido una terrible pesadilla; sin embargo, cuando trató de incorporarse sintió un dolor desgarrador y supo que no había soñado nada.

Sano (aún desconcertado): ¡Sayo! ¿Dónde está Sayo? Se la llevaron, debo ir a buscarla.

Kaoru (evitando que se levantara): No Sano, no debes moverte; aún estás delicado. Además, Shougo y Misanagi han ido en su busca; seguro pronto volverán con ella sana y salva. Debes calmarte y estar tranquilo.

Sano (Mirándole desesperado): Tú no entiendes; yo...................................yo la lastimé y no sabes de qué forma. Antes de que se la llevaran discutimos, quería decirme algo y no tuvo tiempo. Kami no permitas que la pierda; no lo permitas. Si ella muere yo moriría también.

Kenshin (entrando a la habitación): Veo que estás despierto. ¿Cómo te sientes?.

Sano: Muy adolorido. ¡Maldición!. ¡No pude hacer nada!. Esos desgraciados se la llevaron en mis narices y fui incapaz de protegerla. ¿Qué clase de guerrero soy?.

Kenshin: Cálmate; Shougo y Misanagi la traerán de vuelta; confío plenamente en ellos y en sus habilidades.

Sano: Lo sé, Shougo no permitirá que le hagan daño a Sayo. (Para sí mismo): Pro eso no me hace sentir mejor.

Misao (entrando junto con Saito): Veo que ya despertaste, ahora ¿Podrías contarnos qué fue lo que pasó aquí?.

Saito: Estamos interesados en saberlo. Es definitivo que con esos sujetos no se puede jugar.

Sano: La verdad es que todo fue muy rápido; sólo vi que entraron varios seres vestidos de negro y comenzaron a golpearme la espalda de forma salvaje mientras me decían que se llevaban a Sayo como castigo.

Kenshin: Tenemos que encontrar la forma de frustrar sus intenciones lo más pronto posible, si seguimos sólo a la defensiva perderemos irremediablemente.

Saito: Cho en este momento se encuentra indagando algunas cosas y cuento con que me traiga noticias muy pronto. Por el momento sólo nos queda esperar que Shougo y Misanagi tengan éxito en su misión de rescate.

************

La Ninja y el Samurai ya habían entrado a la última mina y recorrido más de la mitad del túnel cuando al final, hallaron un foso enorme; que, a pesar de lo adentrado que estaba en la montaña, se encontraba plenamente iluminado por la luz del Sol, la cual penetraba por un enorme orificio que había sido esculpido por la erosión de miles de riachuelos internos. Al fondo del foso, podía verse un templo milenario, cuyos únicos vestigios eran tres pares de columnas que en algún tiempo sostuvieron un pesado techo, lo cual se podía inferir al ver el tamaño de éstas. El acceso al templo sólo era posible desde el otro lado, a través de una serpenteante escalinata. Ambos se quedaron sorprendidos, sobre todo Misanagi; por décadas esas cuevas eran conocidas por su pueblo, pero nunca supo de la existencia de ese templo.

Shougo: ¿Cómo haremos para bajar?. Necesitaremos una cuerda muy larga para poder hacerlo.

Misanagi (señalando el delgado borde que conducía hasta las escalinatas): No, pero iremos por ahí.

Habían recorrido casi todo el trayecto cuando el cristiano pisó una roca que se desprendió del borde lo que hizo que perdiera el equilibrio. El hombre iba hacia una muerte segura, pero la mujer reaccionó con una velocidad increíble y logró sostenerlo a tiempo. La tensión se apoderó de ellos pues a pesar de que la Ninja había logrado detener la caída de su amado, aún no estaban a salvo. Para su buena suerte, el otro extremo se hallaba cerca y luego de calcular bien la distancia; la mujer meció al cristiano y en el momento justo él se soltó para alcanzar la otra plataforma. La Ninja lo alcanzó momentos después y ambos se miraron fijamente a los ojos.

Shougo (robándole un beso): Arigatou Misanagi-san. Te debo la vida.

Misanagi (sorprendida y sonrojada): Pues no deseaba quedarme sola tan pronto; no te librarás fácilmente de mí.

Ambos llegaron a la escalinata y descendieron por ella a toda velocidad; al llegar al templo, Shougo reconoció el cuerpo inconsciente de su hermana, corrió sin pensar en nada más hacia ella y la tomó en sus brazos mientras Misanagi miraba a su alrededor.

Misanagi (haciendo un descubrimiento): Shougo, nos observan. ¡Es una trampa!

Seis sombras se pudieron ver en el lugar, pero sólo una avanzó en dirección a los recién llegados; fue entonces cuando una voz muy familiar para la Ninja se dejó escuchar.

???: Ha llegado la hora de la venganza.

Misanagi (reconociendo la voz del individuo): ¿Melders?. Era cierto, lograste sobreviviste al incendio.

Melders: Sí, mi querida aliada; y te doy las gracias por servir el banquete. Has traído a uno de los Samurais más poderosos directo a su tumba. Domo Arigatou Gozaimasu Misanagi-san, siempre supe que podía contar contigo. Imagino que usaste todos tus encantos para nublarle el pensamiento; la verdad no esperaba menos de ti.

