The Black Dragon Society

The Black Dragon Society

by Shougo Amakusa & Misanagi

 

Capítulo 2

"Explicaciones"

 

En el capítulo anterior dejamos a Kenshin y los demás un poco sorprendidos por la llegada de viejos conocidos a quienes ninguno esperaba volver a ver.

Kenshin (aún sin salir de su asombro): ¿No puedo creerlo?. ¿Por qué están aquí?. ¿Por qué estás usando tu espada, Shougo?.

Shougo (sonriendo): Vaya forma de decir "Hola", Himura. Esperaba algo mejor de ti.

Kenshin: Gomen nasai Shougo-san, pero es que estoy algo confundido. No me esperaba volver a verte, espero que comprendas.

Shougo: Entiendo, pero ¿Podemos pasar?. No creo que sea muy cómodo conversar acá afuera.

Sayo: El viaje fue agotador. Pero si no podemos entrar no hay problema; buscaremos una posada y luego los invitamos a ir.

Kaoru: ¡Claro que pueden pasar!. Vamos, entren; tengan confianza. Siéntanse como en casa.

Una vez dentro se inició la conversación; aún los habitantes del Dojo no podían creer que los hermanos Amakusa estuvieran con ellos; ya todos se habían hecho a la idea de su partida y luego de un año no se esperaban un regreso.

Shougo: Bueno, creo que es justo que sepan, la razón de nuestra presencia acá.

Kenshin: Te escuchamos.

Shougo: Cuando llegamos a Holanda nos logramos adaptar y vivíamos bien; sin embargo, 4 meses después de nuestra llegada arribaron oficiales del gobierno Meiji, enviados por alguien de nombre Hajime Saito.

Todos los del Kenshin gumi: ¡¡Hajime Saito!!. ¡No puede ser!. Él está muerto. Nosotros lo vimos morir en la pelea contra Saito.

Shougo: Bueno, al parecer, esa persona logró salvarse de algún modo, porque no me cabe la menor duda de que fue él quien me mandó a buscar.

Kenshin (recobrando la calma): Continúa, por favor.

Shougo: Esos oficiales me pidieron que regresara al Japón pues una organización muy poderosa quería tomar el control del país a través de una Guerra Civil. Al principio no acepté pues había renunciado a mi espada, pero ellos dijeron que si regresaba me concederían una petición y les dije que quería que a mí y a los demás cristianos que fueron desterrados conmigo se nos permitiera volver al Japón de forma permanente.

Kenshin: Y es obvio que aceptaron.

Sayo: Y acá estamos.

Kaoru: Pero no sabemos nada de esa organización. Nadie nos ha informado al respecto.

Shouzo: Los Meiji quieren mantener todo en secreto para no alertar a la gente, además ni el mismo gobierno sabe mucho sobre el asunto; no obstante, pensamos que ustedes estarían al tanto de la situación.

Shougo: ¿No les pidieron ayuda?. No puedo creerlo; si se molestaron en viajar tres meses por barco ida y vuelta hasta Holanda para buscarme y concederme la petición que formulé no me cabe en la cabeza que a ustedes no les haya dicho nada.

En ese momento Misao hizo acto de presencia en el Dojo, pues le habían encomendado una misión; tenía que transmitirle a Kenshin y los demás lo que estaba pasando con la sociedad para pedirles que cooperaran con el gobierno Meiji..

Misao: ¡Tatáaaaaan!. He llegado. Hola a tod......

Shougo (riendo un poco): Vaya, aún poseo la capacidad de petrificar a la gente con mi presencia; no he perdido mi toque.

Pasaron varios minutos antes de que la pobre Ninja reaccionara y otros largos instantes para que le explicaran porqué el ser que la postró en una cama por varios días sin siquiera tocarla estaba hablando con Himura en el Dojo Kamiya de la forma más natural del mundo.

Misao (recuperándose de la impresión): Sabía que vendrías, pero no imaginaba encontrarte acá tan pronto.

Kenshin (sorprendido): ¿Sabías del regreso de Shougo?.

Misao: A eso he venido, Saito habló con Aoshi para que participara y él acepto; también me dijeron a mí pues necesitan la red de información de los Onniwa Banshu, incluso están en busca de Soujiro.

Sanosuke: Vaya, al parecer las cosas son muy graves.

Misao: Lo que hemos podido averiguar es que el grupo se hace llamar "La Sociedad del Dragón Negro" y que tienen el control de la red de distribución del opio en el Japón.

Sanosuke: Vaya, imagino que es como "La Sociedad de los Caballeros Negros". Esto de las sociedades ya me está cansando.

Misao: En realidad no lo sé, pero es una posibilidad. Sin embargo, este grupo es muy distinto al anterior; están mejor organizados y son casi impenetrables.

Sayo: ¿Sociedad de los Caballeros Negros?.

Sanosuke: Era un grupo alemán que también tenía intenciones de obtener el control mundial a través de una planta medicinal, pero afortunadamente logramos detenerlos.