Shougo sintió como si una daga hubiese traspasado su corazón en ese momento; la sola posibilidad de que la mujer que amaba fuera una espía y una traidora le carcomía el alma; las palabras del extraño le daban vueltas en la cabeza y no sabía de qué forma reaccionar; los hechos no ayudaban mucho a la mujer, aún así él deseaba creerle. El Samurai sólo atinó a voltear a mirarla para ver sus ojos y en ellos vio tantas dudas que su vida poco a poco comenzó a derrumbarse.

Shougo (aún incrédulo): ¿Cómo te atreviste Misanagi?. ¿Cómo pudiste hacerme esto después de lo que pasamos juntos?. ¿Acaso todo fue fingido?.

Misanagi (ofuscada): ¡¡Ya destruiste mi vida una vez y no lo harás de nuevo!!.

Cinco de los hombres rodearon a Shougo junto con su hermana, mientras Melders descendía de la columna cerca de Misanagi; en ese momento la Ninja pudo ver que la mitad de la cara y parte del cuerpo del alemán estaban cubiertos por una delgada capa de acero, era como una especie de segunda piel. El ex miembro de los Caballeros Negros observó con mucho interés a la Ninja quien hacía un gesto de repulsión al verlo.

Melders: Sí, mi querida Misanagi, este es el obsequio que me dejaste la última vez que nos vimos, ¿recuerdas?.

Misanagi (dejándose llevar por la ira): Tú intentaste matar a Snyder y ahora intentas implicarme en tus asuntos. ¡¿Doishite?!.

Melders (acercándose y hablándole al oído): Porque me la debes; por tu culpa Snyder, mi pupilo, me traicionó y perdí la oportunidad de ser el amo del mundo. Ahora es mi turno de destruirte; es tiempo de que pagues lo que hiciste y voy a empezar por arrebatarte todo lo que amas y anhelas. ¿Ves allá, donde están tus amigos?. Pues bien, si no me sigues y haces lo que yo te digo, ambos morirán. El Samurai es poderoso, pero con su hermana inconsciente no podrá hacer mucho. Así que te enfrentas a una gran disyuntiva; puedes hacer lo que te pido y salvarles la vida, quedando ante ellos como una sucia traidora, o puedes revelarte y verlos morir lenta y dolorosamente; por desgracia no tienes mucho tiempo para pensarlo así que ¿Cuál es tu decisión?.

Misanagi volvió la mirada hacia donde estaba Shougo, pero la distancia no le dejó ver a él que una lágrima recorrió la mejilla de ella. Bajó la cabeza y dijo un "está bien" ahogado en un sollozo. Melders rió maliciosamente y le pidió que lo siguiera. La mujer volvió a ver al Samurai, pero no pudo sostener la mirada, dio media vuelta y siguió al alemán hasta que desaparecieron de la vista del cristiano quien no salía de su asombro...................................................El europeo la llevó por varios túneles que líder Sanada desconocía; en el camino, la Ninja no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar en silencio.

Melders (irónico): Vaya, la pequeña Ninja está llorando.

Misanagi (impotente): Esta me la vas a pagar; me quitaste lo único bonito que me quedaba; nunca te perdonaré por haberme arrebatado a Shougo.

Melders: Esa era la idea; pero no te preocupes; para que veas que no soy tan malo; no dejaré que él crea que somos aliados por mucho tiempo.

Misanagi (confundida): ¿Nani?.

Melders: En este momento ya mis hombres deben haberlo matado a él y a su hermana.

Misanagi: ¡Masaka!. Tú me dijiste que.............................

Melders (riendo de buena gana): Vaya, ¿Volviste a pensar que teníamos un trato?. Nuevamente has sobrestimado el valor de tu ayuda; pero te lo agradezco pues esta vez me entregaste a Shougo en bandeja de Plata. Tú hiciste posible lo que de otro modo hubiera sido algo..........................................complicado.

Misanagi quedó totalmente inmóvil ante esa revelación y cayó de rodillas sin decir una palabra; entre tanto en el Templo, Shougo derrotó con suma facilidad a sus atacantes y descargó parte de su ira en ellos, luego tomó a su hermana y salió a toda prisa. Ya estaban algo lejos de las minas cuando la cristiana recobró la consciencia; la mujer estaba algo desorientada, pero al verse en brazos de su hermano tuvo una sensación de paz que la tranquilizó.

Sayo: ¿Niichan?.

Shougo: Cálmate; ya estás a salvo. Todo va a estar bien neechan.

Sayo: ¿No vino nadie más?. ¿Viniste solo a buscarme?. ¿Por qué te expusiste de ese modo?. ¡Pudiste haber muerto!.