Shouzo: Ya veo. Sin duda estuvieron ocupados en nuestra ausencia.

Misao: Pero eso no es todo, Saito me pidió que viniera para pedirles su ayuda; si aceptan tengo instrucciones de llevarlos a todos a Kyoto; esa invitación se extiende también Shougo y los demás.

Todos comenzaron a prepararse para el viaje pues iba a ser uno largo; los hermanos Amakusa no estaban muy contentos por la idea porque acababan de llegar desde Holanda y el viaje de tres meses en barco no era para nada cómodo. Sin embargo, era evidente que no tenían opción por lo que no les quedó más remedio que acompañar a los demás. Durante la travesía los muchachos se sumieron en una elocuente conversación pues en un año habían muchas cosas que contar; claro que dos de los miembros del grupo estaban demasiado nerviosos como para prestarle mucha atención a la charla. Sin saber cómo los dos estaban uno al lado del otro y en algunas ocasiones sus manos entraban en contacto, lo que generaba un alerta en el guerrero y ocasionaba que la cristiana se ruborizara por completo. A pesar de ello ninguno hizo nada por separarse o por evitar los roces que cada vez se hacían más constantes. Después de una larga travesía y de varias noches durmiendo en posadas a lo largo de la ruta; todos llegaron a Kyoto. La antigua capital se alzaba imponente ante ellos, pero era evidente que algo le faltaba; era obvio que había sido despojada de parte de su identidad y que jamás recuperaría el esplendor que una vez tuvo, el cual ostentaba ahora la recién llamada ciudad de Tokio. Una vez allí, Misao los guió hasta el Aoia donde los esperaban Saito, Okina, Aoshi y algunos miembros del Onniwa Banshu.

Saito: Hasta que al fin llegan; pensábamos que habían sido emboscados; tal y como están las cosas, no me extrañaría que esos sujetos nos ataquen en cualquier momento. (Mirando al hermano de Sayo): Supongo que tú debes ser Shougo Amakusa.

Shougo: Hai, iaraskene. Por lo que veo, tú debes ser Hajime Saito.

Saito: Hai.

Sanosuke: Bueno, acá estamos. ¿Ahora qué?.

Sayo (regalando al guerrero): No seas impaciente, Sanosuke.

Saito: Sin embargo, esta vez el vago tiene razón; no hay tiempo que perder. Necesitamos detener a esos seres pues en cualquier momento pondrán en práctica sus planes.

Shougo: ¿Quién dirigirá al grupo?.

Saito: No hay un líder particular, los planes se discutirán en conjunto.

Shougo: Me parece lo mejor; pero imagino que deben tener algunos objetivos inmediatos; no creo que esta misión parta de cero.

Saito: Aún no podemos localizar a Soujiro y también necesitamos encontrar a una mujer llamada Misanagi. Por ahora eso es prioritario, es imperativo hacer contacto con ellos.

Misao (sorprendida): ¿La líder del Grupo Ninja Sanada?.

Saito: Sí, ¿La conoces?.

Misao: En un inicio los Onniwa Banshu pertenecían a ese grupo; sin embargo, hace algunos años hubo una división y desde entonces somos dos entes separados; no obstante, creo que sé dónde encontrarla.

Saito: Bien; una cosa antes de informarles del plan. Los del grupo ya están enterados de esto pues hemos recibido varios atentados así que será mucho más peligroso de lo que imaginan; lo peor es que aún no sabemos quién es el enemigo.

Kenshin: Entiendo. Creo que esta vez no será como las ocasiones anteriores.

Saito: Misao, es necesario que encuentres a Misanagi pero no puedes ir sola; sería demasiado arriesgado.

Misao: ¿Podría ir conmigo Señor Aoshi?. (Pensando): Que diga que sí, que diga que sí.

Aoshi: Esta bien; iré contigo.

Misao: ¡¡Sí!!. Eh, quiero decir, qué bien.

Saito: Pero, aún ustedes dos serían muy vulnerables, es necesario que vaya un grupo más grande.

Shougo: Bien, en ese caso cuenten conmigo.

Shouzo: También iré.

Saito: Perfecto; yo tengo que regresar al cuartel de policía para seguir con los intentos de encontrar a Soujiro.

Kenshin: ¿Qué haremos nosotros?.

Saito: Hemos conocido que en Nagasaki está una de las bases de esa Organización, necesitamos llegar allá, desmantelarla y averiguar dónde está la cede principal.

Kenshin: Pues al menos tenemos algo por donde empezar, las cosas podrían estar peor.

Kaoru: ¿Qué pasará con nosotros?.

Yahiko: Yo también quiero ir.

Kenshin: Temo que tendrán que quedarse acá, por lo que veo, esto será muy arriesgado y no deseo ponerlos en peligro innecesariamente.

Sayo: ¿Niichan?.

Shougo: I agree with him. This will be too dangerous and I don't want to put you in danger. You better stay here with the others.

Sayo: Ok.

Kaoru: ¿Se puede saber qué tanto hablan?.

Sayo: Nada importante, Kaoru. Yo me quedaré con ustedes también; así que no estaremos tan solos acá.

Kaoru (sonriendo): Al menos podremos conversar, me agrada poder charlar con alguien.

Sayo (muy contenta): Hai.

Sanosuke: Yo también me quedaré, pues es muy probable que esos seres intenten atacarnos y no deseo que las chicas estén indefensas.

Kenshin: Es una buena idea.

Aoshi: Bien, si esto es todo creo que debemos descansar.

Shougo: ¿Cuándo partimos?.

Aoshi: Mañana.

Shougo: Bien. Necesitaremos un lugar para pasar la noche y debo encontrar una posada para Sayo mientras regreso.

Misao: No se preocupen, pueden quedarse aquí; hay suficiente espacio y siempre se necesitan manos amigas que puedan ayudar con las labores del restaurante; a pesar de que es sólo una fachada no podemos descuidarlo.

Sayo (con una leve reverencia): Domo arigatou gozaimasu Misao-dono.

Kenshin: Una pregunta, Shougo: ¿Dónde están los demás?.

Shougo: Siguen en Holanda, como el Japón está con este problema decidí que sería lo mejor esperar a que se solucione antes de traerlos.

Kenshin: Ah so desu, creo que fue muy prudente de tu parte.

Todos se fueron a descansar, pero como era de esperarse no todos pudieron hacerlo; eran demasiadas cosas juntas como para dejarlas pasar. El país estaba en una situación política delicada; ahora tenían una misión muy peligrosa por delante; seres inesperados habían regresado del pasado de forma sorpresiva, en fin, cosas que no suceden todos los días. Himura decidió salir del Aoia para aclarar sus ideas en la quietud de la noche, pero se llevó una agradable sorpresa al observar a Shougo sentado en la entrada principal.

Shougo: Veo que tampoco puedes dormir; la verdad no te culpo.

Kenshin: Para serte franco es la primera vez que me enfrento a lo desconocido; al menos contra Shishio, contra ti y contra los Caballeros Negros sabíamos quien era el enemigo.

Shougo (asintiendo): Y ahora, el enemigo podría ser cualquiera. Te entiendo perfectamente y eso mismo pienso yo.

Kenshin: Hai.

Shougo: Sin duda alguna esto será una gran prueba para todos.

Kenshin: Tienes razón; por cierto, ahora que lo mencionas deseo preguntarte algo, ¿Volverás a matar?.

Shougo: La verdad no lo sé; pero mientras pueda evitarlo lo haré; para serte franco ya no deseo manchar mi espada con sangre; sin embargo, estoy consciente de la situación; si las cosas se ponen muy feas y matar se hace necesario no dudaré en hacerlo amigo mío.

Kenshin: Sin embargo, el portar esa Ninhotou te hará más difícil el no matar.

Shougo: Si la llevo conmigo es porque ha sido mi espada desde siempre y tiene un gran legado; pero no te preocupes, aunque mi espada tiene filo, tú sabes muy bien que puedo controlar la fuerza e intensidad de mis golpes para no matar.

Kenshin: Tienes razón, sino yo ya estaría muerto.

Shougo: Hai, a pesar de que recibiste mi golpe de espada en tu espalda y quedaste muy lastimado; la herida no fue grave pues controlé mi fuerza debido a que en ese momento no quería matarte.

Kenshin: Entiendo.

Los dos Samurai se quedaron sumidos en una amena charla y discutieron sobre muchas cosas; poco a poco una sólida amistad se iba forjando entre los que otrora eran rivales a muerte. La noche transcurrió sin ninguna calamidad y a la mañana siguiente ya todos se preparaban para la ardua jornada que les esperaba.

Shougo: Mata ne neechan, take care of yourself.

Sayo: You too, niichan, ja ne.

Shouzo: Adiós, Santa Magdalia...................................¡Cuídala con tu vida, Sanosuke!.

Sano: Lo haré, no lo dudes. Puedes confiar en mí.........................de nuevo.

Shougo (mirándolo fijamente a los ojos): Eso espero, pues ahora soy yo quien te deja a cargo de ella y no necesito decirte que soy mucho más severo en mis juicios.

Sano (algo nervioso): Hai.

Kaoru: Cuídate mucho, Kenshin. No dejes que te maten, onegai.

Kenshin: No te preocupes Kaoru, te prometo que regresaré con bien; descuida, puedes estar segura de ello.

Ambos se abrazaron y luego todos comenzaron el viaje; un nuevo capítulo se abría en la vida de todos y ninguno se imaginaba lo larga, enrevesada y hasta algo funesta que iba a resultar la trama que se tejería a su alrededor.

¿Qué pasará ahora?. ¿Qué peligros les esperan?. No se pierdan el próxima capítulo.