La pregunta afectó a Shougo quien no respondió y sólo apresuró el paso; debía llegar rápido y avisar lo sucedido; pero además tenía su corazón hecho pedazos. Desde niño tuvo que sufrir los embates del destino; la pérdida traumática de sus padres, su salida a patadas del Japón, la enfermedad de su hermana, su exilio, muchos de los cristianos asesinados; en fin, lo suficiente como para que él no creyera en el amor; no obstante, esa mujer lo había hechizado y había logrado que se sintiera enamorado por primera vez. Por desgracia, la vida no quería darle cosas buenas y nuevamente se ensañó en su contra mostrándole la verdadera naturaleza de la Ninja; sin duda el golpe había sido muy fuerte y doloroso para el cristiano y eso no pasó desapercibido para Sayo.

Sayo: ¿Doushitano niichan?. No trates de ocultarme tu dolor; sabes que siempre hemos tenido un fuerte lazo y puedo sentir tu pena.

Shougo: No tengo nada, estoy perfectamente bien, mejor que nunca.

Sayo: Sabes que eso no es verdad.

Shougo: ¡¡No me atormentes con tus preguntas!!. ¡Ya te dije que estoy bien y ese es el fin de la conversación!.

Sayo se sintió atemorizada al ver la reacción de Shougo pues era la primera vez que le hablaba de esa forma; desde siempre él la había protegido y la había tratado con cariño. Súbitamente la idea de que su hermano estuviera enterado de su relación con Sanosuke llegó a su mente y desató todos los miedos de la cristiana..

Sayo (temerosa): Es por Sanosuke, ¿verdad?.

Shougo: Ese vago no tiene nada que ver en todo esto; además creo haberte dicho que estoy bien así que deja el interrogatorio.

************

La mujer aún seguía en estado de semi shock; todo el sacrificio que había hecho había sido en vano y ahora la persona que amaba estaba muerta; no sólo eso, la mujer que le había brindado consuelo y apoyo cuando Snyder murió había corrido el mismo destino. Se sentía perdida, no sabía qué hacer; su vida había perdido el significado y sólo deseaba que la muerte le llegara en ese momento para que le aliviara el dolor tan profundo y devastador que sentía. El alemán estaba pasando por instantes de verdadero gozo al ver a su odiada rival en ese estado; los ojos del hombre brillaban de verdadera alegría y deseaba disfrutar un poco más de la situación atormentado a la mujer.

Melders (sonriendo): Bueno, ya que no quieres caminar puedes quedarte, de hecho puedes irte; ya no te necesito y quiero que vivas; que vivas para que sufras por todo lo que has perdido.

El alemán se retiró y la mujer no reaccionó en algún tiempo; cuando lo hizo sólo se puso a llorar desconsoladamente pues había perdido lo que tanto le había costado alcanzar: el amor. Una vez más, Melders le destrozaba la vida y le arrebatada al ser amado. La Ninja estaba poseída por un sentimiento de impotencia que le desgarraba el alma y su siguiente reacción fue salir corriendo de ese deprimente lugar.

************

Shougo llegó al Aoia con su hermana en brazos y los presentes respiraron aliviados al ver a la mujer sana y salva. Obviamente la ausencia de la Ninja fue notada y al preguntarle al cristiano por su paradero, el Samurai no tuvo más remedio que narrar todos los acontecimientos con lujo de detalles, obviando la escena de amor fingido que había pasado con ella.

Kenshin (sorprendido): No puedo creer que fuera una traidora. Jamás lo habría pensado.

Saito: Bueno, eso explica por qué ellos siempre estaban un paso adelante y por qué estaban al tanto de todos nuestros planes.

Todos hablaban, pero Sayo sólo pensaba en su hermano pues sabía que eso le dolía mucho más allá de lo que los demás pudieran imaginar. En la primera oportunidad que tuvo, Shougo salió del Aoia y comenzó a caminar sin rumbo fijo. En el trayecto iba pensando en muchas cosas; el momento en que la conoció, la muerte de Snyder, la noche en la cueva, la escena en el Templo; todos esos recuerdos llegaban a su mente para atormentarlo.

Shougo (enfadado): He sido un idiota, ¿Cómo pude caer en su trampa?. Tal vez ella misma mató a Snyder; quizás él deseaba advertirnos de la traición de esa desgraciada; como están las cosas es lo más probable...................................................Pero al final tenía razón; eso que llaman amor no existe, es una farsa para aprovecharse de los incautos y yo fui uno de ellos.

El cristiano se sentó en una piedra en el camino apretando sus puños; bajó la cabeza y dejó escapar una lágrima. Tanto que la amaba y ella sólo lo usó; al final cayó en sus redes, se dejó arrastrar por ella; esa noche le entregó todo su amor y pensaba que ella había hecho lo mismo, pero todo había sido un Teatro para matarlo a él y a su hermana..............................................Eso era algo que no podía dejar pasar.

Shougo (resolutivo): Te juro que esta me la pagas, Misanagi. Haré que te arrepientas por esto que me has hecho.

¿Qué va pasar entre Misanagi y Shougo?. ¿Y entre Sano y Sayo?. Y lo peor; ¿Podrán detener a la Sociedad?. ¿Qué pasará con Melders?. No se pierda el próximo capítulo.